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El sistema inmunológico es la defensa del organismo contra bacterias, virus y otras sustancias potencialmente nocivas. En otras palabras, ayuda a combatir enfermedades e infecciones y a recuperarse de ellas. Sobra decir que el sistema inmunológico desempeña un papel vital en la salud general.

Siendo así, ¿qué puedes hacer para mantener un sistema inmunológico saludable y que funcione bien?

Como muchos otros sistemas corporales, la salud del sistema inmunológico está directamente relacionada con la forma en que tratamos nuestro cuerpo. Esto significa que tú puedes participar activamente en el fomento de una inmunidad saludable a través de las decisiones que tomes respecto a tu estilo de vida.

Este artículo se centra en la dos principales maneras de reforzar tu sistema inmunológico: la alimentación y el ejercicio. Ya sea que estés buscando un desglose detallado de los alimentos y nutrientes que ayudan a mantener un sistema inmunológico saludable o que sientas curiosidad por el papel que desempeña el ejercicio en la lucha contra las enfermedades, estás en el lugar adecuado.

Cómo ayudan los micronutrientes al sistema inmunológico

Si quieres mantener tu sistema inmunológico fuerte y saludable a través de tu alimentación, el primer paso es vigilar que tus comidas sean nutritivas y estén bien balanceadas. Las directrices vigentes en torno a la alimentación saludable existen por una razón: proporcionan un marco para que el cuerpo reciba los nutrientes que necesita a fin de poder realizar diversas funciones, incluida la creación de un sistema inmunológico fuerte.

La nutrición general es un tema para otro artículo, así que vamos a suponer que tú ya llevas una dieta bien equilibrada rica en frutas frescas, verduras y granos enteros. ¿Qué sigue?

Hay micronutrientes específicos —es decir, vitaminas y minerales— que son esenciales para la función inmunológica, y asegurarse de que se consumen muchas de estas vitaminas y minerales es de gran beneficio para el sistema inmunológico. Algunos de los micronutrientes más importantes para el sistema inmunológico son:

  • Vitamina A: La primera línea de defensa del organismo frente a sustancias extrañas es el tejido epitelial, un tipo de tejido que forma la piel y otros revestimientos corporales. La vitamina A es necesaria para la formación y maduración de las células epiteliales, lo que la convierte en parte vital de las defensas de tu sistema inmunológico. La vitamina A también interviene en el mantenimiento de la salud de diversos órganos del sistema inmunológico y regula la función de las células inmunológicas. Las fuentes dietarias de vitamina A incluyen zanahorias, verduras de hoja verde, batatas (boniatos) y otras verduras de color amarillo y naranja.
  • Vitamina C: A menudo considerada la vitamina más importante para el sistema inmunológico, la vitamina C ayuda al organismo a crear anticuerpos y glóbulos blancos, que ayudan a combatir las infecciones. Las fuentes naturales de vitamina C incluyen naranjas y otros cítricos además de fresas y tomates.
  • Vitamina D: Cuando los agentes patógenos entran en el organismo, suelen ser destruidos por proteínas antimicrobianas. La vitamina D ayuda a regular estas proteínas así como otras respuestas inmunológicas. Entre los alimentos ricos en vitamina D se encuentran el pescado, los huevos y los lácteos.
  • Vitamina E: Los antioxidantes son sustancias que ayudan al organismo a combatir las toxinas que pueden provocar diversos problemas de salud. La vitamina E es un antioxidante que ayuda a proteger de la oxidación las membranas celulares de ciertas células inmunológicas, contribuyendo a regular la función de tu sistema inmunológico. Para incluir más vitamina E en tu dieta come más frutos secos, semillas, brócoli y aguacate.
  • Zinc: Si tu cuerpo se lesiona, el zinc puede ayudar a cicatrizar y reparar la herida. El zinc también ayuda al sistema inmunológico a responder frente a las bacterias y virus del organismo. Las fuentes de zinc en tu dieta pueden ser la carne, los lácteos, los frutos secos y las semillas.
  • Hierro: El organismo necesita hierro para formar nuevas células inmunológicas —en concreto, linfocitos— que a su vez le ayudarán a protegerse de las infecciones. Entre las fuentes alimentarias de hierro se encuentran la carne roja, las alubias, el tofu y, si te atreves, el hígado de ternera.

Suplementos y salud inmunológica

Aunque todos los micronutrientes enumerados anteriormente pueden obtenerse a través de la alimentación, también puedes complementar tu ingesta de nutrientes con un multivitamínico. Si estás por decidir si tomar o no un suplemento alimenticio, debes tener en cuenta una serie de factores:

  • Restricciones alimentarias: Si sigues una dieta específica, como la vegana, puede resultarte más difícil obtener todos los nutrientes necesarios sólo de los alimentos. En este caso, un multivitamínico general podría ayudar a reforzar tu sistema inmunológico. Lo mismo ocurre si tienes muchas alergias o sensibilidades alimentarias que limitan los alimentos que puedes comer sin peligro.
  • Grupos de riesgo: Ciertos grupos de personas, como las embarazadas y los ancianos, pueden necesitar nutrientes adicionales que contribuyan a un sistema inmunológico fuerte. Si crees que puedes pertenecer a una de estas categorías, consulta a un médico para decidir cuál es la mejor forma de complementar tu ingesta de nutrientes.
  • Ingesta diaria recomendada (IDR): Todos los micronutrientes enumerados anteriormente tienen asociada una ingesta diaria recomendada o IDR. Esta es la cantidad de cada nutriente que la mayoría de las personas necesita cada día para mantener un estilo de vida saludable. Si no alcanzas esos niveles a través de tu alimentación habitual, debes hacer ajustes en lo que comes o empezar a tomar un multivitamínico diario.

Además de los multivitamínicos tradicionales, también existen suplementos alimenticios específicos para el sistema inmunológico. Estos suplementos suelen incluir vitamina C, zinc y otros micronutrientes que también se incluyen en un multivitamínico tradicional. Dependiendo de tus necesidades dietarias personales, uno puede ser mejor que el otro.

Ejercicio e inmunidad

Si bien los vínculos entre la alimentación y la función inmunológica están bien documentados, las investigaciones sobre el ejercicio y la función inmunológica son un poco más especulativas. Es decir, es un hecho ampliamente aceptado que el ejercicio tiene un efecto positivo sobre la función inmunológica, lo que no está tan claro es por qué.

Hagamos un breve análisis.

Está generalmente aceptado que existe una relación inversa entre el ejercicio moderado y regular y el riesgo de contraer enfermedades. Esto significa que, a medida que aumenta el ritmo de ejercicio moderado de una persona, puede disminuir su riesgo de contraer diversas enfermedades. Así pues, en términos generales, más ejercicio conlleva menos enfermedades.

Hay varias teorías que explican este fenómeno. Algunos investigadores creen que el ejercicio ayuda a expulsar los patógenos de las vías respiratorias del organismo, disminuyendo el riesgo de contraer un resfriado, gripe u otras enfermedades respiratorias. Otros creen que la correlación se debe al aumento de la circulación, que hace que los glóbulos blancos y otros anticuerpos que combaten las infecciones circulen por el organismo a mayor velocidad. Otra teoría tiene que ver con el estrés. El estrés puede afectar la función inmunitaria. El ejercicio, sin embargo, ralentiza la liberación de hormonas del estrés, lo que puede aliviar parte de la presión diaria sobre el sistema inmunológico.

El ejercicio regular también ayuda a mantener la salud de órganos vitales como los pulmones y el corazón. Las personas que están en buena forma física y hacen ejercicio con regularidad suelen experimentar síntomas menos graves y se recuperan más rápidamente de las enfermedades respiratorias que las que llevan un estilo de vida sedentario. Por ejemplo, en un estudio realizado en 2020 se observó que las personas activas que contrajeron coronavirus tendían a presentar síntomas menos graves y más breves que las inactivas. Este estudio atribuyó estos efectos a una mayor circulación de anticuerpos y a otros factores diversos.

¿Qué tipo de ejercicio es mejor para la inmunidad?

Dado que aún se están estudiando los vínculos entre el ejercicio físico y el sistema inmunológico, es difícil determinar con exactitud los ejercicios específicos que favorecen un sistema inmunológico saludable. Dicho esto, existen pautas generales que puedes tomar como referencia para poner en práctica una rutina de ejercicio que te ayude a reforzar tu sistema inmunológico.

Se recomienda que los adultos hagan unos 30 minutos de ejercicio moderado cinco veces por semana, o 150 minutos de ejercicio moderado en total. Este ejercicio puede consistir en una caminata a paso ligero, jogging o incluso un paseo en bicicleta. El objetivo es aumentar tu frecuencia cardiaca, no importa cómo lo hagas.

Hacer 150 minutos de ejercicio a la semana te ayudará a mantener saludable tu corazón y tus pulmones, lo que, como ya se ha dicho, ayudará a tu organismo a combatir las enfermedades y a recuperarse de ellas.

Estilo de vida sano para una inmunidad sana

El sistema inmunológico es complicado. No se trata de un único sistema corporal, sino de una variedad de sistemas corporales que trabajan juntos para llevar a cabo todas las funciones del sistema inmunológico. Por lo tanto, la forma de apoyarlo no es buscar un ingrediente específico que refuerce el sistema inmunológico, sino llevar un estilo de vida más saludable y apoyar a tu cuerpo en general. Por eso, hábitos como el ejercicio, la alimentación e incluso el sueño de calidad son algunos de los hábitos más importantes que hay que cultivar para mantener un sistema inmunológico saludable. En resumen, haz algo de ejercicio, come más verduras y empieza a reforzar tu sistema inmunológico mejorando tu salud y bienestar general.

La capacidad del cuerpo humano es alucinante. Innumerables funciones conscientes e inconscientes te mantienen en movimiento, pensando y… bueno, viviendo. Como una máquina bien engrasada, realiza los mismos procesos críticos día tras día. Claro, tu cuerpo no es una máquina, es un organismo.

Resulta que los humanos somos bastante complejos. Y para entender cómo funciona el cuerpo, tenemos que entender sus partes: ahí es donde entra este artículo.

¿De qué está hecho el cuerpo humano?

El cuerpo humano está compuesto de billones de células. Las células son la parte viva más pequeña del cuerpo humano, compuestas de moléculas que, a su vez, se componen de elementos. En el organismo hay aproximadamente doscientos tipos diferentes de células, y cada una cumple una función distinta. Los glóbulos rojos, por ejemplo, transportan oxígeno, mientras que los glóbulos blancos ayudan a proteger el organismo de las infecciones.

Y aunque parezca extraño, tus células no son permanentes. Miles de millones de células mueren cada día y miles de millones se regeneran. Esta renovación celular es una parte natural de la vida en el organismo humano. Algunas células, como las de la piel, mueren y se regeneran con mucha frecuencia. Otras, como algunas células que se encuentran en los huesos, tienen ciclos de vida mucho más largos.

No todas las células trabajan de forma independiente; algunas lo hacen en grupo para realizar funciones corporales más amplias. Pero hablaremos de ello en la siguiente sección.

Un vistazo más de cerca al organismo humano

Aunque es importante estudiar las células y comprender sus funciones, a veces hay que tener una visión más amplia. La estructura del cuerpo humano puede verse en varios niveles, cada uno ligeramente más alejado que el anterior. Estos niveles incluyen: células, tejidos, órganos, sistemas de órganos, organismo. Vamos a desglosarlos.

