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Respira… expira. Normalmente lo haces 22,000 veces al día y, sin embargo, es algo que la mayoría damos por sentado. La realidad es que no tienes que pensar mucho en ello, tu cuerpo simplemente lo hace—primero inhalas y luego exhalas. Sin embargo, aunque respirar pueda parecer sencillo a primera vista, bajo la superficie ocurren muchas cosas.

Si alguna vez te has preguntado sobre la ciencia que hay detrás de tu respiración, estás en el lugar adecuado.

Tu sistema respiratorio

Once (11) sistemas orgánicos desempeñan una amplia variedad de funciones esenciales en tu cuerpo. Y tu sistema respiratorio es el responsable de tu función respiratoria.

Está formado por numerosos órganos y tejidos, entre ellos:

  1. Diafragma: Este músculo en forma de cúpula está situado en la base de la cavidad torácica. Al contraerse, el volumen de la cavidad torácica aumenta, creando una presión más baja dentro del tórax para introducir aire en el cuerpo.
  2. Cavidad nasal y boca: Cada bocanada de aire entra en el cuerpo a través de la nariz o la boca. Los conductos nasales ayudan a filtrar y humidificar el aire antes de que llegue a los pulmones, mientras que la boca sirve de vía alternativa.
  3. Faringe y laringe: La faringe conecta la boca y las fosas nasales con el esófago. La laringe es el órgano muscular que controla las cuerdas vocales. Juntas, estas estructuras sirven como una puerta crucial para permitir que el aire pase a través de su tracto respiratorio inferior.
  4. Tráquea: Este fuerte tubo reforzado por anillos de cartílago permite el paso del aire hacia y desde los pulmones.
  5. Bronquios: La tráquea se divide en dos bronquios que conectan con cada uno de los pulmones, donde a su vez se dividen en numerosos bronquiolos que se asemejan a las ramas de un árbol.
  6. Los pulmones: Sus órganos respiratorios primarios son un par de estructuras esponjosas, de color gris rosado, situadas en la cavidad torácica. Se inflan con aire cada vez que inhalas y se desinflan cuando exhalas.
  7. Capilares: Estas redes de diminutos vasos sanguíneos llevan el oxígeno de los pulmones al torrente sanguíneo.

Trabajando juntos, estos diversos órganos, tejidos y estructuras le permiten respirar, hablar, oler y mucho más. Pero centrémonos en la respiración.

El proceso de la respiración

La respiración consta de dos partes principales—la inspiración y la espiración—y cada una de ellas requiere el esfuerzo coordinado de varios músculos. Antes y durante la inhalación, el diafragma y los músculos circundantes se contraen. El pecho se expande y los pulmones se llenan de aire. Cuando estos músculos se relajan, el pecho se contrae y expulsa el aire de los pulmones, es decir, exhalas.

Tu cuerpo no inhala y exhala por diversión, sino que satisface tu necesidad de oxígeno.

Las células utilizan oxígeno (y glucosa) para generar energía mediante un proceso denominado respiración celular. Sin embargo, para que esto ocurra, el oxígeno tiene que llegar de los pulmones a las células de todo el cuerpo. Aquí es donde entra en juego la sangre.

Intercambio gaseoso en los alvéolos

Los bronquios se ramifican en vías respiratorias más pequeñas, denominadas bronquiolos. Están conectados a los alvéolos, pequeños sacos de aire en forma de uva situados en los pulmones y rodeados de capilares. Aquí es donde se produce el intercambio de gases, uno de los pasos más importantes de la respiración.

Los alvéolos son como globos microscópicos que se llenan de aire cada vez que inspiramos. El oxígeno de este aire es absorbido por la sangre que pasa por los capilares circundantes. Esta sangre recién oxigenada es transportada por todo el cuerpo a través del sistema cardiovascular, perodejemos eso para otro artículo.

La respiración celular genera energía, pero también productos de desecho, como el dióxido de carbono. Este dióxido de carbono está contenido en la sangre desoxigenada. Cuando la sangre pasa por los capilares se produce un intercambio—el oxígeno entra en la sangre (como se ha mencionado anteriormente) y el dióxido de carbono sale de ella, pasando al aire retenido en los alvéolos. A continuación, este aire se exhala para expulsar el dióxido de carbono del cuerpo.

Cómo mantener la salud de tus pulmones

Los pulmones son el centro del sistema respiratorio, y unos pulmones saludables son cruciales para que tu respiración sea eficiente y se matenga saludable. Afortunadamente, hay una serie de medidas que puedes tomar para mantener tus pulmones saludables y felices.

Los pulmones son sensibles al humo y a los contaminantes, y respirar estas sustancias puede ser perjudicial para la salud pulmonar. El humo de los cigarrillos, incluyendo el humo de segunda mano, puede dañar los bronquiolos y alvéolos pulmonares, dificultando el suministro de oxígeno a las células. Para evitarlo, intenta mantenerte alejado del humo de los cigarrillos y del smog. Si vas a estar expuesto a productos químicos agresivos, contaminación atmosférica excesiva u otras sustancias nocivas, utiliza una mascarilla o respirador para filtrar las sustancias nocivas del aire.

El ejercicio regular también puede ayudar a que los pulmones (y el corazón) funcionen con mayor eficacia. Al hacer ejercicio, los pulmones y los músculos asociados a la respiración trabajan más de la cuenta para proporcionar oxígeno al cuerpo. Incluso el ejercicio diario ligero puede fortalecer los pulmones, el corazón y otros músculos. Cuanto más fuertes sean estos órganos y músculos, mejor se llevará a cabo la distribución del oxígeno a las células.

Afecciones respiratorias: Factores de salud que afectan los pulmones

Los factores ambientales, como los contaminantes, no son los únicos que pueden afectar al sistema respiratorio. Las enfermedades y las afecciones crónicas también pueden afectar a la capacidad respiratoria.

La capacidad pulmonar disminuye de forma natural con la edad, lo que significa que a medida que envejecemos los pulmones pierden eficacia. Para las personas mayores, es especialmente importante mantener la salud pulmonar mediante el ejercicio y evitando las sustancias nocivas.

Además, determinadas condiciones de salud pueden requerir evaluación e intervención médica. Ya sea por asma, alergias graves o un resfriado persistente, consultar al médico suele ser un paso importante para mantener la salud del sistema respiratorio. Ciertas enfermedades, como el resfriado común y la gripe, pueden convertirse en infecciones graves e incluso en neumonía. Así que si sientes que tu sistema respiratorio no funciona como debería, merece la pena que vayas al médico.

En resumen: Un cuerpo saludable necesita pulmones saludables

La respiración es una parte vital de la vida. Sin oxígeno tus células no pueden crear energía, y sin que las células produzcan energía, la mayoría de los órganos, tejidos y otras partes del cuerpo no pueden hacer su trabajo. El cerebro sólo puede estar cuatro minutos sin oxígeno antes de sufrir daños permanentes.

Ni que decir tiene que un sistema respiratorio sano es indispensable para un estilo de vida saludable. Así que cuida tus pulmones, sólo tienes dos.

Probablemente ya esté familiarizado con muchos de los multicitados beneficios del ejercicio. Es bueno para el corazón, puede ayudar a mantener un peso saludable, es bueno para los pulmones… la lista es larga. Parece que los científicos descubren constantemente nuevas formas en que el ejercicio puede ayudar a mantener el cuerpo saludable y feliz.

La desintoxicación y la depuración son temas de extrema importancia en una forma de vida saludable. Y, naturalmente, la gente ha comenzado a explorar los vínculos entre el ejercicio y los procesos de desintoxicación del organismo. En Internet circula mucha información sobre el tema y tal vez ya se haya topado con ella. Si bien parte de esa información se basa en investigaciones científicas convincentes, mucha de esa información proviene de fuentes menos confiables.

El asunto es separar los hechos de la ficción. Ahí es donde entran en juego los consejos que vienen a continuación. Siga leyendo para enterarse de todo sobre el papel que desempeña el ejercicio —y la función que no tiene— en los procesos de desintoxicación del cuerpo.

Y en todo caso, ¿qué es la desintoxicación? Conozca los fundamentos

Inicialmente, el término “desintoxicación” era muy específico, y solo se refería a eliminar las drogas, el alcohol o algún veneno. En años recientes, sin embargo, el término se ha extendido a la eliminación de cualquier toxina del organismo, ya sea alcohol, productos químicos o desechos corporales.

A través del esfuerzo combinado del hígado, los riñones y los intestinos, el organismo elimina sus propias toxinas todos los días de su vida. Estos procesos son naturales y, prácticamente, no hay mucho que usted pueda hacer para cambiarlos.

La mayoría de los consejos y trucos de desintoxicación se basan en la idea de que el cuerpo necesita un empujoncito extra para eliminar por completo las toxinas. Hay mucha pseudociencia por ahí, así que asegúrese de hacer lo que tiene que hacer. (¡Más al respecto aquí!)

Bases científicas del papel del ejercicio en la desintoxicación

El lugar del ejercicio cardiovascular, el levantamiento de pesas o cualquier otro entrenamiento favorito en el esquema de la desintoxicación depende de a quién le pregunte.

Algunas rutinas de ejercicio se promocionan como entrenamiento para desintoxicación, es decir, que de alguna manera implican una mejor eliminación, o más eficiente, de las toxinas del cuerpo. Otros afirman que a medida que uno suda, libera toxinas a través de los poros.

La base científica de estas afirmaciones es débil.

Pero qué dice la ciencia: el ejercicio puede ayudar al organismo a desintoxicarse, ayudando a mantener saludables el hígado y los riñones. De lo que se trata es de cuidar las defensas y los procesos naturales del cuerpo.

El ejercicio también produce un impacto positivo en otra de las defensas del organismo contra las toxinas, el sistema linfático. Este importante sistema está constituido por los vasos y los ganglios linfáticos, que, en conjunto, transportan el líquido linfático que ayuda a mantener saludable el organismo y lo protege de otras sustancias nocivas. Se ha demostrado que el ejercicio regular ayuda a aumentar la circulación de dicho líquido por el cuerpo, ayudando, así, a eliminar toxinas y bacterias de manera más eficaz.


Dato curioso sobre los pulmones y la desintoxicación

Con cada respiración, los pulmones ayudan a la desintoxicación del cuerpo gracias a la expulsión de dióxido de carbono, gas que es un subproducto tóxico del metabolismo de la energía. Así que, cuanto más ejercicio haga, más dióxido de carbono tienen que eliminar los pulmones.

Pero no se preocupe, el ejercicio regular (y no fumar) es una de las cosas más importantes que usted puede hacer para optimizar la fuerza, la eficiencia y la salud general de los pulmones. El esfuerzo que realizan para incorporar oxígeno adicional y expulsar dióxido de carbono durante el ejercicio será benéfico en el largo plazo.


¿Las toxinas se sudan?

Si alguna vez ha hecho ejercicio, habrá sudado mucho. ¡Qué rayos! Incluso si nunca ha hecho ejercicio, probablemente haya estado incómodamente sudoroso en algún momento. Suele suceder. El sudor es uno de los principales mecanismos de regulación de la temperatura del organismo. Si el cuerpo siente que se está sobrecalentando, libera sudor para que usted vuelva a sentirse fresco.

Pero, ¿y si el sudor hiciera más? ¿Qué tal si el sistema de enfriamiento del cuerpo también ayudara a limpiar de toxinas el organismo? Es una idea atractiva y parece bastante plausible, pero desafortunadamente, es más bien una ilusión.

Si bien en algunos estudios se sugiere que el sudor puede contener metales pesados y otras toxinas, el consenso general es que sudar cumple con su función, es decir, enfría el cuerpo, y no mucho más.

En última instancia, el sudor es principalmente agua con un poco de sal.

La clave de la desintoxicación es un hígado feliz, y el ejercicio puede ayudar

Sudar podría no ser un mecanismo de desintoxicación, pero todavía no descarte el ejercicio. Hay otras muchas formas en que una buena sesión de ejercicio puede ayudar al cuerpo a eliminar las toxinas. Y la principal es que el hígado se mantenga saludable.

El hígado es como el filtro de una piscina —separa lo malo de lo bueno. Luego descompone y elimina los residuos indeseables. No hay duda de que simplificamos el proceso, pero el mensaje es claro. El hígado es la pieza más importante del rompecabezas de desintoxicación del organismo.

Y algo más sobre el hígado: hace un gran esfuerzo. Y trabaja mucho. Usted puede facilitarle el trabajo bebiendo con moderación, manteniendo un peso saludable y comiendo saludablemente. Pero es natural que experimente cierto desgaste, el cual suele manifestarse como acumulación de grasa. (La acumulación de grasa en el hígado no representa un riesgo inmediato para la salud, pero puede dar lugar a cicatrices conocidas como fibrosis, y eventualmente, a cirrosis).

Aquí es donde entra en juego el ejercicio.

En un estudio sobre pacientes con enfermedad de hígado graso no alcohólico —problema de salud comúnmente asociado con la obesidad— se demostró que el ejercicio regular reduce la cantidad de grasa en el hígado. Esto vale para el ejercicio aeróbico (trotar, andar en bicicleta, etc.) y el entrenamiento de resistencia (levantamiento de pesas, ejercicios con el peso corporal, etc.). Además, independientemente de la pérdida de peso, se observó en los pacientes una reducción de la grasa hepática.

Entonces, ¿qué significa esto? En pocas palabras, cualquier rutina de ejercicio que elija le ayudará a mantener sano el hígado, siempre que lo haga con regularidad. No importa si prefiere Pilates, ciclismo, natación o entrenamiento con pesas libres. E incluso si usted no está bajando de peso, el hígado seguirá recibiendo apoyo.

¿Qué pasa con los riñones y el ejercicio?

Si bien el hígado hace gran parte del trabajo de desintoxicación del organismo, no es tarea de un solo órgano. Los riñones también están involucrados en el proceso, en especial cuando se trata de filtrar líquidos. A medida que la sangre fluye del hígado a los riñones, los otros órganos de desintoxicación importantes eliminan la urea y otros desechos de la sangre. Estos productos de desecho luego son expulsados del cuerpo a través de la orina.

Es natural que los riñones resulten afectados a medida que se envejece, igual que cualquier otra parte del cuerpo. Y como el resto del cuerpo, cuanto mejor cuide de usted mismo y de su salud, más saludables estarán los riñones.

