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Es el año 1665. Han transcurrido 12 años desde que concluyó la construcción del Taj Mahal en la India. Poco más de un año después, a Isaac Newton se le ocurrirá una brillante idea cuando ve caer una manzana de un árbol. Y en algún lugar de Londres, el arquitecto y filósofo naturalista Robert Hooke coloca un delgado pedazo de corcho bajo el lente de un microscopio. Cuando mira a través del lente, se percata de una estructura extraña.

“Pude claramente percibirlo como algo totalmente perforado y poroso, muy parecido a un panal de abejas, aunque los poros de este no eran uniformes”, escribe. “Estos poros, o células… fueron los primeros poros microscópicos que había visto, y quizás, que se hayan visto, ya que nunca me había encontrado con ningún escritor o persona que los haya mencionado antes de este momento”.

Hooke ha descubierto la célula, pero más concretamente, las células de origen vegetal. De hecho, el mismo Hooke les dio su nombre, y escribe que, al verlas, recordó las celdas ocupadas por los monjes cristianos en un monasterio que había visitado anteriormente. Estas células, sin embargo, están muertas, y su microscopio no tiene la potencia de ampliación suficiente para observar el interior de ellas. No es sino hasta 13 años más tarde que alguien vería una célula viva de cerca.

Fue Antonie van Leeuwenhoek, científico holandés y hombre de negocios, quien pudo por primera vez observar organismos tales como bacterias y protozoos usando un microscopio–diseñado por él mismo–con mayor potencia de ampliación. A estos organismos, compuestos de una sola célula, les llamó animálculos, nombre que en latín significa animalitos.

Hace bastante tiempo que Hooke murió, y está enterrado en alguna parte del Cementerio de la ciudad de Londres. Fue Hooke quien dio los primeros pasos hacia lo que ahora se conoce como la teoría celular. Esta teoría establece que cada organismo viviente está compuesto por una o más células.

Las células son la unidad integral de estructura y funcionamiento en todos los organismos vivos. Cada célula que ha existido provino de células preexistentes que se han dividido, y dividido, y dividido hasta formar los 37.2 billones de células que forman parte de nuestro cuerpo.

Los dos diferentes tipos de células

Las células pueden ser divididas en dos tipos principales: procariotas y eucariotas.

Las células procariotas carecen de núcleo. Esos “animalitos” que Leeuwenhoek descubrió eran de este tipo. Las bacterias, y otra familia celular conocida como archaea, pertenecen a la clasificación procariota.

Las plantas y los animales poseen células conocidas como eucariotas. Estas pueden ser unicelulares o multicelulares.

La célula desde cerca

Pero, ¿de qué está hecha la célula eucariota animal? Si usted pudiera ser del mismo tamaño–o quizás más pequeño–que una célula, ¿qué observaría?

Imagine que usted se va haciendo cada vez más y más pequeño, y el mundo a su alrededor cada vez más y más grande, hasta que acaba por tornarse borroso y lo pierde de vista. Al ir reduciéndose de tamaño, su enfoque se plasma en un grupo de estructuras parecidas a pequeñas celdas como las que Hooke descubrió hace mucho tiempo.

Muy pronto, una célula en particular le llama mucho la atención. Ahora, algunas células son más complejas en su exterior y contienen accesorios que a otras células les faltan. Uno de estos accesorios se conoce como microvellosidad.

La microvellosidad nace, como los dedos de las manos, de la superficie de la célula, y juega un papel importante en la absorción de nutrientes. También aumenta la superficie de la célula sin afectar su tamaño total.

Los cilios se extienden aún más que la microvellosidad, y son capaces de empujar diferentes substancias por encima de la superficie de la célula.

Y, por último, tenemos el flagelo, una estructura delgada, parecida a una cola, ¡con la capacidad de impulsar una célula completa hasta hacerla nadar!

La membrana plasmática

Todas las células dependen de la importante membrana plasmática. Esta actúa como una barda, manteniendo el contenido de la célula en su lugar al tiempo que permite el paso de alimento y nutrientes.

La membrana plasmática está compuesta por una capa doble de ácidos grasos conocidos como fosfolípidos. Estas moléculas de ácidos grasos tienen una cabeza y una cola. A la cabeza se le conoce como la parte ‘hidrofílica’, o atraída por el agua. La cola, en cambio, es hidrofóbica—o repelente al agua. Esta combinación de cabeza y cola es lo que hace posible la estructura y la función de la célula.

A medida que usted continúa disminuyendo en tamaño, pasa a través de la membrana plasmática y continúa su camino hacia el interior de la célula. También puede ver brevemente la capa doble de fosfolípidos, que es como una cremallera sujeta por las atracciones químicas de sus colas hidrofóbicas.

El citoplasma y el citoesqueleto

Ahora se encuentra en el interior de la célula, en un medio conocido como citoplasma. El citoplasma contiene una substancia rica en aminoácidos y potasio conocida como citosol. Esta solución se conoce también como fluido intracelular.

También puede distinguir una interconexión con apariencia de telaraña o andamio. Esta interconexión se conoce como citoesqueleto. El citoesqueleto provee el apoyo estructural y permite el movimiento de materiales hacia el interior de la célula. El citoesqueleto está compuesto por tres diferentes tipos de fibras de proteínas conocidos como microfilamentos, filamentos intermedios y microtúbulos.

Los microfilamentos son los más pequeños de los tres; están compuestos por hebras de proteínas entrelazadas que pueden unirse para achicar la célula. Estos microfilamentos se encuentran mayormente en las células musculares, y les ayudan en su habilidad para contraerse.

Los filamentos intermedios son hebras de proteínas entrelazadas encargadas de darle estructura a la célula y unidad a todas sus partes.

Los microtúbulos tienen forma de espiral. Al unirse, forman un cilindro hueco. Estos cilindros le dan forma a la célula y contribuyen al movimiento de orgánulos (otro nombre para las partes de la célula) dentro de la célula.

Ellos forman lo que se conoce como el centrosoma. El centrosoma está compuesto de estructuras llamadas centriolos las cuales organizan a los microtúbulos y proveen una estructura adicional a la célula. También ayudan en el proceso de separación durante la división celular.

Entre el citoplasma y el citoesqueleto, usted puede ver el marco básico de apoyo de la célula. También puede ver varias estructuras un poco raras. Estas partes importantes de la célula son conocidas como orgánulos y llevan a cabo diferentes funciones específicas.

El retículo endoplásmico

La primera estructura que usted puede ver se asemeja a una colección de largas y delgadas cavernas. A esto se le conoce como el retículo endoplásmico (RE). Existen dos diferentes tipos de RE.

El primero es el RE rugoso, el cual se extiende desde el núcleo y tiene ribosomas pegados en el exterior de su membrana, dándole una apariencia áspera. Estos ribosomas producen lo que se conoce como cadenas de polipéptidos, una manera más elaborada de decir proteínas. Las proteínas creadas por los ribosomas son liberadas en el RE, donde son procesadas y preparadas para luego ser liberadas en la célula. Los proteínas, cuando son liberados, se transportan dentro de unos sacos de membrana sellados conocidos como vesículas de transporte que se desprenden del RE áspero.

Es importante notar que los ribosomas no son orgánulos, pero son igual de vitales para las células. Los ribosomas son fábricas de proteína y pueden encontrarse ya sea flotando en el citosol en su camino hacia alguna parte de la célula, o bien, adheridos al RE rugoso. Los ribosomas están compuestos por dos partes conocidas como las subunidades menores y mayores. Las subunidades menores leen el ácido ribonucleico (ARN), el cual contiene las instrucciones para ensamblar los aminoácidos en forma de cadenas de polipéptidos. Las subunidades mayores hacen el trabajo pesado y ensamblan las cadenas de polipéptidos.

Luego podrá ver el RE liso. Este otro orgánulo también tiene una membrana, pero sin ribosomas—por eso es “liso”. El RE liso contiene enzimas que alteran los polipéptidos, produce lípidos y carbohidratos y destruye toxinas. La mayoría de los lípidos y el colesterol que forman la membrana celular están compuestos de RE liso.

El aparato de Golgi

Cuando mira hacia otro lado, se encuentra con el aparato de Golgi, el orgánulo con el mejor nombre de todos los orgánulos. El aparato de Golgi es otro orgánulo membranoso que modifica, empaca y almacena proteínas. Se asemeja a un grupo inmenso de cisternas que se expanden desde su centro. Las vesículas de transporte llevan proteínas al aparato de Golgi desde el RE. Una vez allí, las proteínas van modificándose a medida que pasan por las cisternas del Aparato de Golgi. Esta modificación puede ocurrir al añadir y reorganizar las moléculas con diferentes enzimas. Algunas veces, se añaden carbohidratos para formar lo que se conoce como glicoproteínas.

Luego de pasar por la última cisterna, las proteínas son acordonadas en una vesícula diferente conocida como la vesícula de secreción. La mayoría de estas proteínas se dirigen hacia la membrana plasmática, donde se convierten en parte de la membrana misma o son expulsadas hacia el exterior de la célula.

Lisosomas

El aparato de Golgi es fundamental en la producción de lisosomas. Estas son vesículas que se desprenden del aparato de Golgi y funcionan como camiones recolectores de basura en la célula. Los lisosomas están protegidos por una membrana y contienen enzimas digestivas que recogen los desechos celulares u orgánulos defectuosos para reciclarlos o convertirlos en desechos. También tienen la función de proteger la célula de bacterias y viruses.

Proteasomas

Al salir del aparato de Golgi usted se encuentra con los proteasomas. Estos orgánulos se encargan de las proteínas que hay en la célula y están presentes en todo el citoplasma. Los proteasomas descomponen proteínas de apariencia anormal, mal dobladas o proteínas normales que la célula ya no necesita.

Otra proteína conocida como ubiquitina se coloca en las proteínas destinadas a ser recicladas por las enzimas presentes en el citoplasma. Estas proteínas focalizadas se descomponen dentro de los proteasomas a través de un proceso conocido como proteólisis. En este proceso, los enlaces de péptidos de las proteínas se rompen, y las cadenas péptidas restantes y aminoácidos son expulsados al interior de la célula para ser reciclados.