  • Las células: Tu cuerpo está formado por billones de células, con más de doscientos tipos distintos que desempeñan una función específica. Como ya se ha mencionado, las células son la pieza viviente más pequeña del cuerpo humano, y miles de millones de tus células mueren y se regeneran cada día.
  • Tejidos: Los tejidos corporales estan compuestos de células similares que se agrupan para realizar una función en conjunto. Los cuatro tipos principales incluyen el tejido conectivo, el tejido epitelial, el tejido muscular y el tejido nervioso. Cada uno desempeña una función general, pero también puede desglosarse en subtejidos específicos con funciones más definidas. El tejido muscular, por ejemplo, se contrae y se expande para mover partes del cuerpo; esa es su función general. Sin embargo, el músculo cardíaco es un tejido que ejerce la función específica de contracción y expansión con el fin de bombear sangre por todo el cuerpo.
  • Órganos: Un órgano es el resultado de dos o más tipos de tejido que se unen para realizar una función específica, aunque la mayoría de los órganos del cuerpo contienen los cuatro tipos de tejido. Los órganos realizan tareas específicas necesarias para el funcionamiento del cuerpo. El corazón, por ejemplo, bombea sangre oxigenada por todo el cuerpo, los pulmones introducen oxígeno en el organismo y expulsan dióxido de carbono y el hígado ayuda a eliminar toxinas.
  • Sistemas de órganos: Los grupos de órganos que funcionan en conjunto forman los sistemas de órganos. Por ejemplo, el cerebro y la médula espinal son dos órganos distintos que contienen nervios que transmiten información a todo el cuerpo—ambos pertenecen al sistema nervioso. El cuerpo humano alberga once sistemas orgánicos: cardiovascular, digestivo, endocrino, inmunológico, integumentario, linfático, musculoesquelético, nervioso, reproductor, respiratorio y urinario.
  • El organismo humano: Todas estas piezas más pequeñas se unen para crear una entidad viva única—el organismo humano. Desde el nivel celular hasta los sistemas de órganos, cada parte de tu cuerpo desempeña funciones con el mismo objetivo final: mantenerte vivo y con salud.

Cinco órganos indispensables para vivir

Aunque cada parte del organismo humano cumple una función integral, algunas son más importantes que otras. El cuerpo humano contiene cinco órganos vitales indispensables para sobrevivir—el cerebro, el corazón, los riñones, el hígado y los pulmones. Aunque lo mejor es abordar la salud y la nutrición de forma holística, estos órganos clave pueden orientarte a medida que estudias el cuerpo humano de manera más profunda. 

Más sobre los sistemas de órganos

Veamos ahora más de cerca los once sistemas de órganos de tu cuerpo. Como ya se ha dicho, cada uno está formado por al menos dos órganos y otros tejidos. A continuación se destacan sus beneficios corporales únicos:

  • Sistema cardiovascular: Formado por tres componentes principales —el corazón, los vasos sanguíneos y la sangre—, este sistema transporta oxígeno, nutrientes y dióxido de carbono por todo el cuerpo. Trabaja en estrecha colaboración con el sistema respiratorio para proporcionar oxígeno y expulsar dióxido de carbono.
  • El aparato digestivo: La boca, el esófago, el estómago y los intestinos grueso y delgado son las partes principales de este sistema, también llamado sistema gastrointestinal. Se necesitan ciertos nutrientes para sobrevivir y, gracias a tu sistema digestivo, tu cuerpo puede absorber alimentos y agua, procesarlos y extraer estos nutrientes vitales.
  • Sistema endocrino: Las glándulas hipotálamo, pituitaria y tiroides liberan hormonas en el organismo para activar cambios y guiar los procesos biológicos. Visualiza a este sistema como una red de comunicación interna que ayuda a regular el crecimiento y el desarrollo, la homeostasis (equilibrio interno constante), el metabolismo, el estado de ánimo, la reproducción, la función sexual y el ciclo sueño-vigilia.
  • Sistema inmunológico: Este sistema proactivo no solo protege al organismo de las enfermedades, sino que tambien lo protege de agentes patógenos. Incluye el bazo, las amígdalas, el timo y los leucocitos (glóbulos blancos).
  • Sistema tegumentario: Formado por la piel, el pelo y las uñas, este sistema se encarga de proteger contra los microorganismos externos y de mantener los líquidos dentro del cuerpo.
  • Sistema linfático: Tres órganos —los ganglios linfáticos, la linfa y los vasos linfáticos—ayudan a proteger el cuerpo contra enfermedades e infecciones.
  • Sistema musculo-esquelético: Como su nombre indica, la función principal de este sistema es utilizar los músculos y el esqueleto para sostener los tejidos blandos del cuerpo y permitir el movimiento. Y quizá te sorprenda que también incluya cartílagos, tendones y ligamentos, que ayudan a conectar huesos y músculos entre sí y con otras partes del cuerpo.
  • Sistema nervioso: Compuesto por el cerebro, la médula espinal, los nervios y los órganos sensoriales (piel, ojos, oídos, lengua y nariz), su función principal es recoger, transferir e interpretar la información sensorial que experimenta el cuerpo. Y, cuando es necesario, alerta a otros órganos y sistemas. Por ejemplo, si ves un automóvil acercándose a ti (un estímulo visual), tu sistema nervioso puede activar tu respuesta de lucha o huida, indicándole a tu corazón que lata más rápido, a tus pulmones que respiren más rápidamente y a tus glándulas suprarrenales que liberen adrenalina.
  • Sistema reproductor: Este sistema vital es el responsable de concebir y dar a luz a la descendencia. Los órganos asociados incluyen los genitales, las trompas de falopio, el útero y la próstata, entre otros. También es responsable de producir gametos (o células sexuales) y hormonas sexuales —estrógeno y testosterona— que desempeñan papeles vitales en el desarrollo y el crecimiento humanos.
  • Sistema respiratorio: Los órganos de este sistema —pulmones, laringe, faringe, tráquea y diafragma— se encargan de introducir aire oxigenado en el organismo y expulsar el dióxido de carbono. Este sistema vital trabaja en estrecha colaboración con el sistema cardiovascular para proporcionar oxígeno al cuerpo, lo que ayuda a las células a producir energía.
  • Sistema urinario: También llamado sistema excretor, utiliza los riñones, la vejiga, los uréteres y la uretra para eliminar el agua y los materiales de desecho del cuerpo y ayudar a mantener el equilibrio del pH.

El cuerpo humano: Un proceso continuo de aprendizaje

El organismo humano es tan complejo que puede parecer imposible de comprender en su totalidad, sobre todo con un solo artículo. Pero aprender su estructura básica es el primer paso para entender cómo funciona tu cuerpo.

Así que no te detengas aquí. Utiliza lo que acabas de leer como motivación para profundizar en una de las mayores maravillas de la naturaleza: el cuerpo humano.

Respira… expira. Normalmente lo haces 22,000 veces al día y, sin embargo, es algo que la mayoría damos por sentado. La realidad es que no tienes que pensar mucho en ello, tu cuerpo simplemente lo hace—primero inhalas y luego exhalas. Sin embargo, aunque respirar pueda parecer sencillo a primera vista, bajo la superficie ocurren muchas cosas.

Si alguna vez te has preguntado sobre la ciencia que hay detrás de tu respiración, estás en el lugar adecuado.

Tu sistema respiratorio

Once (11) sistemas orgánicos desempeñan una amplia variedad de funciones esenciales en tu cuerpo. Y tu sistema respiratorio es el responsable de tu función respiratoria.

Está formado por numerosos órganos y tejidos, entre ellos:

  1. Diafragma: Este músculo en forma de cúpula está situado en la base de la cavidad torácica. Al contraerse, el volumen de la cavidad torácica aumenta, creando una presión más baja dentro del tórax para introducir aire en el cuerpo.
  2. Cavidad nasal y boca: Cada bocanada de aire entra en el cuerpo a través de la nariz o la boca. Los conductos nasales ayudan a filtrar y humidificar el aire antes de que llegue a los pulmones, mientras que la boca sirve de vía alternativa.
  3. Faringe y laringe: La faringe conecta la boca y las fosas nasales con el esófago. La laringe es el órgano muscular que controla las cuerdas vocales. Juntas, estas estructuras sirven como una puerta crucial para permitir que el aire pase a través de su tracto respiratorio inferior.
  4. Tráquea: Este fuerte tubo reforzado por anillos de cartílago permite el paso del aire hacia y desde los pulmones.
  5. Bronquios: La tráquea se divide en dos bronquios que conectan con cada uno de los pulmones, donde a su vez se dividen en numerosos bronquiolos que se asemejan a las ramas de un árbol.
  6. Los pulmones: Sus órganos respiratorios primarios son un par de estructuras esponjosas, de color gris rosado, situadas en la cavidad torácica. Se inflan con aire cada vez que inhalas y se desinflan cuando exhalas.
  7. Capilares: Estas redes de diminutos vasos sanguíneos llevan el oxígeno de los pulmones al torrente sanguíneo.

Trabajando juntos, estos diversos órganos, tejidos y estructuras le permiten respirar, hablar, oler y mucho más. Pero centrémonos en la respiración.

El proceso de la respiración

La respiración consta de dos partes principales—la inspiración y la espiración—y cada una de ellas requiere el esfuerzo coordinado de varios músculos. Antes y durante la inhalación, el diafragma y los músculos circundantes se contraen. El pecho se expande y los pulmones se llenan de aire. Cuando estos músculos se relajan, el pecho se contrae y expulsa el aire de los pulmones, es decir, exhalas.

Tu cuerpo no inhala y exhala por diversión, sino que satisface tu necesidad de oxígeno.

Las células utilizan oxígeno (y glucosa) para generar energía mediante un proceso denominado respiración celular. Sin embargo, para que esto ocurra, el oxígeno tiene que llegar de los pulmones a las células de todo el cuerpo. Aquí es donde entra en juego la sangre.

Intercambio gaseoso en los alvéolos

Los bronquios se ramifican en vías respiratorias más pequeñas, denominadas bronquiolos. Están conectados a los alvéolos, pequeños sacos de aire en forma de uva situados en los pulmones y rodeados de capilares. Aquí es donde se produce el intercambio de gases, uno de los pasos más importantes de la respiración.

Los alvéolos son como globos microscópicos que se llenan de aire cada vez que inspiramos. El oxígeno de este aire es absorbido por la sangre que pasa por los capilares circundantes. Esta sangre recién oxigenada es transportada por todo el cuerpo a través del sistema cardiovascular, perodejemos eso para otro artículo.

La respiración celular genera energía, pero también productos de desecho, como el dióxido de carbono. Este dióxido de carbono está contenido en la sangre desoxigenada. Cuando la sangre pasa por los capilares se produce un intercambio—el oxígeno entra en la sangre (como se ha mencionado anteriormente) y el dióxido de carbono sale de ella, pasando al aire retenido en los alvéolos. A continuación, este aire se exhala para expulsar el dióxido de carbono del cuerpo.

