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En lo que respecta al cuidado de la piel, hay ciertos ingredientes que se han convertido en ingredientes básicos en la industria por su versatilidad y eficacia. Los alfa hidroxiácidos (AHA) y beta hidroxiácidos (BHA) son dos de estos ingredientes. Estos ácidos han ganado popularidad debido a su capacidad para mejorar  problemas de la piel, desde la hiperpigmentación hasta las arrugas y la opacidad.

Los AHA y los BHA tienen propiedades distintas, pero cuando se combinan en ciertos productos, especialmente en sueros, ofrecen beneficios únicos y poderosos.

En este artículo, exploraremos las diferencias entre los AHA y los BHA, cómo actúan en la piel y las ventajas de usarlos en conjunto.

Lo básico: ¿Qué son los AHA y los BHA?

Tanto los AHA como los BHA son exfoliantes químicos. Estos exfoliantes ayudan a eliminar las capas externas de células muertas de la piel, lo que promueve el crecimiento de nuevas células. Sin embargo, difieren en la forma en que interactúan con la piel.

Los alfa hidroxiácidos (AHA)

Los AHA son ácidos solubles en agua derivados de fuentes naturales. Algunos ejemplos incluyen el ácido glicólico, extraído de la caña de azúcar, el ácido láctico, extraído de la leche, y el ácido cítrico, extraído de los cítricos. Los AHA, debido a que son solubles en agua, principalmente trabajan en la superficie de la piel para disolver las células muertas de la piel. Los AHA mejoran la textura de la piel, reducen las líneas finas y favorecen la hidratación. Estos beneficios son particularmente beneficiosos para la piel seca o afectada por el sol.

Los beta hidroxiácidos (BHA)

Los BHA son solubles en grasa, lo que significa que son solubles en aceite. Su función es limpiar los poros y minimizar las espinillas. El ácido salicílico es el BHA más común. Se conoce por su capacidad para adentrarse en los poros, disolver el sebo y prevenir su obstrucción. Debido a que los BHA son solubles en grasa, estos son más adecuados para las pieles grasas y problemáticas.

Los beneficios de los AHA para el cuidado de la piel

Los AHA son conocidos por sus propiedades exfoliantes, pero también ofrecen una serie de beneficios adicionales:

  • Un cutis más brillante
    • Al exfoliar las células muertas de la superficie de la piel, los AHA ayudan a descubrir una piel más fresca y brillante. Esto promueve un brillo saludable.
  • Mejoramiento de la textura de la piel
    • El uso regular de los AHA puede dar lugar a una piel más suave y sedosa. Esto es particularmente beneficioso para las personas que tienen piel áspera o abultada.
  • Disminución de arrugas y lineas finas
    • Los AHA estimulan la producción de colágeno, una proteína esencial que mantiene la firmeza de la piel y reduce la apariencia de líneas de expresión y arrugas. Por esta razón se utilizan a menudo en soluciones formuladas para combatir el envejecimiento.
  • Disminución de hiperpigmentación y manchas oscuras
    • Los AHA aceleran la renovación celular, lo que ayuda a atenuar las manchas oscuras y la hiperpigmentación.
  • Hidratación intensificada
    • Los AHAs aumentan la retención de humedad en la piel al unir las moléculas de agua a la piel, lo que ayuda a mantener una piel tersa e hidratada.

Los beneficios de los BHA para el cuidado de la piel

Los BHA proporcionan un conjunto de beneficios distintos, especialmente para las pieles grasas y problemáticas:

  • Limpieza profunda de poros obstruidos
    • Debido a su naturaleza soluble en aceite, los BHA pueden adentrarse en las capas lipídicas de la piel, lo que les permite llegar más profundamente al interior de los poros. Pueden ayudar a disolver la grasa y limpiar los poros obstruidos.
  • Propiedades calmantes
    • Los BHA, como el ácido salicílico, son naturalmente calmantes. Aunque trabajan a un nivel más profundo, esta propiedad les permite ser efectivos sin irritar la piel. Los BHA pueden ayudar a reducir el enrojecimiento y calmar la irritación, lo que los hace ideales para las pieles sensibles.
  • Exfoliación sin resecar
    • Algunos ingredientes exfoliantes pueden irritar la piel. Los BHA exfolian sin dañar el microbioma de la piel y la humedad esencial.
  • Disminución de granos y espinillas
    • Gracias a que combaten la grasa dentro de los poros, los BHA pueden reducir la producción de granos y espinillas, lo que contribuye al mejoramiento del aspecto general de la piel.

¿Por qué algunos productos para el cuidado de la piel combinan los AHA y los BHA?