Peroxisomas

Al continuar, se encuentra con una curiosa estructura conocida como peroxisoma. Aunque técnicamente no es ni un orgánulo ni una enzima, los peroxisomas pueden mejor describirse como complejos proteínicos.

Los peroxisomas tienen una membrana, y también se originan en el RE. Son responsables de la descomposición de las cadenas largas de ácidos grasos y de los aminoácidos. En este proceso, los peroxisomas producen un subproducto conocido como peróxido de hidrógeno, el cual puede ser muy peligroso para la célula porque puede reaccionar con muchas sustancias. Por esta razón, los peroxisomas pueden transportar una enzima que convierte el peróxido de hidrógeno en agua y oxígeno. ¡Un método muy eficaz de limpieza!

Mitocondria

Pasando los peroxisomas, usted divisa un orgánulo con forma de frijol conocido como mitocondria (cuando hay muchos, se les conoce como mitocondrias). Estas son consideradas las plantas de energía de máxima eficiencia de la célula ya que convierten las partículas de comida que entran a la célula en moléculas de trifosfato de adenosina, o ATP, también conocido como la “divisa” de la célula. El ATP tiene la capacidad de almacenar y transferir energía a otras partes de la célula.

La mitocondria tiene una membrana interna y otra externa, y el número de mitocondrias varía de acuerdo con el tipo de célula. En general, entre más actividad muestre una célula, mayor será la cantidad de mitocondrias que contenga. Las células del hígado, por ejemplo, contienen miles de mitocondrias. Y en las células que forman sus músculos, la actividad aeróbica puede incrementar el número de mitocondrias. Por eso goza de más energía cuando hace ejercicios frecuentemente.

El núcleo

Finalmente ha llegado al núcleo, una de las estructuras más grandes de la célula. El núcleo tiene dos membranas que forman lo que se conoce como la envoltura nuclear.

Junto con pequeños poros localizados en la superficie de la membrana, esta envoltura encierra el nucleoplasma. Mientras la envoltura nuclear funciona como una pared, los poros actúan como un portón que permite que ciertas moléculas entren y salgan del núcleo. El nucleoplasma se asemeja al citoplasma de la célula. Esta substancia viscosa permite la suspensión de las estructuras que están al interior de la membrana nuclear.

Una de las estructuras suspendidas en el nucleoplasma es el nucléolo, el cual está compuesto por ácido desoxirribunonucleico (ADN), ARN y proteína. El nucléolo es el lugar de nacimiento de los ribosomas, los cuales fabrican, como debe recordar, proteínas vitales para el funcionamiento de células saludables.

A medida que continúa haciéndose más pequeño, puede comenzar a ver la estructura de doble hélice del ADN de la célula. Usted extiende el brazo y trata de tocarla. Finalmente, logra hacer contacto. En cuestión de segundos, usted regresa a su tamaño normal sin estar seguro de haber tocado lo que trataba de alcanzar.

En algún lugar en los campos verdes del cementerio en la ciudad de Londres, la primera luz de un nuevo día azota una semilla de pasto que acaba de germinar. Las células de esa semilla, enriquecidas por la buena tierra y el sol, comienzan a dividirse, produciendo un pequeño brote de pasto en el aire fresco de la mañana.

Usted usa los dientes todos los días, pero tal vez no sepa mucho sobre su anatomía. Es el momento de empezar a hacerse preguntas al respecto y aprender más sobre ellos. Tal vez ya ha llegado a preguntarse de qué están hechos, o quizá alguna vez se ha preguntado si los dientes son huesos.

Hoy es su día de suerte.

Le ponemos delante 24 preguntas y respuestas del tamaño de un bocado que le ayudarán a conocerlos mejor: de los dientes de leche al rechinar de dientes, la placa y el hilo dental, en esta lista hay de todo. Estúdielas, para que la próxima vez que vaya al dentista, le muestre sus conocimientos.

  1. ¿Que mantiene los dientes en su lugar?

Los dientes están anclados en dos huesos del cráneo: los superiores en un hueso llamado maxilar, que forma la maxilla, y en el maxilar inferior (mandíbula), que aloja a los dientes inferiores.

La mandíbula y el maxilar son los dos huesos que conforman la quijada; están conectados en los lados derecho e izquierdo del cráneo. El maxilar es el hueso más fuerte del cráneo y el único que puede moverse, lo cual es muy práctico para morder y masticar los alimentos.

  1. ¿Cuántos dientes tiene usted?

Antiguos filósofos como Aristóteles pensaban que el número de dientes en hombres y mujeres no era el mismo, pero ahora sabemos más:  el número total de dientes en hombres y mujeres adultos es de 32, y usted mismo puede contarlos con la lengua.

Los dientes están organizados en pares, según su forma, uno del par a cada lado de la boca. Mírese en el espejo y compruébelo. Divida la boca verticalmente a la mitad y verá que cada lado es virtualmente simétrico.

  1. ¿Qué es la corona de un diente? (No la de los dentistas, tampoco)

Para responder a esta pregunta, desglosaremos la anatomía de un diente.

Los dientes son como icebergs. El iceberg parece un trozo de hielo pequeño que flota en el agua, cuando en realidad es como una montaña de hielo que apenas se asoma en el océano. Lo mismo los dientes: existen por fuera y por dentro de la superficie de las encías. La porción brillante y blanca que usted puede ver cuando abre la boca, se llama corona.

Esta parte del diente entra en contacto con lo que come y bebe, y con la saliva. Es la parte externa, dura, que protege todo el diente. Luego, la corona del diente está cubierta por una sustancia dura llamada esmalte, y bajo el esmalte, hay una capa de tejido duro llamado dentina.

  1. ¿Qué es el esmalte?

Hasta ahora, probablemente usted pensaba que el hueso era el tejido más duro del cuerpo.

¡Error!

Ese premio se lo lleva el esmalte. El material blanco y duro que rodea a la corona de los dientes es el ganador.

El esmalte está en la parte exterior del diente, y está constituido principalmente de fosfato de calcio, mineral que lo hace increíblemente duro, por eso puede proteger las capas más suaves y sensibles del diente: dentina, pulpa, nervios y vasos sanguíneos; también protege los dientes del desgaste por el uso diario.

  1. ¿Los dientes tienen raíces?

Por supuesto: la raíz del diente se encuentra abajo de la corona dura, guardada bajo la encía y anclada en la mandíbula mediante el tejido conectivo llamado ligamento periodontal.

Gran parte de la raíz es de dentina, que forma canales, en los cuales hay un tejido vivo llamado pulpa, en la que abundan los vasos sanguíneos y los nervios que atraviesan la raíz del diente y llegan a la mandíbula.

  1. ¿Los dientes sienten?

Tal vez usted ha notado que los dientes son sensibles al frío o el calor si la raíz queda expuesta por encima de la línea de las encías o si el esmalte se desgasta. Cuando la dentina que conforma la raíz queda al descubierto, los nervios que están en su interior suelen ser estimulados por la temperatura de los alimentos y bebidas que usted se lleva a la boca.

Los nervios de la dentina expuesta transmiten las sensaciones de calor y frío al cerebro, que interpreta esas señales como dolor.

Esta es otra de las razones por las que el esmalte es tan importante, pues actúa como un aislante que protege los dientes de las temperaturas extremadamente altas o bajas. El esmalte protege los sensibles nervios de la dentina de estímulos dolorosos.

  1. ¿Por qué los dientes tienen diferentes formas

Observe su sonrisa y se dará cuenta de que los dientes no son todos iguales, de hecho, su forma y tamaño varían mucho.

Si bien los dientes no son idénticos, pueden clasificarse según su forma general. El conjunto de dientes de un adulto tiene ocho incisivos, cuatro caninos, ocho premolares y 12 molares.

Partiendo del centro y hacia la izquierda y la derecha, están los incisivos. Esos grandes dientes frontales son filosos como un cuchillo. Junto a ellos están los caninos, cuya punta característica se conoce como cúspide. Se parecen a los dientes puntiagudos de los perros.

Los dientes que siguen se llaman premolares; tienen dos cúspides y en ocasiones se les llama bicúspides. Finalmente, el último tipo de dientes son los molares, grandes y planos.

  1. ¿Qué hacen los diferentes tipos de dientes?

Los dientes tienen formas diferentes según la función especializada que desempeñan en la masticación de los alimentos.

Los incisivos son excelentes para cortar y sostener los pedazos de comida, como cuando usted muerde una manzana. Los incisivos también pueden ayudarle a sentir la textura de los alimentos.

Los caninos despedazan los alimentos para reducir su tamaño y hacerlos más manejables, y entran en acción al comer un pedazo de proteína gruesa, como pollo a la parrilla.

La forma de los premolares es intermedia entre la de los caninos y los molares. Los premolares ayudan a cortar y despedazar la comida, casi igual que los caninos.

Los molares sirven para moler la comida. Al masticar, los pedazos de comida se acercan al fondo de la boca, donde los molares los muelen y los reducen a un tamaño que permite tragarlos sin riesgo.

  1. ¿Qué son las muelas del juicio?

Usted tiene cuatro muelas del juicio, conocidas también como terceros molares. Tienen la misma forma que los molares y desempeñan las mismas tareas durante la masticación, pero a algunas personas tienen que quitárselas.

Las muelas del juicio salen alrededor de los veinte años, y son los últimos dientes permanentes en erupcionar (otra forma de decir que sale un diente). Cuando las muelas del juicio brotan a la superficie, pueden empujar otros dientes y causar aglomeración y molestias, incluso afectar la alineación de los demás dientes.

Si su dentista considera que las muelas del juicio le van a dar problemas, pueden extraerse quirúrgicamente. Este procedimiento suele llevarse a cabo antes de que erupcionen. Si tuvieran que extraerle las muelas del juicio, el número de dientes permanentes se reduciría de 32 a 28. No se preocupe, no pasa nada sin muelas del juicio, incluso podría sentirse más cómodo.

  1. Si los dientes son tan fuertes, ¿por qué se rompen?

El material con que está hecha gran parte del esmalte se llama fosfato de calcio, un compuesto mineral que también está en los huesos y que contribuye al color blanco de los dientes; es increíblemente resistente y durable, pero no es indestructible.

Los dientes se pueden lesionar, igual que el resto del cuerpo. Si los dientes se rompen o agrietan, un dentista puede reparar el daño, pero no sanan de por sí.