Cómo mantener la salud de tus pulmones

Los pulmones son el centro del sistema respiratorio, y unos pulmones saludables son cruciales para que tu respiración sea eficiente y se matenga saludable. Afortunadamente, hay una serie de medidas que puedes tomar para mantener tus pulmones saludables y felices.

Los pulmones son sensibles al humo y a los contaminantes, y respirar estas sustancias puede ser perjudicial para la salud pulmonar. El humo de los cigarrillos, incluyendo el humo de segunda mano, puede dañar los bronquiolos y alvéolos pulmonares, dificultando el suministro de oxígeno a las células. Para evitarlo, intenta mantenerte alejado del humo de los cigarrillos y del smog. Si vas a estar expuesto a productos químicos agresivos, contaminación atmosférica excesiva u otras sustancias nocivas, utiliza una mascarilla o respirador para filtrar las sustancias nocivas del aire.

El ejercicio regular también puede ayudar a que los pulmones (y el corazón) funcionen con mayor eficacia. Al hacer ejercicio, los pulmones y los músculos asociados a la respiración trabajan más de la cuenta para proporcionar oxígeno al cuerpo. Incluso el ejercicio diario ligero puede fortalecer los pulmones, el corazón y otros músculos. Cuanto más fuertes sean estos órganos y músculos, mejor se llevará a cabo la distribución del oxígeno a las células.

Afecciones respiratorias: Factores de salud que afectan los pulmones

Los factores ambientales, como los contaminantes, no son los únicos que pueden afectar al sistema respiratorio. Las enfermedades y las afecciones crónicas también pueden afectar a la capacidad respiratoria.

La capacidad pulmonar disminuye de forma natural con la edad, lo que significa que a medida que envejecemos los pulmones pierden eficacia. Para las personas mayores, es especialmente importante mantener la salud pulmonar mediante el ejercicio y evitando las sustancias nocivas.

Además, determinadas condiciones de salud pueden requerir evaluación e intervención médica. Ya sea por asma, alergias graves o un resfriado persistente, consultar al médico suele ser un paso importante para mantener la salud del sistema respiratorio. Ciertas enfermedades, como el resfriado común y la gripe, pueden convertirse en infecciones graves e incluso en neumonía. Así que si sientes que tu sistema respiratorio no funciona como debería, merece la pena que vayas al médico.

En resumen: Un cuerpo saludable necesita pulmones saludables

La respiración es una parte vital de la vida. Sin oxígeno tus células no pueden crear energía, y sin que las células produzcan energía, la mayoría de los órganos, tejidos y otras partes del cuerpo no pueden hacer su trabajo. El cerebro sólo puede estar cuatro minutos sin oxígeno antes de sufrir daños permanentes.

Ni que decir tiene que un sistema respiratorio sano es indispensable para un estilo de vida saludable. Así que cuida tus pulmones, sólo tienes dos.

Gut-brain connection

Gut-brain connection

La grasa tiene mala fama en el mundo de la nutrición. En algún momento, la sociedad decidió que la grasa es mala y, por extensión, que los alimentos grasos son malos. Por ejemplo, cuando lees el término “ácidos grasos de cadena corta”, tu reacción instintiva probablemente sea algo negativo, pero, como te dirá cualquier nutricionista que se precie, no es así.

Deja a un lado tus prejuicios y sigue leyendo para saber qué son los ácidos grasos de cadena corta y por qué son cruciales para tu salud.

¿Qué son los ácidos grasos de cadena corta?

Existen muchos conceptos erróneos sobre la grasa, así que antes de entrar en materia, aclaremos algunas de ellas. Lo primero que hay que recordar es que las grasas no son intrínsecamente malas. De hecho, las grasas desempeñan un papel crucial en la nutrición del organismo. Las grasas alimentarias, es decir, las grasas que se obtienen de los alimentos, aportan energía al organismo, almacenan y absorben nutrientes y ayudan a las células a funcionar correctamente.

Cuando se ingieren grasas alimentarias, el organismo las descompone en ácidos grasos. Piensa en ellos como los componentes básicos de las grasas. Los ácidos grasos son moléculas con una cadena de átomos de carbono unidos a átomos de hidrógeno.

El término “cadena corta” se refiere a la cadena de átomos de carbono. Los ácidos grasos de cadena corta son simplemente ácidos grasos que tienen un pequeño esqueleto de carbono. (Los ácidos grasos con más de seis átomos de carbono se clasifican en cadena media, cadena larga o cadena muy larga).

A diferencia de muchos de los ácidos grasos, la mayoría de los ácidos grasos de cadena corta de hecho no se encuentran en los alimentos, sino que son un subproducto que se crea en el colon cuando el cuerpo digiere la fibra. Por lo tanto, cuanta más fibra se incluya en la dieta, más ácidos grasos de cadena corta producirá el cuerpo.

Si esto no parece gran cosa, no hay por qué preocuparse: en la sección siguiente se explica por qué.

Ácidos grasos de cadena corta y salud

Los ácidos grasos de cadena corta se producen a partir de la fibra digerida principalmente en el intestino grueso, concretamente en el colon. Para ver el papel que desempeñan los ácidos grasos de cadena corta en el organismo, no hay que mirar muy lejos.

A medida que las bacterias buenas del intestino, es decir, el microbioma, descomponen la fibra para crear ácidos grasos de cadena corta, estos ácidos grasos proporcionan energía a las células y favorecen una inflamación saludable del colon. Básicamente, los ácidos grasos de cadena corta ayudan a que el intestino grueso funcione sin problemas, y eso nunca es malo.

Si el control del peso es uno de tus objetivos de salud, los ácidos grasos de cadena corta contribuirán a tu éxito. El acetato, uno de los tres ácidos grasos de cadena corta más comunes en el organismo, se ha relacionado con el aumento del metabolismo (la capacidad del cuerpo para digerir los alimentos), así como con la disminución del apetito. Juntos, estos dos factores pueden ayudar a mantener un peso saludable.

El eje intestino-cerebro: los ácidos grasos de cadena corta y el sistema nervioso central

Seas consciente de ello o no, tu intestino alberga billones de bacterias, hongos, virus y otros microorganismos. Esta animada comunidad, conocida como bioma intestinal, es responsable de varias funciones corporales vitales (como la producción de ácidos grasos de cadena corta a partir de la fibra).

Para que el microbioma haga su trabajo con eficacia, tiene que comunicarse con el cuerpo y, más concretamente, con el cerebro. El problema es que estos microorganismos son residentes de tu cuerpo, no una parte de él. ¿Cómo puede el cuerpo comunicarse con ellos?

La respuesta es sencilla: a través de los intestinos. Los estudios han señalado los intestinos como la principal línea de comunicación entre el sistema nervioso central (el cerebro) y el microbioma residente. Esta conexión, conocida como “eje intestino-cerebro”, es crucial para mantener el equilibrio en el intestino y en el organismo en su conjunto.

Entonces, ¿dónde entran en juego los ácidos grasos de cadena corta?

Los ácidos grasos de cadena corta contribuyen a la salud del colon y del intestino, lo que indirectamente ayuda a mantener la comunicación fluida a lo largo del eje intestino-cerebro. Considerando que el intestino es el mediador entre el microbioma y el cerebro, un intestino sano es quizá la parte más importante del eje.

Pero resulta que los efectos de los ácidos grasos de cadena corta sobre el eje intestino-cerebro podrían no acabar ahí. Estudios recientes han demostrado que los ácidos grasos de cadena corta pueden atravesar la barrera hematoencefálica. Esto significa que los ácidos grasos de cadena corta pueden desplazarse desde el colon, donde se producen, hasta el cerebro. El impacto exacto de este movimiento aún no se ha explorado por completo, pero se especula que los ácidos grasos de cadena corta ayudan a mantener la salud de la barrera hematoencefálica, lo que a su vez contribuye a promover el equilibrio del sistema nervioso central.

Aunque existe mucha información sobre el microbioma, los investigadores apenas han explorado lo más básico sobre el eje intestino-cerebro. Cuanto más sepamos sobre la comunicación entre los microorganismos de nuestro cuerpo y nuestro cerebro, más aprenderemos sobre nuestra salud.

Ácidos grasos de cadena corta y dieta

Como ya se ha mencionado, no se obtienen muchos ácidos grasos de cadena corta de los alimentos, al menos no directamente. Si lo que se busca es aumentar el nivel de ácidos grasos de cadena corta en el cuerpo, hay que intentar aumentar el consumo de fibra.

Entre los alimentos ricos en fibra relacionados con la producción de ácidos grasos de cadena corta se encuentran las frutas, las verduras y las legumbres. Estas categorías son bastante amplias, así que hay muchas opciones. Ya sea que comas alcachofas, manzanas o cualquier otra cosa, estarás dando a tu cuerpo un buen aporte de fibra. En lo que respecta a los ácidos grasos de cadena corta, una manzana al día mantiene feliz al colon.

Probablemente ya esté familiarizado con muchos de los multicitados beneficios del ejercicio. Es bueno para el corazón, puede ayudar a mantener un peso saludable, es bueno para los pulmones… la lista es larga. Parece que los científicos descubren constantemente nuevas formas en que el ejercicio puede ayudar a mantener el cuerpo saludable y feliz.

La desintoxicación y la depuración son temas de extrema importancia en una forma de vida saludable. Y, naturalmente, la gente ha comenzado a explorar los vínculos entre el ejercicio y los procesos de desintoxicación del organismo. En Internet circula mucha información sobre el tema y tal vez ya se haya topado con ella. Si bien parte de esa información se basa en investigaciones científicas convincentes, mucha de esa información proviene de fuentes menos confiables.

El asunto es separar los hechos de la ficción. Ahí es donde entran en juego los consejos que vienen a continuación. Siga leyendo para enterarse de todo sobre el papel que desempeña el ejercicio —y la función que no tiene— en los procesos de desintoxicación del cuerpo.

Y en todo caso, ¿qué es la desintoxicación? Conozca los fundamentos

Inicialmente, el término “desintoxicación” era muy específico, y solo se refería a eliminar las drogas, el alcohol o algún veneno. En años recientes, sin embargo, el término se ha extendido a la eliminación de cualquier toxina del organismo, ya sea alcohol, productos químicos o desechos corporales.

A través del esfuerzo combinado del hígado, los riñones y los intestinos, el organismo elimina sus propias toxinas todos los días de su vida. Estos procesos son naturales y, prácticamente, no hay mucho que usted pueda hacer para cambiarlos.

La mayoría de los consejos y trucos de desintoxicación se basan en la idea de que el cuerpo necesita un empujoncito extra para eliminar por completo las toxinas. Hay mucha pseudociencia por ahí, así que asegúrese de hacer lo que tiene que hacer. (¡Más al respecto aquí!)

Bases científicas del papel del ejercicio en la desintoxicación

El lugar del ejercicio cardiovascular, el levantamiento de pesas o cualquier otro entrenamiento favorito en el esquema de la desintoxicación depende de a quién le pregunte.

Algunas rutinas de ejercicio se promocionan como entrenamiento para desintoxicación, es decir, que de alguna manera implican una mejor eliminación, o más eficiente, de las toxinas del cuerpo. Otros afirman que a medida que uno suda, libera toxinas a través de los poros.

La base científica de estas afirmaciones es débil.