El uso conjunto de los AHA y los BHA puede abordar múltiples problemas de la piel simultáneamente. Cuando un producto para el cuidado de la piel de alta calidad combina estos ácidos, puede proporcionar una exfoliación integral, dirigirse a diferentes capas de la piel y tratar varios problemas a la vez. Estos son algunos de los principales beneficios de usar productos, como sueros, que contienen tanto AHAs como BHAs:

  • Exfoliación mejorada
    • Debido a que los AHA apoyan la superficie de la piel, mientras que los BHA combaten la grasa acumulada en el interior de los poros, la combinación proporciona una exfoliación de doble acción que resulta en una piel completamente renovada desde la superficie hasta los poros.
  • Aborda múltiples problemas de la piel
    • El uso de ambos AHA y BHA significa que puedes abordar las condiciones relacionadas con la textura, pigmentación y los poros obstruidos, todo al mismo tiempo. Los AHA mejoran la textura y luminosidad de la piel, mientras que los BHA se enfocan en limpiar los poros obstruidos.
  • Un pH equilibrado de la piel y una mayor absorción
    • La naturaleza ácida de los AHA y los BHA ayuda a disminuir temporeramente el pH de la piel, lo que favorece la penetración activa de otros ingredientes activos. Esto maximiza la eficacia de ingredientes adicionales como la niacinamida, la vitamina C o el ácido hialurónico.
  • Menor riesgo de sobreexfoliación
    • La combinación de una baja concentración de los AHA y los BHA en un solo producto permite que la exfoliación sea más suave, en lugar de utilizar una alta concentración de un solo ácido.

Sueros para la piel como mecanismo de administración

Los sueros son uno de los mejores mecanismos de administración para combinar los AHA y los BHA. Su ligera consistencia permite una distribución uniforme y una rápida absorción de los ingredientes activos. En general, los sueros están diseñados para ser absorbidos por la piel. Las cremas humectantes, por otro lado, se asientan en la superficie de la piel y retienen la hidratación.

Además, dado que los sueros suelen aplicarse después de la limpieza y antes de otros pasos en la rutina de cuidado de la piel, estos pueden crear una base efectiva para los demás productos y la hidratación que aporta tu régimen de cuidado de la piel. Esta es una de las formas en que los sueros de alta calidad realzan la eficacia general de tu rutina de cuidado de la piel.

Consejos para usar los AHA y los BHA en conjunto

Aunque la combinación de estos ácidos puede aportar muchos beneficios, es importante conocer la potencia y concentración de este tipo de productos para evitar la posibilidad de irritación. Al incorporar estos ácidos en tu rutina, toma las siguientes precauciones:

  • Comienza con una prueba: aplica el producto primero en una pequeña área de la piel para asegurarte de que no haya ninguna reacción adversa.
  • Usa protector solar diariamente: estos ácidos aumentan la sensibilidad al sol. Siempre usa protector solar para prevenir el daño de la piel por la radiación UV
  • Controla la frecuencia de uso: no es necesario usar los AHA y los BHA a diario. Un suero combinado puede usarse dos o tres veces por semana y seguir siendo efectivo. Determina la frecuencia de uso que funcione para ti y tu tipo de piel

En conclusión

Los AHA y los BHA son ingredientes básicos en los productos para el cuidado de la piel. Sin embargo, los beneficios de combinar estos ingredientes en un solo producto son significativos. Un suero que contiene AHA/BHA puede proporcionar un enfoque equilibrado y multifuncional para el cuidado de la piel. Ya sea que busques iluminar, suavizar o limpiar tu piel, estos ácidos son una parte crucial de casi cualquier régimen de cuidado de la piel.

Disfruta de un cutis de apariencia más radiante y juvenil con los AHA y los BHA.

Una quemadura solar grave puede arruinar incluso los mejores momentos. Entre el dolor y la descamación, pueden pasar días —incluso una semana— antes de que la piel vuelva a la normalidad. Aparte de las molestias, la exposición excesiva a los rayos UV puede dañar el ADN, y eso siempre son malas noticias.

Para evitarlo, lo mejor es ponerse protector solar. Muy fácil, ¿no? Bueno, más o menos.

A la hora de elegir un protector solar, las opciones podrían ser abrumadoras. Entre ingredientes activos, índices de protección solar y mucho más, hay mucho por descubrir. Pero no te preocupes, nosotros te lo explicamos.

Por qué usar protector solar: Los riesgos de los rayos UV

Evitar las molestias de una quemadura solar es todo lo que la mayoría de nosotros necesita para usar protector solar. Pero la protección solar no solo sirve para prevenir las quemaduras solares, se trata de proteger la piel para mantenerla sana y feliz durante toda la vida.

Divertirse al sol tiene muchos beneficios. El sol ayuda a obtener la vitamina D que necesitas, puede mejorar tu estado de ánimo e incluso ayudarte a reducir el estrés. Pero no todos los efectos del sol son positivos. El sol emite dos tipos de rayos ultravioleta (UV) -UVA y UVB- que pueden dañar la piel. Los rayos UVB, cuya longitud de onda es más corta que la de los UVA, son responsables de las quemaduras solares. Los rayos UVA no provocan quemaduras, pero penetran más profundamente en las células de la piel. Ambos tipos causan daños en el ADN que podrían resultar en mutaciones genéticas.

Una breve exposición a los rayos UVA y UVB probablemente no cause daños apreciables en la piel, pero con el tiempo, esos rayos pueden dañar las células cutáneas y envejecer la piel prematuramente. A medida que la piel envejece, pierde elasticidad, de tal forma que se forman arrugas y pliegues y la exposición a los rayos UV puede acelerar este proceso.