Igual que al hígado, sus opciones de estilo de vida los afectan. Mientras más haga usted trabajar a los riñones, más rápido se verán afectados negativamente. Por otra parte, en algunos estudios se ha relacionado el ejercicio regular con la salud de los riñones. En otras palabras, cuanto más ejercicio haga, más tiempo podrán los riñones funcionar al máximo.

Papel del ejercicio en la desintoxicación mental

Una forma de desintoxicación que a menudo se pasa por alto es la desintoxicación mental. En el transcurso del día, usted se enfrenta a innumerables factores estresantes, unos más grandes que otros. Y esos factores estresantes pueden acumularse día a día, aumentando el nivel de referencia del estrés y la ansiedad.

El estrés se afronta de diversas maneras, pero una de las formas más comunes de desintoxicación mental es el ejercicio. Mientras usted está activo, el organismo libera naturalmente endorfinas, sustancias químicas que alivian el estrés y mejoran el estado de ánimo. (Si alguna vez ha oído la expresión “euforia del corredor”, es esto lo que se describe).

Estas endorfinas, combinadas con la sensación de logro que a menudo acompaña al ejercicio, pueden ayudar a disipar el estrés, desintoxicando la mente.

Comience a apoyar activamente las defensas naturales del organismo contra las toxinas

A fin de cuentas, nunca hay una solución rápida para desintoxicar el cuerpo. No existe un ejercicio milagroso que ayude a eliminar las toxinas del organismo. Por más que se sude, el cuerpo nunca estará libre de sustancias no deseadas. (Y todo ese ejercicio puede deshidratar, ¡así que asegúrese de beber mucha agua!)

Aunque no existe una solución rápida, hay una muy sencilla: haga ejercicio con regularidad y lleve una dieta saludable. Este enfoque comprobado y verídico ayudará a que los defensores naturales del cuerpo contra la toxicidad —los riñones y el hígado— funcionen sin problema.

En los últimos años, la desintoxicación se ha convertido en una palabra de moda. Ya sea que se trate de una limpieza a base de jugos o una dieta especial, es probable que haya oído hablar de la desintoxicación de una forma u otra; tal vez usted mismo ya haya puesto a prueba uno de estos enfoques.

La desintoxicación se basa en la idea de que el cuerpo humano está sumergido en toxinas ambientales que usted puede y debe eliminar. Una premisa que llama la atención, ¿cierto? Las toxinas son malas, por lo que, naturalmente, no querrá que se queden en su cuerpo.

Desafortunadamente, la desintoxicación no es tan simple como parece. Al igual que con muchos temas de salud, existe mucha información errónea sobre la desintoxicación, y probablemente se encuentre con algunos de estos mitos sobre la desintoxicación en su búsqueda por llevar un estilo de vida saludable. ¡Así que siga leyendo para que pueda distinguir entre hechos y ficción en el tema de la desintoxicación!

¿Hay realmente toxinas en mi cuerpo?

Comencemos con la premisa misma de la desintoxicación. Si su objetivo es desintoxicar su cuerpo, entonces, para empezar, en su cuerpo debe haber toxinas para que haya algo qué eliminar. ¿Hay realmente toxinas en su cuerpo?

En resumen, sí. Pero la respuesta larga desentraña algunas complejidades importantes.

El término “desintoxicación” se ha utilizado tradicionalmente en contextos médicos para describir el proceso utilizado para eliminar alcohol, drogas o veneno del cuerpo de un paciente. Algunos de estos procesos son: lavar el estómago del paciente, administrar un antídoto o, como suele ser el caso, dejar que el cuerpo elimine las toxinas por sí solo.

Sin embargo, en el contexto de la salud, la desintoxicación se aplica a cualquier toxina presente en el cuerpo, no solo a las descritas anteriormente. Esto puede incluir el alcohol, pero no en cantidades potencialmente mortales. Otras toxinas que están presentes en el cuerpo de la mayoría de las personas incluyen desechos y subproductos digestivos (en otras palabras, las sustancias contenidas en las heces), sustancias químicas, contaminantes y pesticidas. Estas toxinas se encuentran en el aire, en los productos de limpieza, en los cigarros e incluso en los alimentos.

Aunque es probable que estas toxinas estén presentes en su cuerpo, no debe alarmarse. Su cuerpo tiene mecanismos y órganos que lo protegen de este tipo de toxinas.

¿Cómo elimina el cuerpo las toxinas?

Como mencionamos anteriormente, usted no está completamente desprotegido de las toxinas que puedan estar presentes en su cuerpo; de hecho, su cuerpo ya está bien equipado para desintoxicarse.

Una de las formas más obvias en que su cuerpo elimina las toxinas es a través de las heces y la orina. Estos procesos naturales ayudan a eliminar de su cuerpo sustancias que son innecesarias y, en algunos casos, dañinas. Piense en la última vez que tuvo una infección estomacal. Probablemente su actividad intestinal aumentó. Esta es la manera en que su cuerpo trata de desechar cualquier cosa que lo irrite.

En lo que respecta a los procesos de desintoxicación, seguramente está muy familiarizado con las heces y la orina. Sin embargo, puede ser que no conozca tanto sobre los procesos de desintoxicación que ocurren en el interior del cuerpo. Los riñones y los intestinos ayudan a filtrar y eliminar las toxinas de los alimentos y bebidas, pero hay un órgano que hace el trabajo más intenso: el hígado.

Ya sea que esté tratando de eliminar bacterias de la sangre, convirtiendo amoníaco (una toxina) en urea (un componente de la orina) o ayudado a procesar medicamentos, su hígado siempre está ocupado. El hígado, además de eliminar toxinas, es básicamente el filtro del cuerpo por donde pasan diferentes substancias. Por ejemplo, muchos medicamentos son muy tóxicos y el cuerpo en un principio no puede utilizarlos. El hígado descompone estos medicamentos en formas menos tóxicas y más utilizables, lo que permite que su medicamento pueda ser efectivo.

Los procesos de desintoxicación descritos anteriormente ocurren de forma natural; usted no tiene ningún control sobre ellos. A estas alturas, seguramente ya quiere saber cuáles son esos elementos de la desintoxicación que puede usted controlar.

¿Verdaderamente el cuerpo necesita ayuda para desintoxicarse?

Nadie discute el hecho de que el cuerpo puede eliminar naturalmente y por sí solo las toxinas, y si alguien dijera lo contrario, no sería una aseveración respaldada por la ciencia. Entonces, ¿por qué hay tantas dietas y productos para la desintoxicación?

A las personas les encantan las soluciones rápidas. Sin embargo, cuando se trata de ayudar a su cuerpo a desintoxicarse y limpiarse, rara vez hay una solución rápida. Esto no significa que no pueda ayudar a apoyar los procesos de desintoxicación de su cuerpo para mantener su eficiencia y eficacia; solo requerirá tiempo y compromiso.

La capacidad de su cuerpo para eliminar toxinas se ve afectada principalmente por su estilo de vida: su dieta, sus hábitos de ejercicio y otras elecciones. Como mencionamos anteriormente, su hígado es su mayor activo desintoxicante, y por eso debe cuidarlo.

La salud del hígado se ve afectada por una variedad de factores que van desde el consumo de alcohol hasta su alimentación. Además, como ocurre con muchos aspectos de un estilo de vida saludable, la clave radica en la moderación. Tomar un poco de alcohol no dañará su hígado. Sin embargo, si toma alcohol en exceso, su hígado se verá afectado; su labor tendrá que ser más intensa. El consumo excesivo de alcohol puede provocar cicatrices e inflamación del hígado, lo que puede causar complicaciones en el futuro.

Los alimentos como el brócoli, las coles de Bruselas y la coliflor pueden ayudar a mantener la salud del hígado. También, algunos estudios han relacionado el consumo de café con el mantenimiento de la longevidad y la salud del hígado.

Naturalmente, deberá evitar aquellos alimentos que causan dependencia: demasiada azúcar, alimentos con un alto contenido de grasa y tambien el hábito de fumar.

Disipemos los mitos acerca de la desintoxicación

Hasta este punto, usted ya debe tener el conocimiento suficiente para evaluar por su cuenta la mayoría de los mitos acerca de la desintoxicación y los productos desintoxicantes. Pero, por si acaso, echemos ahora un vistazo a dos mitos comunes acerca de la desintoxicación:

  • Las toxinas pueden eliminarse a través del sudor: Uno de los rumores más populares sobre el ejercicio es que las toxinas pueden eliminarse a través del sudor. Es una idea atractiva: si usted suda un poco en la caminadora esto le ayudará a mantenerse en buena forma física y, como beneficio adicional, estará eliminando cualquier sustancia nociva para su cuerpo. Si suena demasiado bueno para ser verdad, es porque no lo es.
    El sudor está mayormente compuesto de agua. También contiene un poco de sal, pero eso es todo. El sudor es la forma en que el cuerpo combate el calor, no es para deshacerse de las toxinas. Sin embargo, esto no significa que el ejercicio no contribuya a la desintoxicación. El ejercicio contribuye a la salud del hígado, y si hay algo que debe aprender de este artículo es que el hígado es el motor principal de su cuerpo para la desintoxicación.
  • La desintoxicación puede ayudarlo a bajar de peso: muchos productos y dietas para la desintoxicación se comercializan como soluciones para el control de peso. Si bien el ayuno, la limpieza a base de jugos y otros regímenes de desintoxicación pueden ayudarlo a perder algunos kilos en un corto plazo, los estudios han demostrado que estos métodos de desintoxicación rara vez son una solución de largo plazo para mantener un peso saludable.
  • Su cuerpo necesita ayuda para llevar a cabo sus procesos de desintoxicación: como mencionamos anteriormente, su cuerpo ya tiene varias líneas de defensa contra las toxinas y además cuenta con varios mecanismos para eliminarlas de su cuerpo. La mayoría de los productos formulados para la desintoxicación afirman hacer una de dos cosas: ayudar a que los procesos naturales de desintoxicación de su cuerpo funcionen de manera más eficiente o eliminar las toxinas siguiendo un proceso distinto a los procesos que su cuerpo ya ejecuta (por ejemplo, la extracción de toxinas acumuladas en la piel, etc.). La mayoría de las veces su cuerpo no necesita ninguna ayuda; siempre que mantenga un estilo de vida y una dieta saludables, sus sistemas naturales de desintoxicación deberían poder gestionarse solos.
  • Puede eliminar las toxinas por vía tópica: la piel tiene poros; si alguna vez ha tenido un granito, está muy familiarizado con esta realidad. Por lo tanto, parecería lógico que las toxinas pudieran eliminarse a través de los poros. Hay una serie de productos que afirman hacer precisamente eso, ya sea a través de los pies, la cara u otra parte de la piel. La realidad es que su piel está diseñada para protegerlo de las toxinas que pudieran entrar en su cuerpo, y hace un buen trabajo. Puede limpiar sus poros removiendo la suciedad, la mugre y la grasa que se acumula en ellos, pero las toxinas no saldrán.

Moderación y manejo: cómo mantener las toxinas fuera de su cuerpo

Puede ser difícil escapar de las llamativas afirmaciones que prometen soluciones rápidas y de las modas de desintoxicación—sin duda son promesas muy atractivas, ¡y precisamente están diseñadas para llamar la atención! Sin embargo, recuerde, en caso de duda, retome aquellos enfoques de la salud probados y demostrados. Toda la ayuda que pueda ofrecerle a su cuerpo para deshacerse de las toxinas tiene que ver con la moderación y con el estilo de vida que lleve: trate de llevar una dieta balanceada (¡con una dosis extra de brócoli!). Tome alcohol con moderación y, si aún no lo ha hecho, deje de fumar. Y, por supuesto, haga ejercicio algunas veces a la semana.

No importa dónde se encuentre en su proceso de salud, nunca es demasiado tarde, ni demasiado temprano, para darles una mano a los procesos de desintoxicación de su cuerpo. O, en este caso, mejor ayúdelos con algo de brócoli.

A menudo se nos aconseja no vivir la vida tan de prisa. Esto se debe a que vivenciar y apreciar la información sensorial proveniente de su entorno (aromas exquisitos, puestas del sol espectaculares y sonidos relajantes) proporciona paz y seguridad. Este enfoque consciente de la vida se ve reforzado por hábitos que ayudan a mantener la agudeza de los sentidos. En otras palabras: aprender a cuidar los sentidos contribuye a su búsqueda de serenidad.

En las secciones que viene a continuación encontrará consejos que le ayudarán a cuidar de sus sentidos, uno por uno. Es posible que se dé cuenta de que sus hábitos saludables ya han sentado bases que no sabía que existían para el cuidado de sus cinco sentidos.

El tacto

La capa superior de la dermis y la parte inferior de la epidermis albergan receptores sensibles al tacto. Es por esto que cuidar su piel es esencial para apoyar su sentido del tacto. Trate de incorporar estos cinco hábitos de estilo de vida para cuidar su piel:

  1. Protección solar segura: puede elegir una crema con protector solar, camisas de manga larga, un sombrero flexible o una combinación de los tres. Use lo que funcione mejor para usted para proteger su piel de los abrasadores rayos del sol.
  2. Aliméntese de manera saludable para nutrir su piel: La dieta afecta su salud de la cabeza a los pies, por dentro y por fuera. Elija alimentos y colaciones saludables de base vegetal para proporcionarle a su piel el cuidado nutricional que necesita.
  3. Evite quemaduras y lesiones: El dolor causado por una lesión o quemadura debería ser razón suficiente para evitar lastimarse. Sin embargo, evitar lesiones también le ayuda a mantener su sentido del tacto.
  4. Manténgase activo: Un cuerpo en movimiento apoya muchos aspectos de su salud, y la piel saludable es ciertamente uno de ellos. Una sesión de ejercicio cardiovascular hace maravillas para apoyar su circulación, lo cual es excelente para sus órganos, incluyendo su piel.
  5. Hidrátese saludablemente: Beber mucha agua es esencial para mantener la salud general y para mantener una piel sana. Así que beba agua a lo largo del día—su piel se lo agradecerá.

El gusto

Se necesita mucho para construir el paladar perfecto, incluyendo un entendimiento de la conexión entre el gusto y el olfato. Sin embargo, el cuidado de una base óptima y saludable del sentido del gusto comienza con la práctica de los siguientes tres consejos de estilo de vida:

  1. Coma alimentos variados: probar nuevos platillos, experimentar con sabores exóticos y surtir su dieta con una variedad de alimentos mantiene la agudeza de su sentido del gusto. Resaltar el sabor de sus comidas con una variedad de especias también puede ayudarlo a evitar el exceso de sal o de azúcar en su dieta. Con sabores interesantes y diversos, su paladar no se verá afectado por el exceso de sal o de azúcar. [ https://askthescientists.com/diet-variety/ ]
  2. Cuide su higiene bucal: el sabor está en la punta de la lengua y también en toda la boca. Mantenga una higiene dental sólida (sí, eso incluye el uso de hilo dental) y verifique lo que su lengua podría estar diciéndole sobre su salud. También es útil visitar a su dentista un par de veces al año.
  3. No fume: sabe que fumar es horrible para su salud general, y especialmente daña su sentido del gusto, así que evite fumar.