  1. ¿Los dientes son huesos?

Aunque se parecen mucho, los dientes no son huesos, y sorprendentemente, en realidad son muy diferentes. A continuación, las razones:

  • Los dientes son más fuertes que el hueso. Como ya dijimos antes, el esmalte es el tejido más fuerte del cuerpo.
  • Los huesos están protegidos por capas de músculo y piel, a los dientes los cubren solo los labios.
  • Si bien los dientes son de un material más duro que el de los huesos, estos últimos pueden regenerar tejidos gastados y dañados. En cuanto al esmalte, una vez que se va, no vuelve.
  • Tanto huesos como dientes tienen vasos sanguíneos y nervios en su interior, pero a diferencia de los dientes, los huesos realmente producen nuevas células sanguíneas en la médula ósea. Los dientes tienen una capa interior similar a la médula ósea, la capa de pulpa protegida por el esmalte dental.
  1. ¿Qué color tiene un diente saludable?

Los dientes saludables son blancos y brillosos; su color proviene del fosfato de calcio del esmalte. Las puntas y las orillas de los dientes suelen verse translúcidas o azulosas, lo cual es perfectamente normal.

El amarillamiento de los dientes puede ser indicio de pérdida del esmalte. La dentina, que es la capa subyacente al esmalte, es amarilla. Cuando el esmalte se desgasta y la dentina queda expuesta, los dientes pueden cambiar de color y verse amarillos.

Fortificar el esmalte de los dientes con alimentos ricos en calcio —como leche, yogurt, almendras y edamame— puede ayudar a devolverles su blancura. También puede usted beber agua fluorada para favorecer la salud del esmalte. El flúor refuerza el esmalte y evita que la dentina amarilla quede expuesta.

  1. ¿Cuántos dientes tienen los niños?

Los niños pequeños tienen 20 dientes primarios (o de leche): ocho incisivos, cuatro caninos y ocho molares, que posteriormente se pierden para hacer lugar a los dientes permanentes, de mayor tamaño. Hacia los tres años, la mayoría de los niños tiene todos los dientes primarios.

Los dientes de leche son de los mismos materiales que los permanentes. El esmalte cubre la corona y las raíces son de dentina y pulpa. Los dientes primarios son más pequeños y están más separados que los permanentes porque los huesos de la cara y la mandíbula crecen con el niño y hacen que los dientes se separen.

  1. ¿Cuándo empiezan a desarrollarse los dientes?

Antes de que usted naciera, los dientes ya se estaban formando. Entre el tercero y el cuarto mes de embarazo, las células llamadas ameloblastos generan el esmalte que forma los dientes en torno a los brotes dentarios (primera etapa del desarrollo de los dientes). Estos brotes se mantienen por debajo de la superficie de las encías hasta que están totalmente formados, en algún momento entre los seis meses y el año de edad.

  1. ¿Por qué se caen los dientes?

En la infancia, los dientes se caen para que los dientes adultos, más grandes, pueden ocupar su lugar. Se trata de una parte natural y saludable del ciclo de vida de los dientes. La mayor parte de los dientes primarios se habrá caído hacia los 12 años.

La pérdida de un diente ocurre cuando las raíces de los dientes primarios se disuelven como preparación para la llegada de los dientes permanentes. Este proceso puede durar varias semanas, y lo mejor es dejar que los dientes se caigan por sí solos. Una vez que un diente primario cae, uno nuevo, permanente, erupcionará en el mismo lugar.

  1. ¿Qué son las caries?

Las caries son perforaciones diminutas en el esmalte y las capas de dentina de los dientes; son resultado de una degradación que ocurre cuando las bacterias invaden un diente roto o dañado.

Los azúcares simples son la causa principal de las caries. Las bebidas carbonatadas, los jugos, los caramelos y alimentos similares suelen quedarse en los dientes. Las bacterias de la boca pueden convertir estos carbohidratos simples en ácidos que erosionan el esmalte de los dientes. Así se forman las caries.

Usted mismo puede darse cuenta de que tiene una caries, en cuyo caso, a muchas personas les duelen los dientes y tienen molestias. Los dientes pueden ser especialmente sensibles a la temperatura o sentir dolor al comer algo dulce.

Otras veces, para descubrir una caries hay que ir al dentista. Con una radiografía, el dentista puede localizar caries de entre los dientes, o bien, utilizar equipo dental para detectar puntos sensibles y perforaciones en la superficie de los dientes.

Afortunadamente, los dentistas pueden reparar las caries con un empaste dental. Primero, el dentista elimina la porción deteriorada del diente con un taladro pequeño y luego la sustituye con un material seguro. Los empastes pueden ser de oro, plata, porcelana o una resina compuesta. Después de que lo reparan, el diente se siente mucho mejor.

  1. ¿Qué es la placa?

Si los dientes se sienten sucios después de comer, la culpa es de la placa. Cuando usted come algo dulce, las bacterias de la boca se pegan a los dientes y se agasajan con los carbohidratos simples. Estas bacterias pueden formar una película pegajosa en la superficie de los dientes, llamada placa.

La placa es fácil de eliminar. Cepillarse los dientes es la forma más fácil de deshacerse de ella. Hágalo dos veces al día para obtener mejores resultados. Enjuáguese la boca con un producto antibacteriano para mantener bajo control la cantidad de bacterias de la boca y piense en un probiótico oral, que favorecerá un equilibrio saludable de bacterias.

  1. ¿Qué es el sarro?

La placa que se queda en los dientes puede endurecerse y convertirse en sarro, sustancia dura y mineralizada. Cuando hay sarro, pronto podrá haber caries. Por otra parte, el sarro dificulta que el cepillado sea correcto. Para eliminarlo se necesita una limpieza dental profesional.

La placa suele formarse por encima de la línea de la encía, pero el sarro puede acumularse sobre y bajo las encías y causar problemas a la dentina y el hueso por debajo de las encías, por eso es tan importante cuidar de los dientes para evitar la acumulación de sarro.

Los dientes pueden protegerse del sarro cepillándolos y usando hilo dental diariamente, además de un enjuague bucal. Otra excelente forma de mantener a raya el sarro es fortificando el esmalte con flúor. Este mineral se encuentra en la mayor parte de los sistemas municipales de agua. El flúor fortalece el esmalte y ayuda a reparar los daños causados por las bacterias y los ácidos de la boca.

  1. ¿Por qué debe cepillarse los dientes?

Desde hace miles de años, la gente se ha lavado los dientes. En el año 5,000 AC, los antiguos egipcios utilizaban ramas deshilachadas y cascarón de huevo para pulirse los dientes. Ahora, los cepillos dentales de cerdas suaves eliminan los restos de alimentos que quedan después de comer.

Cepillarse los dientes es la mejor manera de evitar la caries. Usted debe cepillarse los dientes dos veces al día con una porción de dentífrico del tamaño de un chícharo. Cepíllese con cuidado. Frotar con fuerza con el cepillo puede irritar las encías y dejar al descubierto la sensible dentina que se encuentra debajo.

Dos minutos es el tiempo perfecto de cepillado. Tenga un cronómetro o reloj en el baño que le ayude a calcular el tiempo. Cambie de lado con frecuencia y cepille tanto el frente como la parte posterior de los dientes.

Cambie el cepillo dental cuando se desgaste. Se recomienda hacerlo cada tres a cuatro meses. Enjuague el cepillo con agua caliente después de cada uso, y cámbielo después de una enfermedad.

  1. ¿Es importante el hilo dental?

¡Por supuesto! El cepillado es para las partes visibles, pero también es necesario limpiar entre los dientes. Con el hilo dental se desprenden los alimentos y la placa, además de que se evita la acumulación de sarro en áreas de difícil acceso. Con el hilo dental también se limpian las partes de los dientes ocultas bajo la línea de la encía.

Use el hilo dental todos los días para mantener limpias y saludables las áreas de entre los dientes.

  1. ¿Cómo ayudar a evitar el deterioro de los dientes?

La mejor manera de mantener los dientes saludables y el esmalte en buena forma es cepillarse y usar hilo dental, pero la dieta también ayuda de forma importante a evitar el deterioro de los dientes.

Evite las bebidas carbonatadas, los jugos y otras bebidas azucaradas, que son las más dañinas, por eso, mejor beba agua. Se deben evitar los carbohidratos simples y los alimentos ricos en almidón. Cuando se le antoje algo dulce, evite los caramelos y como alternativa recurra a las frutas por su dulzura natural. Su elevado contenido de fibra estimula la producción de saliva y elimina el azúcar de los dientes. Los alimentos ácidos —como las frutas cítricas— con el tiempo pueden erosionar el esmalte, así que asegúrese de beber abundante agua cuando las consuma.

Los alimentos ricos en calcio, como la leche, el yogurt y los vegetales crucíferos, son magníficos para los dientes. El apio y otras verduras crujientes ayudan a eliminar los desperdicios de los dientes. Y siga los mismos consejos para los dientes que para su cintura, o sea, opte por alimentos integrales y comidas nutritivas en lugar de colaciones simples y azucaradas.

  1. ¿Qué es el bruxismo?

Parte del cuidado de los dientes implica controlar el estrés. El estrés suele tensarlo y hacerlo apretar los puños, y algunas personas aprietan también la quijada, lo cual suele llevar a una condición llamada bruxismo, o rechinar de dientes.

El bruxismo también puede ocurrir durante el sueño, de modo que quienes rechinan los dientes, muchas veces no se percatan de ello; el rechinido de dientes puede dar lugar a desgaste excesivo de sus partes planas, además de causar sensibilidad en la quijada y dolores de cabeza.

El dentista le puede decir si usted rechina los dientes, y tal vez le recomiende utilizar una guarda por la noche para evitar que los dientes se froten uno contra otro.

Pero hay otras formas de combatir el bruxismo. Pruebe con ejercicios de respiración profunda antes de irse a la cama. Aplique un paño tibio en las mejillas, justo bajo la oreja para ayudar a relajar los músculos de la cara y la mandíbula. Ponga la punta de la lengua entre los dientes del frente para abrir y relajar la mandíbula.