¿Cómo evitarlo? Encerrarse en casa no es precisamente práctico, y por suerte no es tu única opción. Con un poco de preparación —y mucho protector solar— puedes disfrutar de los beneficios del sol y al mismo tiempo proteger tu piel.

Tipos de protector solar

Hay dos tipos principales de protector solar en el mercado: minerales (también llamados físicos) y químicos. Ambos protegen la piel de los rayos UV del sol, pero de forma diferente. Así que echemos un vistazo a cada uno de ellos:

  • Protector solar mineral: Los protectores solares minerales o físicos suelen tener uno de dos principios activos: dióxido de titanio u óxido de zinc. Se asientan en la superficie de la piel y bloquean la entrada de los rayos UV. En otras palabras, hacen las veces de barrera física o escudo para proteger la piel. Los protectores solares minerales solían ser espesos, y tras su aplicación dejaban en la piel un brillo blanco visible. Hoy en día, los fabricantes de protectores solares utilizan nanopartículas (partículas grandes fragmentadas) en sus ingredientes para ayudar a reducir este efecto. Algunos protectores solares incluso añaden un tinte para reducir aún más ese brillo.
  • Protector solar químico: En lugar de bloquear los rayos del sol, los protectores solares químicos los absorben. Cuando estás al sol, un protector solar químico deja pasar los rayos UV, pero una reacción química convierte la luz UV nociva en calor que se desprende de la piel. Los ingredientes que suelen encontrarse en este tipo de protector solar son avobenzona, ácido aminobenzoico, octocrileno, octisalato y oxibenzona.

A este respecto, probablemente tengas una gran duda: ¿qué tipo de protector solar debo utilizar? Depende.

Ni el protector solar químico ni el mineral es intrínsecamente mejor que el otro. Ambos logran el objetivo principal del protector solar: evitar que los rayos UV dañen la piel durante un tiempo. Sin embargo, se deben tener en cuenta los pros y contras de cada uno de ellos.

Algunas de las sustancias químicas utilizadas en los protectores solares químicos —especialmente la oxibenzona— son sujeto de prensa negativa por problemas de seguridad. Dicho esto, se necesita investigar más para determinar si estos ingredientes son realmente perjudiciales, pero por ahora siguen autorizados por la FDA.

Otro problema de los protectores solares químicos son las alergias de la piel. En las personas de piel sensible y con determinadas afecciones cutáneas (melasma y rosácea), sus ingredientes pueden provocar reacciones alérgicas o empeorar las afecciones preexistentes. Si experimentas estos efectos secundarios, intenta cambiar a un protector solar químico con ingredientes activos diferentes o a un protector solar mineral. Los protectores solares químicos tampoco ofrecen protección inmediata: tardan entre 20 y 30 minutos en absorberse en la piel antes de proteger la piel del sol.

Si te preocupa exponer tu piel a los ingredientes de los protectores solares químicos, probablemente te convenga más un protector solar mineral. Hace décadas que la FDA aprobó sus dos ingredientes principales, óxido de zinc y dióxido de titanio. Y como se mencionó antes, pueden ser mejores para la piel sensible.

Como se asienta en la piel, el protector solar mineral no tiene que absorberse para resultar efectivo, es decir que tras su aplicación, ofrece protección inmediata contra los UV. Pero esta forma de protección solar también tiene sus inconvenientes. Al asentarse en la piel, puede obstruir los poros y favorecer la aparición de acné o agravar brotes. Y admitámoslo, a nadie le gusta el brillo blanco de los protectores solares, algo mucho más común con los protectores solares minerales.

Qué es el FPS: Desmitificación de la potencia de los protectores solares

Uno de los aspectos de los protectores solares que más se malinterpreta es el “factor de protección solar” (FPS) o SPF, por sus siglas en inglés. Esta clasificación, ese número que aparece en la parte frontal de la mayoría de los envases de protector solar, indica su potencia. Pero, ¿qué significa realmente? Vamos a desglosarlo.

El FPS, o factor de protección solar, mide la eficacia con que determinado producto protege la piel de los rayos UV del sol. Exponerse al sol sin ningún tipo de protección puede considerarse como FPS 0, valor de referencia con el que se miden todos los productos de protección solar. Un protector solar con FPS 15 significa que la piel necesita 15 veces más exposición al sol para quemarse, a diferencia de no utilizarlo.

Es importante tener en cuenta que el FPS no mide el tiempo que se puede pasar al sol sin quemarse, más bien mide el tiempo de exposición al sol necesario para que la piel se queme. Y estos dos supuestos son sutilmente diferentes. Analiza el siguiente ejemplo: un día soleado pasas una hora al aire libre a las 9 de la mañana y al volver bajo techo, no tienes el menor indicio de quemadura. Al día siguiente, pasas una hora al aire libre a las 2 de la tarde y sufres una leve quemadura solar. ¿Cómo es posible? Aunque el tiempo que pasaste al sol fue el mismo, no así el índice UV. A las 2 de la tarde, llegan más rayos ultravioleta del sol a la Tierra, y a tu piel.

Resulta que nuestros ojos no son demasiado buenos para juzgar el índice UV. El clima, la altitud y la ubicación pueden afectar el índice UV, y hacer que los rayos UV sean más o menos intensos, aunque esté nublado. Muchas aplicaciones meteorológicas muestran el índice UV a lo largo del día, así que en caso de duda, cabe una doble verificación. Y ponte siempre protección solar cuando estés al aire libre.