El olfato

Su sentido del olfato es muy resiliente. No obstante, sus hábitos saludables también pueden ayudar a proteger la conexión que existe entre el olfato y el gusto. Su sentido del olfato también mejora si mantiene una dieta variada y practica una alimentación más atrevida. Fumar es lo peor que puede hacer si está tratando de optimizar su sentido del olfato, especialmente por la manera en que se relaciona con el sentido del gusto para ayudarlo a experimentar los sabores de manera completa.

La vista

Es hora de abrir los ojos para conocer cinco de las mejores prácticas para incorporar en su estilo de vida que lo ayudarán a cuidar su sentido de la vista. Y no le tomará por sorpresa que dichas prácticas a integrar en su estilo de vida giren en torno a proteger sus ojos de daños y estrés tanto como le sea posible.

Eche un vistazo:

  1. Consuma alimentos buenos para la vista: estudios de gran escala, bien aplicados, han relacionado claramente ciertos nutrientes y la salud de los ojos. Su dieta saludable de base vegetal lo ayudará a obtener muchos de los nutrientes más importantes para la vista.
  2. Use gafas de sol: las gafas de sol son realmente geniales. También son una declaración de moda con una función de salud ocular. Sus ojos, como su piel, necesitan protección del sol, y la mejor manera de hacerlo es usando gafas de sol.
  3. Considere el tiempo que pasa frente a la pantalla: algunas vistas fatigan sus ojos más que otras. Las pantallas que dominan la vida moderna resultan muy estresantes para nuestros ojos. Por lo tanto, limite el tiempo frente a la pantalla o considere usar unas gafas especialmente diseñadas para ayudar a bloquear parte de la intensa luz azul que emite su teléfono o computadora.
  4. Haga amistad con su oculista: no tiene que invitarlo a cenar, pero visítelo para mantener su sentido de la vista. No olvide hacer una cita con su oculista una vez al año.
  5. Proteja sus ojos de cualquier daño: Todo, desde sus propios dedos hasta los fragmentos de metal, puede dañar sus ojos y, por lo tanto, su vista. Cuando practique deportes o trabaje con materiales potencialmente peligrosos (como astillas de madera, tornillos o productos químicos), use la protección ocular adecuada. Ponerse unos anteojos de seguridad o goggles puede marcar la diferencia para la salud de sus ojos.

El oído

Sus tímpanos pueden resistir, hasta cierto punto, antes de que su audición se vea afectada. En lugar de probar su equipo auditivo, siga un par de hábitos auditivos saludables, obvios pero útiles.

Primero, mantenga el volumen bajo. Evitar la exposición a ruidos fuertes es probablemente la mejor manera de ayudar a mantener una buena audición. Eso significa que es posible que deba buscar la comodidad de los pasatiempos silenciosos.

Y, si no puede evitarlo, pruebe el segundo hábito: cubra sus oídos. Aún puede pasársela bien en un concierto, trabajar con maquinaria ruidosa o disfrutar de otras actividades cacofónicas siempre que proteja sus tímpanos.

Las células son los bloques estructurales de la vida, y vienen en muchas formas y tamaños. Algunas células son redondas y pequeñas, otras son más grandes, parecidas a una telaraña. No importa su aspecto, las células de su cuerpo son máquinas sumamente complejas y elegantes que hacen que la vida sea posible.

La variedad de formas y tamaños de células es esencial. Su cuerpo siempre tiene muchas cosas que hacer. Las células necesitan pasar por un proceso de diferenciación y especialización, canalizando su energía para realizar tareas específicas. Exploremos la variedad de células que componen su cuerpo y aprendamos más sobre su anatomía, función y características individuales.

Conozca el interior de sus células

La diversidad comienza dentro de la célula, empezando con los organelos celulares. Estos diminutos conjuntos de membranas llenan el interior de su célula y la ayudan a realizar sus funciones específicas. Existen diferentes tipos de organelos, y a continuación leerá sobre dos de los más importantes.

Los organelos que operan dentro de las células son necesarios para completar las tareas asignadas. No todas las células tienen todos los tipos de organelos. Sin embargo, todas las células dependen de estas estructuras para funcionar efectivamente.

Membrana celular

Los lípidos que rodean a la célula y le dan forma están organizados en una barrera formada por dos capas llamada membrana. La membrana celular está compuesta de grasas y proteínas. Las porciones grasas de la membrana mantienen el agua fuera de la célula, mientras que las proteínas permiten que los nutrientes y el agua puedan entrar.

Las células necesitan una membrana para mantenerse organizadas, compactas y proteger su contenido de los fluidos corporales circundantes. Para visualizar la función de una membrana celular, derrame un poco de aceite en una taza de agua. Las micelas que se forman al mezclarse el aceite con el agua son muy parecidas a la membrana grasa que encapsula sus células.

Mitocondrias

Las mitocondrias son los organelos que alimentan a la célula. Es dentro y alrededor de las mitocondrias que los alimentos que ingiere se convierten en energía celular (o ATP como se le conoce a este tipo de energía celular).

Las mitocondrias se conocen comúnmente como “los generadores de energía” de la célula. Pero estos generadores compactos no siempre estuvieron atrapados dentro de las células. La investigación científica sugiere que las mitocondrias fueron en algún momento cuerpos celulares individuales. Existe información genética única almacenada dentro de las mitocondrias. Este material es conocido como ADN mitocondrial.

Conforme la vida fue evolucionando, se cree que las mitocondrias fueron reclutadas por las células como fuente de energía. Ahora, cuando las células se dividen, las mitocondrias se replican dentro de la célula junto con los otros organelos.

He aquí un dato curioso: cada célula del cuerpo contiene mitocondrias, con excepción de los glóbulos rojos.

Ribosomas

Las células necesitan tener la capacidad de producir proteínas. Los ribosomas son el centro de producción de proteínas dentro de la célula. Utilizan códigos especializados para leer la información almacenada en las moléculas de ARN (instrucciones genéticas para la construcción de proteínas). Los ribosomas crean ácidos nucleicos y proteínas a partir de las instrucciones que se encuentran en el ARN.

Núcleo

En el núcleo, encontrará todos los planos de una célula. El núcleo es el “cerebro” de la célula. Envía instrucciones sobre cómo debe funcionar la célula, y alberga el ADN necesario para replicar la célula.

Este organelo a menudo es representado en imágenes como el centro oscuro de una célula. Contiene una alta cantidad de ADN que es sensible a la degradación y al daño ocasionado por el medio ambiente que lo rodea. Una membrana de doble capa rodea el núcleo para proteger el ADN almacenado en su interior.

Explicación sobre los tipos de células

Ahora que usted conoce sobre algunos de los centros de operación celular más cruciales, está listo para conocer sobre los diferentes tipos de células. En este momento, cientos de células especializadas forman parte de su cuerpo. Un estudiante de ciencias como usted podría pasar toda la vida aprendiendo sobre cada tipo de célula.

Sin embargo, en lugar de debatir las minucias de cada tipo de célula, a continuación le compartimos los conceptos básicos sobre algunas de las variedades más comunes de células de su cuerpo.

1. Células de la piel y células epiteliales

Las células que puede ver a simple vista son las células de su piel. Esto se debe a que la piel, el órgano más externo y más grande de su cuerpo, está compuesta en su totalidad de células de la piel especiales, también conocidas como células epiteliales. Estas células epiteliales que forman la malla de su piel son el mismo tipo de células que recubren el tracto digestivo, los vasos sanguíneos y los órganos huecos.

Las células de la piel tienen propiedades únicas. Estos atributos especiales ayudan a explicar la función de las células epiteliales. He aquí algunas formas en que las células de la piel pueden funcionar en su cuerpo:

  • Las células de la piel se unen para crear tejidos que pueden secretar mucosidad, sudor y grasa.
  • Las células epiteliales se endurecen a través de un proceso llamado queratinización para proteger su cuerpo de patógenos invasores y lesiones.
  • También le dan pigmento a la piel. Una proteína (melanina) producida por las células epiteliales influye en el color de la piel; también determina, por ejemplo, si usted tiene o no tiene pecas.
  • Las células de la piel también proporcionan hidratación. Estas células cutáneas más externas que protegen sus entrañas más suaves son excelentes para atrapar el agua debajo de su piel.
  • Dentro de su cuerpo las células epiteliales secretan mucosidad. El revestimiento del esófago, las fosas nasales y los intestinos están hechos de células epiteliales que lubrican estas superficies.

2. Células sanguíneas

Los glóbulos rojos y blancos circulan por todo el cuerpo para suministrar oxígeno, transportar los desechos de dióxido de carbono y desempeñar el papel protagonista en su sistema inmunológico. Su naturaleza ubicua podría hacer que parezcan simples, pero estas células sanguíneas son más complejas de lo que podría pensar.

Los glóbulos rojos también se conocen como eritrocitos. Son únicos porque no tienen un núcleo (a diferencia de la mayoría de las otras células). Debido a que carecen de un núcleo, los glóbulos rojos son huecos en el centro, parecidos a una dona. Su forma única los hace más eficientes en el intercambio y transporte de moléculas de oxígeno, su papel corporal principal.

Al carecer de un núcleo y de otros organelos, los glóbulos rojos no pueden replicarse por sí solos. En cambio, su cuerpo genera nuevos glóbulos rojos en el tejido de la médula ósea.

Los glóbulos rojos usan una proteína llamada hemoglobina para transportar oxígeno por todo el cuerpo. La hemoglobina dentro de los glóbulos rojos le da a la sangre su característico color rojo.

Los glóbulos blancos, o leucocitos, son agentes del sistema inmunológico. Estos buscan patógenos invasores e inician y completan las respuestas inmunológicas de su cuerpo.

Hay dos clases principales de glóbulos blancos—los granulocitos y leucocitos mononucleares:

  • Como su nombre indica, los granulocitos son glóbulos blancos llenos de gránulos. Dentro de cada gránulo hay proteínas y enzimas que pueden digerir y destruir patógenos. Los granulocitos son responsables de la creación de pus, y juegan un papel importante en las alergias.
  • Los leucocitos mononucleares no tienen gránulos. En cambio, tienen un núcleo grande y organelos especiales llamados lisosomas. Estos lisosomas actúan como células de retención de microbios y otros patógenos potenciales. Los leucocitos mononucleares pueden usar estos lisosomas para atrapar y destruir a los invasores a través de un proceso llamado endocitosis.

3. Células nerviosas y cerebrales

El cerebro está lleno de células con aspecto de telaraña que le permiten pensar, leer, moverse y recordar. Las células cerebrales son los principales componentes del sistema nervioso central. Estas utilizan mensajeros químicos llamados neurotransmisores para comunicarse con otras células del cuerpo.

Existen dos tipos de células cerebrales: las neuronas y la glía. Ambos tipos son necesarios para la señalización electroquímica eficiente de todo el cuerpo.

Las neuronas son células cerebrales en forma de telaraña con un cuerpo central llamado soma. Todas las neuronas tienen apéndices ramificados llamados dendritas que pueden recibir mensajes electroquímicos de neuronas vecinas. Una neurona puede transmitir señales a lo largo de la porción más larga de su cuerpo celular, llamada axón.

Las células gliales son muy parecidas a las neuronas, pero difieren en una forma importante: la glía no puede transmitir señales eléctricas como las neuronas. Su propósito es apoyar la transmisión de señales electroquímicas de las neuronas actuando como aislamiento. Las células gliales hacen posible que pequeños mensajes electroquímicos viajen a lo largo de todo el cuerpo. Su función aislante acelera la señalización a través de largas distancias.

4. Células musculares

El corazón, los músculos isquiotibiales y todos los demás músculos del cuerpo están compuestos de células musculares, también conocidas como fibras musculares. Estas fibras se envuelven firmemente entre sí como paquetes de cuerdas fuertes y elásticas para formar sus músculos.

Las fibras musculares individuales contienen proteínas filamentosas que permiten que la fibra se alargue y se contraiga. Estas proteínas se llaman actina, miosina y titina. Cada una tiene un papel en el ciclo de contracción-relajación de una fibra muscular.

Las células nerviosas del sistema nervioso central y periférico envían mensajes a las fibras musculares para coordinar sus movimientos. Algunos movimientos musculares son voluntarios, como levantar la mano para saludar. Otras contracciones de la fibra muscular son inconscientes o involuntarias, como la contracción de las pupilas ante la luz brillante.

Hay tres tipos principales de fibras musculares y tejido muscular, y cada tipo de tejido utiliza las fibras musculares de manera distinta:

  • Las células musculares del sistema óseo son controladas de manera consciente. Estas fibras musculares se adhieren directamente a los huesos a través de los tendones. Las fibras musculares del sistema óseo son largas y cilíndricas, como una agrupación de tubos. Estas células musculares también son multinucleadas, lo que significa que tienen más de un núcleo.
  • Los músculos lisos se componen de fibras musculares lisas. Usted puede encontrar fibras de músculo liso dentro de los órganos de su cuerpo. Sus ojos, estómago, vejiga, intestinos y vasos sanguíneos están formados de tejido muscular liso. A diferencia del músculo del sistema óseo, usted no tiene un control voluntario sobre las fibras del músculo liso.
  • Lo que hace que las células del músculo cardíaco sean únicas es su ubicación. Estas fibras musculares solo se pueden encontrar en un lugar: el corazón. Las células del músculo cardíaco son células ultra fuertes y elásticas que permiten que el corazón bombee sangre en un latido cardíaco coordinado y eficiente.

5. Células de grasa

El almacenamiento de grasa es a veces un tema prohibido. Sin embargo, las células que albergan grasa son muy valiosas para su cuerpo. Los adipocitos son células de grasa, y cuando se conglomeran forman el tejido graso.

Trate de pensar por un minuto que la grasa es buena. Su cuerpo almacena grasa al igual que un banco almacena dinero. Tener grasa a mano es esencial cuando su cuerpo necesita energía, y los adipocitos guardan la grasa que su cuerpo quiere o necesita para poder usarse posteriormente.