Si está estresado, hable con alguien. Comparta sus pensamientos y sentimientos con un amigo de confianza o un profesional de la salud mental que pueda ayudarle a manejar el estrés o la ansiedad. Tal vez se percate de que duerme mejor y deja de rechinar los dientes.

  1. ¿Los dientes pueden provocar mal aliento?

En general una higiene oral deficiente es la causa del mal aliento. Cuando usted pasa por alto el cepillado o el hilo dental, las bacterias de la boca festejan con la comida que se queda en los dientes. La descomposición de los azúcares y almidones por las bacterias da lugar a malos olores.

Algunas veces, lo que usted come es la fuente de su mal aliento. Se sabe que la cebolla y el ajo dejan mal aliento. Los alimentos condimentados también comparten la culpa.

Ya sea que el origen de su mal aliento sean las bacterias o lo que usted come, la mejor manera de eliminarlo es con cepillado e hilo dental. Para un aliento fresco, cepíllese dos veces al día. Si su comida fue particularmente fuerte, cepille suavemente sus dientes, después.

  1. ¿Sus dientes son únicos?

Tal vez le sorprenda, pero como su ADN y sus huellas digitales, sus dientes son únicos. Nadie los tiene iguales. Su forma, tamaño y colocación varía de persona a persona. Ni siquiera gemelos idénticos tienen los mismos dientes.

Conserve los dientes brillantes y relucientes

Muestre respeto a sus dientes asegurándose de que estén en buena forma. Manténgalos saludables cuidándolos adecuadamente. Cepíllelos y use hilo dental diariamente. Evite los alimentos azucarados que dañan el esmalte. Y consulte regularmente al dentista.

Sonría, porque no hay en el mundo otros dientes como los suyos.

Acerca del autor

Sydney Sprouse es una escritora independiente sobre temas de ciencia residente en Forest Grove, Oregon. Tiene una licenciatura en biología humana de la Universidad Estatal de Utah, en donde trabajó como investigadora y escritora en su etapa de pasante. Sydney ha estudiado ciencias toda su vida y su objetivo es traducir las actuales investigaciones científicas tan efectivamente como sea posible. Escribe con particular interés sobre biología humana, salud y nutrición.

Tan pronto como usted salta de la cama, los cinco sentidos entran en acción. La luz del sol que entra por la ventana, el olor del desayuno, la alarma del despertador. Todos esos momentos son producto de su entorno, de los órganos de los sentidos y el cerebro.

La capacidad de oír, tocar, ver, gustar y oler está muy arraigada en el organismo, y estos cinco sentidos le permiten aprender y tomar decisiones sobre el mundo que lo rodea. Ahora es el momento de aprender sobre los sentidos.

Finalidad de los cinco sentidos

Los sentidos lo conectan con su entorno. Con la información que recaban, usted puede oír, aprender y tomar decisiones más informadas. Por ejemplo, un sabor amargo lo puede alertar de que un alimento podría ser dañino. Los chirridos y gorjeos de los pájaros le advierten de que cerca podría haber árboles y agua.

Los órganos de los sentidos captan sensaciones que se interpretan en el cerebro. ¿Pero cómo llegan al centro de mando del organismo datos como una textura y la luz? En el sistema nervioso hay una rama especializada, dedicada a los sentidos, y tal vez ya haya deducido que se llama sistema sensorial.

Los órganos de los sentidos del cuerpo (más al respecto después) se conectan con el cerebro a través de los nervios. Los nervios mandan información al cerebro mediante impulsos electroquímicos. El sistema sensorial reúne y envía un flujo constante de datos sensoriales del medioambiente. Esta información sobre el color, la forma y la textura de los objetos que lo rodean, ayuda al cerebro a determinar qué son.

¿Qué son los cinco sentidos?

Son cinco los sentidos básicos que percibe el organismo: oído, tacto, vista, gusto y olfato, cada uno de los cuales es una herramienta utilizada por el cerebro para construir una imagen clara del mundo.

El cerebro se apoya en los órganos de los sentidos para reunir información sensorial. Los órganos relacionados con los cinco sentidos son:

  • Oídos (oído)
  • Piel y cabello (tacto)
  • Ojos (vista)
  • Lengua (gusto)
  • Nariz (olfato)

Los datos recopilados por los órganos de los sentidos ayudan al cerebro a entender la diversidad y la dinámica de su entorno, lo cual es clave para tomar decisiones en el momento y también para formar recuerdos. Ahora es tiempo de profundizar en cada uno de los sentidos y de aprender cómo se reúne la información sobre sonidos, texturas, imágenes, sabores y olores.

Tacto

La piel es el órgano más grande del cuerpo, y también el principal para el sentido del tacto. El término científico para tacto es mecanorrecepción.

El tacto parece simple, pero es un poco más complejo de lo que usted se imagina. El cuerpo puede detectar diferentes formas de tacto, así como variaciones de temperatura y presión.

Como el tacto puede sentirse en todo el cuerpo, los nervios que lo detectan mandan su información al cerebro a través del sistema nervioso periférico. Son los nervios que se ramifican a partir de la médula espinal y llegan a todo el cuerpo.

Los nervios que están bajo la piel envían información al cerebro sobre lo que usted toca; son células nerviosas especializadas para diferentes sensaciones táctiles. Los receptores táctiles de la piel de las yemas de los dedos, por ejemplo, son diferentes de los de la piel de los brazos o las piernas.

Las yemas de los dedos pueden detectar cambios de textura y presión, como una lija o apretar un botón. Lo que mejor detecta la piel que recubre brazos y piernas es la extensión y el movimiento de las articulaciones. La piel de las extremidades también manda información al cerebro sobre la posición del cuerpo.

La piel de los labios y de la planta de los pies es más sensible a toques ligeros. La lengua y la garganta tienen sus propios receptores del tacto. Estos nervios informan al cerebro de la temperatura de los alimentos o las bebidas.

Gusto

 

Hablando de comidas y bebidas, intente evitar que se le haga agua la boca durante la descripción del siguiente sentido, el gusto, que permite que el cerebro reciba información sobre lo que se come. Al masticar los alimentos y mezclarse estos con saliva, la lengua se ocupa de reunir datos sensoriales sobre el sabor de la comida.

Las pequeñas protuberancias que hay por toda la lengua se ocupan de transmitir los sabores al cerebro. Estas protuberancias se llaman papilas gustativas, y en la lengua hay miles. Las viejas se sustituyen semanalmente por nuevas para mantener en su punto el sentido del gusto.

En el centro de las papilas gustativas hay de 40 a 50 células especializadas. Las moléculas de los alimentos se enlazan con estas células especializadas y generan impulsos nerviosos. El cerebro interpreta estas señales para que usted reconozca los sabores de los alimentos.

Son cinco los sabores básicos detectados por la lengua que se envían al cerebro: dulce, ácido, amargo, salado y umami. Este último, umami, proviene de la palabra japonesa “sabroso”. Los sabores umami provienen de alimentos como el caldo y la carne.

Un ejemplo clásico de sabor dulce es el azúcar. Los sabores ácidos provienen de alimentos como las frutas cítricas y el vinagre. La sal y los alimentos ricos en sodio dan lugar a sabores salados. Por otra parte, la lengua detecta sabores amargos en alimentos y bebidas como café, kale y colecitas de Bruselas.

Anteriormente se aceptaba una teoría sobre el gusto respecto de que había regiones de la lengua dedicadas a cada uno de los cinco sabores. Ahora ya no es aceptada, por el contrario, investigaciones recientes demuestran que en cualquier punto de la lengua se pueden detectar todos los sabores.

Así, durante las comidas o las colaciones, el cerebro recibe constantemente información sobre lo que usted come. Los sabores de diferentes partes de una comida se combinan al masticar y deglutir. Cada sabor detectado por la lengua ayuda al cerebro a percibir a qué saben los alimentos.

En su siguiente comida, vea si puede identificar cado uno de los cinco sabores. Tendrá una nueva percepción del cerebro y de lo mucho que se esfuerza para hacer que destaque el sabor de los alimentos.

Vista

 

El tercer sentido es el de la vista (también conocido como visión), formado por el cerebro y un par de órganos sensoriales: los ojos. A menudo se piensa que la vista es el más fuerte de los sentidos porque, en cuanto a información sobre el medioambiente, los humanos tienden a depender más de la visión que del oído o el olfato.

Cuando usted mira a su alrededor, la luz del espectro visible la detectan los ojos. Rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, añil y violete son los colores del espectro de luz visible. La fuente de esta luz puede provenir de una lámpara, la pantalla de la computadora o del sol.

Cuando la luz es reflejada por los objetos que lo rodean, los ojos mandan señales al cerebro y se crea una imagen reconocible. Los ojos utilizan la luz para leer, discernir entre un color y otro, incluso para coordinar prendas de vestir y crear un atuendo combinado.

¿Alguna vez ha tenido que vestirse a oscuras y se ha puesto calcetines que no combinan? ¿O hasta después de llegar al trabajo se ha dado cuenta de que trae la camisa al revés? Para evitar un paso en falso en lo que a moda se refiere, lo único que necesita es luz en el clóset. Ahora verá por qué.

Los ojos necesitan luz para enviar información sensorial al cerebro. Las partículas de luz (llamadas fotones) entran al ojo por la pupila y se enfocan en la retina (parte del ojo sensible a la luz).

En la retina hay dos tipos de células fotorreceptoras, bastones y conos. Los primeros reciben información sobre la brillantez de la luz, en tanto que los conos distinguen entre diferentes colores. Estos fotorreceptores operan en equipo para reunir información sobre la luz y transmitir los datos al cerebro.

Cuando la luz ilumina a bastones y conos, se activa una proteína llamada rodopsina, la cual detona una cadena de señales que convergen en el nervio óptico, que es el vínculo entre el ojo y el cerebro. El nervio óptico es el cable que transmite la información recibida por el ojo y que se conecta directamente al cerebro.

Una vez que el cerebro recibe datos sobre la luz, forma una imagen visual. Lo que usted “ve” al abrir los ojos, es la interpretación cerebral de la luz que entra a los ojos. Cuando hay abundante luz, el cerebro entiende más fácilmente lo hay alrededor, por eso es más problemático escoger la ropa a oscuras.