Cómo y cuándo utilizar el protector solar

Cuando se trata de protegerse del sol, es fundamental utilizar correctamente el protector solar. No es tan sencillo como echarse un poco por la mañana y seguir con lo que tienes que hacer durante el día, pero tampoco es complicado. Sigue leyendo para saber cómo utilizar el protector solar y obtener los mejores resultados.

  • ¿Cuánto protector solar es suficiente? Cuando te apliques (o te vuelvas a aplicar) un protector solar, es importante que utilices la cantidad correcta. Los dermatólogos recomiendan aplicar aproximadamente un vasito para “shots” —o 1.5 onzas— de protector solar para el cuerpo y una cucharadita adicional para la cara. Si esto parece mucho, lo es. La mayoría de las personas no se aplica suficiente protector solar y terminan con una cobertura desigual y parcial.
  • ¿Cuándo debo volver a aplicar protector solar? Independientemente del índice de protección solar, debes volver a aplicarlo cuando menos cada dos horas. Si nadas, vuelve a aplicarlo al salir del agua. Y si sudas mucho, asegúrate de aplicar el protector solar con más frecuencia, pues el sudor puede eliminarlo de la piel. Los protectores solares minerales ofrecen protección inmediata, pero en cuanto a los químicos, después de la aplicación conviene esperar 30 minutos antes de volver a exponerse al sol.
  • ¿Cuándo debo utilizar protector solar? Si vas a exponerte al sol, nunca está de más aplicarse protector solar. Muchas empresas de cosmética y cuidado de la piel ofrecen productos con FPS bajo (normalmente en torno a 15) diseñados para uso diario. Y si vas a estar al sol durante un periodo prolongado (a partir de 30 minutos) o tienes previsto salir cuando el índice de rayos UV es más elevado (entre las 10 y las 14 horas), es conveniente aplicarse un protector solar con un factor de protección de cuando menos 30. Ah… ¡y no olvides volver a aplicarlo cada dos horas!

Mitos y conceptos erróneos sobre el protector solar

En el mundo actual, la protección solar es ampliamente utilizada y de uso común,  pero persiste una serie de mitos y conceptos erróneos que deben aclararse.

Uno de los mitos más comunes sobre la protección solar es que provoca quemaduras y aumenta los daños en la piel. No hay manera de probar esta afirmación, pero sí una posible explicación de por qué la gente llega a pensar así, y todo se reduce a no utilizar correctamente el protector solar. La situación es la siguiente: cuando la gente se aplica protector solar, suele pensar que eso le permite pasar por alto otras prácticas recomendadas de exposición al sol. Permanecen al aire libre durante horas sin ropa protectora ni volver a aplicarse el protector. Como ya se dijo, es absolutamente vital volver a aplicar el protector solar al menos cada dos horas. Así que, en este caso, el protector solar no está provocando quemaduras solares, pero sí un comportamiento más arriesgado.

Esto nos lleva directamente a otro mito sobre el protector solar: todo lo que rebase el FPS 50 es realmente perjudicial para la salud. Tampoco en este caso hay pruebas que apoyen dicha conclusión. Los investigadores han observado el mismo patrón de comportamiento riesgoso de quienes se aplican un protector solar con un FPS más alto. Aunque te hayas aplicado un protector solar de 75 FPS, debes volver a aplicarlo al cabo de dos horas o después de nadar.

Conclusión

Si vas a tomar el sol, el protector solar es imprescindible porque protege la piel y la mantiene elástica y sana durante años. Aplícate más protector solar del que consideres necesario y vuelve a aplicarlo cada dos horas. Si notas que el protector solar te provoca brotes en la piel, no lo abandones del todo, más bien prueba a cambiar a un protector solar químico o busca uno formulado para el acné y la piel sensible. Con tantos productos disponibles, merece la pena encontrar el que mejor se adapte a ti, a tu piel y a tu estilo de vida.

La piel, el órgano más grande del cuerpo, es la primera línea de defensa contra las toxinas y las amenazas externas, y también es lo primero que ve la gente, por eso la cuidamos, para tener el mejor aspecto posible. Por suerte, la función y el aspecto de la piel están relacionados.

La piel seca y agrietada es más vulnerable a los efectos medioambientales. Por otro lado, una piel tersa e hidratada funciona como debe, impidiendo la entrada de irritantes y reteniendo la humedad.

Posiblemente no hayas oído hablar de las ceramidas, pero son uno de los componentes más importantes de tu piel. Son maestras en proteger y ayudar a retener la humedad. Recientemente, las ceramidas se han convertido incluso en un ingrediente clave de muchos productos para el cuidado de la piel. Estas cremas y humectantes refuerzan los niveles naturales de ceramidas para ayudar a mantener la salud de la piel.

¿Qué son las ceramidas?

