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physical performance

Es ampliamente conocido el papel que desempeña la vitamina D en la salud ósea. Sin embargo, esta vitamina esencial también es importante para la función muscular y ósea.  Esta relación con el desempeño físico se expandió en un estudio aplicado a individuos mayores de 65 años.

El desempeño físico fue analizado utilizando la batería abreviada de desempeño físico (SPPB, por sus siglas en inglés) y la fuerza de la mano.  Los tests SPPB incluían velocidad de caminata, ponerse de pie a partir de estar sentado y mantener el equilibrio en posiciones cada vez más desafiantes.

La mayoría de los participantes tenía bajos niveles de vitamina D.  Más de 28 por ciento de las mujeres y 13 por ciento de los hombres tenían deficiencia de vitamina D.  Casi tres cuartas partes de las mujeres y más de la mitad de los hombres tenía niveles insuficientes de vitamina D.

Quienes tenían bajos niveles de vitamina D presentaron un desempeño físico y una fuerza de la mano significativamente menor que los participantes que tenían niveles adecuados.  El hallazgo mantuvo su validez después de tomar en consideración otros factores.  Estos incluían la temporada del año y los niveles de actividad física.

Considerando la alta prevalencia de deficiencias de vitamina D en las poblaciones de edad avanzada, se requiere la aplicación de más estudios acerca de los niveles de vitamina D y la función física.  Las recomendaciones actuales sobre el consumo de vitamina D están basadas en el papel que ésta desempeña en la salud ósea. Sin embargo, investigaciones emergentes indican que la vitamina D también podría desempeñar un papel importante en el mantenimiento de la fuerza muscular, la función física y otro aspectos de la salud.

The Journals of Gerontology Series A: Biological Sciences and Medical Sciences 62:440-446 (2007)

Un estudio publicado en la Revista American Journal of Clinical Nutrition (Americana de Nutrición Clínica) examinó la relación entre las concentraciones de vitamina C en sangre y el riesgo de un incidente cardíaco. El estudio incluyó una población británica de más de 20 000 hombres y mujeres adultos. Los participantes llenaron un cuestionario de salud y asistieron a una clínica entre los años 1993 y 1997.

Después de un seguimiento de aproximadamente 9 años y medio, el riesgo de ataque cardíaco era 42% menor en los participantes que estaban en los primeros cuatro niveles mas altos de vitamina C en sangre, al compararlos con aquellos que obtuvieron niveles más bajos. Para obtener estos resultados no se tomó en cuenta la edad, el sexo, la población fumadora, el índice de masa corporal, la presión arterial, el colesterol, la actividad física, la diabetes, la clase social, el consumo de alcohol y el uso de cualquier suplemento.

Sin embargo, las concentraciones de vitamina C en sangre pueden ser un indicador de mejores estilos de vida o de otros factores asociados a la reducción del riesgo de ataque cardíaco, y puede contribuir a determinar quiénes pueden ser más susceptibles a sufrir infartos.

American Journal of Clinical Nutrition, Vol. 87, No. 1, 64-69, January 2008.

Una combinación de ejercicio prolongado y aceite de pescado puede reducir dramáticamente los niveles de grasa que pueden provocar el endurecimiento de las arterias, principal causa de enfermedad cardiaca.  La grasa en el torrente sanguíneo es contribuyente primario de la ateroesclerosis, es decir, el bloqueo parcial de las arterias.

Un estudio determinó que la gente que hace ejercicio aeróbico prolongado tiene células musculares que pueden descomponerse rápidamente y reducir los niveles de un tipo de grasa conocida como triglicéridos.  El consumo de un suplemento a base de aceite de pescado puede reducir todavía más los niveles de triglicéridos.

Los investigadores estudiaron los niveles de triglicéridos en hombres recreacionalmente activos después de haber consumido una comida con alto contenido de grasa.  Un grupo consumió una comida grasosa después de hacer ejercicio.  Un segundo grupo comió una comida con alto contenido de grasa después de tomar un suplemento de 4 gramos de aceite de pescado.  Un tercer grupo comió una comida con alto contenido de grasa después de ejercitarse y de tomar el suplemento a base de aceite de pescado. Un grupo de control consumió solo una comida con alto contenido de grasa.

El estudio encontró una reducción de 38 por ciento en los niveles más altos de triglicéridos en aquellos hombres que tomaron un suplemento a base de aceite de pescado antes de consumir una comida con alto contenido de grasas.  Los niveles máximos de triglicéridos disminuyeron 50 por ciento en los hombres que se ejercitaron y que consumieron un suplemento a base de aceite de pescado antes de comer una comida con alto contenido de grasas.

El ejercicio regular y los suplementos a base de aceite de pescado pueden ser benéficos para las personas preocupadas por mantener un nivel saludable de triglicéridos.

Un estudio similar en el que se hizo la combinación de suplementos a base de aceite de pescado con ejercicio regular mejoró tanto la composición corporal como los factores de riesgo de sufrir enfermedades cardiacas.  Los participantes con sobrepeso que tenían varios factores de riesgo de sufrir enfermedades cardiacas fueron asignados a uno de tres grupos:  aceite de pescado (aproximadamente 1.9 gramos/día de grasas omega-3), aceite de pescado y ejercicio, o placebo (aceite de girasol).  El grupo que hizo ejercicio caminó tres días a la semana durante 45 minutos.  Los factores de riesgo de sufrir una enfermedad cardiaca y la composición corporal se midieron a la semana 0, la semana 6 y la semana 12.  El grupo que tomó el aceite de pescado presentó una reducción significativa de triglicéridos, mayores niveles de colesterol HDL y mejor vasodilatación arterial (flujo sanguíneo).  Tanto el aceite de pescado como el ejercicio redujeron de manera independiente la grasa corporal.

Este estudio demostró que aumentar la ingesta de ácidos grasos omega-3 podría representar una acción adicional al ejercicio de gran beneficio encaminada a mejorar la composición corporal y a reducir el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular.

Metabolism. 2004 Oct;53(10):1365-71.

Am J Clin Nutr. 2007 May;85(5):1267-74.