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Respire profundo y prepárese para dar vuelta a la página. No importa si es el comienzo de un nuevo año o simplemente es momento de hacer un cambio. Lo que sea que haya representado el más reciente periodo de su vida, ahora es momento de hacer planes para el futuro y orientar su energía en una nueva dirección, una dirección mejor. Olvídese de lo que lo tiene empantanado y concéntrese en simplificar, de manera que pueda enfocarse en las cosas importantes de la vida, y eso empieza con una depuración. Comienza con deshacerse mentalmente de preocupaciones innecesarias y al mismo tiempo hacer una depuración en sus espacios físicos.

La depuración de lo que es innecesario puede ir mucho más allá de simplemente limpiar u organizar. Es la oportunidad para enfocarse en elegir lo que es verdaderamente necesario y lo que no lo es. Estas decisiones son cruciales. Ello se debe a que nunca es mal momento para presionar el botón de reinicio. Usted solo debe estar dispuesto a tomar las medidas necesarias para hacerlo. Ya sea deshacerse de ropa que ha estado guardada en su armario por muchos años, o incluso dejar de navegar en las redes sociales y descansar. Todos necesitan un pequeño empujón cuando buscan la manera de deshacerse de lo innecesario, tanto física como mentalmente. Si la vida cotidiana lo abruma, o si le cuesta mucho darse un descanso, ha llegado al lugar correcto. Con un poco de ayuda que podrá obtener con la lista que está abajo, usted tendrá la capacidad de determinar qué es lo más importante y deshacerse de todo lo demás de manera metódica. Simplificar y ajustar su vida a lo que es esencial puede ayudarle a enfocarse y sentirse menos abrumado.

Eche un vistazo a esta lista para que identifique problemas, para que digiera lo que está mal, para que conozca diferentes métodos de depuración y así tenga todo lo necesario para salir exitoso en esta tarea.

Punto 1: Cómo identificar lo que no necesita

Por todas partes hay cosas que no se necesitan. En su casa. En su cabeza. En su teléfono.

Actualmente, es casi imposible escapar de su ajetreada vida, y a medida que se va haciendo cargo de más cosas, más cosas innecesarias se van acumulando. El desorden lo distrae de todo lo demás que está en su lista de tareas por hacer. Lo hace preocuparse de tareas rutinarias en lugar de que se concentre en vivir verdaderamente su vida y de hacer planes para un mejor futuro.

Para hacerle frente a todo lo que es innecesario, primero debe identificar lo que verdaderamente tiene un valor sentimental para usted, saber por qué no puede vivir sin eso. Así que, debe ser honesto consigo mismo y, en ocasiones, brutalmente honesto. Vea más de cerca ese viejo regalo que está sobre su escritorio. Olvídese de lo que pudo haberle costado a su amigo hace cinco años y pregúntese qué significa para usted ahora. Piense en los adornos que ha estado guardando en el armario “por si acaso”. ¿Los volverá a usar alguna vez?

Haga una lista de lo que es verdaderamente importante en su vida y use eso como categorías para etiquetar artículos. Identifique qué es lo que entra en cada una de las categorías. ¿Y qué hay de todo lo demás? Si no cae en alguna de las categorías, no tiene una función, o no tiene importancia emocional, bótelo. Si tiene demasiadas cosas de la misma categoría, deshágase de lo que sobra. Eliminar de su vida lo que es innecesario puede ayudarle a tomar el control.

Punto 2: Concéntrese en depurar un lugar a la vez

Cuando se emprende con seriedad la tarea de desintoxicarse de lo que no es necesario, es más fácil ocuparse de solo un cierto sitio de su casa, de otra manera, la tarea puede parecer muy abrumadora como para emprenderla. Recuerde, aun haciéndolo poco a poco logrará cumplir con la tarea. Así que, haga un plan de juego —descomponer en partes la tarea le será de ayuda— y sígalo tan al pie de la letra como le sea posible.

Comience por un lugar fácil. Obtener esa primera victoria en su tarea de depuración le ayudará a cobrar impulso. El escritorio de su casa puede ser el sitio más fácil. Ahí es en donde choca con mayor frecuencia lo innecesario del trabajo y de la vida. Pero también es un espacio pequeño, delimitado, y puede contar como una manera de generar un impacto en dos aspectos de la vida. Primero, establezca áreas definidas para el trabajo y para la casa. Un lado de su escritorio puede ser específicamente para su negocio: notas, archivos, proyectos, etc. El otro lado puede ser en donde usted guarde sus artículos de uso cotidiano, como sus audífonos, la chequera y más. (No olvide evaluar lo que es importante y lo que es simplemente innecesario).

Después, abra el refrigerador y deshágase de todo lo que no luzca bien o que huela todavía peor. Si no ha usado algo, pero necesita usarlo, planee una comida en torno a los alimentos o condimentos que tiene en su refrigerador y que están a punto de caducar. Se sentirá mejor que si solo los bota en la basura. Y lo mismo aplica para el congelador. Si cada vez que lo abre se enoja un poco, comprométase a preparar la mejor comida posible con lo que hay en el congelador.

Ahora usted ya ha cobrado ímpetu y puede comenzar a ocuparse de áreas más grandes de su casa. Váyase preparando para ocuparse de la que probablemente será la tarea más ardua: depurar su dormitorio de una vez y por todas.

Su dormitorio puede ser un santuario de autocuidados y un lugar para dormir bien, pero tal vez le vendría bien una depuración.

Afortunadamente, existe un método al que puede recurrir y que consiste en crear cuatro contenedores. Haga cuatro pilas: basura, dar/vender, llevar a la bodega y guardar. Al colocar dentro de categorías específicas todo lo que le estorba, puede distanciarse más de lo que es absolutamente necesario y lo que lo que ya no lo es. Bote en la basura o coloque en la pila de cosas a regalar todo lo que ya no necesite o ya no quiera. Si hay algo que esté roto o descompuesto y no es necesario repararlo, bótelo. En el caso de los artículos necesarios e importantes, colóquelos en la bodega o simplemente póngalos en el lugar adecuado.

Y este método de los cuatro contenedores no es solo para su dormitorio. Puede aplicarlo a cualquier lugar de su casa.

Un consejo más: Si le es difícil deshacerse de algunas cosas, piense en la depuración como una manera de hacer espacio para las cosas que importan.

Punto 3: Depure sus espacios digitales

Si no puede encontrar esa foto de unas vacaciones que tomó hace mucho y que desea compartir en las redes sociales, piense en esto: ordenar por compartimientos y depurar su vida en términos digitales podría ser tan importante como hacerlo en la vida real.

Ahora que todos están pegados una pantalla casi todo el día, su vida digital debería ser tan cómoda y estar tan libre de lo innecesario como su vida física. Comience por su teléfono.

Organice mejor sus aplicaciones. Ponerlas en carpetas o crear cierto tipo de orden ayuda mucho. Así, la próxima vez que verdaderamente necesite su aplicación para viajes, podrá llegar a ella rápidamente.

Si usa una computadora de escritorio o una computadora portátil, deshágase de archivos que ya no sean útiles, y organice los archivos restantes. El acceso a su información de importancia debería ser fácil, en lugar de ser una lata. Al igual que puede hacerlo con su teléfono, en su computadora organice todo en carpetas para evitar estar buscando documentos cuyo nombre no recuerda con exactitud.

Y si verdaderamente desea reducir el desorden digital, considere la cantidad de dispositivos que tiene. ¿Verdaderamente necesita una computadora portátil, un teléfono inteligente y una tableta? También puede asignar bloques de tiempo a cada uno, con lo que se asegurará de que una vez que haya acabado el tiempo asignado a cada uno, usted guarde el dispositivo.

Punto 4: Utilice sus dispositivos con inteligencia y haga una depuración mental

En la vida, el desorden va más allá de tener mucha ropa o un escritorio desordenado. Una de las tareas de desintoxicación más importantes podría ser la desintoxicación del mundo que usted vive a través de su teléfono inteligente y de todos los estímulos de las redes sociales y otros ladrones de tiempo con forma de pantalla.

Los nuevos sistemas operativos ahora le indican semanalmente cuánto tiempo en promedio para al día frente a la pantalla. Si necesita otro recordatorio de que su vida está dominada por pantallas, écheles un vistazo. Los informes podrían ayudar a dar forma a sus comportamientos. Dependiendo de lo que usted ve, tal vez desee depurar su estado mental reduciendo el tiempo que pasa frente a la pantalla.

Hay estudios que muestran que desintoxicarse de las redes sociales podría valer la pena porque puede ayudar a mejorar su estado de ánimo general. También podría ayudarle a sentirse menos en competencia con extraños que siempre parecen estar viviendo la vida al máximo. También puede conquistar su temor a perderse de algo. Este tipo de desintoxicación (incluso si es breve) puede frenar los estímulos digitales para ayudarle a vivir más en el presente y darse cuenta de que la vida antes de las redes sociales era igual de satisfactoria.

Alejarse por completo y de golpe de las redes sociales podría no funcionarle. Las redes sociales tienen muchas cosas buenas (¡como la página en Facebook de Pregúnteles a los Científicos!) Sin embargo, poner límites puede ayudarle a depurar su mente y su vida. Además, el tiempo libre y la energía mental que obtendrá puede ponerlas en uso de diferentes formas que podría haber olvidado desde que las aplicaciones tomaron el poder.

Punto 5: Cómo depurar su agenda

Buscar tiempo para usted en su lista de actividades pendientes es otra tarea de depuración que es clave. Lo bueno es que usted tiene cierto control para establecer prioridades en su agenda de la manera que desee.

Sin embargo, en ocasiones eso significa saltarse eventos, especialmente aquellos que usted sabe que serán decepcionantes o poco satisfactorios. No es malo decir “no”, así que deshágase de ese estigma.

Y recuerde, también está bien ponerse en primer lugar. No hay nada de malo en tener un enorme deseo de ver una película, salir a caminar o sentarse a leer un libro en una cafetería. No siempre tiene que hacer felices a los demás. Depure su agenda de manera que tenga tiempo para disfrutar.

Punto 6: ¿Está exhausto? No olvide por qué está depurando

Con mucha frecuencia, el desorden mental genera estrés, lo cual está asociado a diversos efectos negativos sobre su cuerpo y su mente. Sin embargo, el desorden físico también puede ser estresante. Los investigadores han descubierto una correlación directa entre el desorden y el estrés. Exploraron la relación entre 32 familias y los objetos que había en su casa. Resultó que el desorden tiene un serio efecto en el estado de ánimo y en la autoestima en general. De manera que, más cosas, más platos y más desorden equivalen a un aumento de la ansiedad.

El desorden físico también tiene el potencial de causar daños. Puede representar un riesgo serio de incendio o puede ocasionar un traspié. El desorden físico también puede guardar polvo, hongos y caspa animal, todo lo cual puede ser dañino para quienes padecen alergias o asma.

No hay mejor momento que ahora para depurar

Hay muchas maneras en las que usted puede deshacerse de lo innecesario. Ponga en práctica las diversas opciones para deshacerse de lo que no necesita o de hábitos dañinos. No hay nada como comenzar de cero. Así que, en lugar de posponer las cosas, en lugar de volver a ignorar todo, póngase a trabajar.

Haga lo posible por simplificarse y deshacerse de los triques que no usa. Regale la ropa que no se pone. Reduzca sus estímulos digitales limitando el tiempo que pasa frente a la pantalla.

No permita que el desorden y la acumulación de cosas innecesarias lo estresen. Así que, haga una pausa, luego póngase a trabajar y vea lo mucho que puede lograr si da un paso atrás y observa lo liberador que puede ser para su vida el hecho de ordenar y deshacerse de lo que no necesita.

Con frecuencia es fácil ser agradecido si uno es receptor de las grandes fortunas de la vida. Podría ser el nacimiento de un bebé saludable, un ascenso en el trabajo, o bien, celebrar que se tiene buena salud o que se recibió un premio importante. Tal vez sea un poco más complicado ser agradecido en tiempos difíciles o ante las penurias de la vida cotidiana.

No obstante, un simple cambio de actitud puede pintar de vivos colores su visión del mundo y dar lugar a mayor bienestar mental, emocional y hasta físico. De hecho, en numerosos estudios se ha demostrado que una actitud general de agradecimiento y aprecio mejora la sensación general de bienestar. Siga leyendo y entérese de los beneficios de la gratitud para su salud mental y física. Además, le daremos sugerencias sencillas para integrar más gratitud a su vida.

La gratitud mejora el bienestar mental

Uno de los beneficios más impactantes de ser agradecido siempre, es que representa una salida para las emociones y los pensamientos negativos. Mediante experimentos se analizó qué pasaba cuando las personas recordaban tres cosas buenas ocurridas durante el día. Los resultados mostraron mejoras significativas en la sensación general de felicidad de los sujetos en unas cuantas semanas.