Las ceramidas son lípidos que representan aproximadamente el 50% de la composición de la piel y desempeñan un papel primordial en la función y el aspecto de la barrera cutánea. El resto de la piel está formado por capas de células que siguen un proceso constante de muerte y renovación con células nuevas. Es probable que estés familiarizado con las capas cutáneas que corresponden a la epidermis y a la dermis, pero quizá te sorprenda saber que estas capas de células estrechamente empaquetadas dependen de un “sello” bioquímico para que la piel funcione correctamente. Por ello, las ceramidas son tan importantes para la epidermis como las propias células cutáneas. Piensa en las ceramidas como el pegamento que mantiene unidas las células de la piel para formar una barrera funcional. Cuanto más saludable esté esa barrera, más protege, manteniendo incluso la piel mejor hidratada.

Aplicadas por vía tópica, las ceramidas favorecen los niveles de humectación y mantienen saludable la barrera cutánea. Las ceramidas pueden ser sintéticas (artificiales) o naturales, como las que se encuentran en las capas externas de la piel. Para entender realmente lo que son, analicémoslas desde el punto de vista de la bioquímica, pero no te preocupes, será fácil y rápido.

Todas las ceramidas están formadas por un compuesto llamado esfingosina, una cadena de átomos de carbono con un aminoácido unido a ella. Cuando la esfingosina se une a otros ácidos grasos, forma ceramidas. Existen 12 tipos distintos de ceramidas, denominadas ceramida 1-12, según el tipo de esfingosina que sea y el tipo de ácido graso que se una a ella.

¿Por qué son importantes las ceramidas?

Pueden surgir problemas cutáneos si las ceramidas no funcionan correctamente. La edad y el daño solar pueden reducir la eficacia de tus ceramidas naturales. Con el tiempo, a medida que se agotan los niveles de ceramida, una barrera cutánea debilitada puede dar lugar a una piel más seca y problemática. La métrica que los científicos cosméticos utilizan para medir la hidratación de la piel se denomina “pérdida transepidérmica de agua”. La piel seca o irritada presenta una mayor pérdida transepidérmica de agua y una menor capacidad de retención de agua.

Los productos para el cuidado de la piel ricos en ceramidas ayudan a mantener y equilibrar la piel, y reducen la pérdida transepidérmica de agua, incluso después de que los niveles de ceramidas hayan disminuido.

Los beneficios que ofrecen las ceramidas a la piel en términos de nutrición pueden:

  • Fortalecer la barrera protectora de la piel
  • Ayudar a tu piel a retener la humedad
  • Rejuvenecer el aspecto de tu piel
  • Aportar un aspecto de mayor densidad y tersura a la piel, con menos arrugas y líneas de expresión visibles

Productos a base de ceramidas adecuados para ti

Un envase adecuado mantiene el máximo rendimiento de los productos formulados a base de ceramidas. Cuando busques productos de calidad a base de ceramidas, evita los tarros de vidrio o los envases transparentes. Muchos de los ingredientes “antienvejecimiento” más populares para el cuidado de la piel son sensibles a la oxidación y pueden perder su eficacia cuando se exponen a la luz y al aire. Por lo tanto, busca tubos o frascos opacos con bombas y dispensadores herméticos.

Si un producto contiene ceramidas, aparecerán en la lista de ingredientes. Busca también ingredientes relacionados con las ceramidas, como la fitoesfingosina y la esfingosina. Todos ellos favorecen la producción natural de ceramidas de la piel cuando se aplican por vía tópica. Y puede ser incluso más fácil pues debido a que ofrecen beneficios tan codiciados, muchos productos muestran estos ingredientes en la parte delantera y central del envase.

Las ceramidas son beneficiosas para todo tipo de pieles, incluso las sensibles, porque son un componente natural de la epidermis. Si deseas actualizar tu rutina de cuidado de la piel o todavía eres principiante en el mundo del cuidado de la piel, prueba un producto con ceramidas y experimenta los beneficios de una piel hidratada y de aspecto saludable.

beautiful skin in the snow

beautiful skin in the snow

Para muchos, el invierno evoca imágenes de bellos paisajes congelados: árboles cubiertos de nieve, témpanos y más. Para otros, las asociaciones son menos agradables: piel reseca, labios agrietados y la aplicación sin fin de un humectante.

Le guste o no, el invierno puede causar estragos en su piel, y lo mismo ocurre con el verano, aunque sus efectos sobre la piel son de distinta índole.

Si usted ya sigue un régimen específico para el cuidado de su piel, estos cambios estacionales pueden resultar frustrantes. ¿Quién quiere tener una piel saludable e hidratada tres temporadas del año para luego sufrir resequedad todo el invierno? Absolutamente nadie. Afortunadamente, la mayoría de estos fiascos estacionales relacionados con el cuidado de la piel pueden evitarse, todo lo que se necesita es un poco de previsión y algunos pequeños ajustes en su rutina actual.

El cuidado de la piel y las estaciones: Cómo la piel se ve afectada por el clima

Su piel es la primera línea de defensa de su cuerpo contra los elementos, por eso es natural que cambie con los cambios de clima. La mayoría de estos cambios tienen que ver con la cantidad de humedad en el aire.