A los adipocitos marrones a veces se les llama “grasa infantil”. Estas células adiposas se llaman así porque usted tiene una gran cantidad de ellas durante la infancia. El papel principal del tejido adiposo marrón es la termogénesis (calor) y estos adipocitos mantienen el calor corporal debido a que están repletos de mitocondrias. Los bebés dependen de las reservas del tejido adiposo marrón porque carecen de la capacidad de tiritar o de usar otros medios para producir calor.

A medida que usted envejece, su suministro de células adiposas del tipo marrón disminuye, pero no desaparece por completo. La investigación científica actual sugiere que las mitocondrias presentes en las células adiposas marrones desaparecen a medida que su cuerpo envejece, haciendo que estas células que almacenó en la infancia se asemejen a las células adiposas blancas.

La función principal de las células grasas blancas es el almacenamiento de energía. Cuando su dieta no proporciona glucosa, se inicia un proceso llamado gluconeogénesis. A través de la gluconeogénesis, la grasa se puede descomponer y convertirse en moléculas de glucosa utilizables para alimentar al resto de las células de su cuerpo. La grasa disponible para la gluconeogénesis proviene de los adipocitos blancos que quema durante el ejercicio.

La salud celular es lo primero

Su cuerpo está compuesto de células, y es importante cuidarlas bien. No importa el tipo de célula, la nutrición completa es la mejor manera de ayudar a sus células a mantenerse saludables. Concéntrese en elegir alimentos que puedan aportarles vitaminas nutritivas, minerales y macronutrientes a sus células. Sea selectivo a la hora de alimentar su cuerpo. Manténgase alejado de los alimentos excesivamente procesados y bajos en nutrientes. En su lugar, incluya en sus comidas la nutrición de calidad que ofrecen los alimentos integrales: proteínas magras, grasas de origen vegetal, fibra, verduras y frutas.

Priorizar la salud de sus células pagará dividendos en su bienestar general. Cuando su salud celular está bien cuidada, usted además se siente bien. Enfoque su energía en apoyar a sus células con una dieta rica en vitaminas y minerales esenciales. La nutrición integral a partir de alimentos de calidad puede optimizar la salud y el bienestar de las células para disfrutar de un mejor yo.

Una dieta saludable y mucha agua son puntos de referencia para disfrutar de una nutrición adecuada. Sin embargo, la manera en que su cuerpo elimina los desechos es tan importante como lo que entra en su cuerpo. Sus riñones son responsables de eliminar los productos de desecho del cuerpo, además de lleva a cabo otras funciones cruciales. Y aunque se pone mucho énfasis en la salud de otros órganos específicos, como el corazón y el hígado, aprender a cuidar los riñones puede ser la piedra angular de una salud óptima.

Sus riñones llevan a cabo diversas tareas:

  • eliminan desechos a través de la orina
  • equilibran los niveles de líquidos en su cuerpo
  • liberan hormonas para ayudar a mantener una presión arterial normal
  • activan la vitamina D en una forma utilizable para ayudar a promover la salud ósea
  • controlan la producción de glóbulos rojos

Sus riñones regulan muchas funciones clave para mantener la salud de todo su cuerpo. Es por eso que la salud renal es crucial para mantener el rendimiento de su cuerpo operando al máximo.

Conozca más acerca del funcionamiento de los riñones, la conexión que existe entre la salud renal y la vitamina D y cómo cuidar sus riñones, además de la nutrición que necesitan para una salud óptima.

Cómo funcionan los riñones

 

Cierre el puño —ese es aproximadamente el tamaño de un riñón. Todas las personas nacen con dos riñones ubicados en la parte posterior del abdomen, justo debajo de la caja torácica a cada lado de la columna vertebral. Su tamaño varía ligeramente. Su riñón derecho es más pequeño y está ubicado más abajo para dejarle espacio a su hígado.

Para explicar de la manera más sencilla cómo funcionan los riñones, considere esto: la sangre entra al riñón para ser filtrada; luego, esa sangre filtrada regresa al sistema circulatorio a través de la vena renal y los desechos extraídos de la sangre son expulsados a través del uréter que va hacia la vejiga.

Sin embargo, un análisis más profundo de los riñones debe comenzar con una discusión sobre anatomía. Los riñones contienen millones de unidades funcionales conocidas como nefronas. Una nefrona es la unidad estructural y funcional del riñón. Las nefronas filtran el plasma sanguíneo para producir orina, además de reabsorber el agua, el sodio y la glucosa para integralos nuevamente al sistema circulatorio.

Cada nefrona contiene un corpúsculo renal (el componente del riñón que filtra la sangre) y un túbulo renal (un sistema secundario de recolección de sangre filtrada). La sangre primero pasa por el corpúsculo renal y entra en un espacio de filtración llamado glomérulo. El glomérulo tiene una barrera especial que mantiene las células sanguíneas, las proteínas y las moléculas más grandes en la sangre, al tiempo que permite que el agua, los iones y las moléculas más pequeñas salgan de la sangre. Este es el primer paso para la formación de la orina.

En esta fase, lo que pronto se convertirá en “orina” tiene la mayor parte del agua y los electrolitos que estaban en la sangre, mientras que la sangre se queda sin estos nutrientes. El túbulo renal reintegra en la sangre la mayor parte del agua, los electrolitos y otros nutrientes, dejando atrás un poco de agua, urea y otros productos de desecho.

Esta es una de las razones por las que mantenerse hidratado es importante. Sin suficiente agua, a los riñones se les puede dificultar filtrar todo y posteriormente integrar de nuevo los nutrientes esenciales en el torrente sanguíneo.

Después de completar el proceso de filtración, la sangre sale del riñón a través de la vena renal, dirigiéndose de regreso al corazón. Los desechos y las toxinas extraídas del torrente sanguíneo pasan por el uréter y de ahí a la vejiga para completar su eliminación en forma de orina.

Más que un filtro

El equilibrio en la vida es crucial, y sus riñones contribuyen al equilibrio de su sistema circulatorio. Los riñones ayudan a regular el volumen de líquido extracelular, lo cual es importante para mantener el flujo de sangre hacia órganos vitales.

Ejemplos de fluidos extracelulares son el fluido intersticial, el plasma sanguíneo y la linfa. El riñón también controla la osmolaridad y las concentraciones de iones, asegurándose de que los fluidos extracelulares no se diluyan o se concentren en exceso. La osmolaridad es clave para el adecuado transporte de fluidos porque es un mecanismo que permite que los fluidos extracelulares pasen de una membrana a otra.

Esto asegura la consistencia de los niveles de iones clave (átomos o moléculas cargados), incluyendo sodio, potasio y calcio. Los riñones también apoyan la regulación de los niveles de pH del plasma sanguíneo, lo que evita que la sangre se vuelva demasiado ácida o básica.

Finalmente, los riñones producen la hormona eritropoyetina (EPO). La eritropoyetina desempeña una función en la producción de glóbulos rojos. Actuando como un escudo, la eritropoyetina protege los glóbulos rojos durante la infancia y, a su vez, estimula las células madre de la médula ósea para aumentar la producción de glóbulos rojos adicionales. Debido a que los glóbulos rojos transportan el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo, es importante mantener un nivel adecuado de eritropoyetina para mantener una producción saludable de glóbulos rojos nuevos.

La vitamina D y la salud del riñón

La vitamina D se conoce comúnmente como “la vitamina del sol” porque se puede producir en la piel a partir de una respuesta a la luz solar. Los riñones juegan un papel clave en la conversión de la vitamina D en un nutriente útil para el cuerpo. Las personas pueden obtener vitamina D de dos maneras: a través de la exposición a la radiación ultravioleta B del sol y a través de la ingesta de alimentos y suplementos.

Los riñones extraen la vitamina D de la sangre y luego es transportada al sistema óseo. Sin embargo, la vitamina D es importante por muchas razones. Por ejemplo, la vitamina D ayuda a regular y mantener niveles saludables y normales de calcio y fosfato en su cuerpo. Específicamente, la vitamina D apoya la absorción saludable del calcio extraido de los intestinos. Y cuando su cuerpo tiene niveles óptimos de calcio, puede mantener la salud de los huesos, dientes y músculos.

A través de la vitamina D, usted puede ver por qué aprender a cuidar sus riñones también beneficia a otros órganos y sistemas clave de su cuerpo.

Consejos sobre cómo cuidar sus riñones

Ahora que ya conoce cómo funcionan los riñones, exploremos cómo puede apoyar una salud renal óptima. El cuidado de los riñones puede tener beneficios superpuestos para el resto de su cuerpo. Además, hacer cambios simples en su estilo de vida ayuda en gran medida a promover una buena salud renal y mejorar su bienestar general.

  1. Manténgase hidratado

El agua es vital para una buena salud, y ciertamente beneficia sus riñones. Tomar ocho vasos de agua al día ayuda a los riñones a tener el líquido necesario para eliminar el exceso de sodio y las toxinas de su cuerpo.

El número “ocho” no es una recomendación exacta. De hecho, el volumen exacto de agua que necesita consumir depende de su salud y estilo de vida. Un buen indicador de que está tomando suficiente agua es si la orina se ve de color amarillo pálido. Si la orina es demasiado oscura, puede ser una señal de deshidratación. De igual manera, si es demasiado clara, entonces está tomando agua en exceso.

  1. Monitoree su presión arterial

Los riñones juegan un papel importante en la regulación de la presión arterial. Las lecturas saludables de la presión arterial están entre 90/60mmHg y 120/80mmHg. Cualquier número por arriba del rango normal se considera como una presión arterial elevada. El sistema circulatorio y los riñones trabajan en conjunto para mantener la sangre fluyendo a un nivel uniforme y saludable. Hable con su médico o profesional de la salud si tiene alguna preocupación sobre su presión arterial.

  1. Mantenga niveles normales y saludables de azúcar en la sangre

Mantener un rango normal y saludable de sus niveles de azúcar en sangre ayuda a mantener la salud de su riñón y su salud en general. Sus riñones ya trabajan arduamente filtrando los nutrientes presentes en su sangre y enviándolos de vuelta a su sistema, a la vez que elimina los desechos. Así que cuide que sus riñones funcionen sin dificultad manteniendo niveles saludables de azúcar en sangre y dentro del rango normal.

  1. Haga ejercicio y manténgase activo

Aunque no puede flexionar los riñones, sí puede apoyarlos manteniéndose activo, ya sea caminando, nadando o andando en bicicleta 150 minutos a la semana. Cualquier actividad, desde caminatas en el bosque hasta el baile, puede ayudarlo a mantenerse más cerca de su peso ideal y evitar ejercer presión adicional sobre sus riñones. El sobrepeso puede elevar la presión arterial, lo cual es perjudicial para los riñones. Sin embargo, el ejercicio regular es bueno para su cintura y su salud general.

  1. Lleve una dieta saludable

La dieta y el ejercicio van de la mano para disfrutar de una buena salud, pero si realmente quiere mostrarles a sus riñones un poco de amor, lleve una dieta baja en sodio. Para sus riñones, el exceso de sodio en su cuerpo es difícil de filtrar. Considere llevar una dieta rica en verduras frescas, frutas, pescado y granos integrales. Evite los alimentos que dañan los riñones, como las carnes procesadas, los productos lácteos en exceso y las comidas empacadas.

  1. No fume

Existen miles de razones para dejar de fumar, y ahora puede añadir una razón más: la nicotina es mala para la presión arterial y, por lo tanto, es mala para la salud renal.


¿Lo sabía?

  • Solo necesita un riñón para vivir. Usted nace con aproximadamente 1.5 millones de nefronas, alrededor de 750,000 por riñón. Solo necesita 300,000 para filtrar su sangre diariamente.
  • El corazon bombea, los riñones filtran. Sus riñones filtran media taza de sangre por minuto. Esto es aproximadamente 45 galones (170.3 litros) de sangre por día.
  • Iguales pero diferentes. Los riñones son asimétricos. El riñón derecho es más pequeño y se encuentra más abajo que el riñón izquierdo que es más grande para dejarle más espacio al hígado.
  • Riñón artificial. El médico holandés Willem Kolff hizo la primera máquina de diálisis utilizando una tripa de salchicha, una lata de jugo de naranja y una lavadora. La lavadora giraba para filtrar la sangre bombeada.
  • Agua en moderación. Demasiado líquido puede causar hiponatremia, una condición en la que demasiada agua en el cuerpo diluye el sodio que los riñones no pueden eliminar.
  • Intercámbielo. El primer trasplante de riñón exitoso fue realizado por Joseph E. Smith en Boston, Massachusetts en 1954.

Comience ya a cuidar la salud de sus riñones

Un estilo de vida centrado en la salud de los riñones es bueno para la salud total del cuerpo. Una dieta balanceada combinada con ejercicio es fundamental para mantener la salud renal. Además, mientras usted está atendiendo las necesidades de su riñón, también ayuda a los demás sistemas de su cuerpo. Lo que es bueno para los riñones también ayuda al sistema digestivo, al corazón y al sistema inmunológico.

El cuerpo humano es complejo y funciona de manera integrada, y los riñones juegan un papel importante apoyando su bienestar general. Sus riñones son órganos elaborados y complejos que ayudan a mantener su cuerpo en equilibrio. Tomar pequeñas medidas para mantener una presión arterial saludable y en el rango normal también puede ayudar a que sus riñones funcionen correctamente.

Su corazón bombea. Sus riñones filtran. Su estómago digiere. Su cerebro dirige el espectáculo. Pero, ¿qué hay de su trabajador y multifuncional hígado? Su hígado no recibe el respeto o la admiración que tanto se merece. Conocer más datos sobre el hígado es la mejor manera de aprender a apreciar este órgano no tan conocido.

Esta lista de 27 hechos acerca del hígado tiene el propósito de lograr que la anatomía de este subestimado órgano finalmente brille bajo los reflectores, ayudándolo a usted a conocer más sobre su función y cómo apoyar su salud. Al final, usted podrá compartirles a sus amigos y familiares datos sobre el hígado que van más allá del conocimiento básico y así difundir su aprecio por este órgano.