Pero qué dice la ciencia: el ejercicio puede ayudar al organismo a desintoxicarse, ayudando a mantener saludables el hígado y los riñones. De lo que se trata es de cuidar las defensas y los procesos naturales del cuerpo.

El ejercicio también produce un impacto positivo en otra de las defensas del organismo contra las toxinas, el sistema linfático. Este importante sistema está constituido por los vasos y los ganglios linfáticos, que, en conjunto, transportan el líquido linfático que ayuda a mantener saludable el organismo y lo protege de otras sustancias nocivas. Se ha demostrado que el ejercicio regular ayuda a aumentar la circulación de dicho líquido por el cuerpo, ayudando, así, a eliminar toxinas y bacterias de manera más eficaz.


Dato curioso sobre los pulmones y la desintoxicación

Con cada respiración, los pulmones ayudan a la desintoxicación del cuerpo gracias a la expulsión de dióxido de carbono, gas que es un subproducto tóxico del metabolismo de la energía. Así que, cuanto más ejercicio haga, más dióxido de carbono tienen que eliminar los pulmones.

Pero no se preocupe, el ejercicio regular (y no fumar) es una de las cosas más importantes que usted puede hacer para optimizar la fuerza, la eficiencia y la salud general de los pulmones. El esfuerzo que realizan para incorporar oxígeno adicional y expulsar dióxido de carbono durante el ejercicio será benéfico en el largo plazo.


¿Las toxinas se sudan?

Si alguna vez ha hecho ejercicio, habrá sudado mucho. ¡Qué rayos! Incluso si nunca ha hecho ejercicio, probablemente haya estado incómodamente sudoroso en algún momento. Suele suceder. El sudor es uno de los principales mecanismos de regulación de la temperatura del organismo. Si el cuerpo siente que se está sobrecalentando, libera sudor para que usted vuelva a sentirse fresco.

Pero, ¿y si el sudor hiciera más? ¿Qué tal si el sistema de enfriamiento del cuerpo también ayudara a limpiar de toxinas el organismo? Es una idea atractiva y parece bastante plausible, pero desafortunadamente, es más bien una ilusión.

Si bien en algunos estudios se sugiere que el sudor puede contener metales pesados y otras toxinas, el consenso general es que sudar cumple con su función, es decir, enfría el cuerpo, y no mucho más.

En última instancia, el sudor es principalmente agua con un poco de sal.

La clave de la desintoxicación es un hígado feliz, y el ejercicio puede ayudar

Sudar podría no ser un mecanismo de desintoxicación, pero todavía no descarte el ejercicio. Hay otras muchas formas en que una buena sesión de ejercicio puede ayudar al cuerpo a eliminar las toxinas. Y la principal es que el hígado se mantenga saludable.

El hígado es como el filtro de una piscina —separa lo malo de lo bueno. Luego descompone y elimina los residuos indeseables. No hay duda de que simplificamos el proceso, pero el mensaje es claro. El hígado es la pieza más importante del rompecabezas de desintoxicación del organismo.

Y algo más sobre el hígado: hace un gran esfuerzo. Y trabaja mucho. Usted puede facilitarle el trabajo bebiendo con moderación, manteniendo un peso saludable y comiendo saludablemente. Pero es natural que experimente cierto desgaste, el cual suele manifestarse como acumulación de grasa. (La acumulación de grasa en el hígado no representa un riesgo inmediato para la salud, pero puede dar lugar a cicatrices conocidas como fibrosis, y eventualmente, a cirrosis).

Aquí es donde entra en juego el ejercicio.

En un estudio sobre pacientes con enfermedad de hígado graso no alcohólico —problema de salud comúnmente asociado con la obesidad— se demostró que el ejercicio regular reduce la cantidad de grasa en el hígado. Esto vale para el ejercicio aeróbico (trotar, andar en bicicleta, etc.) y el entrenamiento de resistencia (levantamiento de pesas, ejercicios con el peso corporal, etc.). Además, independientemente de la pérdida de peso, se observó en los pacientes una reducción de la grasa hepática.

Entonces, ¿qué significa esto? En pocas palabras, cualquier rutina de ejercicio que elija le ayudará a mantener sano el hígado, siempre que lo haga con regularidad. No importa si prefiere Pilates, ciclismo, natación o entrenamiento con pesas libres. E incluso si usted no está bajando de peso, el hígado seguirá recibiendo apoyo.

¿Qué pasa con los riñones y el ejercicio?

Si bien el hígado hace gran parte del trabajo de desintoxicación del organismo, no es tarea de un solo órgano. Los riñones también están involucrados en el proceso, en especial cuando se trata de filtrar líquidos. A medida que la sangre fluye del hígado a los riñones, los otros órganos de desintoxicación importantes eliminan la urea y otros desechos de la sangre. Estos productos de desecho luego son expulsados del cuerpo a través de la orina.

Es natural que los riñones resulten afectados a medida que se envejece, igual que cualquier otra parte del cuerpo. Y como el resto del cuerpo, cuanto mejor cuide de usted mismo y de su salud, más saludables estarán los riñones.

Igual que al hígado, sus opciones de estilo de vida los afectan. Mientras más haga usted trabajar a los riñones, más rápido se verán afectados negativamente. Por otra parte, en algunos estudios se ha relacionado el ejercicio regular con la salud de los riñones. En otras palabras, cuanto más ejercicio haga, más tiempo podrán los riñones funcionar al máximo.

Papel del ejercicio en la desintoxicación mental

Una forma de desintoxicación que a menudo se pasa por alto es la desintoxicación mental. En el transcurso del día, usted se enfrenta a innumerables factores estresantes, unos más grandes que otros. Y esos factores estresantes pueden acumularse día a día, aumentando el nivel de referencia del estrés y la ansiedad.

El estrés se afronta de diversas maneras, pero una de las formas más comunes de desintoxicación mental es el ejercicio. Mientras usted está activo, el organismo libera naturalmente endorfinas, sustancias químicas que alivian el estrés y mejoran el estado de ánimo. (Si alguna vez ha oído la expresión “euforia del corredor”, es esto lo que se describe).

Estas endorfinas, combinadas con la sensación de logro que a menudo acompaña al ejercicio, pueden ayudar a disipar el estrés, desintoxicando la mente.

Comience a apoyar activamente las defensas naturales del organismo contra las toxinas

A fin de cuentas, nunca hay una solución rápida para desintoxicar el cuerpo. No existe un ejercicio milagroso que ayude a eliminar las toxinas del organismo. Por más que se sude, el cuerpo nunca estará libre de sustancias no deseadas. (Y todo ese ejercicio puede deshidratar, ¡así que asegúrese de beber mucha agua!)

Aunque no existe una solución rápida, hay una muy sencilla: haga ejercicio con regularidad y lleve una dieta saludable. Este enfoque comprobado y verídico ayudará a que los defensores naturales del cuerpo contra la toxicidad —los riñones y el hígado— funcionen sin problema.

En los últimos años, la desintoxicación se ha convertido en una palabra de moda. Ya sea que se trate de una limpieza a base de jugos o una dieta especial, es probable que haya oído hablar de la desintoxicación de una forma u otra; tal vez usted mismo ya haya puesto a prueba uno de estos enfoques.

La desintoxicación se basa en la idea de que el cuerpo humano está sumergido en toxinas ambientales que usted puede y debe eliminar. Una premisa que llama la atención, ¿cierto? Las toxinas son malas, por lo que, naturalmente, no querrá que se queden en su cuerpo.

Desafortunadamente, la desintoxicación no es tan simple como parece. Al igual que con muchos temas de salud, existe mucha información errónea sobre la desintoxicación, y probablemente se encuentre con algunos de estos mitos sobre la desintoxicación en su búsqueda por llevar un estilo de vida saludable. ¡Así que siga leyendo para que pueda distinguir entre hechos y ficción en el tema de la desintoxicación!

¿Hay realmente toxinas en mi cuerpo?

Comencemos con la premisa misma de la desintoxicación. Si su objetivo es desintoxicar su cuerpo, entonces, para empezar, en su cuerpo debe haber toxinas para que haya algo qué eliminar. ¿Hay realmente toxinas en su cuerpo?

En resumen, sí. Pero la respuesta larga desentraña algunas complejidades importantes.

El término “desintoxicación” se ha utilizado tradicionalmente en contextos médicos para describir el proceso utilizado para eliminar alcohol, drogas o veneno del cuerpo de un paciente. Algunos de estos procesos son: lavar el estómago del paciente, administrar un antídoto o, como suele ser el caso, dejar que el cuerpo elimine las toxinas por sí solo.

Sin embargo, en el contexto de la salud, la desintoxicación se aplica a cualquier toxina presente en el cuerpo, no solo a las descritas anteriormente. Esto puede incluir el alcohol, pero no en cantidades potencialmente mortales. Otras toxinas que están presentes en el cuerpo de la mayoría de las personas incluyen desechos y subproductos digestivos (en otras palabras, las sustancias contenidas en las heces), sustancias químicas, contaminantes y pesticidas. Estas toxinas se encuentran en el aire, en los productos de limpieza, en los cigarros e incluso en los alimentos.

Aunque es probable que estas toxinas estén presentes en su cuerpo, no debe alarmarse. Su cuerpo tiene mecanismos y órganos que lo protegen de este tipo de toxinas.

¿Cómo elimina el cuerpo las toxinas?

Como mencionamos anteriormente, usted no está completamente desprotegido de las toxinas que puedan estar presentes en su cuerpo; de hecho, su cuerpo ya está bien equipado para desintoxicarse.

Una de las formas más obvias en que su cuerpo elimina las toxinas es a través de las heces y la orina. Estos procesos naturales ayudan a eliminar de su cuerpo sustancias que son innecesarias y, en algunos casos, dañinas. Piense en la última vez que tuvo una infección estomacal. Probablemente su actividad intestinal aumentó. Esta es la manera en que su cuerpo trata de desechar cualquier cosa que lo irrite.

En lo que respecta a los procesos de desintoxicación, seguramente está muy familiarizado con las heces y la orina. Sin embargo, puede ser que no conozca tanto sobre los procesos de desintoxicación que ocurren en el interior del cuerpo. Los riñones y los intestinos ayudan a filtrar y eliminar las toxinas de los alimentos y bebidas, pero hay un órgano que hace el trabajo más intenso: el hígado.

Ya sea que esté tratando de eliminar bacterias de la sangre, convirtiendo amoníaco (una toxina) en urea (un componente de la orina) o ayudado a procesar medicamentos, su hígado siempre está ocupado. El hígado, además de eliminar toxinas, es básicamente el filtro del cuerpo por donde pasan diferentes substancias. Por ejemplo, muchos medicamentos son muy tóxicos y el cuerpo en un principio no puede utilizarlos. El hígado descompone estos medicamentos en formas menos tóxicas y más utilizables, lo que permite que su medicamento pueda ser efectivo.

Los procesos de desintoxicación descritos anteriormente ocurren de forma natural; usted no tiene ningún control sobre ellos. A estas alturas, seguramente ya quiere saber cuáles son esos elementos de la desintoxicación que puede usted controlar.

¿Verdaderamente el cuerpo necesita ayuda para desintoxicarse?

Nadie discute el hecho de que el cuerpo puede eliminar naturalmente y por sí solo las toxinas, y si alguien dijera lo contrario, no sería una aseveración respaldada por la ciencia. Entonces, ¿por qué hay tantas dietas y productos para la desintoxicación?