Durante el invierno, el aire es frío y, en su mayor parte, seco. Como el aire es menos húmedo que en verano, la piel se reseca mucho más rápido, lo que puede provocar que se deshidrate y se agriete, dos cosas que muy probablemente quiera evitar por completo. La buena noticia es que estos efectos suelen mitigarse haciendo un ligero ajuste en la fase de humectación de su rutina de cuidado de la piel, ¡más adelante hablaremos de ello!

El verano suele tener el efecto contrario en la piel. En los meses más cálidos, el aire es mucho más húmedo que durante el resto del año. La alta humedad puede hacer que las glándulas sebáceas —las encargadas de producir la grasa de la piel— produzcan demasiada grasa, lo que suele provocar una piel excesivamente grasa y brillosa.

Las necesidades de cuidado de la piel durante cada temporada también dependerán de su tipo de piel. Si usted tiene la piel grasa, por ejemplo, puede que el clima invernal no le reseque demasiado la piel. El verano, por otra parte, puede agravar y aumentar la tendencia natural de su piel a producir grasa. Del mismo modo, si usted tiene una piel naturalmente seca, puede estar perfectamente hidratada durante el verano, pero agrietada y reseca durante el invierno.

Conocer su piel y el modo en que le afecta el clima es el primer paso para mantenerla saludable todo el año. El segundo paso es ajustar su régimen de cuidado de la piel según corresponda, cosa que veremos en la siguiente sección.

Régimen de cuidado para pieles grasas según la temporada

Si su piel es de tipo graso, su régimen habitual de cuidado debería funcionar durante tres temporadas al año. Es decir, durante el invierno, la primavera y el otoño, no debe dejar de lado su limpiador, el tónico y el humectante o su protector solar habituales. Es el clima del verano —el calor y la humedad— lo que puede desequilibrar su piel.

Como probablemente sepa, ya sea porque lo ha investigado o bien por experiencia personal, la piel grasa no se lleva bien con las cremas y fluidos pesados. Aunque limpian y humectan bien, este tipo de productos tiende a exacerbar la oleosidad de una piel ya grasa. Por ello, su rutina de cuidado para pieles grasas probablemente incluya productos más ligeros, más fluidos, como geles, limpiadores líquidos, etc.

Durante los meses de verano, es posible que tenga que hacer algunos ajustes en los pasos de humectación y protección de su rutina. Si nota que su piel se vuelve excesivamente grasa y brillosa con el calor del verano, empiece por ajustar su humectante. ¿Está usando un fluido humectante? Si es así, puede intentar cambiar a un humectante en gel para el verano. O bien, si utiliza un humectante y un producto aparte para la protección solar, considere consolidar los dos pasos y utilizar un humectante que además proporcione protección solar.

Recuerde que no está reinventando la rueda. Estos ajustes en su rutina para el cuidado de la piel no tienen que ser enormes. Dese una semana para ver los resultados y luego vuelva a evaluar. Si todavía le cuesta controlar la piel grasa, haga algunos ajustes más.

Régimen de cuidado para pieles grasas según cada temporada

Si su piel naturalmente tiende a resecarse, es probable que tenga lo que se conoce como piel de tipo seco. Durante la mayor parte del año, su rutina de cuidado de la piel debería ser bastante consistente: un limpiador en crema, su tónico preferido, una crema o fluido humectante y una capa de protección solar humectante. Sin embargo, durante el invierno es posible que tenga que llevar un nivel más arriba el paso de la humectación en su régimen de cuidado de la piel.

Normalmente, esto significa utilizar un limpiador más untuoso, y en el mundo de los productos para el cuidado de la piel, “más untuoso” significa más espeso. Si suele utilizar una loción humectante, pero le parece insuficiente durante los meses de invierno, pruebe con una crema humectante.

Un aceite facial es otro método que puede probar para ayudar a combatir la piel apagada y reseca. Puede aplicarlo después de su humectante habitual para ayudar a fijar la hidratación y acondicionar la piel.

Más sol significa más protección

El último paso de una rutina completa para el cuidado de la piel es la aplicación de productos para protegerla, lo cual puede hacerse aplicando productos con un factor de protección solar. Por lo general, se trata de un protector solar, pero hoy en día muchos humectantes e incluso productos de maquillaje ofrecen cierta protección solar.

Esto puede parecer una obviedad, pero hay que decirlo: cuanto más se exponga al sol, más debe proteger su piel.

Si pasa horas y horas al sol durante los meses de verano, aumente su protección contra los rayos UV. Esto podría significar el uso de un protector solar más fuerte (debería usar al menos SPF 30) o reaplicarlo con más frecuencia a lo largo del día, aunque lo ideal sería hacer ambas cosas.

Cambios en el cuidado de la piel que hay que evitar

Ajustar su rutina de cuidado de la piel puede inquietarle, incluso cuando es necesario. Encontrar la combinación perfecta de productos requiere tiempo y constancia, y los cambios a menudo parecen amenazar ese delicado equilibrio. Así que, ¿cómo puede ajustar su rutina de cuidado de la piel según las estaciones del año sin romper ese equilibrio que tanto le ha costado mantener?

No es tan difícil como parece. Sólo hay que centrarse en hacer cambios pequeños. Si realiza varios cambios en su rutina actual, será difícil determinar qué producto es el problema si la nueva rutina no funciona para su tipo de piel.