Para mejorar la visión, los ojos se ajustan, de modo de dejar entrar el máximo posible de luz. Por eso las pupilas se dilatan (su tamaño aumenta) en la oscuridad: para que entre más luz al ojo y la imagen cerebral sea lo más clara posible.

Por eso, proporcione a los ojos toda la luz que necesitan leyendo, trabajando y jugando en lugares bien iluminados y así, aliviar el estrés de los ojos y tener una visión más clara y confortable. Además, pruebe a instalar lámparas de noche en los pasillos para encontrar sin riesgos el camino en la oscuridad.

Oído

 

El término científico para oído es audición, pero este tipo de audición no tiene por qué ponerlo nervioso. El oído es un sentido poderoso, ese que puede alegrarlo o protegerlo del peligro.

Cuando usted oye la voz de un ser querido, la audición permite a su cerebro interpretar como conocida y tranquilizadora la voz del otro. La melodía de su canción favorita es otro ejemplo del oído en acción.

Por otra parte, los sonidos pueden alertar de posibles riesgos. Vienen a la mente el claxon de un auto, el silbato del tren y las alarmas contra incendio, pues el oído puede utilizar esos sonidos como garantía de seguridad.

Las orejas recogen este tipo de información sensorial para el cerebro, que llega en ondas sonoras, que son un tipo de energía mecánica. Cada onda sonora es una vibración de frecuencia única. El oído recibe y amplifica las ondas sonaras que el cerebro interpreta como diálogo, música, risa o mucho más.

Las orejas vienen en muy variadas formas y tamaños, pero todas comparten ciertas características. La parte externa, carnosa, llamada aurícula, recoge las ondas sonoras transmitidas en el entorno y las canaliza hacia una membrana que se encuentra al final del conducto auditivo.

Dicha membrana se conoce como membrana del tímpano, o más comúnmente, tímpano. Las ondas sonoras rebotan en esa membrana y dan lugar a vibraciones que al transmitirse, son amplificadas por unos huesecillos pegados en el otro lado del tímpano.

Una vez que las ondas sonoras entran al oído y el tímpano las amplifica, viajan a través de ciertos conductos llenos de líquido que están en lo más profundo. Estos tubos se llaman cóclea, y están recubiertos de células en forma de pelo que detectan cambios en el líquido que las rodea. Cuando las ondas sonoras se transmiten a través de la cóclea, el líquido empieza a moverse.

El movimiento del líquido entre las células pilosas del oído genera impulsos nerviosos que se envían al cerebro. Sorprendentemente, las ondas sonoras se convierten en señales nerviosas electroquímicas casi de inmediato. Así, lo que empieza como sencillas vibraciones, se convierte en un tono familiar. Y todo esto, gracias al sentido del oído.

Olfato

El quinto y último sentido es el del olfato. La olfacción, otra manera de llamarle al olfato, es única, pues el órgano sensorial detector está directamente conectado con el cerebro, por eso el sentido del olfato es extremadamente poderoso.

Los olores entran al cuerpo por la nariz, provenientes de las partículas transmitidas por el aire que se captan al respirar. Inhalar profundamente por la nariz e inclinarse hacia la fuente de un olor, puede intensificarlo.

Dentro de la nariz se encuentra un gran nervio llamado bulbo olfatorio, el cual sale de la parte superior de la nariz y se conecta directamente con el cerebro. Las moléculas aéreas aspiradas por la nariz desencadenan una respuesta nerviosa del bulbo olfatorio, que al notar los olores, de inmediato informa al cerebro.

Mientras mayor la concentración de moléculas del olor, más profunda la estimulación del cerebro por el bulbo olfatorio. Por eso los olores fuertes son poco atractivos y repugnantes. Los aromas más ligeros mandan señales más leves al cerebro.

El sentido del olfato es necesario por varias razones. Los olores fuertes y desagradables son excelentes para alertar al cerebro de que eso que usted está a punto de comerse está echado a perder. Los olores dulces y agradables le ayudan a sentirse a gusto. Los olores que despide el organismo (feromonas) ayudan, incluso, a crear lazos con los seres queridos. Sin importar de qué olor se trate, cerebro y nariz funcionan en equipo para que usted pueda disfrutarlo.

Los sentidos operan conjuntamente para crear sensaciones fuertes

Es raro que el cerebro tome decisiones basándose en información de uno solo de los sentidos: los cinco operan conjuntamente para ofrecer una imagen completa de su entorno.

La próxima vez que salga a pasear, verá en acción este principio.

Piense en cómo se siente cuando camina al aire libre. Tome nota de las diferentes sensaciones que experimenta. Tal vez vea una puesta de sol llena de color o perciba el sonido del agua de un riachuelo entre las rocas, o quizá toque hojas secas. Prestar atención a la convergencia de sus sentidos significa que difícilmente saldrá a pasear sin experimentar algo nuevo.

A continuación, algunos ejemplos reconocibles de sentidos que operan conjuntamente:

Olfato + Gusto = Sabor

Así como un paseo al aire libre reúne a varios de los sentidos también, una buena comida. Sabor es una palabra que suele utilizarse para describir a qué sabe la comida, pero el sabor realmente es la combinación del sentido del gusto y el del olfato.

Los cinco sabores antes descritos no describen exactamente la experiencia de comer. Es difícil calificar de dulce, salado, ácido, amargo o umami a algo como la menta o la piña, pero el cerebro no tiene que interpretar el sabor nada más a partir de las papilas gustativas, el sentido del olfato también ayuda. Es lo que se llama olfacción retronasal.

Cuando usted come, ciertas moléculas viajan hacia la cavidad nasal por el conducto intermedio entre nariz y boca. Al llegar, el bulbo olfatorio las detecta y se interpretan en el cerebro. Las papilas gustativas también recogen información sobre el sabor. El cerebro recopila estos datos sensoriales de nariz y lengua y los percibe como sabor.

Cuando lengua y nariz trabajan en conjunto, la experiencia de comer menta es más que un sabor amargo, es algo agradable, refrescante y delicioso. Y una rebanada de piña no solo es ácida, es chispeante, dulce, agria.

Usted puede ver cómo el olfato influye en el sabor si se tapa la nariz para comer. Cortar la vía hace que usted se percate de una reducción significativa del sabor. Por el contrario, puede percibir más el sabor si mastica despacio, pues así, la nariz detecta más el aroma.

Sentidos y memoria

 

Ciertos olores pueden traer a la mente recuerdos intensos, que es un fenómeno interesante. Se sugiere en estudios que la posición del bulbo olfatorio en el cerebro es la causa de que los olores desencadenen recuerdos emocionales.

Ello se debe a que el bulbo olfatorio se conecta directamente con el cerebro en dos lugares, la amígdala y el hipocampo, regiones muy relacionadas con las emociones y la memoria. Que el olfato sea el único de los cinco sentidos que recorre esas regiones, podría explicar la razón de que olores y fragancias puedan evocar emociones y recuerdos, no así la vista, el oído y el tacto.

¿Qué pasa con la pérdida sensorial?

En ocasiones, las personas experimentan una reducción en uno de los sentidos o, de plano, la pérdida del mismo. De ser así en su caso, sepa que no es el único, hay muchas personas que viven la vida como usted, habiendo perdido, por ejemplo, la vista o la audición.

La ceguera o la sordera pueden presentarse al nacer o más adelante en la vida. No a todos les afecta de la misma manera. Lo importante es darse cuenta de que se puede tener una vida plena y rica siendo sordo o ciego.

A menudo, si uno de los cinco sentidos disminuye o desaparece, los otros cuatro se fortalecen y ayudan al cerebro a crea una imagen completa del entorno. Si usted padece ceguera o deficiencias de visión, suele incrementarse el sentido del olfato o la audición. Si usted es sordo o presenta discapacidad auditiva, los sentidos del tacto y la vista se agudizan.

Hay excelentes herramientas para quienes padecen alguna pérdida sensorial. Hable con alguien de su confianza si necesita ayuda por la disminución de alguno de los sentidos. Por otra parte, sea respetuoso de quienes viven sin alguno de los sentidos.

Apoye sus cinco sentidos con hábitos saludables

Los sentidos le dan variedad y textura a su vida, por eso es importante proteger la salud de cada uno de ellos. Es perfectamente normal experimentar cierta pérdida con la edad, pero hay medidas que usted puede tomar para preservar sus sentidos y cuidar de su organismo, también.

A continuación cuatro sugerencias importantes:

  • Tenga cuidado con el oído. La exposición prolongada a ruidos intenso puede dañar las membranas que producen los sonidos. Utilice tapones en conciertos escandalosos y cuando opere herramientas eléctricas ruidosas. Oiga la música a volumen bajo. Tome las debidas precauciones para disfrutar de una buena audición durante toda la vida.
  • Proteja los ojos de los daños de la luz solar utilizando gafas de sol. También puede ayudar a la visión consumiendo alimentos que contengan grasas saludables y antioxidantes (en especial luteína y zeaxantina), así como vitamina A.
  • Proteja la piel sensible al tacto con protectores solares y humectantes. Y beba suficiente agua para evitar la deshidratación.
  • Desarrolle el gusto por una alimentación que incluy abundantes vitaminas y minerales. Consuma alimentos integrales, frutas y muchas verduras. Los suplementos también son una forma fácil y práctica de enriquecer una dieta de por sí saludable.

Usted puede poner en acción a los cinco sentidos con actividades como jardinería, caminatas y ciclismo. Absorba las imágenes, los sonidos y los olores de su alrededor. Tome decisiones saludables y así podrá seguir disfrutando de sus sentidos toda la vida.

Acerca del autor

Sydney Sprouse es una escritora independiente sobre temas de ciencia residente en Forest Grove, Oregon. Tiene una licenciatura en biología humana de la Universidad Estatal de Utah, en donde trabajó como investigadora y escritora en su etapa de pasante. Sydney ha estudiado ciencias toda su vida y su objetivo es traducir las actuales investigaciones científicas tan efectivamente como sea posible. Escribe con particular interés sobre biología humana, salud y nutrición.

La forma en que usted lleva el cabello dice mucho sobre su personalidad. Si quiere distinguirse por su estilo, el cuidado del cabello es el punto de partida, y ello porque un cabello saludable se le ve bien a todos.