A las personas les encantan las soluciones rápidas. Sin embargo, cuando se trata de ayudar a su cuerpo a desintoxicarse y limpiarse, rara vez hay una solución rápida. Esto no significa que no pueda ayudar a apoyar los procesos de desintoxicación de su cuerpo para mantener su eficiencia y eficacia; solo requerirá tiempo y compromiso.

La capacidad de su cuerpo para eliminar toxinas se ve afectada principalmente por su estilo de vida: su dieta, sus hábitos de ejercicio y otras elecciones. Como mencionamos anteriormente, su hígado es su mayor activo desintoxicante, y por eso debe cuidarlo.

La salud del hígado se ve afectada por una variedad de factores que van desde el consumo de alcohol hasta su alimentación. Además, como ocurre con muchos aspectos de un estilo de vida saludable, la clave radica en la moderación. Tomar un poco de alcohol no dañará su hígado. Sin embargo, si toma alcohol en exceso, su hígado se verá afectado; su labor tendrá que ser más intensa. El consumo excesivo de alcohol puede provocar cicatrices e inflamación del hígado, lo que puede causar complicaciones en el futuro.

Los alimentos como el brócoli, las coles de Bruselas y la coliflor pueden ayudar a mantener la salud del hígado. También, algunos estudios han relacionado el consumo de café con el mantenimiento de la longevidad y la salud del hígado.

Naturalmente, deberá evitar aquellos alimentos que causan dependencia: demasiada azúcar, alimentos con un alto contenido de grasa y tambien el hábito de fumar.

Disipemos los mitos acerca de la desintoxicación

Hasta este punto, usted ya debe tener el conocimiento suficiente para evaluar por su cuenta la mayoría de los mitos acerca de la desintoxicación y los productos desintoxicantes. Pero, por si acaso, echemos ahora un vistazo a dos mitos comunes acerca de la desintoxicación:

  • Las toxinas pueden eliminarse a través del sudor: Uno de los rumores más populares sobre el ejercicio es que las toxinas pueden eliminarse a través del sudor. Es una idea atractiva: si usted suda un poco en la caminadora esto le ayudará a mantenerse en buena forma física y, como beneficio adicional, estará eliminando cualquier sustancia nociva para su cuerpo. Si suena demasiado bueno para ser verdad, es porque no lo es.
    El sudor está mayormente compuesto de agua. También contiene un poco de sal, pero eso es todo. El sudor es la forma en que el cuerpo combate el calor, no es para deshacerse de las toxinas. Sin embargo, esto no significa que el ejercicio no contribuya a la desintoxicación. El ejercicio contribuye a la salud del hígado, y si hay algo que debe aprender de este artículo es que el hígado es el motor principal de su cuerpo para la desintoxicación.
  • La desintoxicación puede ayudarlo a bajar de peso: muchos productos y dietas para la desintoxicación se comercializan como soluciones para el control de peso. Si bien el ayuno, la limpieza a base de jugos y otros regímenes de desintoxicación pueden ayudarlo a perder algunos kilos en un corto plazo, los estudios han demostrado que estos métodos de desintoxicación rara vez son una solución de largo plazo para mantener un peso saludable.
  • Su cuerpo necesita ayuda para llevar a cabo sus procesos de desintoxicación: como mencionamos anteriormente, su cuerpo ya tiene varias líneas de defensa contra las toxinas y además cuenta con varios mecanismos para eliminarlas de su cuerpo. La mayoría de los productos formulados para la desintoxicación afirman hacer una de dos cosas: ayudar a que los procesos naturales de desintoxicación de su cuerpo funcionen de manera más eficiente o eliminar las toxinas siguiendo un proceso distinto a los procesos que su cuerpo ya ejecuta (por ejemplo, la extracción de toxinas acumuladas en la piel, etc.). La mayoría de las veces su cuerpo no necesita ninguna ayuda; siempre que mantenga un estilo de vida y una dieta saludables, sus sistemas naturales de desintoxicación deberían poder gestionarse solos.
  • Puede eliminar las toxinas por vía tópica: la piel tiene poros; si alguna vez ha tenido un granito, está muy familiarizado con esta realidad. Por lo tanto, parecería lógico que las toxinas pudieran eliminarse a través de los poros. Hay una serie de productos que afirman hacer precisamente eso, ya sea a través de los pies, la cara u otra parte de la piel. La realidad es que su piel está diseñada para protegerlo de las toxinas que pudieran entrar en su cuerpo, y hace un buen trabajo. Puede limpiar sus poros removiendo la suciedad, la mugre y la grasa que se acumula en ellos, pero las toxinas no saldrán.

Moderación y manejo: cómo mantener las toxinas fuera de su cuerpo

Puede ser difícil escapar de las llamativas afirmaciones que prometen soluciones rápidas y de las modas de desintoxicación—sin duda son promesas muy atractivas, ¡y precisamente están diseñadas para llamar la atención! Sin embargo, recuerde, en caso de duda, retome aquellos enfoques de la salud probados y demostrados. Toda la ayuda que pueda ofrecerle a su cuerpo para deshacerse de las toxinas tiene que ver con la moderación y con el estilo de vida que lleve: trate de llevar una dieta balanceada (¡con una dosis extra de brócoli!). Tome alcohol con moderación y, si aún no lo ha hecho, deje de fumar. Y, por supuesto, haga ejercicio algunas veces a la semana.

No importa dónde se encuentre en su proceso de salud, nunca es demasiado tarde, ni demasiado temprano, para darles una mano a los procesos de desintoxicación de su cuerpo. O, en este caso, mejor ayúdelos con algo de brócoli.

A menudo se nos aconseja no vivir la vida tan de prisa. Esto se debe a que vivenciar y apreciar la información sensorial proveniente de su entorno (aromas exquisitos, puestas del sol espectaculares y sonidos relajantes) proporciona paz y seguridad. Este enfoque consciente de la vida se ve reforzado por hábitos que ayudan a mantener la agudeza de los sentidos. En otras palabras: aprender a cuidar los sentidos contribuye a su búsqueda de serenidad.

En las secciones que viene a continuación encontrará consejos que le ayudarán a cuidar de sus sentidos, uno por uno. Es posible que se dé cuenta de que sus hábitos saludables ya han sentado bases que no sabía que existían para el cuidado de sus cinco sentidos.

El tacto

La capa superior de la dermis y la parte inferior de la epidermis albergan receptores sensibles al tacto. Es por esto que cuidar su piel es esencial para apoyar su sentido del tacto. Trate de incorporar estos cinco hábitos de estilo de vida para cuidar su piel:

  1. Protección solar segura: puede elegir una crema con protector solar, camisas de manga larga, un sombrero flexible o una combinación de los tres. Use lo que funcione mejor para usted para proteger su piel de los abrasadores rayos del sol.
  2. Aliméntese de manera saludable para nutrir su piel: La dieta afecta su salud de la cabeza a los pies, por dentro y por fuera. Elija alimentos y colaciones saludables de base vegetal para proporcionarle a su piel el cuidado nutricional que necesita.
  3. Evite quemaduras y lesiones: El dolor causado por una lesión o quemadura debería ser razón suficiente para evitar lastimarse. Sin embargo, evitar lesiones también le ayuda a mantener su sentido del tacto.
  4. Manténgase activo: Un cuerpo en movimiento apoya muchos aspectos de su salud, y la piel saludable es ciertamente uno de ellos. Una sesión de ejercicio cardiovascular hace maravillas para apoyar su circulación, lo cual es excelente para sus órganos, incluyendo su piel.
  5. Hidrátese saludablemente: Beber mucha agua es esencial para mantener la salud general y para mantener una piel sana. Así que beba agua a lo largo del día—su piel se lo agradecerá.

El gusto

Se necesita mucho para construir el paladar perfecto, incluyendo un entendimiento de la conexión entre el gusto y el olfato. Sin embargo, el cuidado de una base óptima y saludable del sentido del gusto comienza con la práctica de los siguientes tres consejos de estilo de vida:

  1. Coma alimentos variados: probar nuevos platillos, experimentar con sabores exóticos y surtir su dieta con una variedad de alimentos mantiene la agudeza de su sentido del gusto. Resaltar el sabor de sus comidas con una variedad de especias también puede ayudarlo a evitar el exceso de sal o de azúcar en su dieta. Con sabores interesantes y diversos, su paladar no se verá afectado por el exceso de sal o de azúcar. [ https://askthescientists.com/diet-variety/ ]
  2. Cuide su higiene bucal: el sabor está en la punta de la lengua y también en toda la boca. Mantenga una higiene dental sólida (sí, eso incluye el uso de hilo dental) y verifique lo que su lengua podría estar diciéndole sobre su salud. También es útil visitar a su dentista un par de veces al año.
  3. No fume: sabe que fumar es horrible para su salud general, y especialmente daña su sentido del gusto, así que evite fumar.

El olfato

Su sentido del olfato es muy resiliente. No obstante, sus hábitos saludables también pueden ayudar a proteger la conexión que existe entre el olfato y el gusto. Su sentido del olfato también mejora si mantiene una dieta variada y practica una alimentación más atrevida. Fumar es lo peor que puede hacer si está tratando de optimizar su sentido del olfato, especialmente por la manera en que se relaciona con el sentido del gusto para ayudarlo a experimentar los sabores de manera completa.

La vista

Es hora de abrir los ojos para conocer cinco de las mejores prácticas para incorporar en su estilo de vida que lo ayudarán a cuidar su sentido de la vista. Y no le tomará por sorpresa que dichas prácticas a integrar en su estilo de vida giren en torno a proteger sus ojos de daños y estrés tanto como le sea posible.

Eche un vistazo:

  1. Consuma alimentos buenos para la vista: estudios de gran escala, bien aplicados, han relacionado claramente ciertos nutrientes y la salud de los ojos. Su dieta saludable de base vegetal lo ayudará a obtener muchos de los nutrientes más importantes para la vista.
  2. Use gafas de sol: las gafas de sol son realmente geniales. También son una declaración de moda con una función de salud ocular. Sus ojos, como su piel, necesitan protección del sol, y la mejor manera de hacerlo es usando gafas de sol.
  3. Considere el tiempo que pasa frente a la pantalla: algunas vistas fatigan sus ojos más que otras. Las pantallas que dominan la vida moderna resultan muy estresantes para nuestros ojos. Por lo tanto, limite el tiempo frente a la pantalla o considere usar unas gafas especialmente diseñadas para ayudar a bloquear parte de la intensa luz azul que emite su teléfono o computadora.
  4. Haga amistad con su oculista: no tiene que invitarlo a cenar, pero visítelo para mantener su sentido de la vista. No olvide hacer una cita con su oculista una vez al año.
  5. Proteja sus ojos de cualquier daño: Todo, desde sus propios dedos hasta los fragmentos de metal, puede dañar sus ojos y, por lo tanto, su vista. Cuando practique deportes o trabaje con materiales potencialmente peligrosos (como astillas de madera, tornillos o productos químicos), use la protección ocular adecuada. Ponerse unos anteojos de seguridad o goggles puede marcar la diferencia para la salud de sus ojos.