Datos sobre la anatomía del hígado

  1. En general, la piel gana la batalla como el órgano de mayor tamaño, pero su hígado recibe el título de “órgano interno más grande” y, con un peso de alrededor de tres libras, ocupa el segundo lugar en general.
  2. Los seres humanos no son los únicos que tienen un hígado. Los seres vivos con médula espinal (vertebrados) también tienen un hígado. Sí, todos ellos. Así de importante es.
  3. El hígado tiene una sección más grande conocida como la cabeza, acompañada de una cola que es más pequeña, pero se puede subdividir en miles de lóbulos: segmentos pequeños con sus propios conductos.
  4. Su hígado tiene la capacidad de contener el 10 por ciento de la sangre de su cuerpo. No siempre contiene tanta sangre, pero sí filtra una gran cantidad de ella: aproximadamente 1.5 litros por minuto.
  5. El hígado no es solo un órgano, también es una glándula. Esto se debe a que segrega una sustancia conocida como bilis en los intestinos.
  6. Aunque usted solo cuente con un cuarto de su hígado, el órgano puede regenerarse completamente hasta llegar a su tamaño original y recuperar su funcionamiento de manera completa. Esto, más que un buen truco, es una necesidad evolutiva, además de ser la razón por la que los donantes de hígado pueden darle a alguien la mitad de su hígado y sobrevivir.
  7. La grasa en exceso es dañina para su hígado. Sin embargo, este importante órgano está normalmente compuesto por aproximadamente 10 por ciento de grasa.

Datos sobre el hígado que explican las múltiples e importantes tareas de este órgano

  1. Volvamos al tema de la grasa. Una de las muchas tareas que tiene el hígado es metabolizar la grasa. Esto se hace a través de la bilis producida en el hígado.
  2. Su hígado puede producir hasta un litro de bilis inductora del metabolismo todos los días.
  3. La bilis también desempeña un papel en la metabolización de otros macronutrientes: las proteínas y los carbohidratos. Por lo tanto, la bilis producida por el hígado es clave para descomponer una gran parte de los alimentos que usted consume y asegurarse de que puedan ser utilizados para apoyar su salud en general.
  4. El hígado, además de ser una planta de producción y la fuerza del metabolismo, también almacena una variedad de nutrientes importantes, incluyendo glucógeno (glucosa almacenada), hierro, cobre y una variedad de vitaminas liposolubles.
  5. Todo lo que usted ingiere es filtrado por su hígado. También se ocupa de extraer los nutrientes de esos alimentos, además de lidiar con toxinas, drogas, alcohol y algunas hormonas.
  6. Además de filtrar, el hígado tiene muchas funciones relacionadas con la sangre. La capacidad de su cuerpo para formar coágulos de sangre —con el apoyo de la vitamina K—recibe el apoyo de la bilis producida por su hígado. El higado también:
    • produce una proteína importante presente en el suero sanguíneo (albúmina)
    • ayuda en la formación de una hormona que participa en la regulación de la presión arterial (angiotensinógeno)
    • se hace cargo de la bilirrubina proveniente de la hemoglobina descompuesta
  1. El higado apoya su inmunidad. Sus dos tipos de protección inmunológica, innata y adaptativa, son respaldados por procesos que ocurren en el segundo órgano más grande de su cuerpo.
  2. Su hígado actúa como una estación de conmutación que determina si la ingesta de nutrientes del cuerpo, administrada a través de la vena porta, será almacenada, procesada, si pasará por un proceso de desintoxicación o si será desechada.
  3. La primera palabra que probablemente le viene a la mente cuando piensa en su hígado es la palabra “desintoxicación”. El higado está a cargo de desintoxicar las sustancias que usted ingiere a través de un enfoque de dos fases. La primera vía de desintoxicación hepática (Fase I) neutraliza los compuestos, mientras que la Fase II se ocupa de los subproductos de la primera fase y hace que las sustancias sean solubles en agua para su eliminación.
  4. El glutatión es uno de los antioxidantes más importantes que hay en su cuerpo. Usted mismo lo sintetiza, por lo que puede encontrar glutatión en todo su cuerpo. Pero la mayor concentración de glutatión —hasta 10 veces más— la encontramos en el hígado. Ello se debe a que el glutatión juega un papel en la desintoxicación de la Fase II.

Datos para ayudar a mantener la salud de su hígado

  1. Si la carne que se obtiene de los órganos se consumiera comúnmente (y eso depende de su cultura y preferencias), el hígado encabezaría la lista en popularidad. El hígado de animales comestibles está lleno de proteínas, hierro y varias vitaminas.
  2. Sorpresa: lo que come tiene un gran impacto en el órgano que se ocupa de todo lo que usted come. Un aspecto importante del mantenimiento de la salud del hígado es comer suficiente fibra. La fibra ayuda a este poderoso órgano de desintoxicación apoyando el control de peso y el mantenimiento de un microbioma intestinal saludable.
  3. Aunque la grasa es parte de la composición de su hígado, comer excesivamente alimentos altos en grasa puede obstaculizar la salud del órgano desintoxicante más grande de su cuerpo. Las grasas saturadas son especialmente dañinas, pero los ácidos grasos omega-3 y las opciones más saludables, como el aceite de oliva, son opciones inteligentes.
  4. La cafeína que bebe para comenzar su día y mantener sus niveles de energía hasta la tarde es procesada por su hígado. Sin embargo, se ha demostrado que las bebidas con cafeína, especialmente el café y el té verde, son beneficiosas para apoyar la salud del hígado.
  5. El control del peso es importante para la salud en general, y también para su hígado. El sobrepeso tensa el hígado y eventualmente puede afectar su funcionamiento. Observar su dieta y hacer ejercicio regularmente ayuda a controlar su peso y a apoyar su hígado.
  6. Disminuir su ingesta de azúcar es un paso importante para controlar su peso, y especialmente impactante para su hígado, principalmente debido a los vínculos que su hígado tiene con el almacenamiento de glucosa. Una de las medidas que puede tomar es sustituir las bebidas azucaradas por agua. Este cambio también le ayudará a mantener niveles de hidratación saludables.
  7. Una dieta que consista en una amplia variedad de frutas y verduras es necesaria para disfrutar de una salud óptima. Junto con una abundancia de micronutrientes necesarios para la salud en general, algunas plantas proporcionan beneficios de soporte hepático. Coma más brócoli, espinacas, bayas, pomelo y uvas para ayudar a mantener la salud de su hígado.
  8. Su hígado se encarga de lidiar con su consumo de alcohol. Aunque el consumo de bebidas alcohólicas con moderación se tolera más fácilmente, la acumulación excesiva de alcohol puede afectar el nivel de funcionamiento de las diferentes tareas de las que es responsable el hígado.
  9. Los medicamentos deben ser descompuestos por el hígado para que puedan ser efectivos. Sin embargo, mezclar recetas, medicamentos de venta libre, e incluso algunos suplementos, puede afectar a su hígado. Asegúrese de seguir las instrucciones de uso e informarle a su profesional de salud y farmacéutico acerca de todos los suplementos y medicamentos que está tomando. Ellos pueden ayudarlo a evitar interacciones potencialmente dañinas.
  10. Proteger su hígado significa tomar las precauciones adecuadas cuando se expone a las toxinas ambientales. Los limpiadores y otros productos químicos que inhala son procesados y neutralizados en el hígado. Esa protección es parte del trabajo de su órgano de desintoxicación más grande, pero sería mucho más fácil usar el equipo de protección personal adecuado, como una mascarilla, para protegerse cuando trabaje con productos químicos.

Datos sobre la anatomía del hígado

El hígado ya no es un desintoxicante mágico y extraño. Ahora usted conoce más datos del hígado que le ayudarán a entender todas sus funciones importantes y cómo mantener la salud de este órgano. No se guarde toda la información que ahora conoce sobre el hígado. Compártala con sus amigos y ayúdelos a convertirse ellos también en personas que se preocupan por cuidar y proteger su hígado.

Es el año 1665. Han transcurrido 12 años desde que concluyó la construcción del Taj Mahal en la India. Poco más de un año después, a Isaac Newton se le ocurrirá una brillante idea cuando ve caer una manzana de un árbol. Y en algún lugar de Londres, el arquitecto y filósofo naturalista Robert Hooke coloca un delgado pedazo de corcho bajo el lente de un microscopio. Cuando mira a través del lente, se percata de una estructura extraña.

“Pude claramente percibirlo como algo totalmente perforado y poroso, muy parecido a un panal de abejas, aunque los poros de este no eran uniformes”, escribe. “Estos poros, o células… fueron los primeros poros microscópicos que había visto, y quizás, que se hayan visto, ya que nunca me había encontrado con ningún escritor o persona que los haya mencionado antes de este momento”.

Hooke ha descubierto la célula, pero más concretamente, las células de origen vegetal. De hecho, el mismo Hooke les dio su nombre, y escribe que, al verlas, recordó las celdas ocupadas por los monjes cristianos en un monasterio que había visitado anteriormente. Estas células, sin embargo, están muertas, y su microscopio no tiene la potencia de ampliación suficiente para observar el interior de ellas. No es sino hasta 13 años más tarde que alguien vería una célula viva de cerca.

Fue Antonie van Leeuwenhoek, científico holandés y hombre de negocios, quien pudo por primera vez observar organismos tales como bacterias y protozoos usando un microscopio–diseñado por él mismo–con mayor potencia de ampliación. A estos organismos, compuestos de una sola célula, les llamó animálculos, nombre que en latín significa animalitos.

Hace bastante tiempo que Hooke murió, y está enterrado en alguna parte del Cementerio de la ciudad de Londres. Fue Hooke quien dio los primeros pasos hacia lo que ahora se conoce como la teoría celular. Esta teoría establece que cada organismo viviente está compuesto por una o más células.

Las células son la unidad integral de estructura y funcionamiento en todos los organismos vivos. Cada célula que ha existido provino de células preexistentes que se han dividido, y dividido, y dividido hasta formar los 37.2 billones de células que forman parte de nuestro cuerpo.

Los dos diferentes tipos de células

Las células pueden ser divididas en dos tipos principales: procariotas y eucariotas.

Las células procariotas carecen de núcleo. Esos “animalitos” que Leeuwenhoek descubrió eran de este tipo. Las bacterias, y otra familia celular conocida como archaea, pertenecen a la clasificación procariota.

Las plantas y los animales poseen células conocidas como eucariotas. Estas pueden ser unicelulares o multicelulares.

La célula desde cerca

Pero, ¿de qué está hecha la célula eucariota animal? Si usted pudiera ser del mismo tamaño–o quizás más pequeño–que una célula, ¿qué observaría?

Imagine que usted se va haciendo cada vez más y más pequeño, y el mundo a su alrededor cada vez más y más grande, hasta que acaba por tornarse borroso y lo pierde de vista. Al ir reduciéndose de tamaño, su enfoque se plasma en un grupo de estructuras parecidas a pequeñas celdas como las que Hooke descubrió hace mucho tiempo.

Muy pronto, una célula en particular le llama mucho la atención. Ahora, algunas células son más complejas en su exterior y contienen accesorios que a otras células les faltan. Uno de estos accesorios se conoce como microvellosidad.

La microvellosidad nace, como los dedos de las manos, de la superficie de la célula, y juega un papel importante en la absorción de nutrientes. También aumenta la superficie de la célula sin afectar su tamaño total.

Los cilios se extienden aún más que la microvellosidad, y son capaces de empujar diferentes substancias por encima de la superficie de la célula.

Y, por último, tenemos el flagelo, una estructura delgada, parecida a una cola, ¡con la capacidad de impulsar una célula completa hasta hacerla nadar!

La membrana plasmática

Todas las células dependen de la importante membrana plasmática. Esta actúa como una barda, manteniendo el contenido de la célula en su lugar al tiempo que permite el paso de alimento y nutrientes.

La membrana plasmática está compuesta por una capa doble de ácidos grasos conocidos como fosfolípidos. Estas moléculas de ácidos grasos tienen una cabeza y una cola. A la cabeza se le conoce como la parte ‘hidrofílica’, o atraída por el agua. La cola, en cambio, es hidrofóbica—o repelente al agua. Esta combinación de cabeza y cola es lo que hace posible la estructura y la función de la célula.

A medida que usted continúa disminuyendo en tamaño, pasa a través de la membrana plasmática y continúa su camino hacia el interior de la célula. También puede ver brevemente la capa doble de fosfolípidos, que es como una cremallera sujeta por las atracciones químicas de sus colas hidrofóbicas.

El citoplasma y el citoesqueleto

Ahora se encuentra en el interior de la célula, en un medio conocido como citoplasma. El citoplasma contiene una substancia rica en aminoácidos y potasio conocida como citosol. Esta solución se conoce también como fluido intracelular.

También puede distinguir una interconexión con apariencia de telaraña o andamio. Esta interconexión se conoce como citoesqueleto. El citoesqueleto provee el apoyo estructural y permite el movimiento de materiales hacia el interior de la célula. El citoesqueleto está compuesto por tres diferentes tipos de fibras de proteínas conocidos como microfilamentos, filamentos intermedios y microtúbulos.

Los microfilamentos son los más pequeños de los tres; están compuestos por hebras de proteínas entrelazadas que pueden unirse para achicar la célula. Estos microfilamentos se encuentran mayormente en las células musculares, y les ayudan en su habilidad para contraerse.

Los filamentos intermedios son hebras de proteínas entrelazadas encargadas de darle estructura a la célula y unidad a todas sus partes.

Los microtúbulos tienen forma de espiral. Al unirse, forman un cilindro hueco. Estos cilindros le dan forma a la célula y contribuyen al movimiento de orgánulos (otro nombre para las partes de la célula) dentro de la célula.

Ellos forman lo que se conoce como el centrosoma. El centrosoma está compuesto de estructuras llamadas centriolos las cuales organizan a los microtúbulos y proveen una estructura adicional a la célula. También ayudan en el proceso de separación durante la división celular.

Entre el citoplasma y el citoesqueleto, usted puede ver el marco básico de apoyo de la célula. También puede ver varias estructuras un poco raras. Estas partes importantes de la célula son conocidas como orgánulos y llevan a cabo diferentes funciones específicas.

El retículo endoplásmico

La primera estructura que usted puede ver se asemeja a una colección de largas y delgadas cavernas. A esto se le conoce como el retículo endoplásmico (RE). Existen dos diferentes tipos de RE.

El primero es el RE rugoso, el cual se extiende desde el núcleo y tiene ribosomas pegados en el exterior de su membrana, dándole una apariencia áspera. Estos ribosomas producen lo que se conoce como cadenas de polipéptidos, una manera más elaborada de decir proteínas. Las proteínas creadas por los ribosomas son liberadas en el RE, donde son procesadas y preparadas para luego ser liberadas en la célula. Los proteínas, cuando son liberados, se transportan dentro de unos sacos de membrana sellados conocidos como vesículas de transporte que se desprenden del RE áspero.