No se necesita ir al salón para que un experto en cabello lo asesore: conociendo la anatomía del cabello podrá tener la melena que quiere. Revise en detalle este artículo y entérese de todo sobre el cabello saludable, de qué está hecho el cabello y cómo cuidarlo.

El pelo nace debajo de la piel

El pelo es una de las características que definen a los mamíferos: sí, incluso las ballenas tienen algo de pelo, que, con pocas excepciones crece por todo el cuerpo. Solo las plantas de los pies, las palmas de las manos y los labios carecen de pelo.

El pelo de la cabeza, los brazos y las piernas empieza de la misma manera; forma parte del integumento (sistema corporal que consta de la piel, las uñas y el pelo). El pelo empieza a crecer en la capa más profunda de la piel, la dermis.

La porción de pelo que está en la dermis se llama folículo piloso, en tanto que la hebra visible en la epidermis (capa superficial de la piel) se llama tallo.

El pelo nace en el folículo, túnel hueco de tejido dérmico abastecido de sangre y nutrientes a través de vasos sanguíneos. En la base del folículo está el bulbo, o porción viva del pelo. Las células del bulbo crecen y se dividen hasta llegar a formar el tallo.

Cuando las células de la base del folículo piloso mueren, dejan una proteína dura llamada queratina, proceso conocido como queratinización. Conforme las nuevas células se van desarrollando en el bulbo, esta proteína es impulsada a través del folículo. Las células queratinizadas se acumulan en capas y salen a través de la piel. Así empieza a formarse el tallo del pelo.

La gente suele referirse al pelo como algo muerto, lo cual es válido para las hebras de cabello que se pueden peinar y tocar. Y sí, el pelo de la cabeza es la proteína de las células muertas que se originaron en los folículos pilosos, por eso no duele cortar el cabello.

Los tallos del pelo constan de tres capas de queratina. La capa más interna se llama médula. La corteza es la capa intermedia del tallo, que también es la más gruesa. La corteza exterior es la cutícula. La capa más externa la forman escamas delgadas de queratina sobrepuestas a manera de tejas.

Conforme las hebras de pelo salen del folículo por la epidermis, pasan sobre glándulas de la piel llamadas glándulas sebáceas, las cuales secretan sebo. Este aceite acondiciona y suaviza todas y cada una de las hebras de pelo.

Durante la pubertad, las glándulas sebáceas hiperactivas pueden hacer que el cabello se vea grasoso, pero con la edad se reduce la producción de aceite de estas glándulas y el cabello suele sentirse reseco.

Ciclo de vida del cabello saludable

Los folículos producen cabello a un ritmo bastante notable, o sea que el cabello puede crecer hasta 15 centímetros (seis pulgadas) al año. El único material del cuerpo que crece más rápido que el cabello es la médula ósea.

El cabello crece en ciclos, o sea que los folículos pilosos no están activos al mismo tiempo. El ciclo de vida del cabello tiene tres etapas: fase de crecimiento, fase de transición y fase de reposo, llamadas anágena, catágena y telógena, respectivamente.

La mayor parte de los cabellos están en la fase anágena, o de crecimiento, durante la cual, las células del bulbo se dividen rápidamente y empujan hacia arriba y afuera del folículo los cabellos más viejos.

En la fase anágena, los cabellos crecen cerca de un centímetro cada 28 días, y pueden mantenerse en esta fase de crecimiento activo hasta por seis años. La duración de la fase de crecimiento varía de persona a persona. En personas de cabello naturalmente corto, la fase anágena es más corta. El cabello largo es indicio de un periodo de crecimiento más prolongado.

Sigue la fase de transición, o catágena, que es la porción del ciclo de vida en que el crecimiento se detiene; es la más corta, y dura de dos a tres semanas.

Los pelos catágenos se llaman, en inglés, “pelos bastón”. El bulbo de la base del folículo piloso se endurece y se pega a la raíz del tallo, de manera que se forma un tejido blanco observable en los cabellos que acaban de caerse.

Los cabellos que llegan a su cepillo, peine o almohada están en la etapa final del ciclo de vida, o fase telógena, durante la cual se relaja el folículo que estaba creciendo activamente y el pelo cae. Esto sucede cuando los “pelos bastón” son empujados hacia afuera del folículo por los nuevos, que ocupan su lugar.

El telógeno dura aproximadamente 100 días, y es normal perder de 25 a 100 pelos telógenos a lo largo del día. Usted se percata de que se están cayendo cuando pasa los dedos entre los cabellos. Al masajearse el cráneo durante el champú también pueden caerse pelos telógenos.

Tenga cuidado con su cabello, sin importar la etapa del ciclo de vida en que se encuentre. Los más cortos apenas inician la fase anágena. Aquellos cuya longitud es más uniforme, están a punto de llegar a la transición de catágenos a telógenos. Sea siempre cuidadoso al cepillar y peinar el cabello. No es conveniente arrancar los pelos que están creciendo.

Textura y color: el estilo con el que nació

Muchas personas recurren a productos y herramientas para que su cabello luzca como ellas quieren, pero cada quien nace con un estilo de cabello natural, determinado por la forma de los folículos pilosos y el pigmento del cabello.

La forma de los folículos pilosos moldea el cabello y la forma en que crece, y produce un aspecto y textura únicos. Si usted observara al microscopio el corte transversal de un pelo, vería la forma de los folículos pilosos.

Si el folículo es circular, el cabello es lacio; si el folículo es de forma elíptica u ovalada, el cabello también es lacio, en tanto que el ondulado proviene de folículos elípticos de mayor diámetro. Los folículos pilosos en forma de listón, dan lugar al cabello rizado.

¿Pero qué determina la forma de los folículos pilosos? La etnicidad tiene mucho que ver.

En las personas de ascendencia africana, los folículos pilosos tienen forma de listón, que resultan en cabello rizado. Las de antecedentes asiáticos, presentan folículos mucho más redondeados que producen cabellos lacios. En los caucásicos, los folículos suelen ser elípticos, de modo que su cabello puede ser lacio u ondulado.

En cuanto al color del cabello, se debe al pigmento melanina. La melanina se acumula en la corteza del tallo del pelo; es el mismo pigmento que se encuentran en las células cutáneas (llamadas melanocitos) que determinan el color de la piel.

Mucha melanina en la corteza resulta en cabello oscuro, y mientras menos melanina se tenga, más claro será el cabello. Las canas aparecen al envejecer, cuando en la corteza ya no se forma melanina.

La forma de describir el color y la textura del cabello no es una sola; el crecimiento del cabello forma parte de un espectro, de ahí que sea más o menos lacio o rizado; más o menos oscuro o claro. Estas variaciones se hacen notables si observa el cabello de sus padres o hermanos. No hay dos cabelleras idénticas, siéntase orgulloso del aspecto y estilo único de su cabello.

Su cabello, piel y uñas

No debe sorprender que el pelo, la piel y las uñas formen parte del mismo sistema corporal, el integumentario. Como están hechos del mismo material, de queratina, tienen mucho en común. Veamos:

  • La queratina del cabello es como la de las uñas de pies y manos. Esta proteína es la que hace que el cabello y las uñas sean duros y resistentes.
  • El pelo sale de la piel, igual que las uñas. Ciertos pliegues profundos de la epidermis, en el extremo de los dedos, empujan capas de células cutáneas queratinizadas hacia la superficie, que son las uñas de manos y pies.
  • Las células cutáneas llamadas queratinocitos también producen queratina, que ayuda a que la piel haga las veces de barrera protectora.
  • Así como no duele cortarse el cabello, también es indoloro cortarse las uñas, pues ni en uno ni en las otras hay terminaciones nerviosas.
  • El color del cabello y el color de la piel dependen del mismo pigmento, llamado melanina.

Cómo tener un cabello saludable

La mejor manera de ayudar a que el cabello luzca, es llevar un estilo de vida saludable. De la higiene a la dieta, hay muchas formas de hacer feliz al cabello, empezando con buenas prácticas de higiene que lo mantengan limpio.

  1. Lávese el cabello con frecuencia

Aplique champú y acondicionador para el cabello con frecuencia, lo recomendable es un día sí y un día no. Al lavar el cabello con champú se evita la acumulación de las grasas y la suciedad que lo opacan. Los acondicionadores favorecen la suavidad y el brillo naturales del cabello.

  1. Cepíllese suavemente el cabello

Después de lavarlo, cepille suavemente el cabello, así eliminará los nudos o marañas. Empiece a desenredarlo de abajo hacia arriba, para evitar jalones.

  1. Córtelo regularmente

Cuando un estilista profesional recorta las puntas del cabello regularmente, este mantiene su belleza y suavidad. Cuando se dañan las puntas, pueden tornarse frágiles y hacer que el tallo de los cabellos se troce. Al cortarse el cabello, se eliminan las puntas que empiezan a abrirse, y así se evita que los daños sigan difundiéndose.

  1. Alimentación para un cabello saludable

En cuanto a la dieta, hay alimentos que ayudarán a que su cabello luzca y se sienta hermoso. Concéntrese en consumir estos nutrientes esenciales todos los días:

  • Hierro: Usted necesita hierro en su dieta para que la sangre siga fluyendo hacia los folículos pilosos. Las carnes rojas magras, la espinaca y los cereales y granos fortificados contienen hierro.
  • Vitamina C: Este poderoso antioxidante favorece la producción de colágeno. El colágeno es importante para la piel, y también puede ayudar a fortalecer el cabello. Busque vitamina C en pimientos, frutas cítricas y bayas.
  • Vitamina A: Si quiere que su cabello crezca y tenga brillo natural, valore la vitamina A en su dieta. En el camote, las zanahorias y la espinaca abunda la vitamina A. Este carotenoide favorece la producción de sebo, que es el acondicionador natural del cabello. Se ha demostrado también que la vitamina A favorece que el cabello nazca más grueso y abundante.
  • Ácidos grasos omega 3: Estas grasas saludables ayudan a mantener el cabello brillante y con cuerpo. Busque los omega 3 en pescados grasos, nueces, semillas y aguacate.
  • Biotina: Esta vitamina B apoya la producción natural de queratina en el organismo, cuya deficiencia grave se ha relacionado con la pérdida de cabello (además de otras vitaminas B, incluidas riboflavina, folato y vitamina B12). Sin embargo, a pesar de la popularidad de la biotina en los suplementos para el crecimiento del cabello, no hay investigaciones clínicas que demuestren beneficios de dosis extremadamente altas en personas saludables. La carne de res, los huevos y el salmón son fuentes de biotina.