Cualquier nuevo producto humectante o cualquier otro producto que pruebe deberá hacerlo parte de su rutina uno a la vez. Si el cambio individual en su rutina de cuidado de la piel le proporciona una piel sana y vibrante, es una buena señal de que está dando a su piel los nutrientes y el cuidado que necesita.

La consistencia es esencial

Si sigue una rutina regular para el cuidado de su piel, sabrá que la constancia es la clave. Lo mismo ocurre con los ajustes estacionales en el cuidado de la piel. Cualquier cambio que haga será tan bueno como la consistencia con la que lo ponga en práctica. Sin duda, la aplicación de un filtro solar un día a la semana es mejor que no aplicarlo nunca, pero es insuficiente. Así que póngase manos a la obra y comprométase con los cambios que ponga en marcha. Si algo funciona, siga con ello. Si no obtiene los resultados deseados, pruebe otra cosa. Y si todo lo demás falla, consulte a un dermatólogo.

skincare application

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El cuidado de la piel se aborda a menudo desde un punto de vista estético; después de todo, la mayoría de las personas quieren sentirse bien con su aspecto, y una piel de aspecto saludable es un buen punto de partida.

Sin embargo, la piel hace mucho más que determinar nuestro aspecto. La piel es el órgano más grande del cuerpo. Nos protege de las bacterias, los factores ambientales y de los rayos UV del sol. Se corta y se raspa y resiste el desgaste de la vida cotidiana. No hace falta decir que la piel desempeña un papel bastante importante en la salud diaria.

La buena noticia es que existen innumerables productos para el cuidado de la piel en el mercado, aunque para los que somos nuevos en el mundo del cuidado de la piel esto puede ser un poco intimidante. Si quiere comenzar a cuidar su piel pero no sabe por dónde empezar, no busque más. Este curso rápido sobre el cuidado de la piel le permitirá crear en muy poco tiempo una rutina personalizada para el cuidado de la piel.

Los cuatro tipos de piel básicos

Antes de seleccionar productos para mejorar el aspecto de su piel, es importante saber con qué está trabajando. La piel de cada persona es un poco diferente, pero suele entrar en una de cuatro categorías generales: normal, grasa, seca o mixta.

  • Piel normal: Como su nombre indica, el tipo de piel normal es, bueno, bastante normal. No es demasiado seca, ni demasiado grasa, y no tiene muchas imperfecciones que puedan notarse. Además, la piel normal no tiene ninguna sensibilidad particular.
  • Piel grasa: Si su piel tiende a brillar o tiene un brillo no saludable, es muy probable que tenga una piel grasa. Otros rasgos distintivos de las pieles grasas son los poros dilatados y los puntos negros. También es muy probable que su rostro se sienta ligeramente aceitoso al tacto.
  • Piel seca: A diferencia de la piel grasa, la piel seca tiene los poros pequeños y casi no tiene brillo. Puede resultar áspera al tacto, tener más arrugas y pliegues o ser ligeramente menos elástica que otros tipos de piel.
  • Piel mixta: Al leer acerca de los tipos de piel que describimos previamente, ¿le ha parecido que más de uno describe su piel? Si es así, probablemente usted tenga una piel mixta. Este tipo de piel incluye cualquier combinación de los tipos de piel mencionados anteriormente. Es muy común tener una zona T grasa (frente, nariz y barbilla), por ejemplo, mientras que el resto de la cara es normal o incluso seca.

Una vez que haya identificado su tipo de piel, es el momento de empezar a pensar en sus objetivos de cuidado de la piel. Hablaremos más sobre esto en la siguiente sección.

Identificar sus objetivos de cuidado de la piel

Un sirop pour la toux ne servirait strictement à rien pour soigner un pied cassé. De même, des produits de soins cutanés doivent répondre aux besoins de votre peau, en plus d’appuyer vos objectifs personnels en matière de soins cutanés. Cherchez-vous à éclaircir et à atténuer l’apparence des rides? Ou simplement à garder votre peau propre et hydratée? Quel que soit votre objectif final, il déterminera la manière dont vous établirez votre régime de soins cutanés.

Si bien encontrar los productos adecuados puede ser complicado, la mayoría de las rutinas para el cuidado de la piel debería seguir los mismos cuatro pasos básicos: limpiar, tonificar, humectar y proteger (en ese orden). Dentro de cada uno de esos cuatro pasos, hay innumerables productos entre los que puede elegir. Al seleccionar los productos para su rutina de cuidado de la piel, preste atención a los ingredientes activos de cada artículo que seleccione. Diferentes ingredientes tendrán diferentes efectos, y usted querrá elegir los ingredientes que producen el efecto que desea.

¿Cómo llevar esto a la práctica? Si está creando una rutina para el cuidado de la piel específica para pieles secas, debe elegir un limpiador que sea suave y pueda limpiar sin eliminar todos los aceites de su piel. Del mismo modo, es aconsejable utilizar productos no comedogénicos, diseñados específicamente para evitar la obstrucción de los poros. Al fin y al cabo, utilizar un producto para el cuidado de la piel que obstruye los poros sería un poco contraproducente, ¿no?