Es importante notar que los ribosomas no son orgánulos, pero son igual de vitales para las células. Los ribosomas son fábricas de proteína y pueden encontrarse ya sea flotando en el citosol en su camino hacia alguna parte de la célula, o bien, adheridos al RE rugoso. Los ribosomas están compuestos por dos partes conocidas como las subunidades menores y mayores. Las subunidades menores leen el ácido ribonucleico (ARN), el cual contiene las instrucciones para ensamblar los aminoácidos en forma de cadenas de polipéptidos. Las subunidades mayores hacen el trabajo pesado y ensamblan las cadenas de polipéptidos.

Luego podrá ver el RE liso. Este otro orgánulo también tiene una membrana, pero sin ribosomas—por eso es “liso”. El RE liso contiene enzimas que alteran los polipéptidos, produce lípidos y carbohidratos y destruye toxinas. La mayoría de los lípidos y el colesterol que forman la membrana celular están compuestos de RE liso.

El aparato de Golgi

Cuando mira hacia otro lado, se encuentra con el aparato de Golgi, el orgánulo con el mejor nombre de todos los orgánulos. El aparato de Golgi es otro orgánulo membranoso que modifica, empaca y almacena proteínas. Se asemeja a un grupo inmenso de cisternas que se expanden desde su centro. Las vesículas de transporte llevan proteínas al aparato de Golgi desde el RE. Una vez allí, las proteínas van modificándose a medida que pasan por las cisternas del Aparato de Golgi. Esta modificación puede ocurrir al añadir y reorganizar las moléculas con diferentes enzimas. Algunas veces, se añaden carbohidratos para formar lo que se conoce como glicoproteínas.

Luego de pasar por la última cisterna, las proteínas son acordonadas en una vesícula diferente conocida como la vesícula de secreción. La mayoría de estas proteínas se dirigen hacia la membrana plasmática, donde se convierten en parte de la membrana misma o son expulsadas hacia el exterior de la célula.

Lisosomas

El aparato de Golgi es fundamental en la producción de lisosomas. Estas son vesículas que se desprenden del aparato de Golgi y funcionan como camiones recolectores de basura en la célula. Los lisosomas están protegidos por una membrana y contienen enzimas digestivas que recogen los desechos celulares u orgánulos defectuosos para reciclarlos o convertirlos en desechos. También tienen la función de proteger la célula de bacterias y viruses.

Proteasomas

Al salir del aparato de Golgi usted se encuentra con los proteasomas. Estos orgánulos se encargan de las proteínas que hay en la célula y están presentes en todo el citoplasma. Los proteasomas descomponen proteínas de apariencia anormal, mal dobladas o proteínas normales que la célula ya no necesita.

Otra proteína conocida como ubiquitina se coloca en las proteínas destinadas a ser recicladas por las enzimas presentes en el citoplasma. Estas proteínas focalizadas se descomponen dentro de los proteasomas a través de un proceso conocido como proteólisis. En este proceso, los enlaces de péptidos de las proteínas se rompen, y las cadenas péptidas restantes y aminoácidos son expulsados al interior de la célula para ser reciclados.

Peroxisomas

Al continuar, se encuentra con una curiosa estructura conocida como peroxisoma. Aunque técnicamente no es ni un orgánulo ni una enzima, los peroxisomas pueden mejor describirse como complejos proteínicos.

Los peroxisomas tienen una membrana, y también se originan en el RE. Son responsables de la descomposición de las cadenas largas de ácidos grasos y de los aminoácidos. En este proceso, los peroxisomas producen un subproducto conocido como peróxido de hidrógeno, el cual puede ser muy peligroso para la célula porque puede reaccionar con muchas sustancias. Por esta razón, los peroxisomas pueden transportar una enzima que convierte el peróxido de hidrógeno en agua y oxígeno. ¡Un método muy eficaz de limpieza!

Mitocondria

Pasando los peroxisomas, usted divisa un orgánulo con forma de frijol conocido como mitocondria (cuando hay muchos, se les conoce como mitocondrias). Estas son consideradas las plantas de energía de máxima eficiencia de la célula ya que convierten las partículas de comida que entran a la célula en moléculas de trifosfato de adenosina, o ATP, también conocido como la “divisa” de la célula. El ATP tiene la capacidad de almacenar y transferir energía a otras partes de la célula.

La mitocondria tiene una membrana interna y otra externa, y el número de mitocondrias varía de acuerdo con el tipo de célula. En general, entre más actividad muestre una célula, mayor será la cantidad de mitocondrias que contenga. Las células del hígado, por ejemplo, contienen miles de mitocondrias. Y en las células que forman sus músculos, la actividad aeróbica puede incrementar el número de mitocondrias. Por eso goza de más energía cuando hace ejercicios frecuentemente.

El núcleo

Finalmente ha llegado al núcleo, una de las estructuras más grandes de la célula. El núcleo tiene dos membranas que forman lo que se conoce como la envoltura nuclear.

Junto con pequeños poros localizados en la superficie de la membrana, esta envoltura encierra el nucleoplasma. Mientras la envoltura nuclear funciona como una pared, los poros actúan como un portón que permite que ciertas moléculas entren y salgan del núcleo. El nucleoplasma se asemeja al citoplasma de la célula. Esta substancia viscosa permite la suspensión de las estructuras que están al interior de la membrana nuclear.

Una de las estructuras suspendidas en el nucleoplasma es el nucléolo, el cual está compuesto por ácido desoxirribunonucleico (ADN), ARN y proteína. El nucléolo es el lugar de nacimiento de los ribosomas, los cuales fabrican, como debe recordar, proteínas vitales para el funcionamiento de células saludables.

A medida que continúa haciéndose más pequeño, puede comenzar a ver la estructura de doble hélice del ADN de la célula. Usted extiende el brazo y trata de tocarla. Finalmente, logra hacer contacto. En cuestión de segundos, usted regresa a su tamaño normal sin estar seguro de haber tocado lo que trataba de alcanzar.

En algún lugar en los campos verdes del cementerio en la ciudad de Londres, la primera luz de un nuevo día azota una semilla de pasto que acaba de germinar. Las células de esa semilla, enriquecidas por la buena tierra y el sol, comienzan a dividirse, produciendo un pequeño brote de pasto en el aire fresco de la mañana.

Usted usa los dientes todos los días, pero tal vez no sepa mucho sobre su anatomía. Es el momento de empezar a hacerse preguntas al respecto y aprender más sobre ellos. Tal vez ya ha llegado a preguntarse de qué están hechos, o quizá alguna vez se ha preguntado si los dientes son huesos.

Hoy es su día de suerte.

Le ponemos delante 24 preguntas y respuestas del tamaño de un bocado que le ayudarán a conocerlos mejor: de los dientes de leche al rechinar de dientes, la placa y el hilo dental, en esta lista hay de todo. Estúdielas, para que la próxima vez que vaya al dentista, le muestre sus conocimientos.

  1. ¿Que mantiene los dientes en su lugar?

Los dientes están anclados en dos huesos del cráneo: los superiores en un hueso llamado maxilar, que forma la maxilla, y en el maxilar inferior (mandíbula), que aloja a los dientes inferiores.

La mandíbula y el maxilar son los dos huesos que conforman la quijada; están conectados en los lados derecho e izquierdo del cráneo. El maxilar es el hueso más fuerte del cráneo y el único que puede moverse, lo cual es muy práctico para morder y masticar los alimentos.

  1. ¿Cuántos dientes tiene usted?

Antiguos filósofos como Aristóteles pensaban que el número de dientes en hombres y mujeres no era el mismo, pero ahora sabemos más:  el número total de dientes en hombres y mujeres adultos es de 32, y usted mismo puede contarlos con la lengua.

Los dientes están organizados en pares, según su forma, uno del par a cada lado de la boca. Mírese en el espejo y compruébelo. Divida la boca verticalmente a la mitad y verá que cada lado es virtualmente simétrico.

  1. ¿Qué es la corona de un diente? (No la de los dentistas, tampoco)

Para responder a esta pregunta, desglosaremos la anatomía de un diente.

Los dientes son como icebergs. El iceberg parece un trozo de hielo pequeño que flota en el agua, cuando en realidad es como una montaña de hielo que apenas se asoma en el océano. Lo mismo los dientes: existen por fuera y por dentro de la superficie de las encías. La porción brillante y blanca que usted puede ver cuando abre la boca, se llama corona.

Esta parte del diente entra en contacto con lo que come y bebe, y con la saliva. Es la parte externa, dura, que protege todo el diente. Luego, la corona del diente está cubierta por una sustancia dura llamada esmalte, y bajo el esmalte, hay una capa de tejido duro llamado dentina.

  1. ¿Qué es el esmalte?

Hasta ahora, probablemente usted pensaba que el hueso era el tejido más duro del cuerpo.

¡Error!

Ese premio se lo lleva el esmalte. El material blanco y duro que rodea a la corona de los dientes es el ganador.

El esmalte está en la parte exterior del diente, y está constituido principalmente de fosfato de calcio, mineral que lo hace increíblemente duro, por eso puede proteger las capas más suaves y sensibles del diente: dentina, pulpa, nervios y vasos sanguíneos; también protege los dientes del desgaste por el uso diario.

  1. ¿Los dientes tienen raíces?

Por supuesto: la raíz del diente se encuentra abajo de la corona dura, guardada bajo la encía y anclada en la mandíbula mediante el tejido conectivo llamado ligamento periodontal.

Gran parte de la raíz es de dentina, que forma canales, en los cuales hay un tejido vivo llamado pulpa, en la que abundan los vasos sanguíneos y los nervios que atraviesan la raíz del diente y llegan a la mandíbula.

  1. ¿Los dientes sienten?

Tal vez usted ha notado que los dientes son sensibles al frío o el calor si la raíz queda expuesta por encima de la línea de las encías o si el esmalte se desgasta. Cuando la dentina que conforma la raíz queda al descubierto, los nervios que están en su interior suelen ser estimulados por la temperatura de los alimentos y bebidas que usted se lleva a la boca.

Los nervios de la dentina expuesta transmiten las sensaciones de calor y frío al cerebro, que interpreta esas señales como dolor.

Esta es otra de las razones por las que el esmalte es tan importante, pues actúa como un aislante que protege los dientes de las temperaturas extremadamente altas o bajas. El esmalte protege los sensibles nervios de la dentina de estímulos dolorosos.

  1. ¿Por qué los dientes tienen diferentes formas

Observe su sonrisa y se dará cuenta de que los dientes no son todos iguales, de hecho, su forma y tamaño varían mucho.

Si bien los dientes no son idénticos, pueden clasificarse según su forma general. El conjunto de dientes de un adulto tiene ocho incisivos, cuatro caninos, ocho premolares y 12 molares.

Partiendo del centro y hacia la izquierda y la derecha, están los incisivos. Esos grandes dientes frontales son filosos como un cuchillo. Junto a ellos están los caninos, cuya punta característica se conoce como cúspide. Se parecen a los dientes puntiagudos de los perros.

Los dientes que siguen se llaman premolares; tienen dos cúspides y en ocasiones se les llama bicúspides. Finalmente, el último tipo de dientes son los molares, grandes y planos.

  1. ¿Qué hacen los diferentes tipos de dientes?

Los dientes tienen formas diferentes según la función especializada que desempeñan en la masticación de los alimentos.

Los incisivos son excelentes para cortar y sostener los pedazos de comida, como cuando usted muerde una manzana. Los incisivos también pueden ayudarle a sentir la textura de los alimentos.

Los caninos despedazan los alimentos para reducir su tamaño y hacerlos más manejables, y entran en acción al comer un pedazo de proteína gruesa, como pollo a la parrilla.

La forma de los premolares es intermedia entre la de los caninos y los molares. Los premolares ayudan a cortar y despedazar la comida, casi igual que los caninos.

Los molares sirven para moler la comida. Al masticar, los pedazos de comida se acercan al fondo de la boca, donde los molares los muelen y los reducen a un tamaño que permite tragarlos sin riesgo.

  1. ¿Qué son las muelas del juicio?

Usted tiene cuatro muelas del juicio, conocidas también como terceros molares. Tienen la misma forma que los molares y desempeñan las mismas tareas durante la masticación, pero a algunas personas tienen que quitárselas.

Las muelas del juicio salen alrededor de los veinte años, y son los últimos dientes permanentes en erupcionar (otra forma de decir que sale un diente). Cuando las muelas del juicio brotan a la superficie, pueden empujar otros dientes y causar aglomeración y molestias, incluso afectar la alineación de los demás dientes.

Si su dentista considera que las muelas del juicio le van a dar problemas, pueden extraerse quirúrgicamente. Este procedimiento suele llevarse a cabo antes de que erupcionen. Si tuvieran que extraerle las muelas del juicio, el número de dientes permanentes se reduciría de 32 a 28. No se preocupe, no pasa nada sin muelas del juicio, incluso podría sentirse más cómodo.

  1. Si los dientes son tan fuertes, ¿por qué se rompen?

El material con que está hecha gran parte del esmalte se llama fosfato de calcio, un compuesto mineral que también está en los huesos y que contribuye al color blanco de los dientes; es increíblemente resistente y durable, pero no es indestructible.

Los dientes se pueden lesionar, igual que el resto del cuerpo. Si los dientes se rompen o agrietan, un dentista puede reparar el daño, pero no sanan de por sí.

  1. ¿Los dientes son huesos?

Aunque se parecen mucho, los dientes no son huesos, y sorprendentemente, en realidad son muy diferentes. A continuación, las razones:

  • Los dientes son más fuertes que el hueso. Como ya dijimos antes, el esmalte es el tejido más fuerte del cuerpo.
  • Los huesos están protegidos por capas de músculo y piel, a los dientes los cubren solo los labios.
  • Si bien los dientes son de un material más duro que el de los huesos, estos últimos pueden regenerar tejidos gastados y dañados. En cuanto al esmalte, una vez que se va, no vuelve.
  • Tanto huesos como dientes tienen vasos sanguíneos y nervios en su interior, pero a diferencia de los dientes, los huesos realmente producen nuevas células sanguíneas en la médula ósea. Los dientes tienen una capa interior similar a la médula ósea, la capa de pulpa protegida por el esmalte dental.
  1. ¿Qué color tiene un diente saludable?

Los dientes saludables son blancos y brillosos; su color proviene del fosfato de calcio del esmalte. Las puntas y las orillas de los dientes suelen verse translúcidas o azulosas, lo cual es perfectamente normal.