Cuidado del cabello

Los buenos hábitos y una dieta adecuada siempre están de moda, y son los primeros pasos del cuidado de un cabello saludable. Usted puede lograr que su cabello luzca fabuloso con buenos hábitos de higiene y cortándolo regularmente. Aplique un protector contra el calor antes de peinar con secadora o plancha, y suplemente su dieta con nutricionales que tiendan a mantener su belleza natural ocupándose de los cuidados que su cuerpo necesita.

Siéntase confiado con un estilo de vida saludable para el cabello, y así, este se vea hermoso muchos años.

Acerca del autor

Sydney Sprouse es una escritora independiente sobre temas de ciencia residente en Forest Grove, Oregon. Tiene una licenciatura en biología humana de la Universidad Estatal de Utah, en donde trabajó como investigadora y escritora en su etapa de pasante. Sydney ha estudiado ciencias toda su vida y su objetivo es traducir las actuales investigaciones científicas tan efectivamente como sea posible. Escribe con particular interés sobre biología humana, salud y nutrición.

No puede solo chasquear los dedos y convertir los alimentos en energía. La producción de energía celular a partir de los alimentos es tan eficiente y efectiva que podría parecer muy fácil, pero una de las moléculas más importantes del organismo realmente se esfuerza por producir energía celular. Muy probablemente, usted nunca antes había oído hablar de esta molécula: ATP o adenosín trifosfato.

El ATP merece estar bajo los reflectores. Después de todo, el ATP es la razón por la que la energía de los alimentos puede utilizarse para llevar a cabo todas las tareas que desempeñan las células. Este transportador de energía está presente en todas las células del organismo, músculos, piel, cerebro, lo que se le ocurra. Básicamente, el ATP es lo que hace que haya energía en las células.

Pero la producción de energía celular es un proceso complejo. Afortunadamente, no se tiene que ser científico para captar este engañoso concepto. Una vez que haya leído las 10 preguntas siguientes, tendrá respuestas sencillas en qué apoyar sus conocimientos. Empiece por aprender lo básico para de ahí avanzar hacia el meollo de los procesos químicos implicados.

1. ¿Qué es el ATP?

El adenosín trifosfato es la molécula transportadora de energía más abundante en el organismo, la cual canaliza la energía química de las moléculas alimenticias y luego la libera para impulsar el funcionamiento de las células.

Imagínese que el ATP es la moneda común de las células del organismo. Los alimentos que usted consume se digieren hasta convertirse en pequeñas subunidades de macronutrientes. Los carbohidratos de la dieta se convierten en un azúcar simple llamado glucosa.

Este azúcar simple tiene el poder de “comprar” mucha energía celular, pero las células no aceptan glucosa como forma de pago: usted tiene que convertirla en una moneda que funcione en la célula.

El ATP es esa moneda común. A través de una intricada cadena de reacciones químicas — cambio de divisas del organismo— la glucosa se convierte en ATP. Este proceso de conversión se llama respiración celular o metabolismo.

Como el cambio de divisas, la energía de la glucosa adopta la forma de compuestos químicos temporales al final de cada reacción. La glucosa se convierte en varios compuestos diferentes antes de que su energía se asiente en el ATP. No se preocupe, en la pregunta 4 se explicarán algunos de estos compuestos de la cadena de intercambio de energía.

2. ¿Qué tipo de molécula es el ATP?

Las iniciales ATP (en inglés) equivalen a adenosín trifosfato. Este nombre tan largo representa a un ácido nucleico (proteína) ligado a una cadena de azúcar y fosfato. Las cadenas de fosfato son grupos de átomos de fósforo y oxígeno unidos entre sí. Un dato curioso: el ATP se parece mucho a las proteínas que se encuentran en el material genético.

3. ¿Cómo transporta el ATP la energía?

La cadena de fosfato es la porción transportadora de energía de la molécula de ATP. A lo largo de esa cadena ocurren procesos químicos muy importantes.

Para entender lo que está pasando, revisemos algunas reglas simples de la química. Cuando se forman enlaces entre átomos y moléculas, se almacena energía, que se queda en el enlace químico hasta que éste se ve obligado a romperse.

Cuando se rompen los enlaces químicos, se libera energía, y en el caso del ATP, es mucha energía, la cual ayuda a la célula a desempeñar sus tareas. El excedente de energía abandona el cuerpo en forma de calor.

Los enlaces químicos del ATP son muy fuertes porque los átomos que forman la cadena de fosfato tienen especialmente una carga negativa, o sea que siempre están buscando moléculas de carga positiva para unirse a ellas. Al abandonar la cadena de fosfato, dichas moléculas pueden equilibrar su carga negativa y dar lugar al tan ansiado equilibrio.

Entonces, se necesita mucha energía para mantener intacta la cadena de fosfato de carga negativa. Toda esa fuerza resulta muy útil, pues cuando la cadena se rompe por una fuerza de carga positiva, toda esa energía almacenada se libera en el interior de la célula.

4. ¿De dónde viene el ATP?

Para que el ATP energice las células, la glucosa tiene que iniciar el cambio de divisas de energía.

La primera reacción química para producir ATP se llama glucólisis, apelativo que literalmente significa “descomponer la glucosa” (gluco = glucosa, lisis = descomposición). La glucólisis depende de proteínas para dividir las moléculas de glucosa y crear un compuesto más pequeño llamado piruvato.

Recordemos las formas temporales de energía adoptadas por la divisa entre la glucosa y el ATP. El piruvato es el siguiente compuesto importante de las reacciones de intercambio de energía. Una vez que se produce, el piruvato se traslada a un área especializada de la célula que se ocupa únicamente de la producción de energía. Ese lugar se llama mitocondria.

En la mitocondria, el piruvato se convierte en dióxido de carbono y en un compuesto llamado acetil Coenzima A (o abreviado, CoA). El dióxido de carbono producido en esta etapa se libera al exhalar. El acetil CoA avanza en el proceso para crear ATP.

La siguiente reacción química utiliza acetil CoA para crear más dióxido de carbono y una molécula transportadora de energía llamada nicotinamida adenina dinucleótido (NADH, por sus siglas en inglés), que es un compuesto especial. ¿Recuerda que los opuestos se atraen, y que los compuestos de carga negativa necesitan equilibrar su energía con una carga positiva? El NADH es una de esas moléculas de carga negativa que buscan una pareja positiva.

El NADH se relaciona con la etapa final de la creación de ATP. Antes de convertirse en adenosín trifosfato, empieza como adenosín difosfato (ADP). El NADH ayuda al ADP a crear ATP cargado de energía.

La carga negativa del NADH se convierte en una proteína especial que produce ATP. Esta proteína hace las veces de un poderoso imán que une el ADP con una sola molécula de fosfato para formar ATP. Recuerde lo fuerte que es este enlace químico. ¡Ya hay mucha energía lista para ser liberada!

También puede ser útil imaginar que el ATP es una batería recargable que pasa por ciclos de mucha energía y poca energía. El ATP es como una batería llena de energía, la cual se agota cuando los enlaces se rompen. Para volver a cargar la batería, se necesita crear un nuevo enlace.

Como el NADH energiza a la proteína que enlaza el ADP con el fosfato, es como un motor que mantiene girando al ciclo de energía. El NADH recarga constantemente la batería de ATP y la prepara para volver a usarse.

Estos enlaces se construyen y rompen constantemente. La energía de los alimentos se convierte en energía almacenada en ATP. Así es como las células se energizan para seguir funcionando y mantener la salud.

5. ¿Dónde tiene lugar la producción de energía celular?

La creación de ATP tiene lugar en todas las células del organismo. El proceso empieza cuando la glucosa se digiere en los intestinos. A continuación, las células la retoman y la convierten en piruvato. Luego se traslada a las mitocondrias de las células, donde, en última instancia, se produce ATP.

6. ¿Qué son las mitocondrias?

Conocida como la central de generación de energía de la célula, la mitocondria es donde se forma el ATP a partir de ADP y fosfato. En la membrana de la mitocondria están incrustadas proteínas especiales, las energizadas por el NADH y que producen continuamente ATP para proveer de energía a las células.

7. ¿Cuánto ATP produce una célula?

El número de células del organismo es asombroso: 37.2 billones, para ser específicos, y la cantidad de ATP producido por una célula es igual de alucinante.

En un momento dado, hay aproximadamente mil millones de moléculas de ATP disponibles en una sola célula. Además, las células agotan todo ese ATP a un ritmo alarmante. Una célula puede renovar completamente su reserva de ATP ¡en apenas dos minutos!

8. ¿Todas las células utilizan ATP?

No sólo todas sus células lo utilizan, todos los organismos vivos usan ATP como divisa de energía. Hay ATP en el citoplasma de todas las células. El citoplasma es el espacio central de la célula, el cual está lleno de una sustancia llamada citosol.

Todas las piezas diferentes del equipo celular (organelos) se alojan en el citoplasma, incluidas las mitocondrias. Después de que se produce, el ATP sale de las mitocondrias y viaja por toda la célula para desempeñar las tares que tiene asignadas.

9. ¿Todos los alimentos se convierten en ATP?

A la larga, grasas, proteínas y carbohidratos pueden convertirse en energía celular. El proceso no es el mismo para cada macronutriente, pero a fin de cuentas, sí se produce energía para la célula, solo que para las grasas y las proteínas no es tan sencillo ni directo convertirse en ATP.

Los azúcares y los carbohidratos simples son fáciles. Los enlaces químicos se separan para reducir a glucosa todos los azúcares de la dieta. Y ya sabemos que la glucosa dispara la producción de ATP.

Las grasas y las proteínas tienen que descomponerse en subunidades más simples antes de poder participar en la producción de energía celular. Las grasas se convierten químicamente en ácidos grasos y glicerol. Las proteínas se reducen a aminoácidos, sus unidades elementales.

Aminoácidos, ácidos grasos y glicerol se unen con la glucosa en la vía hacia la producción de ATP; ayudan a abastecer la célula de otros compuestos químicos intermedios a lo largo del camino.