Con cierta dedicación, usted puede hacer lo mismo. Con el tiempo, notará que cambia su estado de ánimo. Sentirá brotes ligeros de gratitud muchas veces al día, no sólo en los momentos en que deliberadamente piensa en hechos cotidianos positivos. Obviamente, no solo siendo agradecido se pueden superar enfermedades mentales clínicas, pero incluyendo el agradecimiento en el estilo de vida habrá impactos duraderos en el cerebro, además de una sensación de felicidad.

La gratitud no solo ayuda a luchar contra el mal humor y las emociones negativas. Ser agradecido ayuda a reducir hasta 23 por ciento el número de hormonas, como el cortisol, que las glándulas suprarrenales producen en respuesta al estrés psicológico o fisiológico. Viendo la vida a través de la lente del agradecimiento, entra en acción el sistema nervioso parasimpático (su parte calmante), de manera que ayuda a combatir el cortisol, que es la hormona del estrés, y tal vez incrementa la oxitocina, hormona que favorece la sensación de bienestar.

Por otra parte, se ha demostrado en estudios que reconocer las bendiciones —especialmente en tiempos de problemas y conflictos— puede reducir los índices de estrés postraumático y ayudar a sentirse más fuerte. Ello significa que incluso las épocas de estrés serán más fáciles de afrontar.

El paso de un estado positivo a uno negativo es en gran medida la razón de que la gratitud sea tan efectiva para mejorar el estado de ánimo. Cambiar su enfoque mental de las emociones y los pensamientos negativos le permite a usted pensar que la vida está llena de sentimientos, eventos e ideas positivas. Como lo positivo se trasluce, usted se sentirá más optimista respecto de que habrá buenas cosas en su futuro, y ello porque está más consciente de todo lo positivo que hay en su presente.

Siendo agradecido también se elimina la costumbre tóxica de compararse con otras personas de quienes se piensa que son más privilegiadas que uno, así incrementará su autoestima. Ser feliz con lo que se tiene facilita dejar de desear lo que otros tienen.

Otro aspecto menos obvio de la salud mental es su relación con los demás. Y sí, la gratitud puede ayudar también a mejorar esa área de su vida. Cuando usted va por la vida buscando experiencias positivas, es más probable que de entrada se abra a nuevas relaciones. Ser agradecido también ayuda a que se percate de lo que sus seres queridos hacen por usted y de cómo enriquecen su vida, además de que incrementa las probabilidades de que exprese su agradecimiento a quienes lo rodean.

En un estudio se encontró que cuando los compañeros sentimentales sienten mutua gratitud, puede incrementarse su sentido de conectividad y satisfacción general con la relación. Otros investigadores descubrieron que los más amables eran más pacientes y tomaban mejores decisiones. Estos dos atributos resultaron en mejores relaciones.

Los beneficios no son temporales. Mostrar una actitud de agradecimiento en etapas de depresión ayudará también a restablecer su estado de ánimo; enfocarse regularmente en las bendiciones puede influir en su estado de ánimo en el largo plazo.

La gratitud mejora la salud física

Tiene sentido que ser agradecido influya positivamente en el bienestar mental y en las relaciones, si bien en múltiples estudios se ha demostrado que el agradecimiento también suele favorecer la salud física.

¿Una causa importante de que aumente el bienestar? Resulta que estar lleno de gratitud hace que usted se cuide más. Se ha demostrado que quienes hacen de la gratitud parte de su estilo de vida cotidiano comen de forma más saludable, hacen más ejercicio y consultan a su médico regularmente. Así como ser agradecido lo hace más paciente, también reconstituye su fuerza de voluntad y sus habilidades para la toma de decisiones, de tal forma que puede decir no a comer en exceso y sí a opciones de estilo de vida más saludables.

Más allá de optar por una vida más saludable, se ha demostrado que cultivar la gratitud mejora la salud del corazón porque impacta positivamente en la presión sanguínea. En otro estudio, los investigadores hicieron seguimiento a individuos con insuficiencia cardiaca que aún no experimentaban síntomas y encontraron que los pacientes que regularmente escribían las razones para sentirse agradecidos mostraban ritmos cardiacos más saludables.

Tampoco paran ahí los beneficios físicos de la gratitud. Se ha demostrado que la gratitud incide en el funcionamiento inmunológico, y las personas más agradecidas tendían también a dormir mejor. En vez de mantenerse despierto, rumiando pensamientos negativos, enfocarse en las bendiciones calma el sistema nervioso. Eso ayuda a conciliar el sueño más rápidamente, a dormir mejor y por más tiempo. No sorprende que quienes son agradecidos también tienden a estar más alerta y tener más energía al día siguiente. Así, la próxima vez que no pare de dar vueltas en la cama, trate de recordar las cosas buenas de su vida para poder descansar.

5 sencillas sugerencias para ser más agradecido

Si usted quiere cosechar los beneficios mentales y físicos de la gratitud, trate de incorporar hábitos de agradecimiento en su estilo de vida cotidiano. A continuación, cinco maneras de poner gratitud en su vida:

  1. Escríbalo. Puede parecer pasado de moda, pero poner por escrito expresiones de gratitud le ayuda a mantenerse enfocado en lo bueno que tiene al alcance. Todos los días intente llevar un diario de gratitud: escriba tres cosas por las que se siente agradecido y por qué. También puede mandar notas, correos electrónicos, mensajes de texto o cartas de agradecimiento a las personas con quienes se siente agradecido.
  2. Todos los días dedique un rato a reflexionar sobre lo que tiene que agradecer. Incluso si no se toma el tiempo de escribirlo, pensar o expresar en voz alta lo que agradece le ayudará a fomentar una actitud agradecida; tal vez pueda incitar a los miembros de su familia a que, por turnos, expresen su gratitud antes de cenar o a que recuerden lo bueno que les sucedió en el día mientras se cepillan los dientes por la noche.
  3. Agradezca los malos ratos. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero encontrarle lo bueno a los tiempo difíciles puede ayudar a enfrentarlos. Busque la lección, el beneficio o la bendición disfrazada de una etapa de prueba. Los obstáculos son parte inevitable de la vida, así que haga lo imposible por encontrarle el lado bueno a todo.
  4. Medite. Manténgase conscientemente enfocado en lo que tiene que agradecer en el momento presente y en las personas que merecen su gratitud. Estar en sintonía con el aquí y ahora le ayudará a dejar ir lo pasado y a ahuyentar la ansiedad sobre el futuro.
  5. Felicite. ¿Aprecia el estilo de un amigo? ¿Admira la capacidad de una compañera de trabajo para motivar a los miembros de su equipo? ¡Dígalo! Se sentirá mejor por haber expresado su gratitud, aparte de que las personas que se sienten apreciadas suelen hacer un esfuerzo extra en favor de quienes las rodean.

Dedicarse de lleno, todos los días, a lo mejor de la vida, puede ayudarle a tener un punto de vista positivo aun en los momentos difíciles. Mientras más practique cómo encontrar lo positivo, más fácil será encontrarlo, y a la larga, su salud mental y física le agradecerán que haya cambiado de actitud.

En ocasiones, pareciera que todo se va acumulando, ¿no lo ve así? Y al parecer, todo se acumula con demasiada frecuencia. Usted está conectado, siempre a la espera de esa campanita que indica que llegó un mensaje por correo electrónico o pendiente de la vibración de un mensaje de texto que significa la llegada de la siguiente tarea que hay que cumplir. Esta es la nueva normalidad.

Ha encontrado maneras de ser productivo. Principalmente porque no hay alternativa. Sin embargo, la productividad no siempre es equivalente de felicidad. Hacer agitadamente una tarea y luego otra puede provocar la acumulación de estrés sin que, por otro lado, lo liberemos. Y estar “activos” constantemente puede llegar a ser abrumador.

Si todo esto le suena familiar, no está solo. La Organización Mundial de la Salud ha calificado al estrés como “la epidemia del siglo XXI”, y las investigaciones han mostrado que el estrés no manejado adecuadamente o ignorado puede provocar serios problemas.

Sin embargo, usted no tiene por qué pasar por esto.

Aprender formas de liberar la presión y buscar espacios en los que se vea libre de estrés en el marco de su vida cotidiana es importante para la salud a largo plazo. Así pues, ¿cómo abordar esa actividad que sigue en su lista de pendientes y cómo hallar formas de darse el tiempo para hacer unas cuantas respiraciones profundas que son tan necesarias?

Hay muchas opciones que han demostrado ser efectivas, y la ciencia las respalda en más de una forma. La presentación con dispositivas que aparece a continuación incluye ocho consejos para el manejo del estrés que le ayudarán a liberar la presión, algo vital para su bienestar cotidiano.

1. Tómese un descanso

De momento, darse un descanso podría parecer lo último que usted debe hacer. Está programado para seguir adelante como parte de los rigores propios de sus responsabilidades. Sin embargo, detenerse y tomar una cierta distancia siempre es crucial. Ello se debe a que se sabe que incluso los descansos breves son buenos para reducir el estrés.

Así que, ponga su celular en silencio, cierre su computadora, levántese de su escritorio y salga a caminar. Haga algo diferente durante su receso. Y “tomar aire fresco” no es un lugar común—salir un momento para estar al aire libre ha demostrado ser de ayuda para liberar la presión en los momentos en que usted más lo necesita.

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2. Escuche las notas: La música clásica ayuda

En principio, podría parecer un poco extraño, pero escuchar música clásica en momentos de estrés puede ayudar a calmar la mente. El tintineo de las teclas del piano y la vibración de las cuerdas puede ayudarle a manejar el estrés.

En un experimento llevado a cabo en el año 2000, publicado en el Journal of Behavioral Medicine, se midió el efecto de la música clásica en la atención, la relajación y la respuesta al estrés. Quienes escucharon música después de estar expuestos a situaciones de estrés reportaron una mayor relajación.

Otro estudio mostró que quienes escuchaban música clásica tenían niveles de presión arterial significativamente más bajos que quienes no escuchaban música clásica. Los sonidos relajantes ayudaban al manejo del estrés y produjeron directamente lo que todos buscan: un poco de tranquilidad.

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3. Limite su tiempo de exposición a las pantallas

Parece imposible despegarse de su pantalla, ¿no es así? Para muchos, lo es. Su vida está engranada en cada pantalla que posee y opera.

Se ha demostrado que tener la vista fija demasiado tiempo en una pantalla puede provocar dolores de cabeza y problemas para dormir. Uno de los informes establece que la luz de las pantallas interfiere con la capacidad natural del cuerpo para reducir gradualmente el ritmo antes de irse a dormir. Si su sueño se ve alterado, esto generará más problemas y puede provocar que sea más difícil lidiar con los estresores a los que usted se ve sometido cotidianamente.

Aquí le damos un consejo que será de utilidad: en la noche, al menos dos horas antes de irse a dormir, guarde su teléfono y/o su tableta.

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4. Haga ejercicio para cambiar de aires

Si le está siendo difícil manejar su estrés, haga que su cerebro se concentre en algo más. El ejercicio es un gran escape. Puede representar un rato en una máquina elíptica o practicar un deporte recreativo con sus amigos. Correr durante un tiempo asignado representa para usted un descanso y también le ayudará a producir endorfinas (hormonas útiles para su cerebro).

En un estudio se determinó que el ejercicio puede ayudar a reducir el estrés de corta duración. También es útil para liberar la tensión ante las responsabilidades normales y cotidianas que usted enfrenta una vez que sale del gimnasio o del campo de juego.

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5. Háblelo, pero también escuche

Buscar la manera de aclarar la mente es un componente crucial de la vida cotidiana. Ello se debe a que es una forma muy importante de limitar el estrés y, en ocasiones, la mejor manera de aclarar la mente es dejar que esos sentimientos estresantes salga de su boca. Es mucho mejor alternativa que dejar que el estrés y la tensión se acumulen hasta alcanzar niveles perjudiciales para la salud.

Hablar es muy bueno, pero enfocarse en cosas que estén fuera de usted también es importante. Escuchar y ayudar a otros a resolver sus problemas le ayuda a dejar de concentrar su energía en las cosas que lo estresan y a concentrarse en soluciones. Por otra parte, también le ayudará a ver las cosas con otra perspectiva y tendrá la satisfacción que da ayudar. Por eso, ayudar a un amigo o a un ser querido es una buena idea. Saber escuchar a aquellas personas de su vida que necesitan un poco de orientación puede tener muchos beneficios, para ellos y para usted.

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6. Coma bien y siéntase de maravilla

Su mamá tenía razón: menos caramelos y más vegetales. Toda esa comida emocionalmente reconfortante, llena de azúcares y grasas no es una solución a largo plazo. En contraste, una dieta bien balanceada favorece un sistema inmunológico saludable, niveles estables de energía y un comportamiento general más placentero.

Existe un informe en el que se declara que casi 95% de los receptores de serotonina (sustancia química relacionada con la felicidad) se encuentran en el revestimiento del intestino, así que, aliméntelos. No se salte las comidas y consuma alimentos saludables.