El oído

Sus tímpanos pueden resistir, hasta cierto punto, antes de que su audición se vea afectada. En lugar de probar su equipo auditivo, siga un par de hábitos auditivos saludables, obvios pero útiles.

Primero, mantenga el volumen bajo. Evitar la exposición a ruidos fuertes es probablemente la mejor manera de ayudar a mantener una buena audición. Eso significa que es posible que deba buscar la comodidad de los pasatiempos silenciosos.

Y, si no puede evitarlo, pruebe el segundo hábito: cubra sus oídos. Aún puede pasársela bien en un concierto, trabajar con maquinaria ruidosa o disfrutar de otras actividades cacofónicas siempre que proteja sus tímpanos.

Las células son los bloques estructurales de la vida, y vienen en muchas formas y tamaños. Algunas células son redondas y pequeñas, otras son más grandes, parecidas a una telaraña. No importa su aspecto, las células de su cuerpo son máquinas sumamente complejas y elegantes que hacen que la vida sea posible.

La variedad de formas y tamaños de células es esencial. Su cuerpo siempre tiene muchas cosas que hacer. Las células necesitan pasar por un proceso de diferenciación y especialización, canalizando su energía para realizar tareas específicas. Exploremos la variedad de células que componen su cuerpo y aprendamos más sobre su anatomía, función y características individuales.

Conozca el interior de sus células

La diversidad comienza dentro de la célula, empezando con los organelos celulares. Estos diminutos conjuntos de membranas llenan el interior de su célula y la ayudan a realizar sus funciones específicas. Existen diferentes tipos de organelos, y a continuación leerá sobre dos de los más importantes.

Los organelos que operan dentro de las células son necesarios para completar las tareas asignadas. No todas las células tienen todos los tipos de organelos. Sin embargo, todas las células dependen de estas estructuras para funcionar efectivamente.

Membrana celular

Los lípidos que rodean a la célula y le dan forma están organizados en una barrera formada por dos capas llamada membrana. La membrana celular está compuesta de grasas y proteínas. Las porciones grasas de la membrana mantienen el agua fuera de la célula, mientras que las proteínas permiten que los nutrientes y el agua puedan entrar.

Las células necesitan una membrana para mantenerse organizadas, compactas y proteger su contenido de los fluidos corporales circundantes. Para visualizar la función de una membrana celular, derrame un poco de aceite en una taza de agua. Las micelas que se forman al mezclarse el aceite con el agua son muy parecidas a la membrana grasa que encapsula sus células.

Mitocondrias

Las mitocondrias son los organelos que alimentan a la célula. Es dentro y alrededor de las mitocondrias que los alimentos que ingiere se convierten en energía celular (o ATP como se le conoce a este tipo de energía celular).

Las mitocondrias se conocen comúnmente como “los generadores de energía” de la célula. Pero estos generadores compactos no siempre estuvieron atrapados dentro de las células. La investigación científica sugiere que las mitocondrias fueron en algún momento cuerpos celulares individuales. Existe información genética única almacenada dentro de las mitocondrias. Este material es conocido como ADN mitocondrial.

Conforme la vida fue evolucionando, se cree que las mitocondrias fueron reclutadas por las células como fuente de energía. Ahora, cuando las células se dividen, las mitocondrias se replican dentro de la célula junto con los otros organelos.

He aquí un dato curioso: cada célula del cuerpo contiene mitocondrias, con excepción de los glóbulos rojos.

Ribosomas

Las células necesitan tener la capacidad de producir proteínas. Los ribosomas son el centro de producción de proteínas dentro de la célula. Utilizan códigos especializados para leer la información almacenada en las moléculas de ARN (instrucciones genéticas para la construcción de proteínas). Los ribosomas crean ácidos nucleicos y proteínas a partir de las instrucciones que se encuentran en el ARN.

Núcleo

En el núcleo, encontrará todos los planos de una célula. El núcleo es el “cerebro” de la célula. Envía instrucciones sobre cómo debe funcionar la célula, y alberga el ADN necesario para replicar la célula.

Este organelo a menudo es representado en imágenes como el centro oscuro de una célula. Contiene una alta cantidad de ADN que es sensible a la degradación y al daño ocasionado por el medio ambiente que lo rodea. Una membrana de doble capa rodea el núcleo para proteger el ADN almacenado en su interior.

Explicación sobre los tipos de células

Ahora que usted conoce sobre algunos de los centros de operación celular más cruciales, está listo para conocer sobre los diferentes tipos de células. En este momento, cientos de células especializadas forman parte de su cuerpo. Un estudiante de ciencias como usted podría pasar toda la vida aprendiendo sobre cada tipo de célula.

Sin embargo, en lugar de debatir las minucias de cada tipo de célula, a continuación le compartimos los conceptos básicos sobre algunas de las variedades más comunes de células de su cuerpo.

1. Células de la piel y células epiteliales

Las células que puede ver a simple vista son las células de su piel. Esto se debe a que la piel, el órgano más externo y más grande de su cuerpo, está compuesta en su totalidad de células de la piel especiales, también conocidas como células epiteliales. Estas células epiteliales que forman la malla de su piel son el mismo tipo de células que recubren el tracto digestivo, los vasos sanguíneos y los órganos huecos.

Las células de la piel tienen propiedades únicas. Estos atributos especiales ayudan a explicar la función de las células epiteliales. He aquí algunas formas en que las células de la piel pueden funcionar en su cuerpo:

  • Las células de la piel se unen para crear tejidos que pueden secretar mucosidad, sudor y grasa.
  • Las células epiteliales se endurecen a través de un proceso llamado queratinización para proteger su cuerpo de patógenos invasores y lesiones.
  • También le dan pigmento a la piel. Una proteína (melanina) producida por las células epiteliales influye en el color de la piel; también determina, por ejemplo, si usted tiene o no tiene pecas.
  • Las células de la piel también proporcionan hidratación. Estas células cutáneas más externas que protegen sus entrañas más suaves son excelentes para atrapar el agua debajo de su piel.
  • Dentro de su cuerpo las células epiteliales secretan mucosidad. El revestimiento del esófago, las fosas nasales y los intestinos están hechos de células epiteliales que lubrican estas superficies.

2. Células sanguíneas

Los glóbulos rojos y blancos circulan por todo el cuerpo para suministrar oxígeno, transportar los desechos de dióxido de carbono y desempeñar el papel protagonista en su sistema inmunológico. Su naturaleza ubicua podría hacer que parezcan simples, pero estas células sanguíneas son más complejas de lo que podría pensar.

Los glóbulos rojos también se conocen como eritrocitos. Son únicos porque no tienen un núcleo (a diferencia de la mayoría de las otras células). Debido a que carecen de un núcleo, los glóbulos rojos son huecos en el centro, parecidos a una dona. Su forma única los hace más eficientes en el intercambio y transporte de moléculas de oxígeno, su papel corporal principal.

Al carecer de un núcleo y de otros organelos, los glóbulos rojos no pueden replicarse por sí solos. En cambio, su cuerpo genera nuevos glóbulos rojos en el tejido de la médula ósea.

Los glóbulos rojos usan una proteína llamada hemoglobina para transportar oxígeno por todo el cuerpo. La hemoglobina dentro de los glóbulos rojos le da a la sangre su característico color rojo.

Los glóbulos blancos, o leucocitos, son agentes del sistema inmunológico. Estos buscan patógenos invasores e inician y completan las respuestas inmunológicas de su cuerpo.

Hay dos clases principales de glóbulos blancos—los granulocitos y leucocitos mononucleares:

  • Como su nombre indica, los granulocitos son glóbulos blancos llenos de gránulos. Dentro de cada gránulo hay proteínas y enzimas que pueden digerir y destruir patógenos. Los granulocitos son responsables de la creación de pus, y juegan un papel importante en las alergias.
  • Los leucocitos mononucleares no tienen gránulos. En cambio, tienen un núcleo grande y organelos especiales llamados lisosomas. Estos lisosomas actúan como células de retención de microbios y otros patógenos potenciales. Los leucocitos mononucleares pueden usar estos lisosomas para atrapar y destruir a los invasores a través de un proceso llamado endocitosis.

3. Células nerviosas y cerebrales

El cerebro está lleno de células con aspecto de telaraña que le permiten pensar, leer, moverse y recordar. Las células cerebrales son los principales componentes del sistema nervioso central. Estas utilizan mensajeros químicos llamados neurotransmisores para comunicarse con otras células del cuerpo.

Existen dos tipos de células cerebrales: las neuronas y la glía. Ambos tipos son necesarios para la señalización electroquímica eficiente de todo el cuerpo.

Las neuronas son células cerebrales en forma de telaraña con un cuerpo central llamado soma. Todas las neuronas tienen apéndices ramificados llamados dendritas que pueden recibir mensajes electroquímicos de neuronas vecinas. Una neurona puede transmitir señales a lo largo de la porción más larga de su cuerpo celular, llamada axón.

Las células gliales son muy parecidas a las neuronas, pero difieren en una forma importante: la glía no puede transmitir señales eléctricas como las neuronas. Su propósito es apoyar la transmisión de señales electroquímicas de las neuronas actuando como aislamiento. Las células gliales hacen posible que pequeños mensajes electroquímicos viajen a lo largo de todo el cuerpo. Su función aislante acelera la señalización a través de largas distancias.

4. Células musculares

El corazón, los músculos isquiotibiales y todos los demás músculos del cuerpo están compuestos de células musculares, también conocidas como fibras musculares. Estas fibras se envuelven firmemente entre sí como paquetes de cuerdas fuertes y elásticas para formar sus músculos.

Las fibras musculares individuales contienen proteínas filamentosas que permiten que la fibra se alargue y se contraiga. Estas proteínas se llaman actina, miosina y titina. Cada una tiene un papel en el ciclo de contracción-relajación de una fibra muscular.

Las células nerviosas del sistema nervioso central y periférico envían mensajes a las fibras musculares para coordinar sus movimientos. Algunos movimientos musculares son voluntarios, como levantar la mano para saludar. Otras contracciones de la fibra muscular son inconscientes o involuntarias, como la contracción de las pupilas ante la luz brillante.

Hay tres tipos principales de fibras musculares y tejido muscular, y cada tipo de tejido utiliza las fibras musculares de manera distinta:

  • Las células musculares del sistema óseo son controladas de manera consciente. Estas fibras musculares se adhieren directamente a los huesos a través de los tendones. Las fibras musculares del sistema óseo son largas y cilíndricas, como una agrupación de tubos. Estas células musculares también son multinucleadas, lo que significa que tienen más de un núcleo.
  • Los músculos lisos se componen de fibras musculares lisas. Usted puede encontrar fibras de músculo liso dentro de los órganos de su cuerpo. Sus ojos, estómago, vejiga, intestinos y vasos sanguíneos están formados de tejido muscular liso. A diferencia del músculo del sistema óseo, usted no tiene un control voluntario sobre las fibras del músculo liso.
  • Lo que hace que las células del músculo cardíaco sean únicas es su ubicación. Estas fibras musculares solo se pueden encontrar en un lugar: el corazón. Las células del músculo cardíaco son células ultra fuertes y elásticas que permiten que el corazón bombee sangre en un latido cardíaco coordinado y eficiente.