Hay nutrientes que se ingieren pero no se digieren ni utilizan para producir ATP, como las fibras. El organismo no cuenta con las enzimas adecuadas para descomponer por completo las fibras, de modo que ese material pasa por el sistema digestivo y sale del organismo como desecho.

Pero no se preocupe, incluso sin digerir la fibra, el organismo rebosa de energía porque los alimentos que consume se convierten en ATP.

10. ¿Qué nutrientes favorecen la producción de energía celular?

Como mantener la energía celular es tan importante para la salud, muchos nutrientes hacen las veces de apoyo. Algunos incluso se definen como nutrientes esenciales, y muchos de ellos llegarán a ser integrantes muy conocidos de una dieta saludable.

Estos son los principales nutrientes que usted debe buscar para apoyar la producción saludable de energía celular:

  • Vitamina B1 (Tiamina)
  • Vitamina B2 (Riboflavina)
  • Vitamina B3 (Niacina)
  • Vitamina B5 (Ácido pantoténico)
  • Vitamina B7 (Biotina)
  • Vitamina B12 (Cobalamina)
  • Vitamina C (participa en sus actividades antioxidantes)
  • Vitamina E (participa en sus actividades antioxidantes)
  • Coenzima Q10
  • Ácido alfa lipoico
  • Cobre
  • Magnesio
  • Manganeso
  • Fósforo

El poder del ATP

Sin la vía para la producción de ATP, el organismo se llenaría de energía que no podría utilizar, y eso no es bueno para su cuerpo ni para su lista de pendientes. El ATP es el transportador universal de energía e intercambio de divisas; almacena todo el poder que cada célula necesita para llevar a cabo sus tareas. Como una batería recargable, una vez que se produce ATP, puede utilizarse una y otra vez.

La siguiente vez que coma, piense en el trabajo que lleva a cabo el organismo para utilizar esa energía. Luego, póngase de pie y use esa energía celular para ejercitarse o superar todos los obstáculos que se le presenten. Y si usted se reabastece con alimentos saludables, no tiene que preocuparse de que se vaya a agotar el ATP a la mitad de un día ajetreado.

Acerca del autor

Sydney Sprouse es una escritora independiente sobre temas de ciencia residente en Forest Grove, Oregon. Tiene una licenciatura en biología humana de la Universidad Estatal de Utah, en donde trabajó como investigadora y escritora en su etapa de pasante. Sydney ha estudiado ciencias toda su vida y su objetivo es traducir las actuales investigaciones científicas tan efectivamente como sea posible. Escribe con particular interés sobre biología humana, salud y nutrición.

lymphatic system

sistema linfático

Aquí le tengo una adivinanza: soy pequeño, pero estoy en todos lados. Circulo, pero no soy el sistema circulatorio. No soy nadie (o un anticuerpo), y ciertamente actúo como una defensa contra los invasores. Si piensa que no realizo funciones de filtración, seguramente me está riñendo. ¿Qué soy? … El sistema linfático.

El título podría haberle dado la respuesta. Sin embargo, el grupo de ganglios linfáticos, tejidos y vasos es un tipo de adivinanza. Actúa en paralelo o trabaja con muchos sistemas en su cuerpo: el sistema inmunológico, el sistema circulatorio, el sistema linfoide y los grandes órganos para desintoxicación. Es tan importante, que se podría pensar que merece más atención.

Este héroe olvidado del cuerpo absorbe y transporta moléculas grandes (incluyendo proteínas y desechos celulares), demasiado grandes para ser recolectadas por las venas y capilares. Este líquido linfático es después transportado a los ganglios linfáticos que actúan como las “estaciones de filtrado” en el cuerpo. En otras palabras, el sistema linfático drena todos los materiales de desecho que producen las células en el cuerpo. Imagíneselo de esta manera: el sistema linfático es como un centro automático de lavado. Sin él, serían demasiados los desechos que tendría que procesar el cuerpo.

En los ganglios linfáticos, los glóbulos blancos del sistema natural de defensa del cuerpo, llamados linfocitos, ayudan a combatir las bacterias y virus. Existen dos tipos principales de glóbulos blancos (o linfocitos), que son los linfocitos T y los linfocitos B, también conocidos como células T y células B, respectivamente.

Viaje al centro del cuello

El líquido que circula por el sistema linfático se llama linfa. Tiene sentido, ¿no? Este líquido incoloro transita por el cuerpo en sus propios vasos. La linfa hace un viaje de los espacios intersticiales en el cuerpo a las venas subclavias en la base del cuello.

A diferencia del sistema circulatorio sanguíneo, su sistema linfático no cuenta con un órgano de bombeo que ayude en el movimiento de la linfa a través de su red de canales. El movimiento ascendente uniforme de la linfa aprovecha la presión creada por el movimiento de los músculos y articulaciones y por los latidos del corazón. (Adicionalmente, se sabe que un masaje realizado correctamente ayuda a mejorar el flujo linfático. Por lo tanto, si está buscando otro pretexto para hacerse un masaje, aquí se lo estamos dando).

Conforme el líquido avanza hacia arriba en dirección al cuello, la linfa pasa por los ganglios linfáticos. Estas estaciones de saneamiento filtran la linfa para retirar los desechos. En caso de que haya patógenos presentes, son secuestrados en los ganglios linfáticos hasta que las células inmunológicas lleguen para destruirlos.

Cuando la linfa ha pasado por un proceso completo de lavado, continúa en su viaje en una sola dirección: ascendente hacia el cuello. Cuando ha concluido el viaje al cuello, la linfa limpia fluye hacia las venas subclavias, localizadas a cada lado del cuello. Finalmente, se mezcla con sangre y es transportada al corazón donde es bombeada por el sistema circulatorio.

Dónde se encuentra el sistema linfático

En todos lados. Su sistema linfático está en todo el cuerpo. La mayoría de las personas tiene entre 500 y 700 ganglios linfáticos distribuidos en todo el cuerpo.

La red del sistema linfático se localiza en varias áreas del cuerpo, con una vía específica de drenado para cada área. El mayor número de ganglios se encuentra en la ingle, cuello y axilas.

Los ganglios linfáticos se clasifican en dos categorías diferentes, dependiendo de su ubicación: superficiales y profundos.

Los ganglios linfáticos superficiales incluyen:

  • Axilares: localizados debajo de cada brazo, estos ganglios reciben líquido del brazo, tórax, espalda y tejido mamario.
  • Inguinales: localizados en la curva de la cadera, estos ganglios reciben líquido de la pierna, abdomen inferior, región glútea y genitales externos.

Los ganglios linfáticos profundos incluyen:

  • Supraclaviculares: localizados en el cuello justo arriba de la clavícula, este grupo de ganglios tan importante recibe líquido de la cabeza y hombros. Es por esto que en caso de enfermedad, su tratamiento precede a cualquier otro.
  • Ganglios abdominales / pélvicos profundos: el abdomen cuenta con una gran cantidad de ganglios linfáticos, que rodean los órganos e intestinos. Estos ganglios también reciben líquido del área inguinal superficial. La congestión en esta área puede ocasionar inflamación en las extremidades inferiores, abdomen y genitales.

El tejido linfático también se encuentra en otras áreas del cuerpo, incluyendo las anginas, bazo, pared intestinal y médula ósea.

Inmunidad, el sistema linfático y el intestino

Un gran porcentaje del tejido linfoide del cuerpo está asociado con el intestino y rodea los órganos intestinales. Esto se debe en parte a que el sistema digestivo es la vía principal de entrada de sustancias dañinas u ofensivas, como bacterias, alérgenos, metales pesados, hongos y otros contaminantes.

Varios aspectos del sistema digestivo, como enzimas, ácidos y flora intestinal, hacen esfuerzos por neutralizar los patógenos que invaden nuestro cuerpo. Sin embargo, los que logran vencer su acción son atacados por los tejidos linfoides asociados con el intestino (GALT, por sus siglas en inglés).

Estos tejidos linfoides o GALT reciben información del microambiente de los intestinos sobre la forma en que han logrado pasar los agentes patógenos. Después deciden cuáles de ellos requieren de una respuesta alérgica, llamando a los sistemas inmunológico y endocrino para que tomen acción.

En general, la función sana de los tejidos linfoides (GALT) inhibe las respuestas alérgicas y reduce la sensibilidad a los alimentos. Sin embargo, esto se complica y a veces depende del estado de salud de una persona en esos momentos. Es clara la afirmación de que cuanto más sano sea su tejido linfoide asociado con el intestino, menor es la probabilidad de que sea sensible a las bacterias y sustancias químicas transmitidas por los alimentos. Si el sistema digestivo no está funcionando correctamente por estreñimiento, diarrea u otros trastornos gastrointestinales, o incluso por problemas como sensibilidades a ciertos alimentos o estrés, se podría reducir el flujo de líquido linfático.

Apoyo Para Su Sistema Linfático

El sistema linfático trabaja constantemente para mantenerlo sano y limpio. A continuación le presentamos algunos pasos en su estilo de vida que puede tomar para apoyar la salud de su sistema linfático:

  • Consuma una dieta sana. Reduzca la carga tóxica de su cuerpo limitando el consumo de alimentos procesados e incluyendo alimentos integrales, con abundancia de frutas, verduras y granos enteros. Cuando su linfa tiene menos desechos y toxinas que procesar, más eficiente será su flujo.
  • Beba mucha agua potable. Evite deshidratarse. Su cuerpo necesita estar hidratado para que los líquidos estén en movimiento.
  • Practique la respiración profunda. La respiración profunda desde el diafragma, y no superficialmente desde el tórax, haciéndolo por la nariz en lugar de por la boca, ayuda a mover el líquido linfático por el cuerpo.
  • Manténgase activo. Como el líquido linfático se mueve lentamente sin asistencia de una bomba, la inactividad puede restringir su flujo seriamente. La contracción muscular producida por el ejercicio y la respiración profunda son los medios principales que promueven la circulación de la linfa. El ejercicio moderado, como caminar, estirarse, brincar en un trampolín o yoga son buenas opciones. Sin embargo, cualquier actividad que usted disfrute y realice constantemente es una buena manera para mantener el bombeo de su sistema linfático.