Asimismo, si está buscando la manera de liberar la presión, deje de tomar cafeína. Limite su consumo de café, bebidas energéticas y té. El consumo de demasiada cafeína puede desencadenar sentimientos de ansiedad y de desasosiego. Otra clave es mantenerse hidratado, beba entre 6 y 8 vasos de agua al día.

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7. Ría

Las películas, los shows o los chistes que lo hacen sonreír tienen un efecto que va más lejos que la carcajada inicial. Ese tipo de reacción de gozo ha demostrado ser positiva para quienes están sometidos a diversos estresores. No hay mejor manera de liberar la presión que reír, o incluso sonreír.

Un estudio demostró que las expresiones faciales positivas tienen influencia en la respuesta del cuerpo al estrés. La risa ha demostrado reducir las respuestas al estrés y ser un estímulo para el corazón, los pulmones y los músculos.

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8. Recurra a la goma de mascar, en serio

La goma de mascar puede hacer un mundo de diferencia. Y no solo para enmascarar lo que comió en el almuerzo.

En un estudio de intervención se analizaron los efectos de la goma de mascar y el estrés relacionado con el trabajo. Se determinó que mascar goma en el trabajo y fuera del lugar de trabajo reducía los sentimientos de ansiedad o de tristeza y, de hecho, hacía que la gente estuviera de mejor humor. ¿Qué le parece? Sin embargo, todavía no hay información respecto a los beneficios de hacer bombas.

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Comience a poner en práctica estos consejos para el manejo del estrés

Claramente hay muchas formas de manejar el estrés. Aquí solo hemos expuesto ocho de ellas. Así que, cuando se vea sometido a esos momentos de estrés que le son familiares, recuerde que hay diversas soluciones. Marque como favorita esta lista, de manera que tenga acceso a rutinas fijas —respaldadas por evidencias científicas— que pueden ayudarle a reducir el estrés cotidiano.

Cuando baja el sol, se acerca la noche. La luz se desvanece y la oscuridad acecha, invitadora: métase a la cama y prepárese para dormir. La oscuridad es como una frazada que nos envuelve en su calidez y el mundo exterior se aquieta, para que nuestro mundo interior pueda hacer lo mismo.

No obstante, si usted es como muchos otros en estos tiempos, no es tan sencillo irse a la cama. Cada vez es más difícil alejarse del teléfono (o de cualquier otro dispositivo tecnológico) al caer la noche. Y a la mañana siguiente, lo mismo. La vida moderna gira en torno a la tecnología, ya es parte integral de la forma de trabajar e interactuar con los demás. Y desafortunadamente, ni siquiera las rutinas para irse a la cama y levantarse por la mañana se libran del toque de la tecnología.

Teléfono para acostarse, teléfono para levantarse

Mañana, tarde o noche, el teléfono inteligente o algún otro dispositivo tecnológico está siempre cerca. Muchos dependen del teléfono para despertar y hasta para recordarles que es hora de acostarse. Para muchos, el trabajo de escritorio gira en torno a una pantalla. Las computadoras mantienen la relación entre colegas, facilitan la comunicación y organizan las agendas.

Y no acaba al salir de la oficina, la diversión y la relajación han llegado a enfocarse en la tecnología. Internet cada vez más veloz, video en tiempo real y consolas de videojuegos han empezado a monopolizar la forma de ocupar el tiempo libre.

Sería difícil liberarse por completo de las pantallas, e innecesario. No tiene nada de malo disfrutar y divertirse con una pantalla, pero dedicarle horas, sobre todo por la noche, puede dañar el ritmo circadiano natural del organismo.

Esa perturbación puede alterar el horario del sueño. Acostarse tarde no solo reduce la cantidad de sueño, probablemente también la calidad. ¿Por qué? ¿Cuál es la diferencia entre matar el tiempo con el teléfono y acurrucarse con un libro (impreso, no electrónico)? Veamos cómo influye la tecnología en el sueño. Sumerjámonos en la ciencia tras la luz azul, los procesos del sueño del organismo y su interacción.

Los azules de la luz azul

Sus ancestros se regían por el sol: cuando salía, se levantaban, cuando se ponía, se recogían a dormir. Antes de la electricidad, el mundo se oscurecía cuando desaparecía el sol, excepto por la luz de las velas. Esto significa que el cuerpo humano se acostumbró a los ritmos de luz y oscuridad. Los procesos internos se adaptaban a lo que sucedía en el mundo exterior.

Cuando las bombillas iluminaron el escenario del mundo, las cosas empezaron a cambiar. Los seres humanos ya no tenían por qué recogerse temprano si podían crear luz a voluntad. Pero el brillo de las bombillas era diferente de la luz azul emitida por las pantallas digitales.

¿Y qué es exactamente la luz azul? La luz natural es blanca, pero si se descompone en sus elementos, encontramos un arcoíris: violado, añil, azul, verde, amarillo, anaranjado y rojo. Cada uno de estos tipos de luz tiene energía y longitud de onda diferentes. La luz del extremo más azul del espectro conlleva más energía en longitudes de onda más cortas.

La radiación solar está cargada de azul, de modo que esa luz energética lo mantiene despierto y alerta. De hecho, la luz azul realmente evita que el organismo secrete melatonina, que es la hormona del sueño. Por eso, en la mañana, el cuerpo decide naturalmente despertar. Al anochecer, sucede lo contrario. Conforme se pone el sol, la luz residual se impregna de rojo (menos energía, mayor longitud de onda). Esto significa que la luz roja produce el efecto opuesto a la azul y no suprime la melatonina, por eso, no interfiere con el ritmo circadiano natural.

Las pantallas son la clave de cómo afecta la tecnología al sueño

Ahora que ya entendió la relación entre la luz azul y la luz natural, llegó el momento de enfocarse en las luces artificiales de las pantallas.

Las pantallas (del teléfono, la tableta, la computadora o la televisión) emiten luz azul que interactúa con las células profundas de la parte posterior de los ojos. En pocas palabras, cuando los ojos absorben luz azul, pasan varias cosas. Estas células expresan una proteína que se comunica con una parte específica del cerebro. Juntos, estos eventos ayudan a sincronizar el ritmo circadiano con el sol.

Básicamente, cuando usted recibe luz azul, el cerebro le avisa que llegó el momento de despertar o de mantenerse despierto. Sabiendo esto, el impacto de las pantallas en la calidad y los ciclos del sueño empieza a ser evidente. Y la pregunta respecto de si el tiempo con los ojos puestos en una pantalla o en un libro es mejor, deja de ser un misterio.

Pongamos en claro este punto con estudios científicos.

En un estudio reducido, los investigadores dividieron a los sujetos en tres grupos y les pidieron que interactuaran con una tableta digital durante dos horas, antes de irse a la cama. El grupo 1 usaba anteojos protectores provistos de LED con emisión azul. A este grupo se le llamó “verdadero positivo”, porque se sabe que la luz azul suprime la melatonina. El grupo 2 utilizó anteojos teñidos de anaranjado para filtrar la luz azul (grupo de “control oscuro”). El grupo 3 no utilizó anteojos de ningún tipo.

Los resultados fueron esclarecedores.

Después de dos horas de exposición a la luz, comparados con el grupo de control oscuro, los participantes de los grupos 1 y 3 experimentaron una reducción significativa de los niveles de melatonina. Compare este experimento con un ejemplo de la vida real, como una película de dos horas de duración. Si usted va a una función a altas horas de la noche (sin sus anteojos protectores teñidos de anaranjado), probablemente la película afecte sus niveles de melatonina y su organismo no se estará preparando para dormir.

¿La luz azul se traduce en tristeza?

Tal vez esto no sea nuevo para usted, tal vez ya haya entendido intuitivamente que demasiado tiempo ante una pantalla no es natural ni especialmente saludable, ¿pero está consciente de los posibles efectos emocionales de la luz azul, tanto en exceso como insuficiente? Recibir una cantidad adecuada de luz en el momento justo es clave para mantener el estado de ánimo.

Los turnos de trabajo (turnos de noche) y el desfase horario ofrecen un panorama general del efecto de la luz (o de la falta de luz) en el estado de ánimo. Quienes trabajan de noche y duermen durante el día suelen experimentar cambios en el estado de ánimo o irritabilidad. Asimismo, quienes viajan y cruzan husos horarios, batallan para adaptarse a un nuevo horario de sueño. El insomnio temporal impuesto por un viaje puede hacerlo sentir tenso, exhausto y emocionalmente alterado.

Además, quienes experimentan un trastorno afectivo estacional (TAE) batallan cuando los días se acortan y es menos la luz natural. Algunos se sienten a gusto con lámparas para TAE o fototerapia. La fototerapia es un tratamiento posible para el TAE.

La fototerapia es sencilla y puede aplicarse en casa. Un cuadro de fototerapia (o lámpara para TAE) emite una luz brillante que imita la longitud de onda de la luz natural. Bañar el rostro y los ojos con esta luz brillante suele ayudar a compensar algunos de los cambios de estado de ánimo derivados de la falta de luz natural en los meses de invierno. También puede ayudar a personas afectadas por trastornos del sueño o a adaptarse a un turno de noche.

Ciertos estudios con animales han ofrecido otras claves. Los investigadores se han percatado de síntomas de ansiedad y depresión en ratones obligados a vivir bajo luz constante o en oscuridad constante. Si bien “luz constante” puede parecer edificante, piense en lo que acaba de aprender: también se relaciona con luz azul constante, es decir, que la vista y el cerebro están incesantemente estimulados y es difícil descansar.

Cuando se extrapolan al ser humano condiciones similares, no es difícil imaginar consecuencias similares. Los seres humanos experimentan los mismos efectos cuando están constantemente expuestos a luz azul. Para jugar, se necesita luz, para descansar, oscuridad.

Que la luz azul no controle su sueño

La tecnología es el futuro, y las pantallas no van a desaparecer pronto, si es que alguna vez desaparecen. Es razonable suponer que no muchos están dispuestos a arriesgarse al aislamiento social abandonando por completo las pantallas. Por suerte, usted puede seguir conectado sin perjudicar su bienestar físico ni emocional. A continuación, algunas ideas para encontrar un equilibrio saludable:

  • Limite o elimine el uso de pantallas a determinada hora. Recuerde el estudio de dos horas con la tableta. Intente apagar (o dejar de lado) sus dispositivos más de dos horas antes de irse a la cama. El síndrome de abstinencia puede ser difícil de soportar, inténtelo en incrementos de 30 minutos, alargando el tiempo antes de acostarse, conforme se acostumbra.
  • Varíe sus actividades de reducción paulatina. Opte por algo que tranquilice el cerebro, más que excitarlo, como leer, escribir un diario o caminar. Cualquier actividad que no implique una pantalla, o cuando menos, que no dependa de ella, sirve.
  • Adapte un filtro de luz azul a todos sus dispositivos. Si utiliza productos Apple, abra el centro de control de la pantalla de inicio. Tal vez ya esté familiarizado con el icono de brillo, que permite controlar la intensidad de la luz que sale de la pantalla. Sin embargo, si presiona con firmeza el botón, aparecerá una nueva pantalla. Oprima el botón que está abajo del medidor de brillo (la imagen es una luna dentro de un sol). Al activar esta función, se filtrará casi toda la luz azul. Si utiliza una computadora portátil o de escritorio, busque aplicaciones que desempeñen la misma función. Google Chrome tiene varias opciones de extensiones (como “Oscurecedor de pantalla [Screen Shader]”). También puede descargar alguna app como “f.lux.”

Las pantallas llegaron para quedarse, pero eso no significa que tengan que regir todo su día y su noche. Con esta nueva información sobre cómo influye la tecnología en el sueño, todo lo que necesita es un poco de previsión y planeación para recuperar una rutina reparadora regular. Tal vez alguna de las sugerencias anteriores le parezca adecuada para usted, o busque algo que se adapte mejor a su forma de vida. De cualquier forma, es posible balancear el uso de las pantallas y limitar la exposición a la luz azul.

Acerca del autor

Jenna Templeton es educadora en temas de salud y escritora independiente en temas de ciencia, reside en Salt Lake City, Utah. Después de recibir su título en ciencias con especialidad en química en Viginia Tech, Jenna pasó cinco años como investigadora científica en la industria nutricional. Este trabajo estimuló su interés por el bienestar personal, lo que la llevó a estudiar una licenciatura en promoción y educación en temas de salud en la Universidad de Utah. Fuera de su trabajo, Jenna disfruta la música en vivo, la jardinería, todo lo que tenga que ver con comida y jugar en las montañas Wasatch.

¡BIIP! ¡BIIP! ¡BIIP! ¡BIIP! En un abrir y cerrar de ojos pasó toda la noche. De lo último de que se acuerda es de haber puesto la cabeza en la almohada, en lo oscuro. Ahora, aparentemente segundos después, suena el despertador, pero no le ayuda a recordar qué día es, dónde se encuentra, tal vez ni siquiera quién es usted.