Un guide étape par étape pour établir un régime de soins de la peau

Notions de base en tête, il est temps de passer de la théorie à la pratique. Comment se servir de toute cette information – votre type de peau, vos objectifs en matière de soins, etc. – afin de créer un régime de soins personnalisé? Comme pour tout dans la vie, il faut y aller un pas à la fois.

Étape 1 : nettoyer
Il s’agit d’éliminer la saleté, la crasse et les autres impuretés de votre peau. Effectuez un prénettoyage en retirant le maquillage avec un démaquillant doux. Certains nettoyants sont plus doux que d’autres. Ils assèchent moins la peau et sont moins susceptibles de provoquer des irritations cutanées. Si vous avez la peau sensible ou sèche, privilégiez un nettoyant doux, comme le Nettoyant postbiotique Celavive.

Une règle simple pour les nettoyants : lotion ou crème pour peau sèche et sensible, nettoyant moussant pour peau grasse. Comme nous l’avons mentionné plus haut, comme les ingrédients actifs des nettoyants varient d’un produit à l’autre, prenez la peine d’examiner les ingrédients actifs avant d’acheter un nettoyant.

Étape 2 : préparer la peau

Après le nettoyage, préparez votre peau. Cette étape comprend l’application d’un tonifiant. La tonification est une étape vaguement définie dans les régimes de soins cutanés. Parfois décrite comme le processus d’« équilibrage » de la peau, la tonification lui fournit des nutriments qui lui font défaut. Certaines lotions toniques contiennent des ingrédients actifs, qui agissent comme des nettoyants supplémentaires, aidant à éliminer les impuretés et à déboucher les pores. Comme le processus de nettoyage peut être un peu abrasif pour la peau, de nombreuses lotions toniques contiennent des ingrédients végétaux, qui aident à apaiser la peau.

Étape 3 : corriger

C’est l’étape de personnalisation de votre régime grâce aux sérums, aux crèmes pour les yeux et aux masques. Adaptez vos choix à vos objectifs et ajustez-les en fonction des besoins évolutifs de votre peau.

Cette étape vise à soutenir les processus naturels de réparation et de renouvellement de la peau. Optez pour des produits formulés avec des ingrédients actifs de qualité supérieure qui ciblent vos besoins précis. Un sérum bien formulé et très puissant, comme le Sérum Resurfaçant Celavive, peut faire une différence marquée en fournissant des ingrédients concentrés qui exfolient et aident la peau à paraître plus lumineuse.

La peau au contour des yeux est la plus délicate du visage. L’utilisation d’une crème pour les yeux conçue précisément pour cette zone procure un soin tout en douceur, en plus de favoriser l’hydratation et d’aider à conserver à la peau une apparence lisse et saine.

Pour un coup d’éclat supplémentaire, songez à utiliser un masque en feuille une fois par semaine. C’est un moyen simple d’offrir un surcroît d’hydratation ou un soin ciblé à une peau qui nécessite un peu plus d’attention.

Étape 4 : hydrater

Tout comme il est important de bien boire pour rester en santé, l’hydratation de la peau est un aspect important des soins cutanés. Et la meilleure façon de garder votre peau hydratée est d’intégrer une crème hydratante de qualité à votre régime quotidien de soins cutanés.

Les crèmes hydratantes pour la peau les plus efficaces contiennent souvent des huiles de source végétale. Il faut choisir le produit hydratant qui convient le mieux à votre type de peau. Pour une peau grasse, il est préférable d’utiliser un gel hydratant, qui est généralement à base d’eau et non d’huile. Pour la peau sèche ou mixte, privilégiez un hydratant sous forme de lotion ou de crème.

Les rayons UV du soleil sont souvent les grands coupables des dommages cutanés. Même par temps nuageux, la peau est exposée aux rayons UV qui peuvent la dessécher et l’endommager. Heureusement, il existe une solution simple : un écran solaire ou autre produit avec FPS.

La plupart des spécialistes recommandent l’application quotidienne d’un écran solaire avec un FPS d’au moins 30. Cela permet de protéger la peau toute la journée, de réduire les rides apparentes et de conserver l’hydratation cutanée. (Pour un régime de soins cutanés de nuit, un produit sans FPS convient).

La clé : la constance

Comme la plupart des processus liés à la santé, les soins cutanés exigent de la constance. Vous ne pouvez pas appliquer un nettoyant et une lotion sur votre visage un soir et espérer voir des résultats immédiats. Il faut du temps. De nombreux ingrédients actifs – comme la vitamine X, la niacinamide, les peptides et les acides exfoliants – donnent de meilleurs résultats avec une utilisation constante, au fil du temps.

Après avoir établi votre régime de soins cutanés, suivez-le fidèlement tous les jours. Si vous n’obtenez pas les résultats escomptés, patientez quelques semaines. (Une exception : en cas d’irritation cutanée avec un produit, n’hésitez pas à en essayer un autre).

Après avoir suivi votre régime de soins cutanés régulièrement pendant deux à trois semaines, évaluez les résultats. Si vous ne voyez pas de progrès en fonction de vos objectifs, il est peut-être temps de réévaluer les produits que vous utilisez. Faites preuve de bienveillance envers vous. Un oubli un certain jour peut se rattraper le lendemain!