5. Células de grasa

El almacenamiento de grasa es a veces un tema prohibido. Sin embargo, las células que albergan grasa son muy valiosas para su cuerpo. Los adipocitos son células de grasa, y cuando se conglomeran forman el tejido graso.

Trate de pensar por un minuto que la grasa es buena. Su cuerpo almacena grasa al igual que un banco almacena dinero. Tener grasa a mano es esencial cuando su cuerpo necesita energía, y los adipocitos guardan la grasa que su cuerpo quiere o necesita para poder usarse posteriormente.

A los adipocitos marrones a veces se les llama “grasa infantil”. Estas células adiposas se llaman así porque usted tiene una gran cantidad de ellas durante la infancia. El papel principal del tejido adiposo marrón es la termogénesis (calor) y estos adipocitos mantienen el calor corporal debido a que están repletos de mitocondrias. Los bebés dependen de las reservas del tejido adiposo marrón porque carecen de la capacidad de tiritar o de usar otros medios para producir calor.

A medida que usted envejece, su suministro de células adiposas del tipo marrón disminuye, pero no desaparece por completo. La investigación científica actual sugiere que las mitocondrias presentes en las células adiposas marrones desaparecen a medida que su cuerpo envejece, haciendo que estas células que almacenó en la infancia se asemejen a las células adiposas blancas.

La función principal de las células grasas blancas es el almacenamiento de energía. Cuando su dieta no proporciona glucosa, se inicia un proceso llamado gluconeogénesis. A través de la gluconeogénesis, la grasa se puede descomponer y convertirse en moléculas de glucosa utilizables para alimentar al resto de las células de su cuerpo. La grasa disponible para la gluconeogénesis proviene de los adipocitos blancos que quema durante el ejercicio.

La salud celular es lo primero

Su cuerpo está compuesto de células, y es importante cuidarlas bien. No importa el tipo de célula, la nutrición completa es la mejor manera de ayudar a sus células a mantenerse saludables. Concéntrese en elegir alimentos que puedan aportarles vitaminas nutritivas, minerales y macronutrientes a sus células. Sea selectivo a la hora de alimentar su cuerpo. Manténgase alejado de los alimentos excesivamente procesados y bajos en nutrientes. En su lugar, incluya en sus comidas la nutrición de calidad que ofrecen los alimentos integrales: proteínas magras, grasas de origen vegetal, fibra, verduras y frutas.

Priorizar la salud de sus células pagará dividendos en su bienestar general. Cuando su salud celular está bien cuidada, usted además se siente bien. Enfoque su energía en apoyar a sus células con una dieta rica en vitaminas y minerales esenciales. La nutrición integral a partir de alimentos de calidad puede optimizar la salud y el bienestar de las células para disfrutar de un mejor yo.

Una dieta saludable y mucha agua son puntos de referencia para disfrutar de una nutrición adecuada. Sin embargo, la manera en que su cuerpo elimina los desechos es tan importante como lo que entra en su cuerpo. Sus riñones son responsables de eliminar los productos de desecho del cuerpo, además de lleva a cabo otras funciones cruciales. Y aunque se pone mucho énfasis en la salud de otros órganos específicos, como el corazón y el hígado, aprender a cuidar los riñones puede ser la piedra angular de una salud óptima.

Sus riñones llevan a cabo diversas tareas:

  • eliminan desechos a través de la orina
  • equilibran los niveles de líquidos en su cuerpo
  • liberan hormonas para ayudar a mantener una presión arterial normal
  • activan la vitamina D en una forma utilizable para ayudar a promover la salud ósea
  • controlan la producción de glóbulos rojos

Sus riñones regulan muchas funciones clave para mantener la salud de todo su cuerpo. Es por eso que la salud renal es crucial para mantener el rendimiento de su cuerpo operando al máximo.

Conozca más acerca del funcionamiento de los riñones, la conexión que existe entre la salud renal y la vitamina D y cómo cuidar sus riñones, además de la nutrición que necesitan para una salud óptima.

Cómo funcionan los riñones

 

Cierre el puño —ese es aproximadamente el tamaño de un riñón. Todas las personas nacen con dos riñones ubicados en la parte posterior del abdomen, justo debajo de la caja torácica a cada lado de la columna vertebral. Su tamaño varía ligeramente. Su riñón derecho es más pequeño y está ubicado más abajo para dejarle espacio a su hígado.

Para explicar de la manera más sencilla cómo funcionan los riñones, considere esto: la sangre entra al riñón para ser filtrada; luego, esa sangre filtrada regresa al sistema circulatorio a través de la vena renal y los desechos extraídos de la sangre son expulsados a través del uréter que va hacia la vejiga.

Sin embargo, un análisis más profundo de los riñones debe comenzar con una discusión sobre anatomía. Los riñones contienen millones de unidades funcionales conocidas como nefronas. Una nefrona es la unidad estructural y funcional del riñón. Las nefronas filtran el plasma sanguíneo para producir orina, además de reabsorber el agua, el sodio y la glucosa para integralos nuevamente al sistema circulatorio.

Cada nefrona contiene un corpúsculo renal (el componente del riñón que filtra la sangre) y un túbulo renal (un sistema secundario de recolección de sangre filtrada). La sangre primero pasa por el corpúsculo renal y entra en un espacio de filtración llamado glomérulo. El glomérulo tiene una barrera especial que mantiene las células sanguíneas, las proteínas y las moléculas más grandes en la sangre, al tiempo que permite que el agua, los iones y las moléculas más pequeñas salgan de la sangre. Este es el primer paso para la formación de la orina.

En esta fase, lo que pronto se convertirá en “orina” tiene la mayor parte del agua y los electrolitos que estaban en la sangre, mientras que la sangre se queda sin estos nutrientes. El túbulo renal reintegra en la sangre la mayor parte del agua, los electrolitos y otros nutrientes, dejando atrás un poco de agua, urea y otros productos de desecho.

Esta es una de las razones por las que mantenerse hidratado es importante. Sin suficiente agua, a los riñones se les puede dificultar filtrar todo y posteriormente integrar de nuevo los nutrientes esenciales en el torrente sanguíneo.

Después de completar el proceso de filtración, la sangre sale del riñón a través de la vena renal, dirigiéndose de regreso al corazón. Los desechos y las toxinas extraídas del torrente sanguíneo pasan por el uréter y de ahí a la vejiga para completar su eliminación en forma de orina.

Más que un filtro

El equilibrio en la vida es crucial, y sus riñones contribuyen al equilibrio de su sistema circulatorio. Los riñones ayudan a regular el volumen de líquido extracelular, lo cual es importante para mantener el flujo de sangre hacia órganos vitales.

Ejemplos de fluidos extracelulares son el fluido intersticial, el plasma sanguíneo y la linfa. El riñón también controla la osmolaridad y las concentraciones de iones, asegurándose de que los fluidos extracelulares no se diluyan o se concentren en exceso. La osmolaridad es clave para el adecuado transporte de fluidos porque es un mecanismo que permite que los fluidos extracelulares pasen de una membrana a otra.

Esto asegura la consistencia de los niveles de iones clave (átomos o moléculas cargados), incluyendo sodio, potasio y calcio. Los riñones también apoyan la regulación de los niveles de pH del plasma sanguíneo, lo que evita que la sangre se vuelva demasiado ácida o básica.

Finalmente, los riñones producen la hormona eritropoyetina (EPO). La eritropoyetina desempeña una función en la producción de glóbulos rojos. Actuando como un escudo, la eritropoyetina protege los glóbulos rojos durante la infancia y, a su vez, estimula las células madre de la médula ósea para aumentar la producción de glóbulos rojos adicionales. Debido a que los glóbulos rojos transportan el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo, es importante mantener un nivel adecuado de eritropoyetina para mantener una producción saludable de glóbulos rojos nuevos.

La vitamina D y la salud del riñón

La vitamina D se conoce comúnmente como “la vitamina del sol” porque se puede producir en la piel a partir de una respuesta a la luz solar. Los riñones juegan un papel clave en la conversión de la vitamina D en un nutriente útil para el cuerpo. Las personas pueden obtener vitamina D de dos maneras: a través de la exposición a la radiación ultravioleta B del sol y a través de la ingesta de alimentos y suplementos.

Los riñones extraen la vitamina D de la sangre y luego es transportada al sistema óseo. Sin embargo, la vitamina D es importante por muchas razones. Por ejemplo, la vitamina D ayuda a regular y mantener niveles saludables y normales de calcio y fosfato en su cuerpo. Específicamente, la vitamina D apoya la absorción saludable del calcio extraido de los intestinos. Y cuando su cuerpo tiene niveles óptimos de calcio, puede mantener la salud de los huesos, dientes y músculos.

A través de la vitamina D, usted puede ver por qué aprender a cuidar sus riñones también beneficia a otros órganos y sistemas clave de su cuerpo.

Consejos sobre cómo cuidar sus riñones

Ahora que ya conoce cómo funcionan los riñones, exploremos cómo puede apoyar una salud renal óptima. El cuidado de los riñones puede tener beneficios superpuestos para el resto de su cuerpo. Además, hacer cambios simples en su estilo de vida ayuda en gran medida a promover una buena salud renal y mejorar su bienestar general.

  1. Manténgase hidratado

El agua es vital para una buena salud, y ciertamente beneficia sus riñones. Tomar ocho vasos de agua al día ayuda a los riñones a tener el líquido necesario para eliminar el exceso de sodio y las toxinas de su cuerpo.

El número “ocho” no es una recomendación exacta. De hecho, el volumen exacto de agua que necesita consumir depende de su salud y estilo de vida. Un buen indicador de que está tomando suficiente agua es si la orina se ve de color amarillo pálido. Si la orina es demasiado oscura, puede ser una señal de deshidratación. De igual manera, si es demasiado clara, entonces está tomando agua en exceso.

  1. Monitoree su presión arterial

Los riñones juegan un papel importante en la regulación de la presión arterial. Las lecturas saludables de la presión arterial están entre 90/60mmHg y 120/80mmHg. Cualquier número por arriba del rango normal se considera como una presión arterial elevada. El sistema circulatorio y los riñones trabajan en conjunto para mantener la sangre fluyendo a un nivel uniforme y saludable. Hable con su médico o profesional de la salud si tiene alguna preocupación sobre su presión arterial.

  1. Mantenga niveles normales y saludables de azúcar en la sangre

Mantener un rango normal y saludable de sus niveles de azúcar en sangre ayuda a mantener la salud de su riñón y su salud en general. Sus riñones ya trabajan arduamente filtrando los nutrientes presentes en su sangre y enviándolos de vuelta a su sistema, a la vez que elimina los desechos. Así que cuide que sus riñones funcionen sin dificultad manteniendo niveles saludables de azúcar en sangre y dentro del rango normal.

  1. Haga ejercicio y manténgase activo

Aunque no puede flexionar los riñones, sí puede apoyarlos manteniéndose activo, ya sea caminando, nadando o andando en bicicleta 150 minutos a la semana. Cualquier actividad, desde caminatas en el bosque hasta el baile, puede ayudarlo a mantenerse más cerca de su peso ideal y evitar ejercer presión adicional sobre sus riñones. El sobrepeso puede elevar la presión arterial, lo cual es perjudicial para los riñones. Sin embargo, el ejercicio regular es bueno para su cintura y su salud general.