Seguro que ha tenido una de esas mañanas: atarantado, confuso y falto de sueño. Es agotador el esfuerzo para mantener los ojos abiertos. Es una tortura levantarse de la cama calientita. La larga lista de pendientes para ese día parece abrumadora.

Por supuesto, usted no cede y logra sobrellevar el día. ¿Pero cómo fue ese día? Seguramente no resultó una travesía tranquila, de teclados silenciosos y música clásica tranquilizadora. No, en días como ése, muy probablemente lo que oirá son ruidos cacofónicos —el timbre del celular, el ping ping del buzón electrónico y puertas que se azotan tras de usted que sale de prisa—. Todo mientras trata de acallar ese parloteo en su cabeza: “¡No se te olvide esto!” y “¡se me olvidó hacer aquello!”

Prescindir de un sueño profundo y de calidad puede afectar considerablemente su desempeño. Es importante recordar que los efectos de la privación de sueño no son solo físicos, como la sensación de agotamiento. Como en el escenario anterior, el sueño insuficiente y de mala calidad puede manifestarse mental y emocionalmente, por ejemplo, con falta de concentración y lapsos de atención cortos, incluso con mal humor. La falta de sueño también puede traducirse en falta de motivación y de habilidad para tomar decisiones, en olvidos y ansiedad.

El sueño es importante para sentirse descansado, pero es más que un descanso físico: el sueño representa también la oportunidad de que el cerebro se recargue y reagrupe. Analicemos más detalladamente los beneficios físicos y mentales de un sueño regular y de calidad.

Sueño y salud: pros y contras

Ventajas de dormir bien Desventajas de dormir mal
Mentales Refuerza la retentiva y el recordar información Reduce la capacidad para concentrarse
Incrementa la capacidad de aprendizaje y de resolución de problemas Disminuye la capacidad para tomar decisiones
Incrementa el estado de alerta Reduce el lapso de atención
Impulsa la creatividad Falta de motivación
Fomenta la adaptabilidad y la resiliencia Incapacidad para enfrentar los cambios
Se regulan mejor las emociones Incrementa el riesgo de decaimiento
Físicas Mantiene la salud cardiovascular Incrementa el riesgo de problemas cardiovasculares y renales
Ayuda a regular las hormonas relacionadas con el hambre Incrementa el riesgo de obesidad
Ayuda a mantener niveles normales de azúcar en sangre Incrementa el riesgo de problemas sanguíneos relacionados con el azúcar
Mantiene un desarrollo saludable, la formación de músculo y la reparación de los tejidos Interrumpe la secreción de la hormona del crecimiento
Apoya a un sólido funcionamiento inmunitario Incrementa el riesgo del resfriado común

La ciencia del sueño: Qué pasa cuando uno dormita

El sueño representa para el organismo y la mente la oportunidad de desconectarse y recargarse. Podría parecer que es nada más un periodo de falta de conciencia durante el cual el organismo entra en una especie de modo de inactividad. Sin embargo, durante el sueño, el cuerpo y el cerebro se ponen en serio a trabajar. El sueño activa un proceso que ayuda a descansar, reparar y recargar. Mire más de cerca los procesos que tienen lugar durante las cuatro diferentes etapas del sueño.

La etapa 1 es un periodo entre vigilia y sueño durante el cual todo empieza a desacelerarse: los músculos se relajan, el ritmo cardiaco y el respiratorio disminuyen y los patrones de las ondas cerebrales empiezan a cambiar.

La etapa 2 es un sueño ligero. Los músculos se relajan aún más, el ritmo cardiaco y el respiratorio siguen disminuyendo y se reduce la temperatura del cuerpo.

La etapa 3 es la del sueño más profundo. En ella, el ritmo cardiaco y el respiratorio alcanzan el punto más bajo de todo el ciclo de sueño. Los músculos están extremadamente relajados y despertar sería muy difícil. Es ésta la etapa clave de un sueño de calidad, y si no dura lo suficiente, al despertar no se sentirá descansado.

La etapa 4 (última del ciclo de sueño) se conoce como sueño MOR, o sueño de movimientos oculares rápidos. Las tres primeras etapas implican un sueño sin movimientos oculares rápidos, o sueño NMOR. De muchas otras maneras, el MOR es también, en cierta forma, lo opuesto de las tres etapas previas. Se incrementa el ritmo cardiaco y el respiratorio puede acelerarse y tornarse irregular. Durante el sueño MOR suelen tener lugar los sueños. El organismo realmente experimenta una parálisis temporal de las extremidades que es una medida de protección para evitar que el cuerpo haga movimientos relacionados con lo que se está soñando.

Estas cuatro etapas se suceden cíclicamente hasta que uno despierta. Es necesario experimentar sueño MOR y sueño NMOR para estar en forma durante el día. Sin cualquiera de ellos, la consolidación de la memoria resulta afectada. Como seguramente le ha pasado, después de una noche de sueño de escaso a ausente, puede ser muy difícil recordar hasta el detalle más simple.

Factores que impactan en el sueño

Dormir bien puede parecer un complejo rompecabezas, y son muchos los factores que pueden influir en la calidad y la duración del sueño. Si usted tiene problemas para dormir toda la noche, trate de llevar un diario para monitorear los factores siguientes. Tome notas durante el día o haga un breve resumen antes de irse a la cama. Sea cual sea el método que más le acomode, tener una instantánea de lo que comió, de su nivel de actividad y de su estado emocional puede ayudarle a darse una idea de cuáles de los siguientes factores mejoran o perjudican la calidad del sueño:

  • Cafeína: Este estimulante suele despertar al organismo y evitar que uno sienta el cansancio. De hecho, la cafeína realmente bloquea la adenosina, sustancia química que el organismo secreta para que dé sueño. Si bien puede ser benéfica por la mañana o durante un largo día, tomar demasiada cafeína al final de la tarde o principios de la noche puede afectar al sueño.
  • Alcohol: Beber demasiado alcohol ya tarde, puede alterar los patrones de sueño. Más específicamente, puede alterar el sueño MOR y que los ciclos sean incompletos. En un nivel más sencillo, el alcohol es un diurético, es decir, que incrementa la necesidad de orinar con más frecuencia. Por lo tanto, ingerir demasiado alcohol también puede alterar el descanso, pues usted tendrá que ir frecuentemente al baño.
  • Dieta: La hora y el contenido de la última comida puede afectar su disposición para irse a la cama. Piense en la elevación del azúcar de la sangre después de una comida o un refrigerio. El aumento de la energía ya tarde, puede impedir que usted se relaje fácilmente.
  • Actividad física: El ejercicio sistemático puede ayudarle a mantener un horario de sueño regular, nada más no se ejercite demasiado tarde en la noche, antes de irse a la cama, o su organismo no tendrá tiempo de volver a la normalidad antes de descansar.
  • Nivel de estrés y estado emocional: Considere qué tan estresante fue el día o su estado emocional durante éste. Si se siente especialmente agobiado, preocupado o estresado, de alguna otra manera, tal vez le resulte muy difícil acallar su mente para irse a la cama.
  • Luces brillantes: La luz lo bombardea sin parar, y eso suele impactar en la producción de la hormona del sueño. Asegúrese de que su habitación esté oscura y tómese un descanso de las pantallas brillantes (TV, teléfonos y tabletas) antes de arroparse.

7 sugerencias para un descanso de mejor calidad

Al cabo de una semana de llevar el diario, podrá observar ciertos patrones. Preste atención a lo que esas claves tratan de decirle, porque a partir de ellas, podrá formular un plan personalizado para relajarse paulatinamente y prepararse para acostarse. Si llevar un diario no es su estilo o necesita algunas ideas sencillas, a continuación incluimos las siete sugerencias para dormir de maravilla:

  1. Piense en reducir la cantidad de cafeína que consume o imponga una “hora límite para la cafeína”, después de la cual ya no tomará más.
  2. Beba alcohol con moderación o imponga una “hora límite para el alcohol”, de manera que su organismo se estabilice antes de irse a la cama.
  3. Evite cenar o un tomar refrigerios demasiado tarde, después de la cena.
  4. Ejercítese regularmente, de preferencia temprano. Un buen punto de partida son 20 minutos diarios, que irá incrementando.
  5. Piense en cuando menos siete horas de sueño. Tal vez necesite más, pero es un buen objetivo a partir del cual ir aumentando si actual y sistemáticamente duerme menos de ese punto de referencia. Si bien de inmediato no podrá llegar a las siete horas, empiece a incrementarlas acostándose más temprano, de modo que el cambio sea gradual y más factible.
  6. Defina un horario regular para acostarse y levantarse, y cúmplalo, incluso los fines de semana. Este tipo de rutina ayuda a mantener en ritmo el reloj interno del cuerpo.
  7. Incluya relajación o meditación en su rutina de relajación paulatina. Apague las pantallas, atenúe las luces de la habitación, ponga música instrumental tranquila. Un estiramiento ligero puede ayudar a su organismo a liberar tensiones antes de acostarse.

Acerca del autor

Jenna Templeton es educadora en temas de salud y escritora independiente en temas de ciencia, reside en Salt Lake City, Utah. Después de recibir su título en ciencias con especialidad en química en Viginia Tech, Jenna pasó cinco años como investigadora científica en la industria nutricional. Este trabajo estimuló su interés por el bienestar personal, lo que la llevó a estudiar una licenciatura en promoción y educación en temas de salud en la Universidad de Utah. Fuera de su trabajo, Jenna disfruta la música en vivo, la jardinería, todo lo que tenga que ver con comida y jugar en las montañas Wasatch.

Tal vez no quiera ni pensarlo, pero sabemos que los gérmenes están en todos lados. Todos los lugares a los que va, todo lo que toca está inundado de bacterias y otros microbios. No hay rincones, grietas ni superficies total y verdaderamente limpios. La buena noticia es que la mayor parte de los 60,000 tipos de gérmenes que usted encuentra todos los días son inofensivos, incluso favorables, para la salud (eso suponiendo que su nivel inmunitario sea normal).

Sin embargo, de uno a dos por ciento de los gérmenes es potencialmente peligroso para la salud, y mientras mayor la densidad de los gérmenes en un objeto, mayores las probabilidades de que en él viva un germen siniestro. Una de las formas más sencillas de evitar contraer enfermedades de estos gérmenes perjudiciales es obvia: limitar el contacto con ellos.

Y eso significa limpiar, las manos y el hogar. Obviamente, usted hace lo más que puede por mantener limpias las áreas donde más les gusta sentar sus reales (por ejemplo, el inodoro, el piso de las duchas compartidas). Usted también limpia donde los microbios podrían hacer daño al entrar en contacto con los alimentos (áreas de trabajo de la cocina o la mesa del comedor).

Sin embargo, los gérmenes potencialmente dañinos suelen esconderse en lugares inesperados, que a usted ni se le ocurre evitar o limpiar. A continuación, siete fuentes ocultas de gérmenes, y qué se puede hacer para mantenerse saludable.

1. Lavadoras

Ya es hora de airear el sucio tambor de la lavadora: la ropa está llena de gérmenes. En la ropa interior se alojan 0.1 gramos de materia fecal, o sea que en cada carga de ropa sucia pueden ir cerca de 100 millones de bacterias E. coli. Eso no es lo que uno esperaría de un electrodoméstico que supuestamente está limpio, porque, bueno, su función es esa, lavar. Para luchar contra el asco, se necesita un doble enfoque:

  • 1. Eliminar de la ropa tantos gérmenes de E. coli como sea posible.
  • 2. Mantener perfectamente limpia la lavadora.

Para que la ropa esté más limpia, lávela en agua caliente y séquela en la secadora durante 45 minutos. Si en las instrucciones de cuidado de la tela estas sugerencias están contraindicadas, tienda al sol. Además, no separe ni doble la ropa limpia en el mismo lugar en que separó la sucia sin desinfectarlo primero.

Para matar las bacterias de la lavadora, lave primero la ropa blanca con agua caliente y blanqueador con cloro. Y lave aparte la ropa interior, después de haber lavado todo lo demás.

Ah, y lávese las manos perfectamente después de manipular la ropa sucia o mojada.

2. Grifo de la cocina

Usted probablemente ya sabe que los grifos del baño son terreno fértil para los gérmenes, por eso en muchos baños públicos han cambiado a modelos automatizados, pero el grifo de la cocina puede alojar una buena cantidad de gérmenes indeseables, como E. coli, salmonella, shigella, campylobacter, norovirus y hasta hepatitis A.

Y no, no nada más las manijas (aunque también se deben limpiar regularmente). ¿Conoce esa pantallita metálica de aireación que está en el extremo del grifo? Resulta que ofrece las condiciones perfectas para que se reproduzcan los gérmenes. Si usted la toca accidentalmente con los dedos sucios o un alimento contaminado, las condiciones de humedad prácticamente constante pueden hacer que las bacterias se reproduzcan sin control. A la larga, la materia acumulada ahí forma un biofilm que puede llegar al chorro de agua y a todo lo que esté abajo.

