Alimento Para el Pensamiento: Nutrientes Para la Salud Cerebral

Nuestro cerebro es maravilloso. Incluso podemos usarlo para pensar sobre cómo trabaja el cerebro mismo. Un poco loco, ¿no le parece? Pero este poder no hace a su cerebro inmune a factores que tienen un impacto en el resto de nuestro cuerpo. El estilo de vida y el entorno pueden afectar la salud de nuestro cerebro. Afortunadamente, existen nutrientes para la salud cerebral que han demostrado apoyar la función cognitiva.

Lípidos

Durante mucho tiempo, las grasas alimentarias (lípidos) han sido relacionadas con la salud cerebral. Originalmente, se pensaba que el efecto de los lípidos sobre el sistema cardiovascular facilitaba esa conexión. Sin embargo, estudios más recientes muestran que las grasas alimentarias actúan de manera más directa sobre el cerebro.

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (como el DHA derivado del aceite de pescado) normalmente constituye las membranas celulares de todo nuestro cuerpo, y al igual que otras grasas saturadas, son elementos estructurales fundamentales para las células de nuestro cerebro. Esa es, en parte, la razón por la que con frecuencia se dice que el pescado es un alimento para el cerebro.

Flavonoides

Los efectos antioxidantes de los flavonoides han sido bien establecidos en pruebas de laboratorio. Sin embargo, estos compuestos botánicos—como el cacao, el ginkgo y los extractos de semilla de uva—tienen acciones más complejas en el cuerpo que continuamente están siendo objeto de investigación.

Algunos flavonoides muestran resultados promisorios en el mantenimiento de una sana función cerebral. La quercetina—un tipo de flavonoide que es el principal componente de los extractos de ginkgo biloba—ha demostrado ayudar al mantenimiento de la memoria y de las capacidades de aprendizaje en algunos estudios. Se requieren más investigaciones sobre este tema.

Vitaminas del complejo B

Un nivel adecuado de folato es esencial para el funcionamiento del cerebro. ¿La prueba? Las deficiencias de folato pueden producir trastornos neurológicos, como depresión y deficiencias cognitivas.

Resultados de estudios clínicos han estrechado la relación entre el folato y la función cognitiva. Estos estudios han demostrado que la suplementación con folato—sin combinar o en combinación con otras vitaminas del complejo B (B6 y B12)—es efectiva en el mantenimiento de una sana función cognitiva durante el envejecimiento.

Otros nutrientes

Existen más nutrientes para la salud cerebral. Aquí le damos una pequeña lista de otros nutrientes que desempeñan una función, ya investigada, en la salud del cerebro.

  • Ácido alfa lipoico – Ha demostrado mantener la memoria y la función cognitiva.
  • Vitamina E o α-tocoferol – Ha sido también relacionada con el desempeño cognitivo. La disminución de los niveles séricos de vitamina E se han relacionado con un mal desempeño de la memoria en personas de edad avanzada.
  • Curcumina – Es un potente antioxidante que parece proteger al cerebro de la peroxidación de lípidos y de los radicales de óxido nítrico.
  • Varias hormonas del intestino o péptidos—como la leptina, la ghrelina, el péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP1) y la insulina—han demostrado apoyar una saludable respuesta emocional y los procesos cognitivos.

Producción de energía

El cerebro hace que nuestro cuerpo funcione, y requiere mucha energía para—literalmente—ser el cerebro de la operación. Se requieren macronutrientes saludables para alimentar nuestro cerebro y darle la energía que necesita.

Los mecanismos implicados en la transferencia de energía de los alimentos a las neuronas muy probablemente son fundamentales para el control de la función cerebral. Los procesos que están asociados con la administración de la energía en las neuronas pueden afectar la plasticidad del cerebro.

Impactos de largo alcance

El estilo de vida y la dieta tienen efectos a largo plazo sobre nuestra salud. Eso significa que probablemente son subestimados en cuanto a su importancia para la salud pública, especialmente tratándose del envejecimiento saludable. Sin embargo, son importantes para nuestro cerebro. El deterioro cognitivo, gradual y a veces imperceptible, característico de un envejecimiento normal puede verse influido por los nutrientes con los que alimentamos a nuestro cerebro a través de una dieta saludable.

Estos efectos van también más allá de nuestra vida. A través de la epigenética, nosotros heredamos características a nuestros hijos, y ellos a sus hijos. Existen estudios más nuevos que sustentan esta afirmación y que indican que estos efectos nutricionales en nuestro cerebro pueden incluso ser transmitidos de generación en generación mediante la influencia en los eventos epigenéticos.

 

Gómez-Pinilla, Fernando. Brain foods: the effects of nutrients on brain function. Nat Rev Neurosci. 2008 Jul; 9(7): 568–578.