El amarillamiento de los dientes puede ser indicio de pérdida del esmalte. La dentina, que es la capa subyacente al esmalte, es amarilla. Cuando el esmalte se desgasta y la dentina queda expuesta, los dientes pueden cambiar de color y verse amarillos.

Fortificar el esmalte de los dientes con alimentos ricos en calcio —como leche, yogurt, almendras y edamame— puede ayudar a devolverles su blancura. También puede usted beber agua fluorada para favorecer la salud del esmalte. El flúor refuerza el esmalte y evita que la dentina amarilla quede expuesta.

  1. ¿Cuántos dientes tienen los niños?

Los niños pequeños tienen 20 dientes primarios (o de leche): ocho incisivos, cuatro caninos y ocho molares, que posteriormente se pierden para hacer lugar a los dientes permanentes, de mayor tamaño. Hacia los tres años, la mayoría de los niños tiene todos los dientes primarios.

Los dientes de leche son de los mismos materiales que los permanentes. El esmalte cubre la corona y las raíces son de dentina y pulpa. Los dientes primarios son más pequeños y están más separados que los permanentes porque los huesos de la cara y la mandíbula crecen con el niño y hacen que los dientes se separen.

  1. ¿Cuándo empiezan a desarrollarse los dientes?

Antes de que usted naciera, los dientes ya se estaban formando. Entre el tercero y el cuarto mes de embarazo, las células llamadas ameloblastos generan el esmalte que forma los dientes en torno a los brotes dentarios (primera etapa del desarrollo de los dientes). Estos brotes se mantienen por debajo de la superficie de las encías hasta que están totalmente formados, en algún momento entre los seis meses y el año de edad.

  1. ¿Por qué se caen los dientes?

En la infancia, los dientes se caen para que los dientes adultos, más grandes, pueden ocupar su lugar. Se trata de una parte natural y saludable del ciclo de vida de los dientes. La mayor parte de los dientes primarios se habrá caído hacia los 12 años.

La pérdida de un diente ocurre cuando las raíces de los dientes primarios se disuelven como preparación para la llegada de los dientes permanentes. Este proceso puede durar varias semanas, y lo mejor es dejar que los dientes se caigan por sí solos. Una vez que un diente primario cae, uno nuevo, permanente, erupcionará en el mismo lugar.

  1. ¿Qué son las caries?

Las caries son perforaciones diminutas en el esmalte y las capas de dentina de los dientes; son resultado de una degradación que ocurre cuando las bacterias invaden un diente roto o dañado.

Los azúcares simples son la causa principal de las caries. Las bebidas carbonatadas, los jugos, los caramelos y alimentos similares suelen quedarse en los dientes. Las bacterias de la boca pueden convertir estos carbohidratos simples en ácidos que erosionan el esmalte de los dientes. Así se forman las caries.

Usted mismo puede darse cuenta de que tiene una caries, en cuyo caso, a muchas personas les duelen los dientes y tienen molestias. Los dientes pueden ser especialmente sensibles a la temperatura o sentir dolor al comer algo dulce.

Otras veces, para descubrir una caries hay que ir al dentista. Con una radiografía, el dentista puede localizar caries de entre los dientes, o bien, utilizar equipo dental para detectar puntos sensibles y perforaciones en la superficie de los dientes.

Afortunadamente, los dentistas pueden reparar las caries con un empaste dental. Primero, el dentista elimina la porción deteriorada del diente con un taladro pequeño y luego la sustituye con un material seguro. Los empastes pueden ser de oro, plata, porcelana o una resina compuesta. Después de que lo reparan, el diente se siente mucho mejor.

  1. ¿Qué es la placa?

Si los dientes se sienten sucios después de comer, la culpa es de la placa. Cuando usted come algo dulce, las bacterias de la boca se pegan a los dientes y se agasajan con los carbohidratos simples. Estas bacterias pueden formar una película pegajosa en la superficie de los dientes, llamada placa.

La placa es fácil de eliminar. Cepillarse los dientes es la forma más fácil de deshacerse de ella. Hágalo dos veces al día para obtener mejores resultados. Enjuáguese la boca con un producto antibacteriano para mantener bajo control la cantidad de bacterias de la boca y piense en un probiótico oral, que favorecerá un equilibrio saludable de bacterias.

  1. ¿Qué es el sarro?

La placa que se queda en los dientes puede endurecerse y convertirse en sarro, sustancia dura y mineralizada. Cuando hay sarro, pronto podrá haber caries. Por otra parte, el sarro dificulta que el cepillado sea correcto. Para eliminarlo se necesita una limpieza dental profesional.

La placa suele formarse por encima de la línea de la encía, pero el sarro puede acumularse sobre y bajo las encías y causar problemas a la dentina y el hueso por debajo de las encías, por eso es tan importante cuidar de los dientes para evitar la acumulación de sarro.

Los dientes pueden protegerse del sarro cepillándolos y usando hilo dental diariamente, además de un enjuague bucal. Otra excelente forma de mantener a raya el sarro es fortificando el esmalte con flúor. Este mineral se encuentra en la mayor parte de los sistemas municipales de agua. El flúor fortalece el esmalte y ayuda a reparar los daños causados por las bacterias y los ácidos de la boca.

  1. ¿Por qué debe cepillarse los dientes?

Desde hace miles de años, la gente se ha lavado los dientes. En el año 5,000 AC, los antiguos egipcios utilizaban ramas deshilachadas y cascarón de huevo para pulirse los dientes. Ahora, los cepillos dentales de cerdas suaves eliminan los restos de alimentos que quedan después de comer.

Cepillarse los dientes es la mejor manera de evitar la caries. Usted debe cepillarse los dientes dos veces al día con una porción de dentífrico del tamaño de un chícharo. Cepíllese con cuidado. Frotar con fuerza con el cepillo puede irritar las encías y dejar al descubierto la sensible dentina que se encuentra debajo.

Dos minutos es el tiempo perfecto de cepillado. Tenga un cronómetro o reloj en el baño que le ayude a calcular el tiempo. Cambie de lado con frecuencia y cepille tanto el frente como la parte posterior de los dientes.

Cambie el cepillo dental cuando se desgaste. Se recomienda hacerlo cada tres a cuatro meses. Enjuague el cepillo con agua caliente después de cada uso, y cámbielo después de una enfermedad.

  1. ¿Es importante el hilo dental?

¡Por supuesto! El cepillado es para las partes visibles, pero también es necesario limpiar entre los dientes. Con el hilo dental se desprenden los alimentos y la placa, además de que se evita la acumulación de sarro en áreas de difícil acceso. Con el hilo dental también se limpian las partes de los dientes ocultas bajo la línea de la encía.

Use el hilo dental todos los días para mantener limpias y saludables las áreas de entre los dientes.

  1. ¿Cómo ayudar a evitar el deterioro de los dientes?

La mejor manera de mantener los dientes saludables y el esmalte en buena forma es cepillarse y usar hilo dental, pero la dieta también ayuda de forma importante a evitar el deterioro de los dientes.

Evite las bebidas carbonatadas, los jugos y otras bebidas azucaradas, que son las más dañinas, por eso, mejor beba agua. Se deben evitar los carbohidratos simples y los alimentos ricos en almidón. Cuando se le antoje algo dulce, evite los caramelos y como alternativa recurra a las frutas por su dulzura natural. Su elevado contenido de fibra estimula la producción de saliva y elimina el azúcar de los dientes. Los alimentos ácidos —como las frutas cítricas— con el tiempo pueden erosionar el esmalte, así que asegúrese de beber abundante agua cuando las consuma.

Los alimentos ricos en calcio, como la leche, el yogurt y los vegetales crucíferos, son magníficos para los dientes. El apio y otras verduras crujientes ayudan a eliminar los desperdicios de los dientes. Y siga los mismos consejos para los dientes que para su cintura, o sea, opte por alimentos integrales y comidas nutritivas en lugar de colaciones simples y azucaradas.

  1. ¿Qué es el bruxismo?

Parte del cuidado de los dientes implica controlar el estrés. El estrés suele tensarlo y hacerlo apretar los puños, y algunas personas aprietan también la quijada, lo cual suele llevar a una condición llamada bruxismo, o rechinar de dientes.

El bruxismo también puede ocurrir durante el sueño, de modo que quienes rechinan los dientes, muchas veces no se percatan de ello; el rechinido de dientes puede dar lugar a desgaste excesivo de sus partes planas, además de causar sensibilidad en la quijada y dolores de cabeza.

El dentista le puede decir si usted rechina los dientes, y tal vez le recomiende utilizar una guarda por la noche para evitar que los dientes se froten uno contra otro.

Pero hay otras formas de combatir el bruxismo. Pruebe con ejercicios de respiración profunda antes de irse a la cama. Aplique un paño tibio en las mejillas, justo bajo la oreja para ayudar a relajar los músculos de la cara y la mandíbula. Ponga la punta de la lengua entre los dientes del frente para abrir y relajar la mandíbula.

Si está estresado, hable con alguien. Comparta sus pensamientos y sentimientos con un amigo de confianza o un profesional de la salud mental que pueda ayudarle a manejar el estrés o la ansiedad. Tal vez se percate de que duerme mejor y deja de rechinar los dientes.

  1. ¿Los dientes pueden provocar mal aliento?

En general una higiene oral deficiente es la causa del mal aliento. Cuando usted pasa por alto el cepillado o el hilo dental, las bacterias de la boca festejan con la comida que se queda en los dientes. La descomposición de los azúcares y almidones por las bacterias da lugar a malos olores.

Algunas veces, lo que usted come es la fuente de su mal aliento. Se sabe que la cebolla y el ajo dejan mal aliento. Los alimentos condimentados también comparten la culpa.

Ya sea que el origen de su mal aliento sean las bacterias o lo que usted come, la mejor manera de eliminarlo es con cepillado e hilo dental. Para un aliento fresco, cepíllese dos veces al día. Si su comida fue particularmente fuerte, cepille suavemente sus dientes, después.

  1. ¿Sus dientes son únicos?

Tal vez le sorprenda, pero como su ADN y sus huellas digitales, sus dientes son únicos. Nadie los tiene iguales. Su forma, tamaño y colocación varía de persona a persona. Ni siquiera gemelos idénticos tienen los mismos dientes.

Conserve los dientes brillantes y relucientes

Muestre respeto a sus dientes asegurándose de que estén en buena forma. Manténgalos saludables cuidándolos adecuadamente. Cepíllelos y use hilo dental diariamente. Evite los alimentos azucarados que dañan el esmalte. Y consulte regularmente al dentista.

Sonría, porque no hay en el mundo otros dientes como los suyos.

Acerca del autor

Sydney Sprouse es una escritora independiente sobre temas de ciencia residente en Forest Grove, Oregon. Tiene una licenciatura en biología humana de la Universidad Estatal de Utah, en donde trabajó como investigadora y escritora en su etapa de pasante. Sydney ha estudiado ciencias toda su vida y su objetivo es traducir las actuales investigaciones científicas tan efectivamente como sea posible. Escribe con particular interés sobre biología humana, salud y nutrición.

Tan pronto como usted salta de la cama, los cinco sentidos entran en acción. La luz del sol que entra por la ventana, el olor del desayuno, la alarma del despertador. Todos esos momentos son producto de su entorno, de los órganos de los sentidos y el cerebro.

La capacidad de oír, tocar, ver, gustar y oler está muy arraigada en el organismo, y estos cinco sentidos le permiten aprender y tomar decisiones sobre el mundo que lo rodea. Ahora es el momento de aprender sobre los sentidos.

Finalidad de los cinco sentidos

Los sentidos lo conectan con su entorno. Con la información que recaban, usted puede oír, aprender y tomar decisiones más informadas. Por ejemplo, un sabor amargo lo puede alertar de que un alimento podría ser dañino. Los chirridos y gorjeos de los pájaros le advierten de que cerca podría haber árboles y agua.

Los órganos de los sentidos captan sensaciones que se interpretan en el cerebro. ¿Pero cómo llegan al centro de mando del organismo datos como una textura y la luz? En el sistema nervioso hay una rama especializada, dedicada a los sentidos, y tal vez ya haya deducido que se llama sistema sensorial.

Los órganos de los sentidos del cuerpo (más al respecto después) se conectan con el cerebro a través de los nervios. Los nervios mandan información al cerebro mediante impulsos electroquímicos. El sistema sensorial reúne y envía un flujo constante de datos sensoriales del medioambiente. Esta información sobre el color, la forma y la textura de los objetos que lo rodean, ayuda al cerebro a determinar qué son.

¿Qué son los cinco sentidos?

Son cinco los sentidos básicos que percibe el organismo: oído, tacto, vista, gusto y olfato, cada uno de los cuales es una herramienta utilizada por el cerebro para construir una imagen clara del mundo.

El cerebro se apoya en los órganos de los sentidos para reunir información sensorial. Los órganos relacionados con los cinco sentidos son:

  • Oídos (oído)
  • Piel y cabello (tacto)
  • Ojos (vista)
  • Lengua (gusto)
  • Nariz (olfato)

Los datos recopilados por los órganos de los sentidos ayudan al cerebro a entender la diversidad y la dinámica de su entorno, lo cual es clave para tomar decisiones en el momento y también para formar recuerdos. Ahora es tiempo de profundizar en cada uno de los sentidos y de aprender cómo se reúne la información sobre sonidos, texturas, imágenes, sabores y olores.

Tacto

La piel es el órgano más grande del cuerpo, y también el principal para el sentido del tacto. El término científico para tacto es mecanorrecepción.

El tacto parece simple, pero es un poco más complejo de lo que usted se imagina. El cuerpo puede detectar diferentes formas de tacto, así como variaciones de temperatura y presión.

Como el tacto puede sentirse en todo el cuerpo, los nervios que lo detectan mandan su información al cerebro a través del sistema nervioso periférico. Son los nervios que se ramifican a partir de la médula espinal y llegan a todo el cuerpo.

Los nervios que están bajo la piel envían información al cerebro sobre lo que usted toca; son células nerviosas especializadas para diferentes sensaciones táctiles. Los receptores táctiles de la piel de las yemas de los dedos, por ejemplo, son diferentes de los de la piel de los brazos o las piernas.

Las yemas de los dedos pueden detectar cambios de textura y presión, como una lija o apretar un botón. Lo que mejor detecta la piel que recubre brazos y piernas es la extensión y el movimiento de las articulaciones. La piel de las extremidades también manda información al cerebro sobre la posición del cuerpo.