Si el biofilm en trocitos no es el ingrediente secreto de su receta favorita, aplique este secreto de limpieza casera: Limpie la pantalla de aireación desmontándola y remojándola en una solución de cloro diluido una vez a la semana; luego deje correr el agua unos minutos antes de volver a colocarla en el grifo.

3. Tablero del auto

Tiene sentido que algo con tantos puntos de contacto (volante, perillas de audio, controles del termostato, ventilas, etc.) se encuentre en el extremo receptor de todos los gérmenes que usted y sus pasajeros tienen en las manos.

Pero tal vez se sorprenda de que lo que ensucia exageradamente esa área es moho.

Resulta que el aire succionado por el sistema de ventilación puede arrojar moho y bacterias hacia la cabina de pasajeros o el propio tablero.  Como éste suele estar caliente por el motor y el sol, es agradable anfitrión de moho y bacterias.

Lo mejor es limpiar todo el tablero, incluso las tablillas de los ductos de ventilación, con toallitas desinfectantes cuando menos una vez a la semana. Si usted es propenso a alergias o asma, le conviene limpiar el tablero con más frecuencia para mantener a raya el moho.

4. Teléfono móvil

Tal vez esto le sorprenda menos, considerando que durante años se ha dicho que el teléfono móvil puede alojar más bacterias que un inodoro promedio.

Eso se debe a que combina en un área las dos fuentes más probables de gérmenes humanos: la boca y las manos, y a eso agréguele que la mayoría de la gente suelta su teléfono sin pensar en qué gérmenes residen en la superficie. Además, muchas carcasas de celular tienen surcos y ranuras perfectos para que se escondan los gérmenes. Con razón sus dispositivos favoritos parecen pocilgas asquerosas.

Pero tal vez le sorprenda con qué frecuencia recomiendan los expertos que se limpien los dispositivos portátiles. Si es cuidadoso con el lavado de manos y se fija dónde deja su teléfono, tal vez bastará con que lo desinfecte varias veces a la semana (con toallitas especiales para aparatos electrónicos). Si no presta tanta atención, limpie su dispositivo todos los días para evitar las peores bacterias, como estafilococo y salmonella.

Esta recomendación es especialmente importante si usted usa su teléfono (o tableta) en la cocina, para buscar y seguir recetas, en cuyo caso, limpie la pantalla cada vez que se lave las manos mientras prepara la comida. ¿Le parece latoso? Use un libro de cocina, imprima la receta o utilice un altavoz inteligente que lea la receta en voz alta mientras usted cocina.

5. Aspiradora

Parece la respuesta a una pésima adivinanza: ¿Qué ensucia más mientras limpia? La aspiradora.

Hace un trabajo de primera aspirando la suciedad visible, como polvo, cabellos y partículas de alimentos, pero puede provocar un remolino de bacterias en la bolsa que acaban por salir por la parte de abajo. Y los cepillos (los cepillos o rodillos principales y los que se adaptan a la manguera) suelen tener E. coli y moho que involuntariamente usted lleva del baño o la cocina, por ejemplo, a la sala y las recámaras.

¿Cuál es la mejor manera de limpiar la aspiradora? Elija una sin bolsa, porque las bolsas tienden a favorecer la proliferación de bacterias (también puede comprar bolsas con recubrimiento antibacteriano). Abra afuera el cilindro sin bolsa o el compartimiento para la bolsa y deposite el contenido en el depósito de basura para evitar levantar una nube de bacterias. Después límpielo con una solución de blanqueador diluido y déjelo secar al aire después de cada uso. Rocíe los cepillos con desinfectante también después de cada uso.

6. Equipo de gimnasio

Si bien ejercitarse regularmente es favorable para la salud, las cosas que toca mientras lo hace pueden provocarle una enfermedad.

Los gérmenes suelen ocultarse en las telas de poliéster, y de eso hacen casi todos los guantes para levantar pesas. Así es como llegan los gérmenes a las barras, placas y pesas que utiliza. Por eso sea especialmente cuidadoso y no se toque los ojos, la nariz ni la boca con ellos puestos, mejor aún, quíteselos para fortalecer el agarre y los antebrazos.

Si lo que prefiere es el ejercicio cardiovascular, de todos modos corre riegos. Las  bacterias horribles pueden  quedarse en su máquina de cardio favorita. Para ayudar a protegerse de posibles enfermedades:

  • Ponga una toalla en el asiento de la máquina.
  • Aplique desinfectante para manos después de usar remos, bicicletas y otras máquinas con manubrios.
  • Demuestre su educación y limpie las máquinas después de usarlas.

7. Todo el  dinero (bolso de mano, cartera, tarjetas de crédito, billetes y monedas)

Cuando el dinero cambia de manos, no son solo billetes, también gérmenes.

El papel moneda sencillamente está sucio; en él se acumulan los gérmenes de todo lo que toca, y son muchas manos. Y como la superficie de los billetes es fibrosa, se le pegan. Los investigadores han demostrado que el dinero (94 por ciento en un estudio) puede ser portador de virus, bacterias cutáneas, E. coli, salmonella y hasta estafilococos resistentes.

Si usted decide usar plástico, no está mucho mejor. Las tarjetas de crédito también acumulan una cantidad impresionante de gérmenes porque pasan de mano en mano, y eso porque los surcos y grietas de la tarjeta son un buen escondite para los gérmenes.

Teniendo en cuenta lo que acaba de leer, no se sorprenda de que tal vez su cartera o bolso esté lleno de gérmenes. Después de todo, ahí guarda su dinero, ¿no? Y en el caso del bolso, también el celular.

¿Qué puede hacer? Tiene que pagar cosas importantes, como la comida, entonces, no puede evitar esas fuentes ocultas de gérmenes, pero sí puede limpiar su tarjeta de crédito con toallitas antibacterianas, igual que su cartera y ciertas superficies de su bolso. Lo realmente difícil de limpiar es el dinero.

Pero lo mejor que puede hacer, es lavarse las manos después de tocar esas cosas, y evitar tocarse los ojos, la nariz o la boca mientras anda de compras o después de pagar con efectivo.

Limpie las fuentes ocultas de gérmenes

¿Ya se asustó? No hay necesidad. Identificar esas fuentes ocultas de gérmenes le ayuda a saber dónde concentrar más energía limpiadora; aplicar esos secretos de limpieza que acaba de leer le ayudará a reducir su exposición a gérmenes potencialmente dañinos.

Y todo está en la exposición. Estar atento a dónde pueden estar los gérmenes dañinos es bueno, pero su sistema inmunitario también está ahí para protegerlo, de tal forma que una combinación de buenas prácticas de limpieza (incluyendo esas fuentes ocultas de gérmenes) y hábitos de fortalecimiento del sistema inmunitario puede ayudar a que usted se mantenga saludable.

¿Alguna vez se ha encontrado de repente en la cola de servicio en el auto del restaurante de comida rápida al que acostumbra ir… como si su auto lo hubiera llevado ahí, en piloto automático? Se siente confundido, pues se había prometido que hoy era el día para ir a almorzar a ese lugar de ensaladas. ¿Qué pasó? Acaba de experimentar el tremendo poder que un hábito puede tener en su vida.

Usted tiene buenas intenciones. Conoce todas las reglas para vivir según un estilo de vida saludable. Su dieta balanceada lleva muchas frutas y verduras, tiene el control de su peso, duerme suficiente, toma vitaminas, se ejercita cuando menos 150 minutos a la semana, etc.

Parece muy fácil, ¿no? Pues, no. Si fuera fácil, todos lo harían.

Cambiar puede ser difícil. Tampoco es usted el único que siente que a veces es imposible aplicar sus conocimientos sobre cómo vivir un estilo de vida saludable. Afortunadamente, hay esperanza.  La gente logra grandes transformaciones con pequeños cambios cotidianos. Y usted también.

Tal vez la respuesta esté en la ciencia de los hábitos saludables. Y no tiene que empezar de cero, puede aprovechar esos hábitos que ya tiene. Tal vez hasta ese que lo llevó a la cola de servicio en el auto.

El cerebro es de hábitos

El cerebro es perezoso. Bueno, mejor dicho, tiene cosas más importantes que hacer que estar concentrado en todas las actividades rutinarias de todos los días. Ahí es donde entran los hábitos.

Esos comportamientos automáticos dirigen casi la mitad de la vida diaria. Nada más piense: ¿Su rutina de esta mañana fue muy diferente a la de ayer? ¿A la de la semana pasada? ¿A la del año pasado? Somos criaturas de hábitos porque es la forma más eficiente de sobrevivir al día.

Los científicos no siempre coinciden en la definición exacta de lo que es un hábito, pero a grandes rasgos, un hábito es una acción, o secuencia de acciones, iniciada por una señal. Puede ser la hora del día, un evento, otra persona, un estado emocional o una ubicación. La señal provoca una respuesta conductual y el comportamiento resulta en una especie de recompensa, el cerebro aprende que el comportamiento es deseable.

Por ejemplo:

  • Señal: lanzarse escaleras abajo, a la cocina, después de despertar
  • Comportamiento: preparar y tomar café
  • Recompensa: sentirse alerta y con más energía

Si usted sigue repitiendo esas acciones, a la larga las llevará a cabo sin siquiera pensarlo. Ha nacido un ciclo de hábitos. Y después, incluso la percepción de la señal puede desencadenar el hábito.

En ocasiones, la recompensa de ese ciclo de hábitos puede ser tan rutinaria como lograr un pequeño objetivo, por ejemplo, ir al trabajo siempre por el mismo camino. Esto lleva a objetivos fáciles de repetir y que probablemente no sería difícil romper.

Sin embargo, si la recompensa es realmente poderosa, puede llevar a un ciclo de hábitos difícil de cambiar. Cuando usted come, por ejemplo, chocolate o queso, o muestra al cerebro nuevas publicaciones en redes sociales, el cerebro es recompensado con cosas que le gustan. En el cerebro se liberan neurotransmisores (mensajeros químicos) como la dopamina, que resultan en sensaciones placenteras.

La dopamina se considera como un elemento clave para ayudar al cerebro a establecer comportamientos automáticos, porque al cerebro le gusta sentirse bien.

Si el cerebro no se siente tan bien, como cuando está estresado o triste, puede llevarlo a poner en acción el hábito, incluso si conscientemente usted sabe que no le va a hacer bien. El cerebro sabe que el comportamiento le aliviará esas sensaciones desagradables —aunque solo sean temporales— y lo llevará a repetir una y otra vez esa actividad.

El cerebro manda mensajes de sentirse bien por ciertas vías, y conforme se repiten esas acciones habituales, esas vías se fortalecen. Es como cuando un sendero en el bosque se desgasta más y más porque muchas personas lo recorren. Una vez que se establece una vía neural para un hábito, se convierte en la vía por omisión. Y esa vía se refuerza aún más conforme el hábito se repite.

A la larga, los hábitos propios llegan a ser tan automáticos como caminar o rascarse la nariz. Se reflejan en la biología de la persona. Mientras se crean hábitos, hay actividad en las áreas de toma de decisiones del cerebro, en la corteza prefrontal y el hipocampo. Con el tiempo, conforme el comportamiento se repite, la activación en el cerebro pasa a la misma parte del cerebro responsable del movimiento de las extremidades. Usted ya no piensa activamente, más bien, ya responde con tanta actividad de pensamiento como la que se necesita para mover los brazos o las piernas.

Por eso cambiar de hábitos puede ser un reto: se tiene que escoger un nuevo sendero para llegar al destino deseado.

Proceso en tres pasos para cambiar de hábitos

Probablemente usted ya sabe qué objetivo de salud quiere lograr. Algunos de los más comunes son bajar de peso, hacer más ejercicio y comer más saludablemente. Todos estos son objetivos loables que pueden parecer imponentes. Póngase metas alcanzables. No lo complique, enfóquese en una cosa a la vez. Cada pequeño éxito le dará más confianza en su capacidad para adoptar otros hábitos saludables, y con el tiempo, todos esos cambios pequeñitos llegarán a ser una gran transformación.

Empiece reduciendo sus opciones a solo una acción que le ayudará a llegar a su objetivo. Después, aplique las tres medidas clave que recomienda Charles Duhigg, autor de El poder del hábito, para crear un nuevo ciclo de hábitos.

Paso 1: Identifique su señal

Probablemente usted ya tiene muchos hábitos definidos, de manera que uno de esos ciclos de hábitos que ya tiene puede ser un buen punto de arranque para empezar a incorporar la nueva actividad en que quiere enfocarse. Si usted se ocupa en establecer un nuevo hábito más bien sencillo, probablemente no se requerirá demasiado esfuerzo.

Tal vez lo que usted quiere es beber más agua. Analice sus rutinas habituales e identifique dónde podría agregar ese comportamiento. Si lo primero que hace por la mañana es tomar café, ese podría ser un lugar lógico y fácil para incluir algo de hidratación. Pruebe a poner un vaso frente a la cafetera: le recordará llenarlo de agua mientras prepara su café. Luego, tómeselo mientras está listo el café. Hágalo varios días, y ¡tarán!: un nuevo hábito.