  1. Lleve una dieta saludable

La dieta y el ejercicio van de la mano para disfrutar de una buena salud, pero si realmente quiere mostrarles a sus riñones un poco de amor, lleve una dieta baja en sodio. Para sus riñones, el exceso de sodio en su cuerpo es difícil de filtrar. Considere llevar una dieta rica en verduras frescas, frutas, pescado y granos integrales. Evite los alimentos que dañan los riñones, como las carnes procesadas, los productos lácteos en exceso y las comidas empacadas.

  1. No fume

Existen miles de razones para dejar de fumar, y ahora puede añadir una razón más: la nicotina es mala para la presión arterial y, por lo tanto, es mala para la salud renal.


¿Lo sabía?

  • Solo necesita un riñón para vivir. Usted nace con aproximadamente 1.5 millones de nefronas, alrededor de 750,000 por riñón. Solo necesita 300,000 para filtrar su sangre diariamente.
  • El corazon bombea, los riñones filtran. Sus riñones filtran media taza de sangre por minuto. Esto es aproximadamente 45 galones (170.3 litros) de sangre por día.
  • Iguales pero diferentes. Los riñones son asimétricos. El riñón derecho es más pequeño y se encuentra más abajo que el riñón izquierdo que es más grande para dejarle más espacio al hígado.
  • Riñón artificial. El médico holandés Willem Kolff hizo la primera máquina de diálisis utilizando una tripa de salchicha, una lata de jugo de naranja y una lavadora. La lavadora giraba para filtrar la sangre bombeada.
  • Agua en moderación. Demasiado líquido puede causar hiponatremia, una condición en la que demasiada agua en el cuerpo diluye el sodio que los riñones no pueden eliminar.
  • Intercámbielo. El primer trasplante de riñón exitoso fue realizado por Joseph E. Smith en Boston, Massachusetts en 1954.

Comience ya a cuidar la salud de sus riñones

Un estilo de vida centrado en la salud de los riñones es bueno para la salud total del cuerpo. Una dieta balanceada combinada con ejercicio es fundamental para mantener la salud renal. Además, mientras usted está atendiendo las necesidades de su riñón, también ayuda a los demás sistemas de su cuerpo. Lo que es bueno para los riñones también ayuda al sistema digestivo, al corazón y al sistema inmunológico.

El cuerpo humano es complejo y funciona de manera integrada, y los riñones juegan un papel importante apoyando su bienestar general. Sus riñones son órganos elaborados y complejos que ayudan a mantener su cuerpo en equilibrio. Tomar pequeñas medidas para mantener una presión arterial saludable y en el rango normal también puede ayudar a que sus riñones funcionen correctamente.

Su corazón bombea. Sus riñones filtran. Su estómago digiere. Su cerebro dirige el espectáculo. Pero, ¿qué hay de su trabajador y multifuncional hígado? Su hígado no recibe el respeto o la admiración que tanto se merece. Conocer más datos sobre el hígado es la mejor manera de aprender a apreciar este órgano no tan conocido.

Esta lista de 27 hechos acerca del hígado tiene el propósito de lograr que la anatomía de este subestimado órgano finalmente brille bajo los reflectores, ayudándolo a usted a conocer más sobre su función y cómo apoyar su salud. Al final, usted podrá compartirles a sus amigos y familiares datos sobre el hígado que van más allá del conocimiento básico y así difundir su aprecio por este órgano.

Datos sobre la anatomía del hígado

  1. En general, la piel gana la batalla como el órgano de mayor tamaño, pero su hígado recibe el título de “órgano interno más grande” y, con un peso de alrededor de tres libras, ocupa el segundo lugar en general.
  2. Los seres humanos no son los únicos que tienen un hígado. Los seres vivos con médula espinal (vertebrados) también tienen un hígado. Sí, todos ellos. Así de importante es.
  3. El hígado tiene una sección más grande conocida como la cabeza, acompañada de una cola que es más pequeña, pero se puede subdividir en miles de lóbulos: segmentos pequeños con sus propios conductos.
  4. Su hígado tiene la capacidad de contener el 10 por ciento de la sangre de su cuerpo. No siempre contiene tanta sangre, pero sí filtra una gran cantidad de ella: aproximadamente 1.5 litros por minuto.
  5. El hígado no es solo un órgano, también es una glándula. Esto se debe a que segrega una sustancia conocida como bilis en los intestinos.
  6. Aunque usted solo cuente con un cuarto de su hígado, el órgano puede regenerarse completamente hasta llegar a su tamaño original y recuperar su funcionamiento de manera completa. Esto, más que un buen truco, es una necesidad evolutiva, además de ser la razón por la que los donantes de hígado pueden darle a alguien la mitad de su hígado y sobrevivir.
  7. La grasa en exceso es dañina para su hígado. Sin embargo, este importante órgano está normalmente compuesto por aproximadamente 10 por ciento de grasa.

Datos sobre el hígado que explican las múltiples e importantes tareas de este órgano

  1. Volvamos al tema de la grasa. Una de las muchas tareas que tiene el hígado es metabolizar la grasa. Esto se hace a través de la bilis producida en el hígado.
  2. Su hígado puede producir hasta un litro de bilis inductora del metabolismo todos los días.
  3. La bilis también desempeña un papel en la metabolización de otros macronutrientes: las proteínas y los carbohidratos. Por lo tanto, la bilis producida por el hígado es clave para descomponer una gran parte de los alimentos que usted consume y asegurarse de que puedan ser utilizados para apoyar su salud en general.
  4. El hígado, además de ser una planta de producción y la fuerza del metabolismo, también almacena una variedad de nutrientes importantes, incluyendo glucógeno (glucosa almacenada), hierro, cobre y una variedad de vitaminas liposolubles.
  5. Todo lo que usted ingiere es filtrado por su hígado. También se ocupa de extraer los nutrientes de esos alimentos, además de lidiar con toxinas, drogas, alcohol y algunas hormonas.
  6. Además de filtrar, el hígado tiene muchas funciones relacionadas con la sangre. La capacidad de su cuerpo para formar coágulos de sangre —con el apoyo de la vitamina K—recibe el apoyo de la bilis producida por su hígado. El higado también:
    • produce una proteína importante presente en el suero sanguíneo (albúmina)
    • ayuda en la formación de una hormona que participa en la regulación de la presión arterial (angiotensinógeno)
    • se hace cargo de la bilirrubina proveniente de la hemoglobina descompuesta
  1. El higado apoya su inmunidad. Sus dos tipos de protección inmunológica, innata y adaptativa, son respaldados por procesos que ocurren en el segundo órgano más grande de su cuerpo.
  2. Su hígado actúa como una estación de conmutación que determina si la ingesta de nutrientes del cuerpo, administrada a través de la vena porta, será almacenada, procesada, si pasará por un proceso de desintoxicación o si será desechada.
  3. La primera palabra que probablemente le viene a la mente cuando piensa en su hígado es la palabra “desintoxicación”. El higado está a cargo de desintoxicar las sustancias que usted ingiere a través de un enfoque de dos fases. La primera vía de desintoxicación hepática (Fase I) neutraliza los compuestos, mientras que la Fase II se ocupa de los subproductos de la primera fase y hace que las sustancias sean solubles en agua para su eliminación.
  4. El glutatión es uno de los antioxidantes más importantes que hay en su cuerpo. Usted mismo lo sintetiza, por lo que puede encontrar glutatión en todo su cuerpo. Pero la mayor concentración de glutatión —hasta 10 veces más— la encontramos en el hígado. Ello se debe a que el glutatión juega un papel en la desintoxicación de la Fase II.

Datos para ayudar a mantener la salud de su hígado

  1. Si la carne que se obtiene de los órganos se consumiera comúnmente (y eso depende de su cultura y preferencias), el hígado encabezaría la lista en popularidad. El hígado de animales comestibles está lleno de proteínas, hierro y varias vitaminas.
  2. Sorpresa: lo que come tiene un gran impacto en el órgano que se ocupa de todo lo que usted come. Un aspecto importante del mantenimiento de la salud del hígado es comer suficiente fibra. La fibra ayuda a este poderoso órgano de desintoxicación apoyando el control de peso y el mantenimiento de un microbioma intestinal saludable.
  3. Aunque la grasa es parte de la composición de su hígado, comer excesivamente alimentos altos en grasa puede obstaculizar la salud del órgano desintoxicante más grande de su cuerpo. Las grasas saturadas son especialmente dañinas, pero los ácidos grasos omega-3 y las opciones más saludables, como el aceite de oliva, son opciones inteligentes.
  4. La cafeína que bebe para comenzar su día y mantener sus niveles de energía hasta la tarde es procesada por su hígado. Sin embargo, se ha demostrado que las bebidas con cafeína, especialmente el café y el té verde, son beneficiosas para apoyar la salud del hígado.
  5. El control del peso es importante para la salud en general, y también para su hígado. El sobrepeso tensa el hígado y eventualmente puede afectar su funcionamiento. Observar su dieta y hacer ejercicio regularmente ayuda a controlar su peso y a apoyar su hígado.
  6. Disminuir su ingesta de azúcar es un paso importante para controlar su peso, y especialmente impactante para su hígado, principalmente debido a los vínculos que su hígado tiene con el almacenamiento de glucosa. Una de las medidas que puede tomar es sustituir las bebidas azucaradas por agua. Este cambio también le ayudará a mantener niveles de hidratación saludables.
  7. Una dieta que consista en una amplia variedad de frutas y verduras es necesaria para disfrutar de una salud óptima. Junto con una abundancia de micronutrientes necesarios para la salud en general, algunas plantas proporcionan beneficios de soporte hepático. Coma más brócoli, espinacas, bayas, pomelo y uvas para ayudar a mantener la salud de su hígado.
  8. Su hígado se encarga de lidiar con su consumo de alcohol. Aunque el consumo de bebidas alcohólicas con moderación se tolera más fácilmente, la acumulación excesiva de alcohol puede afectar el nivel de funcionamiento de las diferentes tareas de las que es responsable el hígado.
  9. Los medicamentos deben ser descompuestos por el hígado para que puedan ser efectivos. Sin embargo, mezclar recetas, medicamentos de venta libre, e incluso algunos suplementos, puede afectar a su hígado. Asegúrese de seguir las instrucciones de uso e informarle a su profesional de salud y farmacéutico acerca de todos los suplementos y medicamentos que está tomando. Ellos pueden ayudarlo a evitar interacciones potencialmente dañinas.
  10. Proteger su hígado significa tomar las precauciones adecuadas cuando se expone a las toxinas ambientales. Los limpiadores y otros productos químicos que inhala son procesados y neutralizados en el hígado. Esa protección es parte del trabajo de su órgano de desintoxicación más grande, pero sería mucho más fácil usar el equipo de protección personal adecuado, como una mascarilla, para protegerse cuando trabaje con productos químicos.

Datos sobre la anatomía del hígado

El hígado ya no es un desintoxicante mágico y extraño. Ahora usted conoce más datos del hígado que le ayudarán a entender todas sus funciones importantes y cómo mantener la salud de este órgano. No se guarde toda la información que ahora conoce sobre el hígado. Compártala con sus amigos y ayúdelos a convertirse ellos también en personas que se preocupan por cuidar y proteger su hígado.