La piel de los labios y de la planta de los pies es más sensible a toques ligeros. La lengua y la garganta tienen sus propios receptores del tacto. Estos nervios informan al cerebro de la temperatura de los alimentos o las bebidas.

Gusto

 

Hablando de comidas y bebidas, intente evitar que se le haga agua la boca durante la descripción del siguiente sentido, el gusto, que permite que el cerebro reciba información sobre lo que se come. Al masticar los alimentos y mezclarse estos con saliva, la lengua se ocupa de reunir datos sensoriales sobre el sabor de la comida.

Las pequeñas protuberancias que hay por toda la lengua se ocupan de transmitir los sabores al cerebro. Estas protuberancias se llaman papilas gustativas, y en la lengua hay miles. Las viejas se sustituyen semanalmente por nuevas para mantener en su punto el sentido del gusto.

En el centro de las papilas gustativas hay de 40 a 50 células especializadas. Las moléculas de los alimentos se enlazan con estas células especializadas y generan impulsos nerviosos. El cerebro interpreta estas señales para que usted reconozca los sabores de los alimentos.

Son cinco los sabores básicos detectados por la lengua que se envían al cerebro: dulce, ácido, amargo, salado y umami. Este último, umami, proviene de la palabra japonesa “sabroso”. Los sabores umami provienen de alimentos como el caldo y la carne.

Un ejemplo clásico de sabor dulce es el azúcar. Los sabores ácidos provienen de alimentos como las frutas cítricas y el vinagre. La sal y los alimentos ricos en sodio dan lugar a sabores salados. Por otra parte, la lengua detecta sabores amargos en alimentos y bebidas como café, kale y colecitas de Bruselas.

Anteriormente se aceptaba una teoría sobre el gusto respecto de que había regiones de la lengua dedicadas a cada uno de los cinco sabores. Ahora ya no es aceptada, por el contrario, investigaciones recientes demuestran que en cualquier punto de la lengua se pueden detectar todos los sabores.

Así, durante las comidas o las colaciones, el cerebro recibe constantemente información sobre lo que usted come. Los sabores de diferentes partes de una comida se combinan al masticar y deglutir. Cada sabor detectado por la lengua ayuda al cerebro a percibir a qué saben los alimentos.

En su siguiente comida, vea si puede identificar cado uno de los cinco sabores. Tendrá una nueva percepción del cerebro y de lo mucho que se esfuerza para hacer que destaque el sabor de los alimentos.

Vista

 

El tercer sentido es el de la vista (también conocido como visión), formado por el cerebro y un par de órganos sensoriales: los ojos. A menudo se piensa que la vista es el más fuerte de los sentidos porque, en cuanto a información sobre el medioambiente, los humanos tienden a depender más de la visión que del oído o el olfato.

Cuando usted mira a su alrededor, la luz del espectro visible la detectan los ojos. Rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, añil y violete son los colores del espectro de luz visible. La fuente de esta luz puede provenir de una lámpara, la pantalla de la computadora o del sol.

Cuando la luz es reflejada por los objetos que lo rodean, los ojos mandan señales al cerebro y se crea una imagen reconocible. Los ojos utilizan la luz para leer, discernir entre un color y otro, incluso para coordinar prendas de vestir y crear un atuendo combinado.

¿Alguna vez ha tenido que vestirse a oscuras y se ha puesto calcetines que no combinan? ¿O hasta después de llegar al trabajo se ha dado cuenta de que trae la camisa al revés? Para evitar un paso en falso en lo que a moda se refiere, lo único que necesita es luz en el clóset. Ahora verá por qué.

Los ojos necesitan luz para enviar información sensorial al cerebro. Las partículas de luz (llamadas fotones) entran al ojo por la pupila y se enfocan en la retina (parte del ojo sensible a la luz).

En la retina hay dos tipos de células fotorreceptoras, bastones y conos. Los primeros reciben información sobre la brillantez de la luz, en tanto que los conos distinguen entre diferentes colores. Estos fotorreceptores operan en equipo para reunir información sobre la luz y transmitir los datos al cerebro.

Cuando la luz ilumina a bastones y conos, se activa una proteína llamada rodopsina, la cual detona una cadena de señales que convergen en el nervio óptico, que es el vínculo entre el ojo y el cerebro. El nervio óptico es el cable que transmite la información recibida por el ojo y que se conecta directamente al cerebro.

Una vez que el cerebro recibe datos sobre la luz, forma una imagen visual. Lo que usted “ve” al abrir los ojos, es la interpretación cerebral de la luz que entra a los ojos. Cuando hay abundante luz, el cerebro entiende más fácilmente lo hay alrededor, por eso es más problemático escoger la ropa a oscuras.

Para mejorar la visión, los ojos se ajustan, de modo de dejar entrar el máximo posible de luz. Por eso las pupilas se dilatan (su tamaño aumenta) en la oscuridad: para que entre más luz al ojo y la imagen cerebral sea lo más clara posible.

Por eso, proporcione a los ojos toda la luz que necesitan leyendo, trabajando y jugando en lugares bien iluminados y así, aliviar el estrés de los ojos y tener una visión más clara y confortable. Además, pruebe a instalar lámparas de noche en los pasillos para encontrar sin riesgos el camino en la oscuridad.

Oído

 

El término científico para oído es audición, pero este tipo de audición no tiene por qué ponerlo nervioso. El oído es un sentido poderoso, ese que puede alegrarlo o protegerlo del peligro.

Cuando usted oye la voz de un ser querido, la audición permite a su cerebro interpretar como conocida y tranquilizadora la voz del otro. La melodía de su canción favorita es otro ejemplo del oído en acción.

Por otra parte, los sonidos pueden alertar de posibles riesgos. Vienen a la mente el claxon de un auto, el silbato del tren y las alarmas contra incendio, pues el oído puede utilizar esos sonidos como garantía de seguridad.

Las orejas recogen este tipo de información sensorial para el cerebro, que llega en ondas sonoras, que son un tipo de energía mecánica. Cada onda sonora es una vibración de frecuencia única. El oído recibe y amplifica las ondas sonaras que el cerebro interpreta como diálogo, música, risa o mucho más.

Las orejas vienen en muy variadas formas y tamaños, pero todas comparten ciertas características. La parte externa, carnosa, llamada aurícula, recoge las ondas sonoras transmitidas en el entorno y las canaliza hacia una membrana que se encuentra al final del conducto auditivo.

Dicha membrana se conoce como membrana del tímpano, o más comúnmente, tímpano. Las ondas sonoras rebotan en esa membrana y dan lugar a vibraciones que al transmitirse, son amplificadas por unos huesecillos pegados en el otro lado del tímpano.

Una vez que las ondas sonoras entran al oído y el tímpano las amplifica, viajan a través de ciertos conductos llenos de líquido que están en lo más profundo. Estos tubos se llaman cóclea, y están recubiertos de células en forma de pelo que detectan cambios en el líquido que las rodea. Cuando las ondas sonoras se transmiten a través de la cóclea, el líquido empieza a moverse.

El movimiento del líquido entre las células pilosas del oído genera impulsos nerviosos que se envían al cerebro. Sorprendentemente, las ondas sonoras se convierten en señales nerviosas electroquímicas casi de inmediato. Así, lo que empieza como sencillas vibraciones, se convierte en un tono familiar. Y todo esto, gracias al sentido del oído.

Olfato

El quinto y último sentido es el del olfato. La olfacción, otra manera de llamarle al olfato, es única, pues el órgano sensorial detector está directamente conectado con el cerebro, por eso el sentido del olfato es extremadamente poderoso.

Los olores entran al cuerpo por la nariz, provenientes de las partículas transmitidas por el aire que se captan al respirar. Inhalar profundamente por la nariz e inclinarse hacia la fuente de un olor, puede intensificarlo.

Dentro de la nariz se encuentra un gran nervio llamado bulbo olfatorio, el cual sale de la parte superior de la nariz y se conecta directamente con el cerebro. Las moléculas aéreas aspiradas por la nariz desencadenan una respuesta nerviosa del bulbo olfatorio, que al notar los olores, de inmediato informa al cerebro.

Mientras mayor la concentración de moléculas del olor, más profunda la estimulación del cerebro por el bulbo olfatorio. Por eso los olores fuertes son poco atractivos y repugnantes. Los aromas más ligeros mandan señales más leves al cerebro.

El sentido del olfato es necesario por varias razones. Los olores fuertes y desagradables son excelentes para alertar al cerebro de que eso que usted está a punto de comerse está echado a perder. Los olores dulces y agradables le ayudan a sentirse a gusto. Los olores que despide el organismo (feromonas) ayudan, incluso, a crear lazos con los seres queridos. Sin importar de qué olor se trate, cerebro y nariz funcionan en equipo para que usted pueda disfrutarlo.

Los sentidos operan conjuntamente para crear sensaciones fuertes

Es raro que el cerebro tome decisiones basándose en información de uno solo de los sentidos: los cinco operan conjuntamente para ofrecer una imagen completa de su entorno.

La próxima vez que salga a pasear, verá en acción este principio.

Piense en cómo se siente cuando camina al aire libre. Tome nota de las diferentes sensaciones que experimenta. Tal vez vea una puesta de sol llena de color o perciba el sonido del agua de un riachuelo entre las rocas, o quizá toque hojas secas. Prestar atención a la convergencia de sus sentidos significa que difícilmente saldrá a pasear sin experimentar algo nuevo.

A continuación, algunos ejemplos reconocibles de sentidos que operan conjuntamente:

Olfato + Gusto = Sabor

Así como un paseo al aire libre reúne a varios de los sentidos también, una buena comida. Sabor es una palabra que suele utilizarse para describir a qué sabe la comida, pero el sabor realmente es la combinación del sentido del gusto y el del olfato.

Los cinco sabores antes descritos no describen exactamente la experiencia de comer. Es difícil calificar de dulce, salado, ácido, amargo o umami a algo como la menta o la piña, pero el cerebro no tiene que interpretar el sabor nada más a partir de las papilas gustativas, el sentido del olfato también ayuda. Es lo que se llama olfacción retronasal.

Cuando usted come, ciertas moléculas viajan hacia la cavidad nasal por el conducto intermedio entre nariz y boca. Al llegar, el bulbo olfatorio las detecta y se interpretan en el cerebro. Las papilas gustativas también recogen información sobre el sabor. El cerebro recopila estos datos sensoriales de nariz y lengua y los percibe como sabor.

Cuando lengua y nariz trabajan en conjunto, la experiencia de comer menta es más que un sabor amargo, es algo agradable, refrescante y delicioso. Y una rebanada de piña no solo es ácida, es chispeante, dulce, agria.

Usted puede ver cómo el olfato influye en el sabor si se tapa la nariz para comer. Cortar la vía hace que usted se percate de una reducción significativa del sabor. Por el contrario, puede percibir más el sabor si mastica despacio, pues así, la nariz detecta más el aroma.

Sentidos y memoria

 

Ciertos olores pueden traer a la mente recuerdos intensos, que es un fenómeno interesante. Se sugiere en estudios que la posición del bulbo olfatorio en el cerebro es la causa de que los olores desencadenen recuerdos emocionales.

Ello se debe a que el bulbo olfatorio se conecta directamente con el cerebro en dos lugares, la amígdala y el hipocampo, regiones muy relacionadas con las emociones y la memoria. Que el olfato sea el único de los cinco sentidos que recorre esas regiones, podría explicar la razón de que olores y fragancias puedan evocar emociones y recuerdos, no así la vista, el oído y el tacto.

¿Qué pasa con la pérdida sensorial?

En ocasiones, las personas experimentan una reducción en uno de los sentidos o, de plano, la pérdida del mismo. De ser así en su caso, sepa que no es el único, hay muchas personas que viven la vida como usted, habiendo perdido, por ejemplo, la vista o la audición.

La ceguera o la sordera pueden presentarse al nacer o más adelante en la vida. No a todos les afecta de la misma manera. Lo importante es darse cuenta de que se puede tener una vida plena y rica siendo sordo o ciego.

A menudo, si uno de los cinco sentidos disminuye o desaparece, los otros cuatro se fortalecen y ayudan al cerebro a crea una imagen completa del entorno. Si usted padece ceguera o deficiencias de visión, suele incrementarse el sentido del olfato o la audición. Si usted es sordo o presenta discapacidad auditiva, los sentidos del tacto y la vista se agudizan.

Hay excelentes herramientas para quienes padecen alguna pérdida sensorial. Hable con alguien de su confianza si necesita ayuda por la disminución de alguno de los sentidos. Por otra parte, sea respetuoso de quienes viven sin alguno de los sentidos.

Apoye sus cinco sentidos con hábitos saludables

Los sentidos le dan variedad y textura a su vida, por eso es importante proteger la salud de cada uno de ellos. Es perfectamente normal experimentar cierta pérdida con la edad, pero hay medidas que usted puede tomar para preservar sus sentidos y cuidar de su organismo, también.

A continuación cuatro sugerencias importantes:

  • Tenga cuidado con el oído. La exposición prolongada a ruidos intenso puede dañar las membranas que producen los sonidos. Utilice tapones en conciertos escandalosos y cuando opere herramientas eléctricas ruidosas. Oiga la música a volumen bajo. Tome las debidas precauciones para disfrutar de una buena audición durante toda la vida.
  • Proteja los ojos de los daños de la luz solar utilizando gafas de sol. También puede ayudar a la visión consumiendo alimentos que contengan grasas saludables y antioxidantes (en especial luteína y zeaxantina), así como vitamina A.
  • Proteja la piel sensible al tacto con protectores solares y humectantes. Y beba suficiente agua para evitar la deshidratación.
  • Desarrolle el gusto por una alimentación que incluy abundantes vitaminas y minerales. Consuma alimentos integrales, frutas y muchas verduras. Los suplementos también son una forma fácil y práctica de enriquecer una dieta de por sí saludable.

Usted puede poner en acción a los cinco sentidos con actividades como jardinería, caminatas y ciclismo. Absorba las imágenes, los sonidos y los olores de su alrededor. Tome decisiones saludables y así podrá seguir disfrutando de sus sentidos toda la vida.

Acerca del autor

Sydney Sprouse es una escritora independiente sobre temas de ciencia residente en Forest Grove, Oregon. Tiene una licenciatura en biología humana de la Universidad Estatal de Utah, en donde trabajó como investigadora y escritora en su etapa de pasante. Sydney ha estudiado ciencias toda su vida y su objetivo es traducir las actuales investigaciones científicas tan efectivamente como sea posible. Escribe con particular interés sobre biología humana, salud y nutrición.