Sin embargo, si está tratando de sustituir una rutina muy establecida con una alternativa más saludable, tal vez necesite más tiempo para rediseñar su hábito.

Empiece con la señal.

Digamos que necesita romper su hábito de comprar y comer papas fritas de lunes a viernes en la cafetería de su lugar de trabajo. No le hace ningún favor a su cintura, y usted quiere sustituir ese hábito por algo más saludable. Las papas fritas son una recompensa para el cerebro, así que tal vez disfruta ese comportamiento, es un hábito difícil de cambiar y se necesitará un enfoque ligeramente científico.

Primero, tómese unos días para identificar la señal. Como la mayoría de las señales son una hora del día, un evento, otra persona, un estado emocional o una ubicación, ahí es donde debe buscar. Cada vez que se presente el antojo de las papas fritas, escriba lo siguiente:

  • ¿Dónde está?
  • ¿Qué hora es?
  • ¿Cuál es su estado emocional?
  • ¿Quién está cerca?
  • ¿Qué acción motivó la necesidad?

Haga esto durante algunos días hasta que detecte un patrón. Ya habrá descubierto cuál es la señal.

Paso 2: Reconozca la recompensa

Una vez descubierta la señal, necesita saber qué comportamiento la desencadena. Es el momento de probar algunas recompensas. Póngase el sombrero de científico y pruebe varias teorías hasta definir la causa de su antojo. Tómese unos cuantos días más para experimentar con diferentes recompensas cada vez que le llegue el antojo.

  • Teoría: Solo quiero descansar un poco del trabajo.
    Prueba: En vez de ir a la cafetería, salga a dar una vuelta.
  • Teoría: Tengo hambre o me falta energía.
    Prueba: Voy a la cafetería, pero compro otra cosa. (Todavía no se presione demasiado para que sea una opción más saludable, solo compre otra cosa).
  • Teoría: Me gusta socializar mientras me como las papitas en la cafetería.
    Prueba: Voy a charlar con amigos en otro lugar.

Para concluir la prueba, reflexione inmediatamente sobre la experiencia de resistirse a su antojo usual y sustituirlo por otra cosa. Ponga por escrito algunas ideas sobre su comportamiento de prueba. ¿Cómo se siente? ¿Qué le gusta? ¿Qué le disgusta?

Unos 15 minutos después de escribir sobre su experiencia, anote también si sigue sintiendo ese antojo, y de ser así, qué tan intenso es.

Pruebe tantas teorías como sea posible. Una vez concluidos sus experimentos, revise sus notas e interprete sus resultados para identificar la verdadera recompensa de su hábito.

 Paso 3: Sustituya su comportamiento

Ya conoce la recompensa que busca y qué provoca el comportamiento, ¿y cómo romper el ciclo?

La recompensa y la señal pueden ser difíciles de cambiar. Si la señal es la hora, ¡imposible saltarse las 3 de la tarde! Entonces, si no puede eliminar o sustituir la señal, donde debe enfocar su esfuerzo es en cambiar su respuesta habitual. Necesita sustituir el viejo comportamiento con uno nuevo.

Necesita un plan. Un plan muy específico. Y quizá, con un toque de fuerza de voluntad.

Determine algunas opciones que podría poner en acción para obtener la misma recompensa o alguna muy similar aplicando diferentes comportamientos más adecuados para sus objetivos.

En el ejemplo de las papas fritas, digamos que su objetivo de largo plazo es mejorar su alimentación. Su acción de enfoque podría ser agregar una ración de fruta o verduras todos los días. Entonces, lo que necesitará serán opciones más saludables que disfrute (casi) tanto como las papas fritas. ¿Qué tal edamame con sal? ¿O una manzana? ¿Zanahorias y hummus?

Elija el sustituto. Ponga por escrito su plan. Sea lo más específico posible. Incluya la señal, y de ser posible, cuándo y dónde llevará a cabo la acción seleccionada.

Ejemplo: A las 3 pm, todos los días, iré a la cafetería a comer una botana de edamame con sal.

Cada vez que se presente la señal, ejecute la acción. Tal vez su rutina no sea perfecta, pero es un avance.

Medidas sencillas para llegar a hábitos saludables

Son muchos los cambios pequeñitos que se pueden hacer para mejorar los hábitos de salud. A continuación, varios ejemplos inspiradores.

Una dieta más saludable

Mejorar la forma de comer suele ser un tema de preparación. Entonces, uno de los primeros hábitos por establecer es hacer de la planeación de los menús, la compra de comestibles y la preparación de la comida, una parte automática de la semana. Si planear toda un semana de menús es demasiado, empiece por planear una comida, y de ahí en adelante.

Además, con el paso de los días, es importante tratar y solo comer cuando realmente sienta hambre… pero no demasiada. Estar consciente de las señales del hambre verdadera es un componente clave de los patrones para comer saludablemente. Porque matarse de hambre suele provocar atracones. Mientras mantenga el hambre bajo control, será más fácil inclinarse por opciones de alimentos inteligentes. A continuación, algunas sugerencias de medidas sencillas que podrían ayudarle a empezar a mejorar su nutrición cotidiana:

  • Todas las mañanas, al tomar el té, comeré un plátano.
  • Todos los días, en el almuerzo, comeré una ración de verduras.
  • Todas las noches, después de cenar, me tomaré las vitaminas con todo un vaso de agua.
  • Todas las noches, antes de lavarme los dientes, preparé el almuerzo para el día siguiente.

Hacer cuando menos 30 minutos de ejercicio la mayoría de los días de la semana

El ejercicio es clave para una larga vida saludable. El secreto para una buena condición física es encontrar una actividad que se disfrute. Si detesta correr, pero le encanta la clase de zumba, no se obligue a correr todos los días, más bien, baile para alegrar el corazón. Si apenas está empezando, a continuación, algunas sugerencias de medidas sencillas para crear hábitos para estar en forma:

  • Todas las mañana, después de levantarme, me pondré ropa de ejercicio para salir a caminar 10 minutos/hacer una rutina de acondicionamiento de siete minutos (¡la ciencia dice que esto funciona!)
  • Todos los días, después de comer, le daré una vuelta al parque.
  • Todos los miércoles, después de trabajar, me iré directo a una clase de yoga, al gimnasio.

Control del peso

Se ha demostrado en investigaciones que combinando cambios de hábitos con enfoques tradicionales para bajar de peso, se puede facilitar mantenerse en un peso bajo. También resultó importante relacionar la comida con las actitudes sobre el peso y la imagen corporal.

Cuando se trata de controlar el peso, dieta y ejercicio van de la mano para lograr mejores resultados, pero también se pueden intentar algunos cambios sencillos. Se sugiere en investigaciones que prestar atención a lo que se come o al peso diario, puede ayudar a empezar a cambiar hábitos del estilo de vida. O intentar hacerse el hábito de sustituir alimentos o bebidas ricos en calorías por mejores opciones.

  • Cada vez que coma algo, llevaré un registro.
  • Todas las mañanas, después de ir al baño, me voy a pesar
  • Todos los días, después de mi rutina de entrenamiento de 30 minutos de la hora de la comida, voy a tomar una malteada para sustitución de comidas.
  • Todas las tardes, en el trabajo, voy a sustituir mi bebida embotellada usual con agua mineral de sabor.

Otras áreas por considerar en la creación de hábitos saludables, en caso de que sean convenientes para usted, podrían girar en torno al uso de las redes sociales, consumo responsable de alcohol, dormir más o dejar de fumar. Solo recuerde ser lo más específico posible sobre cuáles son las señales y cómo responder a ellas.

¿Batallando para cambiar? La ciencia de los hábitos saludables dice: Póngale emoción para incrementar la motivación

¿Y si le está costando cambiar de hábitos? Racionalmente entiende por qué necesita alejarse de sus viejos comportamientos, pero si las razones inteligentes por las que tiene que cambiar no lo inspiran, no lo motivarán, todo lo contrario. Para lograr un cambio se necesita desearlo mucho para llegar al éxito.

Usted puede agregar motivación a sus esfuerzos para cambiar de hábitos haciéndolos emocionantes deliberadamente. Las respuestas emocionales ayudan a impulsar el conocimiento, incluso las respuestas aprendidas, como los hábitos. Entonces, encauce ese poder aprovechando sus emociones para su propio beneficio.

Si está tratando de romper un hábito, las emociones negativas podrían servirle. Se ha encontrado en ciertas investigaciones que los fumadores habituales que se hacían más conscientes de su experiencia se daban cuenta de que las sensaciones no eran muy agradables. El sabor era a sustancias químicas. Su aliento, ropa y entorno apestaban a cigarro. Esto les provocaba disgusto, una reacción emocional al acto de fumar que impulsaba gran motivación al cambio.  Estar en contacto con esa sensación, además de la práctica de otras técnicas de concientización, como meditar, facilitaron a los participantes el esfuerzo de mantenerse en su decisión de dejar de fumar.

Por otra parte, las emociones positivas también se relacionan con los cambios de hábitos. Cada vez que usted logre un objetivo que le gustaría que se convirtiera en hábito, tómese un tiempo para ver cómo se siente. Sienta la felicidad de llevar a cabo esa actividad. Decida conscientemente que disfruta esa acción. Explote esa sensación de esperanza por el futuro. Estas emociones positivas pueden empezar a hacer más profundos en el cerebro los senderos que llevan a ese hábito.

Pruebe con ambos tipos de emociones mientras está creando nuevos hábitos saludables. Relacione su frustración profunda con los dolores y molestias que limitan su potencial con hábitos alimenticios poco saludables o con falta de ejercicio. Aproveche esa frustración para alimentar su ansia de cambio. Luego, después de una comida saludable o una sesión de entrenamiento, dedique un momento a apreciar lo bien que se siente su cuerpo. Y retome ese profundo deseo de cambio para ayudar a reabastecer su tanque de combustible motivacional.

Otras sugerencias con bases científicas para lograr el cambio de hábitos

Es cierto. Para lograr un cambio de hábitos, tal vez tenga que esforzarse durante un tiempo. Ronda por ahí la percepción errónea de que cambiar de hábitos solo toma 21 días. Claro, si son sencillos, con eso basta, pero para otros quizá se necesiten hasta 6 meses o más, dependiendo de qué tan profundamente arraigados estén.

Una cosa es segura: mientras más repita una acción, más permanente se vuelve, pero investigadores del University College de Londres han encontrado que 66 días es el lapso promedio necesario para que  actividades que implican esfuerzo, como empezar una rutina de ejercicio, se hagan automáticas.

¿Cómo mantenerse enfocado e inspirado para lograr el cambio durante esos dos meses? Bueno, todos somos diferentes, y cada hábito puede exigir un enfoque distinto. Analice objetivamente qué lo motiva, y después, elija las estrategias más adecuadas para su personalidad.

Pruebe con algunas de estas ideas para mantenerse en la vía hacia nuevos hábitos saludables:

  • Manténgase conectado con sus objetivos. Rompa con sus malos hábitos anteriores con un objetivo que le apasione. Enfóquese diariamente en sus objetivos. Anótelos en un diario. Hable de sus metas con otras personas. Visualice el cambio exitoso de sus comportamientos que lo llevará a lograr sus objetivos.
  • Tome en cuenta el estrés. Los retos de la vida son de los más grandes disparadores para volver a esos viejos hábitos que hacen sentir bien. Algunos eventos de la vida —como cambiarse de casa— representan una oportunidad de cambiar las señales ambientales y establecer nuevas rutinas, pero tratar de cambiar esos hábitos arraigados en un periodo de estrés no es lo ideal. Cuando esté listo y pueda enfrentarlos, haga lo posible por controlar el estrés cotidiano para que no se le vaya de las manos y sabotee sus esfuerzos. Pruebe diariamente con respiraciones profundas o ejercicios de yoga. Conéctese con la naturaleza. Escuche música tranquilizadora. Procure deliberadamente cuidar de usted en casa.
  • Siga el rastro de sus avances y prémiese por sus éxitos. A muchas personas les resulta útil llevar un registro de su progreso. Pruebe con algunas de las apps para rastrear los cambios de hábitos que hay para los teléfonos inteligentes. Use una hoja de cálculo. Una vieja libreta también sirve. Anote cómo le sienta el comportamiento y cómo se va haciendo más fácil. Elija un premio que no sabotee sus objetivos pero que lo mantenga motivado. Y prémiese cuando logre el objetivo de comportamiento que busca. En investigaciones sobre el control del peso se han observado mejores resultados cuando los sujetos se vigilan y recompensan ellos mismos por haber hecho el cambio de hábito, que por solo lograr un número en la báscula.
  • Búsquese un compañero o intégrese a un grupo. Los números fortalecen. No solo otras personas ayudan a ser responsable, también representan un apoyo en momentos difíciles. En un programa argentino para dejar de fumar, se encontró que había muchas más oportunidades de éxito participando en sesiones de grupo que pasando solo el trago amargo. Tal vez quiera hacer nuevos amigos. Rodearse de personas que se comportan como a usted le gustaría hacerlo puede ayudarle a llegar a la meta.
  • Quítese las tentaciones. No tenga galletas en casa. Invite a su amigo a caminar, en vez de ir a la “hora feliz” (eche mano la fuerza de voluntad para no ser permisivo). Tome una ruta diferente al trabajo para no oír el canto de la sirena de Starbucks. Guarde su teléfono inteligente en el cajón cuando llegue a casa. Es muy cierto el dicho ese de que “ojos que no ven, corazón que no siente”.

Cada vez que se esfuerza para controlar su comportamiento, se reduce la fuerza mental. No se complique la vida. Siempre que sea posible, ayúdese a mantenerse motivado eliminando la señal que provoca su compulsión y busque la manera de incrementar las señales positivas, como un tazón de fruta en la mesa o una botella de agua (reutilizable, por supuesto) en el escritorio.

  • Pida ayuda. Si está utilizando su viejo hábito de comportamiento como sustituto de otras necesidades, necesita apoyo adicional. Pregúntese qué obtiene de su “mal” comportamiento. Y realmente responda con la verdad. Si está comiendo de más porque está constantemente estresado o deprimido, decidirse por un nuevo hábito podría no ser suficiente. Tal vez necesite hablar con un terapeuta o un profesional de atención de la salud para abordar sus necesidades profundas mientras trabaja para mejorar sus hábitos de salud.

Por último, recuerde que usted es humano. Puede ser difícil hacer cambios. Perdónese si ocasionalmente tropieza. Lo importante es el largo plazo. Si recae en sus viejos hábitos una o dos veces, sea indulgente consigo mismo. Eso no significa que ha fracasado ni que no lo va a lograr. Acepte que sucedió, analice por qué sucedió y piense en qué va a hacer la próxima vez. Luego recuérdese que usted es maravilloso, y adelante. Toma tiempo, pero se logra.

No hay mejor momento para empezar que éste. Ponga a trabajar para usted la ciencia de los hábitos saludables. Descubra ese hábito sencillo, enfóquese, y empiece. Antes de lo que piensa, habrá desarrollado las habilidades que necesita para mejorar sus hábitos de salud en cualquier área de la vida. Y se habrá empoderado para vivir la vida que verdaderamente desea.

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Los hombres no son de Marte ni las mujeres son de Venus: son la misma especie del mismo planeta, pero no hay duda de que los sexos no son exactamente iguales. Las diferencias entre hombres y mujeres son reales e importantes.

Atienden a funciones biológicas e incluso pueden ayudar a entender mejor las propias necesidades de salud. Estas diferencias otorgan a cada uno de los sexos fortalezas únicas que favorecen a la tarea más importante: la supervivencia.

Pero hablemos de las similitudes antes de saltar a lo que hace diferentes a hombres y mujeres.

A continuación, dos que tal vez no conozca: genéticamente, el ADN de hombres y mujeres es 98.5 por ciento idéntico. Incluso tienen las mismas hormonas, pero las proporciones de esas hormonas explican algunas de las diferencias entre los sexos.

Por fin llegó el momento de sumergirse en esos 25 hechos divertidos, de descubrir las importantes diferencias fisiológicas, biológicas y nutricionales entre hombres y mujeres.

  1. Típicamente, los hombres tienen la piel más gruesa, más o menos 25 por ciento. También tienen densidades más elevadas de la proteína colágeno.
  2. Las diferencias en densidad van más allá de la superficie. En general, los hombres tienen los huesos más fuertes que las mujeres, igual que los tendones y los ligamentos.
  3. Más o menos entre los 14 y los 51 años, las mujeres suelen necesitar más hierro que los hombres. Ello se debe a que ellas pierden sangre durante la menstruación, que normalmente se presenta en ciclos de 28 a 40 días.
  4. En promedio, los hombres generalmente tienen más masa muscular que las mujeres, y esos músculos esqueléticos son más rápidos y más potentes. Los músculos de las mujeres, por el contrario, resisten más fácilmente la fatiga y se recuperan más rápidamente.
  5. En el caso de la mayoría de las mujeres, el segundo dedo más largo está cerca del pulgar, es decir, es el dedo índice. Pero en los hombres sucede lo opuesto: en general el anular –el dedo más cercano al meñique- es más largo que el índice.
  6. El folato es una vitamina esencial, de modo que tanto hombres como mujeres la necesitan, si bien es especialmente importante para las mujeres en edad de procrear. Si se embarazan, ellas necesitan suficiente folato para apoyar el desarrollo neural de sus bebés.
  7. Hay diferencias en la forma en que está estructurado el cerebro masculino y el femenino, en cómo procesan la información e interactúan con las señales químicas. Por ejemplo: los hombres tienen más materia gris, que contiene información, en tanto que las mujeres tienen más materia blanca, que conecta diferentes partes del cerebro. Además, los centros de memoria de las mujeres son más grandes que los de los hombres.
  8. Es más probable que el ritmo circadiano de una mujer no llegue a 24 horas (a menudo dura 6 minutos menos que el día completo). Es más probable que los hombres sean búhos nocturnos, en tanto que las mujeres funcionan mejor en periodos de falta de sueño.
  9. Durante el ejercicio, el principal combustible femenino es la grasa, en el caso del hombre, son los carbohidratos.
  10. Una mujer adulta promedio tiene entre 15 y 70 nanogramos por decilitro (ng/dL) de testosterona. Un hombre adulto promedio tiene de 270 a 1070 ng/dL. Después de los 30 años de edad, los niveles de testosterona del hombre se reducen uno por ciento, y eso no se ve en las mujeres, pero en ellas los niveles de estrógeno sí se reducen después de la menopausia.
  11. En los hombres, la manzana de Adán es pronunciada, y ello porque como la laringe es de mayor tamaño, el cartílago que la rodea es más prominente.
  12. Ambos sexos alcanzan la masa ósea máxima más o menos a los 30 años. A los 40, hombres y mujeres empiezan a perder hueso. La menopausia acelera la pérdida de hueso en las mujeres, de manera que entre los 51 y los 70 años, ellas necesitan 200 miligramos (mg) más de calcio que ellos a la misma edad. Esto se traduce en 1200 mg diarios para la mujer y 1000 para el hombre.
  13. Los requerimientos calóricos diarios del hombre son superiores a los de la mujer, por varias razones: la masa muscular, la estatura y el índice metabólico basal son mayores. Kilo por kilo, los músculos queman más del doble de calorías que la grasa.
  14. La grasa corporal de hombres y mujeres es diferente. La mayor masa muscular de las mujeres —cerca de 10 por ciento— soporta sobre todo a la fisiología reproductiva. Por ejemplo, cuando se reduce demasiado en una mujer, deja de menstruar.
  15. Normalmente, la grasa corporal de las mujeres se acumulan en caderas y muslos, en tanto que en el hombre, la grasa tiende a depositarse en torno al estómago.
  16. La diferencia entre el tamaño de hombres y mujeres, la masa muscular y las necesidades calóricas se traduce típicamente en que, en su dieta, ellos suelen necesitar más proteínas.
  17. En un estudio se encontró que el ritmo cardiaco en reposo del hombre es más bajo que en la mujer, pero en ella, la frecuencia cardiaca máxima es menor. Es típico que en los hombres el ritmo cardiaco se acelere más rápidamente durante el ejercicio y se desacelere más rápidamente después.

  1. Normalmente, los hombres tienen más glóbulos rojos (4.7–6.1 millones de células por microlitro frente a 4.2–5.4 millones de células por microlitro de las mujeres).
  2. En general, la presión sanguínea de la mujer es más baja que la del hombre, independientemente de la raza o etnicidad.
  3. Durante la mayor parte de la vida, hombres y mujeres necesitan la misma cantidad de vitamina D, pero las mujeres de mayor edad necesitan aumentar su ingesta de dicha vitamina porque favorece la absorción de calcio.
  4. Es menos probable que los hombres se sometan a revisiones médicas regulares, y cuando van al doctor, es más probable que oculten sus síntomas o mientan al respecto.
  5. En general, la necesidad de zinc es similar para hombres y mujeres, pero las embarazadas y las posmenopáusicas necesitan más. Ambos sexos lo almacenan en los huesos, pero los hombres también almacenan este mineral esencial en la próstata.
  6. Los hombres son menos sensibles a las temperaturas frías.
  7. El sentido del olfato y el del gusto son mejores en la mujer porque tienen 50 células más (neuronas) en los bulbos olfativos, parte del cerebro responsable de procesar los olores. En general, ellas tienen más papilas gustativas que ellos.
  8. Las diferencias en la forma en que hombres y mujeres ven el mundo es en parte física. En promedio, es más probable que ellos sean daltónicos, pero también captan mejor el movimiento a través de la vista. Las mujeres tienen más capacidad para distinguir pequeñas diferencias de color.

Qué divertido, ¿y ahora qué?

Ya sabe algo de lo que hace diferentes a hombres y mujeres y puede sacar a la conversación estos hechos divertidos siempre que quiera. Además, ahora puede utilizar esas diferencias para personalizar sus decisiones sobre salud. Si usted es mujer, sabe que necesita más folato y que quema grasa durante el ejercicio. Si es hombre, sabe que necesita más calorías y que la grasa se deposita en torno al estómago. Estas son importantes consideraciones para planear un estilo de vida saludable.

Lo que no debe hacer, es aprovechar esas diferencias entre hombres y mujeres para argumentar que un sexo es, en cierta forma, mejor que el otro. Todas las diferencias mencionadas antes se deben a muy buenas razones biológicas o fisiológicas. A lo largo de la historia de los seres humanos, las diferencias han ayudado a hombres y mujeres a sobrevivir, sobre todo trabajando conjuntamente.

Y esas diferencias entre los sexos no deben de ninguna manera considerarse como limitantes, son promedios y condiciones típicas. No todos los hombres son más musculosos. No todas las mujeres tienen mejor sentido del gusto. No deje que las diferencias entre hombres y mujeres interfieran con sus objetivos de salud o de vida.

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Jugar no sólo es cosa de niños. Puro trabajo y nada de juego es una muy mala idea, y nunca está de más hacer énfasis en la importancia que tiene el juego. Las actividades lúdicas para adultos, como los deportes y los juegos físicos, ayudar a dar apoyo a la salud física y mental.

La mayoría de las personas creció jugando, divirtiéndose y manteniéndose activa. Sin embargo, el trabajo, el estrés y la “vida adulta” —el pago de deudas, el cuidado de situaciones y la toma de decisiones importantes y responsables— acaba por interponerse en el camino. Muchos adultos que crecieron jugando algún deporte dejan de lado sus jerseys y sus zapatos de fútbol cuando toman un empleo de 9 a 5. Un estudio aplicado en la Universidad de Harvard encontró una disminución en picada en la participación en algún deporte a los 26 años entre personas que en su juventud solían hacer deporte.

La falta de tiempo, de interés y de buena salud con frecuencia se citan como las razones que dan los adultos para dejar la diversión para sus hijos. Sin embargo, los investigadores señalan que los adultos que hacen algún deporte no solo se benefician físicamente del ejercicio, también observan mejoras a nivel mental, social y laboral.

Si su actual rutina de ejercicio conlleva mirar fijamente la televisión mientras usa la elíptica, o correr siempre por las mismas calles de su vecindario, mezclar su rutina de ejercicio con un nuevo deporte puede ayudarle a renovar su interés en su rutina de acondicionamiento físico. Las prácticas y los partidos generalmente se programan con anticipación, de manera que usted puede integrarlos más fácilmente en su calendario. Hacer un deporte en equipo tiene otro importante elemento propio de una rutina de acondicionamiento físico exitosa: conlleva responsabilidad. La gente cuenta con que usted se presentará para jugar en su posición, y podría perder tiempo, dinero y el juego si no cuentan con suficiente gente para jugar.

Por supuesto, los deportes en equipo no son para todas las personas, incluso si en sus años de juventud sí participaban en ellos. Siempre consulte a su médico antes de comenzar una nueva rutina de acondicionamiento físico, especialmente si anteriormente se ha lesionado, si tiene asma o algún otro problema médico. Además, usted está asumiendo un pequeño riesgo de lesionarse durante el juego. Sin embargo, si su médico le da el visto bueno, integrarse a un equipo deportivo o inscribirse a clases de tenis podría ser una muy buena manera de propiciar su bienestar.

Cómo ayudan a su salud física los deportes

En general, es importante para su salud permanecer físicamente activo a medida que vaya envejeciendo. Jugar ayuda a mantener a raya los problemas que con frecuencia acompañan a la obesidad. El ejercicio regular también ayuda:

  • Salud cardiorrespiratoria. Los estudios muestran que la actividad física es de beneficio para su corazón, sus pulmones y sus vasos sanguíneos. Cerca de 40% de las muertes relacionadas con problemas en las coronarias pueden relacionarse con la inactividad. Así pues, ponerse en movimiento puede influir de manera significativa en su salud cardiovascular.
  • Huesos y músculos. Un estilo de vida activo mantiene la fuerza muscular, el balance, la resistencia física y la densidad de los músculos. Todos estos son factores importantes a medida que se envejece debido a que la mayoría de los deportes son actividades que conllevan el soporte de peso —básicamente cualquier cosa que lo mantenga de pie y en movimiento sobre sus pies— y ayudan a la formación de nuevo tejido óseo. Mantenerse en movimiento es todavía más importante para quienes tienen el riesgo de perder hueso.
  • Sueño. Las personas que hacen ejercicio han informado tener menos dificultades para conciliar el sueño, además de dormir más profundamente durante la noche. Lo único que debe evitarse es hacer actividad física muy cerca de la hora de irse a dormir ya que esto puede provocar que tenga demasiada energía como para poder conciliar el sueño. Si usted prefiere hacer ejercicio ya tarde, al final del día, asegúrese de tener tiempo suficiente para que su cuerpo baje el ritmo y se recupere de la “subida del corredor” antes de meterse a la cama.

Impacto de los deportes en equipo sobre el estado de ánimo y la salud mental

Ciertamente, el ejercicio es benéfico para su cuerpo. Pero, ¿sabía que jugar también es bueno para usted? Así es: Su cerebro necesita jugar.

Jugar es una necesidad humana tan básica como dormir. Cuando a usted se le priva de jugar, su cuerpo y su mente lo resienten en forma de enfado, desánimo o simplemente se siente atrapado en la rutina. En las horas de vigilia, usted necesita un descanso para dejar de pensar y de preocuparse. El juego de cualquier tipo, incluyendo deportes, abre un pequeño espacio para que usted se enfoque en cualquier otra cosa menos en las tareas que tiene pendientes. Si bien el juego es necesario para que los niños pongan en práctica toda una gama de habilidades, también ayuda a los adultos a aprender, a vincularse, a comunicarse y a cooperar con otros.

Jugar también ayuda a los adultos a procesar el estrés. Las personas que tienen personalidades lúdicas con frecuencia pueden lidiar mejor con situaciones que conllevan altos niveles de estrés, e incluso las pueden transformar en algo semejante al entretenimiento. Gracias a esto, las personas a las que les gusta divertirse y que tienen buen sentido del humor tienden a ser más atractivas para socios potenciales. La vida es estresante, y es más atractivo compartirla con alguien que ayuda a difuminar la tensión.

¿No es usted una persona a la que le guste jugar? Le tenemos una buena noticia: puede aprender a divertirse más con la vida. Es posible superar un humor tieso practicando el juego. ¿Una buena manera de hacerlo? Exacto: jugando un deporte.

Especialmente si usted de niño fue muy activo, jugar algún deporte puede ayudarle a reconectarse con ese joven interno. Si se siente presionado por la rigidez de la vida rutinaria, trate de introducir nuevamente elementos de juego en su vida cotidiana. Básicamente, no necesita esperar a que lleguen las vacaciones de verano para darse una escapada mental. Su cerebro se lo agradecerá.

Además de ayudar a procesar y aliviar el estrés, jugar algún deporte puede hacer maravillas para mejorar su estado de ánimo. Hacerle al tonto y divertirse provoca la liberación de dopamina que, sencillamente, lo hace sentirse bien. Jugar también nos nace reír, y reír también tienen sus propios beneficios para el alivio del estrés. Además, le ayuda a vincularse con sus compañeros de equipo (y a veces incluso con sus rivales). De hecho, es probable que note que su vida social mejora como resultado de comenzar a jugar un deporte, ya que la gente tiende a ser más positiva, abierta y vulnerable en un entorno de diversión.

Jugar un deporte puede ofrecerle ventajas en el trabajo

Si no es suficiente una mejor salud física y mental para convencerlo de jugar un deporte, tal vez esto sí lo convenza: jugar un deporte puede ofrecerle una ventaja competitiva en el trabajo.

Resulta que jugar un deporte genera en los adultos muchos de los beneficios que sabemos genera en los niños. La confianza en uno mismo crece cuando nuestra fuerza y capacidades para hacer un deporte mejoran. Si combinamos eso con el incremento en el nivel de energía que comúnmente genera la realización de una rutina regular de ejercicio, entonces usted proyectará más vitalidad.

El fortalecimiento de las habilidades de liderazgo es otro de los beneficios de participar en un deporte que puede redituar en la sala de conferencias. Los estudios han demostrado que quienes en sus años de escuela preparatoria eran también atletas, tienden a mostrar más rasgos de líderes debido a la mentalidad de “el equipo es primero” y la adaptabilidad que los deportes requieren.

Si le gustaría tener una mayor concentración mientras está en la oficina, jugar algún deporte puede ayudarle también en esa área. La actividad física regular (disfrazada de juego) mantiene afiladas sus habilidades mentales, tales como el pensamiento crítico, el uso del buen juicio y el aprendizaje. Además, los estudios han demostrado que la implementación de elementos de diversión en el lugar de trabajo mejora las capacidades de los empleados para la resolución creativa de problemas y conducen a una mayor productividad.

Antes de empezar, considere las calorías, sus habilidades y la diversión

Ya está convencido de volver al terreno de juego. Eso es comprensible. La importancia de jugar es demasiada, y los beneficios son bastante buenos. Sin embargo, hay unas cuantas cosas que debe considerar antes de elegir un deporte y recordar sus días de gloria, o comenzar a crearlos de nuevo.

Primero, necesita evaluar sus metas de acondicionamiento físico. Hágase algunas preguntas: ¿Qué es lo que quiere experimentar? ¿Cuántas calorías quiere quemar con estas actividades? ¿Qué deporte apoya mejor las metas de acondicionamiento físico que ha descrito? ¿Qué deporte o actividad lúdica es la más divertida para usted? Contestar estas preguntas le ayudará a seleccionar el deporte adecuado para usted.

En seguida, evalué cuál es la realidad de su condición física, en este momento. Seguramente usted antes podía saltar alto y correr rápido. ¿Pero qué puede hacer ahora? Sea honesto en cuanto a su condición física. Considere las lesiones que ha acumulado con el paso de los años y las debilidades de su condición física actual.

Por último, debe pensar en el nivel de diversión que disfrutará. No debe jugar un deporte que acabe odiando. Eso significa elegir algo adecuado para su edad que usted entienda o que pueda aprender. No entender las reglas o la estrategia hace que cualquier deporte sea una experiencia dolorosa. También tendrá más diversión si busca la coincidencia entre el deporte y sus habilidades. Y, si es adecuado, busque la coincidencia entre su nivel de habilidad y sus competidores. Perder no debería arruinar el deporte, pero tener la oportunidad de ganar mejorará su experiencia.

También, para empezar a jugar un deporte, piense en el costo del equipo y en el pago de cuotas. Algunos deportes requieren de una inversión sustancial solo por participar. Plantearse estas preguntas y hacer un trabajo de autoevaluación le ayudará a tener la mejor experiencia posible.

Análisis: Las mejores actividades de juego para adultos

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Cualquier deporte o actividad de juego que cumpla con sus metas de acondicionamiento físico, que sea accesible para usted, que no lo ponga en riesgo y que haga del ejercicio algo divertido, es la elección adecuada. Si tiene un deporte favorito, apéguese a lo que funciona para usted. Si está buscando algo diferente, trate alguno de los nuevos deportes que aparecen en la lista de abajo.

Aquí está un análisis de los mejores deportes y actividades de juego para adultos:

Actividades en solitario:

  • Natación: Puede ser difícil encontrar lugares para nadar, pero con frecuencia hay lugares disponibles en centros recreativos comunitarios o en gimnasios. Una persona de tamaño promedio (de 155 libras o unos 70 kilogramos) quemará entre 223 y 372 calorías en solo 30 minutos. Eso se eleva a 409 si practica estilos de nado complicados, como mariposa.
  • Ciclismo: El acceso al equipo es una de las pocas desventajas de este sencillo deporte. Una persona promedio quemará entre 298 y 614 calorías en 30 minutos, dependiendo de la velocidad. Y si lo hace en el exterior, además podrá disfrutar de hermosas vistas.
  • Esquiar/snowboard: El costo de empezar a hacer esquí downhill o cross-country puede ser una barrera de entrada. Y, obviamente, la falta de montañas o de nieve puede complicar su capacidad para hacer estos deportes. Si todo marcha bien, es una buena manera de quemar unas 225 calorías (para una persona de tamaño promedio) en 30 minutos. La cifra aumenta a casi 300 por 30 minutos para los que hacen cross-country.

Deportes individuales o actividades que se juegan contra otros o con otros:

  • Golf: La ventaja es que ofrece un momento de relajación, competitivo, con amigos y en entornos hermosos. Pero el golf también tiene puntos en contra. El acceso a los campos y el costo del equipo y de las cuotas del green puede representar una complicación. Sin embargo, un golfista de tamaño promedio quemará 130 calorías por 30 minutos usando un carrito, y 205 si carga su equipo.
  • Tenis: Dobles o singles, no importa. El tenis puede ser una manera divertida de quemar algunas calorías: 260 por 30 minutos. Con frecuencia hay disponibilidad de canchas públicas, así que todo lo que necesita es el equipo.
  • Ráquetbol: Es un poco más intenso que el tenis, y puede ser más difícil encontrar lugares para jugar. Sin embargo, el ráquetbol es un ejercicio físico divertido y animado. Usted quemará 260 calorías en 30 minutos de juego sin prisas. Pero eso puede aumentar a 372 si usted se torna más competitivo.
  • Box: Los boxeadores profesionales están en buena forma por una razón. El sparring es quien lo hace trabajar, a un ritmo de 335 calorías por media hora. Si no le asustan algunos de los aspectos más ásperos de la adorable ciencia, puede ser una manera divertida de asestarles un golpe a muchas calorías y al estrés.
  • Artes marciales: Al igual que en el box, tendrá que encontrar un lugar para practicar y el deseo de aprender los movimientos. Si está listo para el judo, el kickboxing, el karate y más, la persona promedio quemará unas 372 calorías en 30 minutos.

Actividades y deportes en equipo:

  • Kickball: El kickball, que es más simple que el béisbol o el softball, solo requiere una pelota, algo para marcar las bases y cierto espacio. Y es realmente una buena actividad social fácil para los principiantes. Es una agradable manera de quemar unas 211 calorías por 30 minutos de actividad.
  • Softball/Béisbol: Necesitará unas cuantas piezas de equipo más que en el kickball, pero tanto el softball como el béisbol ofrecen los mismos beneficios sociales. Son de menor impacto que un deporte de contacto como el fútbol soccer, pero sí requieren una buena coordinación mano-ojo. El jugador promedio quema alrededor de 186 calorías en media hora.
  • Boliche: Ir al boliche local es una actividad fácil y divertida. Y ofrece como bono quemar unas 112 calorías en 30 minutos.
  • Soccer (Fútbol) El deporte más popular del mundo puede jugarse casi en cualquier lado en donde haya una pelota, jugadores y algo de espacio. En general, el futbolista de tamaño promedio quemará 260 calorías por cada 30 minutos de juego. Pero si juega con mayor intensidad, esa cifra ciertamente puede aumentar.
  • Fútbol americano con bandera o de toques: No se deje asustar por la complejidad, por el equipo y por el contacto en el fútbol cuando hay tacleadas. Es bastante fácil empezar jugando con pañuelo o jugar fútbol americano de toques. Además, en 30 minutos, un jugador promedio quemará 298 calorías. No está mal para una manera divertida de pasar la tarde con amigos.
  • Voleibol: Tendrá grandes ventajas si puede jugar en una playa real. Pero lo juegue en donde lo juegue, el voleibol es una actividad física fácil, social y divertida. En un partido no competitivo, una persona promedio quema 112 calorías por 30 minutos de juego. El voleibol en equipo competitivo, jugado en un gimnasio, quema alrededor de 149 calorías, pero la playa puede elevar esa cifra a 298 calorías por media hora de juego.
  • Básquetbol: No tiene que poder encestar para pasar un rato divertido jugando básquetbol. Láncese a la cancha para quemar casi 300 calorías durante un partido de básquetbol de 30 minutos.

El hecho de que no mencionemos su deporte o actividad lúdica favorita no significa que sea una mala opción. Si usted se divierte, no corre riesgos, y lo ayuda a mantenerse activo, cualquier actividad lúdica es una gran opción. Si quiere ver cuántas calorías quema mientras juega, consulte esta útil calculadora (desafortunadamente, solo está disponible en inglés)

Adopte un deporte, salga y juegue

Usted puede disfrutar jugando de muchas maneras. Si no tiene tiempo, dinero o deseos de inscribirse para tomar clases, también puede divertirse con el deporte. Reúna amigos para jugar un partido espontáneo, diviértase jugando a la roña (tag) o juegue frisbee en su patio trasero. Incluso puede inventar un juego. Simplemente muévase, disfrute de la compañía de otros y juegue, es bueno para su salud mental y física.